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Diario Clarín (Buenos Aires) Domingo 17 de setiembre de 2000
EE.UU. Y EL MUNDO
"La Guerra Fría como pretexto imperial"
En una entrevista exclusiva con
Zona, Noam Chomsky afirmó que la intervención de EE.UU. en Colombia prueba que la Guerra
Fría fue una excusa. Y que se equivocaron aquéllos que pronosticaban un nuevo orden
internacional encabezado por la ONU.
ANA BARON. Corresponsal en
Washington
La
Cumbre del Milenio que tuvo lugar en Nueva York la semana pasada no logró disipar ninguna
de las dudas que existen sobre la eficacia de las Naciones Unidas para resolver conflictos
a nivel internacional. Todo lo contrario. Pese a que el evento contó con la presencia de
más de un centenar de presidentes, reyes y jefes de Estado, nada se resolvió realmente
en concreto y hasta hubo participantes y observadores que hablaron de fracaso. Durante la
entrevista exclusiva que acordó a Zona, el intelectual estadounidense Noam Chomsky
dijo, sin embargo, que lo que había ocurrido con la Cumbre no le sorprendía. En su
opinión, la intervención de Estados Unidos en Colombia es una prueba más de que poco y
nada ha cambiado desde que terminó la Guerra Fría. Y que los que pronosticaron el
nacimiento de un nuevo orden internacional con las Naciones Unidas y los organismos
internacionales a la cabeza se equivocaron rotundamente. Fundador de la lingüística
moderna, autor de numerosos libros y profesor del Massachusetts Institute of Technology
(MIT), Noam Chomsky tiene un sólido prestigio académico. Chomsky, sin embargo, es más
conocido por sus posiciones políticas de izquierda y sus críticas a la política de los
Estados Unidos. Sus ideas al respecto han sido siempre muy polémicas. Pero tanto sus
seguidores como sus enemigos reconocen la solidez de sus argumentos. Su último libro Estados
delincuentes. El imperio de la fuerza en los asuntos internacionales está por salir a
la venta en estos días.
-Terminada la Guerra Fría y el mundo bipolar, ¿cómo define el nuevo orden
internacional?
-Como algo bastante parecido a lo que era antes. Mire si no lo que está pasando en
Colombia.
-¿Es más de lo mismo?
-Mucho me temo. Tomemos, por ejemplo, el concepto de soberanía y de derecho
internacional, que están tan de moda. Cuando Estados Unidos y los aliados europeos
bombardearon Kosovo, muchos pensaron que estabamos entrando en un nueva era
"humanitaria" en que la fuerza a nivel internacional sólo sería utilizada en
determinados casos.
-¿En nombre de los derechos humanos?
-Sí, exactamente. La idea era que la soberanía y el derecho internacional eran conceptos
totalmente superados por la globalización y que si un Estado de los llamados rogue states
(Estados delincuentes) se ponía a matar a su gente, sería necesario intervenir por
razones humanitarias. Los "Estados iluminados" decidirían cuándo y cómo. Pero
después vino Timor Oriental, donde estaba ocurriendo una verdadera carnicería, la peor
desde que tuvo lugar el Holocausto. En ese caso, los "Estados iluminados"
decidieron que la soberanía de Indonesia debía ser respetada aunque Timor Oriental nunca
formó parte formalmente de Indonesia. Pero eso no importó. Hubo que esperar a que
Indonesia pidiera ayuda para enviar fuerzas de la ONU. La diferencia entre Indonesia y
Yugoslavia es simple. Si bien en los dos casos se estaban cometiendo atrocidades,
Indonesia es un "Estado cliente" de Occidente mientras que Yugoslavia es un
"Estado delincuente".
-¿Cuáles son los "Estados iluminados" y cuáles son los "Estados
delincuentes"?
-Los Estados iluminados son los que se definen a sí mismos de ese modo. Estados Unidos es
un Estado iluminado. Y su perro de presa, Gran Bretaña, lo es cuando sigue sus órdenes.
Todo el que acepta participar en la cruzada es un Estado iluminado y todo el resto son
Estados delincuentes. La distensión es así de simple. Lo más contradictorio es que
Estados Unidos es el país que menos acuerdos sobre derechos humanos ha ratificado y
firmado a nivel mundial.
-¿Cómo define a Colombia?
-Colombia es la mejor prueba de que la Guerra Fría siempre fue un pretexto. Ahora el
pretexto es la droga. Estados Unidos ha estado implicado en la lucha antiterrorista en
Colombia desde hace años. Y su involucramiento aumentó a medida que aumentó el poder de
las FARC. Lo que ha ido cambiando es la excusa: la verdadera razón es que Colombia es un
país relativamente rico, que tiene petróleo y que limita con Venezuela, que actualmente
es el mayor proveedor de petróleo de Estados Unidos.
-¿Teme usted que Colombia se transforme en un nuevo Vietnam?
-No. Vietnam fue una guerra imperial muy inusual. En general, los imperios utilizan las
fuerzas locales para lograr sus fines. Un imperio utiliza sus soldados para la conquista
inicial pero no para mantener su poder. Por ejemplo, Inglaterra en la India utilizó las
fuerzas locales. Los ingleses estaban ahí pero el que hacía el trabajo sucio era el
ejército indio. Colombia se parece más a El Salvador. El ejército colombiano, como todo
ejército, tiene sus propios paramilitares, que son los que se encargan de cometer las
atrocidades. El Departamento de Estado reconoce que las peores violaciones a los derechos
humanos en Colombia son cometidas por los paramilitares. Pero eso no impidió que el
ejército colombiano recibiera un cheque por 800 millones de dólares. Los derechos
humanos en este caso tampoco parecen ser una prioridad.
-¿Piensa usted que el conflicto se limitará sólo a Colombia? ¿Es fundado el temor
que tienen Brasil y los demás países latinoamericanos?
-Creo que es fundado. La violencia aumentará, ya ha comenzado a aumentar. También son
preocupantes las armas biológicas que piensan utilizar para terminar con los cultivos de
coca. Son armas que han ensayado en los laboratorios, pero nadie sabe qué puede pasar si
las utilizan en el Amazonas. Sabemos que afectará a los cultivos de coca, pero nadie sabe
qué pasará con el resto de la vegetación, los animales y los seres humanos.
-¿Cómo evolucionará el gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez?
-Si Chávez toma el control de los recursos de Venezuela para introducir reformas sociales
en su país habrá problemas. Cada vez que un presidente latinoamericano intentó algo
así terminó mal. Recuerde a Jacobo Arbenz, en Guatemala. Estados Unidos organizó una
invasión militar que derrumbó el gobierno y dio inicio a cuatro décadas de terror.
-¿Por qué dice que nada cambió desde la Guerra Fría?
-Porque los intereses siguen siendo los mismos. El Muro de Berlín cayó en noviembre
1989. ¿Qué pasó? Un mes después, Estados Unidos invadió Panamá, secuestró al
presidente -que a esa altura a nadie le gustaba pese a que había trabajado para la CIA- y
colocó un gobierno títere. Y luego vino Haití, donde Jean-Bertrand Aristide ganó la
primera elección democrática. Pero inmediatamente comenzaron a socavar su poder porque
decían que era izquierdista. Pararon la asistencia y, por primera vez, comenzaron a
recibir refugiados haitianos. Aristide fue derrocado por los militares y luego -cuando
decidieron que la gente había sido torturada demasiado, mandaron a los marines- volvió
pero a condición de que aceptara un programa económico neoliberal. Muchos pensaron que
después de la Guerra Fría, los Estados Unidos podrían finalmente ocuparse de los
derechos humanos y de la democracia, pero lo primero que hicimos fue disminuir la ayuda
que brindamos a los países latinoamericanos. Entonces el mensaje fue que ahora el mundo
en desarrollo ya no importa.
-El presidente Bush recurrió en su momento a las Naciones Unidas para que le dieran
luz verde a la guerra del Golfo, ¿no fue eso un cambio?
-Desde que fueron creadas, después de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas
fueron una agencia más de los Estados Unidos. Cuando comenzó la descolonización,
empezaron a ser más representativas y entonces Estados Unidos comenzó a oponerse
prácticamente a todo lo que se proponía en su seno. Estados Unidos tiene el récord de
vetos en el Consejo de Seguridad y cuando la UNESCO adoptó posiciones demasiado
tercermundistas, se retiró de esa organización. Estados Unidos está prácticamente
destruyendo a las Naciones Unidas cuando se opone a pagar lo que debe. Lo que ocurre es
que no quiere ceder su soberanía a una organización que no controla de modo absoluto.
-¿Y la Organización Mundial del Comercio?
-Estados Unidos presionó mucho para que la OMC fuese creada. Pero ahora, cuando hay algo
que no nos conviene, ya no respetamos sus reglas. Recientemente, la Unión Europea acusó
a Estados Unidos de violar las reglas de la OMC con el embargo contra Cuba. Pero la Casa
Blanca dijo que ésa era una excepción por razones de seguridad nacional. Como si la
sobrevivencia nacional de Estados Unidos dependiera de que los niños cubanos se mueran de
hambre o de que en los hospitales de La Habana no haya medicinas para curar a los
enfermos. La idea de que esto es un problema de seguridad nacional es estúpida, pero lo
que revela es la importancia que le dábamos a nuestra propia soberanía, a nuestro
derecho de hacer lo que se nos canta justo en el momento en que decimos que el concepto de
soberanía ya no tiene importancia porque los Estados iluminados liderarán el mundo en la
lucha por los derechos humanos. ííííPor favor!!!!
-¿Qué posibilidades hay de que se levante el embargo durante el próximo gobierno?
-Gane quien gane, no creo que la política hacia América latina cambie mucho. Durante
años los ataques contra Cuba fueron justificados con el pretexto de la Guerra Fría. Cuba
era el tentáculo del imperio del mal, que amenazaba con estrangularnos. Eso fue siempre
una estupidez. La decisión de derrocar al gobierno cubano fue tomada secretamente en
marzo de 1960, y entonces todavía no se había consolidado una relación muy
significativa entre Moscú y La Habana. Cuando la Guerra Fría terminó, los ataques en
contra de Cuba se endurecieron. Recientemente desclasificaron papeles que revelan por qué
el presidente John Kennedy quería derrocar a Fidel Castro. Según el historiador Arthur
Schlesinger, existía "el temor de que las ideas de Castro se expandieran por
América latina, donde la riqueza estaba muy concentrada y los pobres podrían verse
estimulados por el ejemplo de la revolución cubana". Temían que los pobres
comenzasen a pedir oportunidades para vivir decentemente. Bueno, ésa era la amenaza.
-¿América latina está destinada a integrarse en una zona de libre comercio con los
Estados Unidos?
-Muchos de los problemas de América latina han sido internos. El gran problema es que,
tras la conquista española, los países latinoamericanos siempre han mantenido relaciones
más intensas con el mundo occidental que entre sí. Ahora eso está cambiando. Pero que
la influencia que ejercen los Estados Unidos y también Europa sobre esta región sea tan
fuerte se explica, justamente, porque la relación entre ellos mismos fue muy débil.
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