 |
.. |
Falacias y
verdades sobre el Plan Colombia
Manuel Salgado
Tamayo
Profesor de las Universidades Central del Ecuador y Católica de Quito.
I.- EL ORIGEN Y EL CONTENIDO DEL
PLAN, SEGÚN LA RETORICA OFICIAL.
El discurso
oficial del llamado Plan Colombia esta contenido en un documento de 46 páginas, escrito
en inglés y español, en el que se plantea que: "Colombia se encuentra en el umbral
del siglo XXI, orgullosa pero amenazada, frente al reto histórico de establecer y
consolidar una sociedad dentro de la cual el Estado pueda ejercer su verdadera autoridad y
cumplir con sus obligaciones fundamentales... señaladas por la Constitución: promover la
prosperidad general, garantizar la efectividad de los principios, derechos y
deberes...facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan...
defender la independencia nacional,... y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia
de un orden justo". El o los autores del documento consideran que "los retos
determinantes se han originado en la proliferación del narcotráfico y en el impacto
económico, político y social de la globalización". Reconocen que Colombia ha
asumido el liderazgo en la lucha mundial contra las drogas, pero que "en el camino
hacia el éxito" se necesitan varias reformas estratégicas:
1.Una
reforma económica que genere empleo, fortalezca al Estado y ofrezca una fuerza económica
para contrarrestar el narcotráfico.
2. Una
estrategia fiscal y financiera que adopte medidas severas de austeridad y ajuste... para
recuperar el prestigio de Colombia en los mercados financieros internacionales.
3. Una
estrategia de paz con la guerrilla, que fortalezca el estado de derecho y la lucha contra
el narcotráfico.
4. Una
estrategia para reestructurar las fuerzas armadas y la policía y promover los derechos
humanos.
5. Una
estrategia judicial y de derechos humanos, para asegurar una justicia igualitaria e
imparcial para todos. 6. Una estrategia antinarcóticos... para combatir todos los
componentes del ciclo de las drogas ilícitas.
7. Una
estrategia de desarrollo alternativo, que fomente esquemas agropecuarios y otras
actividades económicas rentables para los campesinos y sus familias... el mismo que
incluye actividades de protección ambiental...
8. Una
estrategia de participación social.
9. Una
estrategia de desarrollo humano que garantice servicios de salud y de educación.
10. Una
estrategia de orientación internacional que confirme los principios de
corresponsabilidad... para el problema de la droga. En el eje de esta propuesta, como
objetivo No. 1 de carácter estratégico esta: " Fortalecer la lucha contra el
narcotráfico y desmantelar las organizaciones de traficantes mediante esfuerzos
integrales dirigidos por las Fuerzas ArmadasL 1) combatir el cultivo ilícito mediante la
acción continua y sistemática del Ejército y de la Policía, especialmente en la
región del Putumayo y en el sur del país...".(2) "establecer control militar
sobre el sur del país con propósitos de erradicación"...(3) "restablecer el
control gubernamental sobre las áreas clave de producción de drogas".
Hasta aquí
el contenido sumario del Plan. ¿ Quiénes son sus mentalizadores y autores? Es difícil
restablecer las desventuras del texto. Lo cierto es que en l998 Andrés Pastrana parecía
convencido de la posibilidad de la paz y concibió un Plan Marshal para Colombia. Ese
proyecto al ser sometido a consideración de los poderosos Estados Unidos habría cambiado
su naturaleza y fines.[1] El Plan circuló en Washington, en septiembre de l999, fue
discutido primero en el Congreso norteamericano, de su contenido se enteraron en primer
lugar los medios de comunicación norteamericanos.
En suma: no
fue conocido por el Congreso colombiano, tampoco por su Comisión de Asuntos Exteriores,
lo ignoró el Consejo Nacional de la Paz, creado por Ley de la República y el tema no fue
parte de la agenda de la Mesa de Negociación y Diálogo entre el Gobierno y las FARC.
¡Excelente inicio para un proyecto nacional de democracia participativa, podríamos decir
haciéndonos eco de otro de los contenidos que aparecen en su redacción.
II. EL
ORIGEN DE LOS ACTUALES PROBLEMAS EN COLOMBIA.
Atribuir los
retos principales de Colombia, en la hora actual, a la proliferación del narcotráfico,
como lo hace el Plan, implica no sólo adoptar una visión reduccionista, unilateral y por
lo mismo falsa, sino, lo que es más grave, entraña esquivar el bulto de la
responsabilidad que tienen otros problemas y actores en la génesis de esa dramática
historia.
Gabriel
García Márquez construyó una fábula colosal sobre esa realidad, pero, incluso su
ficción mítica, podríamos decir, se quedó corta frente a la espantosa verdad. La
república nació trunca por las ambiciones bastardas de caudillos regionales que no
entendieron ni secundaron a los libertadores, a la cabeza de los cuales marchaba Bolívar.
Al final del siglo XIX la reforma liberal se frustró por el maridaje de los
terratenientes y el clero. El siglo de la inserción plena al capitalismo mundial fue en
Colombia el preludio de la violencia permanente, 52 levantamientos civiles armados lo
confirman. La reforma agraria ha sido un imposible que ha dejado al campesinado en brazos
de las guerrillas, liberales o marxistas, como únicas esperanzas de redención. La
democracia, más que en cualquier otro país de América Latina, es una relación
incestuosa entre conservadores y liberales que se han turnado en el ejercicio del poder
como los caporales en una hacienda. Las rivalidades entre estas dos fracciones de la clase
dominante, en las décadas del 30 al 50, del siglo XX, se saldaron con un costo social de
300.000 muertos.
Luego vino
el pacto del Frente Nacional por el que los dos partidos acordaron repartirse el poder en
forma alternativa. Las diferencias ideológicas entre ellos se esfumaron en brazos del
clientelismo y la corrupción. "Desde los años 60 toda forma de oposición civil o
democrática ha sido cooptada, comprada o asesinada, obligándola ha tomar el camino de
monte"[2] Los militares, que nacieron con los ejércitos libertarios, han devenido en
una fuerza pretoriana al servicio de los peores intereses de los grupos dominantes y, lo
que es peor, de sus propios privilegios. Con razón Alfredo Vásquez Carrizosa ha dicho de
la antigua democracia colombiana que es "una fachada de régimen constitucional que
disimula una sociedad militarizada". El enorme aparato militar que supera los 400.000
hombres consume más del 5 % del PIB, sus miembros gozan de un fuero que los hace
auténticos blindados de la impunidad.[3] Los paramilitares, invención de los militares,
hacen el trabajo sucio que a veces no pueden hacer los aparatos oficiales del Estado. Los
defensores de los derechos humanos los han señalado, en diversos estudios, como
responsables de entre el 70 y el 80 % de las violaciones de los derechos básicos de la
población.
Los
problemas sociales y políticos de Colombia tienen que ver con el destino de un País
grande y poderoso, con más de un millón de kilómetros cuadrados de territorio, ubicado
estratégicamente entre el mar Caribe y el Pacífico, dotado de inmensos recursos
naturales y un pueblo con una de las diversidades culturales más sugestivas y hermosas
del Continente que, sin embargo, al final del siglo XX, ha condenado a vivir por debajo de
los índices de pobreza absoluta a l8 de sus 40 millones de habitantes. Como sucede en
otras latitudes de América Latina la voracidad de la oligarquía colombiana ha relegado a
la inmensa mayoría de su propio pueblo al desempleo, los bajos salarios, la
desnutrición, la falta de vivienda, las insuficiencias educativas, la carencia de
servicios elementales de salud, la falta de agua potable en la generalidad de los
municipios, la destrucción de la naturaleza, debida a la superexplotación de los
recursos naturales, el abandono y la desatención de los niños y los ancianos, el
ambiente de violencia e inseguridad permanente, la corrupción institucionalizada. Que los
problemas se parecen mucho a la de otros países de América Latina, es verdad, pero en
Colombia la dictadura del capital ha sido históricamente tan cínica y brutal que no ha
dejado otros caminos de sobrevivencia que los violentos, en sus versiones negativas o
creadoras.
En el
ambiente descrito han florecido en los últimos años los cultivos de la marihuana, la
coca y más recientemente la amapola. Para los grupos dominantes fue el sendero expedito
de la riqueza fácil, para los pobres el advenimiento mágico de la solución a su pobreza
endémica. La guerrilla, fuertemente ideologizada por las ideas socialistas, pensó, en
algún momento, que las drogas eran una treta imperial para restarle bases campesinas. Lo
cierto es que la Colombia del café se volvió inviable por la propia perversión del
estado y en su reemplazo las mafias internacionales encontraron todas las condiciones
sociales necesarias para levantar un paraíso narcotizado: campesinos miserables,
funcionarios corruptos y una clase dominante acostumbrada a la riqueza abundante y poco
trabajada.[4] Los 50.000 millones de dólares que habrían ingresado a Colombia en los
últimos 20 años permitieron la emergencia de los nuevos ricos y el sostenimiento de una
economía que se dio el lujo de encajar las políticas de ajuste neoliberal sin mayores
traumatismos. ¿Quiénes han sido los beneficiaros fundamentales del narcotráfico? La
clase dominante, en su conjunto, incluyendo a varios altos funcionarios de los últimos
gobierno, en la lista hay que incluir no sólo a Ernesto Samper, cuya campaña electoral
fue financiada por los capos de la droga, sino también al actual Secretario General de la
OEA, César Gaviria, cuyo cogobierno con los carteles fue denunciado por el General®
Gustavo Pardo Ariza.[5] También los militares y los paramilitares aparecen metidos hasta
las narices en el narcotráfico, ha dicho el lingüista y científico social
norteamericano Noam Chomsky, pero la guerra no se dirige contra ellos. La violencia en
Colombia es una Gorgona con múltiples rostros, pero la clase dominante, los militares y
la élite del poder norteamericana sólo ven dos adversarios: los campesinos, que viven de
las plantaciones y los guerrilleros que, supuestamente, se benefician de los impuestos que
les cobran, aunque los más extremistas hacen de los dos uno y nos hablan de la
narcoguerrilla.
III.- UN
PLAN DE GUERRA CONTRA COLOMBIA.
El
componente fundamental del Plan, que una lectura atenta del documento no lo niega, es
canalizar recursos para el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y la Policía con el
objeto de presionar a los grupos insurgentes a la firma de una paz conveniente para la
clase dominante. El mecanismo de presión no sólo es la guerra, con armas convencionales
y biológicas, sino además golpear a las bases sociales y políticas que son la cantera
de reclutamiento de los combatientes y desarticular los mecanismos fundamentales de
financiamiento, que estarían en las propias zonas de cultivo. En las actuales condiciones
de la lucha revolucionaria en Colombia este planteamiento supone frenar el proceso de paz
y pisar el acelerador de la guerra, cuanto más que, como lo advertía Thomas Hobbes:
"La guerra no consiste sólo en batallas, o en la acción de luchar, sino que es un
lapso de tiempo durante el cual la voluntad de entrar en combate es suficientemente
conocida". [6] A las fuerzas insurgentes no les ha quedado, en esas circunstancias,
otro camino que recoger el guante, como han declarado, con absoluta transparencia, voceros
de las FARC y el ELN.
El Plan
contempla una inversión de 7.500 millones de dólares, en el transcurso de los próximos
seis años. Cuatro mil millones serán el aporte del propio Estado colombiano y los 3.500
millones restantes provendrán de la ayuda de la comunidad internacional. Esta paradójica
circunstancia de que sea una sociedad en crisis, Colombia, la que saca de su propio
presupuesto los recursos mayoritarios para financiar el avivamiento de la guerra civil y
la creciente intervención extranjera, determina la increíble contradicción de un
gobierno que está dispuesto a poner la plata y los muertos para servir los intereses de
la superpotencia y sus asociados criollos.
La guerra
norteamericana contra los cultivadores de la coca se inició hace muchos años. Sus
resultados en la región andina han sido considerables. Así por ejemplo en Bolivia en
l986 se calcula que habían 66.148 hectáreas de cultivos, las mismas que en l999
descendieron a 21.800 hectáreas. Las recientes movilizaciones de los campesinos de este
País, que obligaron al gobierno del ex dictador Hugo Banzer a negociar un alto en la
destrucción de esas plantaciones, demuestran que los agricultores no han encontrado
cultivos alternativos y que su situación de miseria se ha visto agravada por las
políticas neoliberales. En el Perú, bajo la dictadura civil de Fujimori y Montesinos, el
área cultivada era de l50.400 hectáreas en l986, en l999 descendió a 38.700 hectáreas.
La agudización de los niveles de pobreza en el Perú explica en buena parte el
crecimiento explosivo de la oposición, que tiene con los días contados a Fujimori. En
cambio en Colombia, en los mismos años, la zona cultivada que era de 24.240 hectáreas
pasó a las 122.500 en l999. Pero en Colombia, adicionalmente, los cultivos de amapola,
que eran virtualmente desconocidos en l985, ocupaban 7.500 hectáreas en l999 y el área
cultivada de marihuana pasó de 2.000 a 5.000 hectáreas, en el mismo período.[7] Es
necesario insistir en que los campesinos que se dedican a estos cultivos no son
narcotraficantes, obtienen ciertamente ingresos superiores a los que podrían lograr con
cultivos tradicionales, pero no amasan las grandes fortunas que se logran luego del
procesamiento CON LA UTILIZACIÓN DE PRECURSORES QUÍMICOS QUE PROVIENEN DE ESTADOS UNIDOS
Y EUROPA Y, SOBRE TODO, LUEGO DE LA VENTA DE LAS DROGAS HEROICAS EN SUS MERCADOS DE
CONSUMO QUE ESTAN EN UN 80 % EN EL NORTE OPULENTO.
La llamada
ayuda norteamericana para combatir el narcotráfico en Colombia SOLO TRAERA PARA ESTE
PUEBLO HERMANO LA AGUDIZACION DE SUS PROBLEMAS ANCESTRALES Y LA GUERRA, CON SU CUOTA DE
SANGRE Y SUFRIMIENTO. Con razón, en un reciente Manifiesto por la Paz, el Premio Nobel de
Literatura José Saramago, entre otras personalidades, han señalado " que la
política antidrogas que viene afectando a pequeños cultivadores de coca, amapola y
marihuana, desconociendo por completo la profunda problemática social que hay detrás de
esta actividad y militarizando un problema social", paradójicamente, nada ha hecho
ni dicho, contra los poderosos, enquistados en el Estado, entre los militares y los
paramilitares que "han concentrado en sus manos millones de hectáreas de las mejores
tierras" en base a la violencia, el chantaje y la corrupción que tiene su origen en
el narcotráfico. Pero Saramago, Noam Chomsky, Eduardo Galeano y Danielle Miterrand dicen,
en el mismo documento, algo más duro y grave: "no es exagerado afirmar que la
ganancia del narcotráfico alimenta a gran escala el sistema financiero del
norte".[8]
Hasta la
fecha el Congreso norteamericano y el Presidente Clinton han prometido la entrega a
Colombia de una ayuda de 1.360 millones de dólares. Como saben que sus socios criollos
son bastante corruptos hay que suponer que esos recursos los irán entregando con cuenta
gotas. La distribución de recursos, según la Ley Act, como se llama el Plan Colombia en
los archivos del Congreso norteamericano, será la siguiente:
705 millones
de dólares para el Ejército colombiano.
205 millones
de dólares para la Policía y las fuerzas navales.
410 millones
de dólares para medidas de seguridad en los países limítrofes.
180 millones
para sustitución de cultivos ilícitos en Colombia, Perú y Bolivia.
100 millones
para la reforma del sistema judicial, derechos humanos y logro de la paz.
El destino
de los grandes rubros económicos desmiente la versión de paz y desarrollo que pretendió
difundir Bill Clinton en su visita a Cartagena de Indias el miércoles 30 de agosto y que
Pastrana la repitió en Quito, el viernes 28 y el sábado 30 de septiembre, con una
evidente falta de originalidad. El Diario paisa "El Colombiano" concluye que por
cada mil dólares de ayuda 700 son para fines militares.
Lo curioso
es que un alto porcentaje de la generosa ayuda norteamericana se quedará en los mismos
Estados Unidos, eso es lo que ocurre con la compra de los 30 helicópteros Backhawk y los
33 Huey, que se hará a la United Technologies de Connecticut, que fabrica los primeros;
y, a la Textron de Texas, que produce los Bell Huey. Ambas Empresas, según la Revista
Newsweek, entregaron 1.25 millones de dólares a los Partidos Demócrata y Republicano,
por lo que los periodistas se preguntan si el Plan Colombia es una política elegante, una
política sucia o un buen negocio.[9] Más aún, una buena parte de los recursos
destinados a la preparación militar y policial también serán pagados a los expertos y
rangers norteamericanos.
Que este
Plan de guerra contra Colombia pueda ser leído como un Plan de paz sería un sarcasmo
propio de los partidarios del humor negro, para quienes existe también la paz de los
cementerios, pero en Colombia la paz negociada sólo puede ser el resultado de una
profunda transformación de las injustas estructuras económicas, políticas y sociales
vigentes o de la victoria total y definitiva de las fuerzas insurgentes que abra paso a
una nueva época de cambios revolucionarios y fecundos. Pese a todo lo que escriban los
epígonos de la globalización neoliberal, las revoluciones verdaderas, en los últimos
dos siglos han transitado por este segundo camino.
IV. ¿ ES UN
PLAN PARA DESTRUIR EL NARCOTRÁFICO?
De lo que
hemos venido sosteniendo resulta que una campaña de fumigación de cultivos de coca,
marihuana y amapola, aún en el caso de ser exitosa, como en Bolivia y Perú, sólo trae
como consecuencia el desplazamiento de los cultivos a otras regiones o países, como
ocurrió, en los tres últimos lustros, en que Colombia se transformó en la nueva zona de
cultivos del mundo andino. Más grave aún, las áreas de siembra se han multiplicado en
los últimos años, pese a que el gobierno colombiano y la DEA iniciaron en l992 las
fumigaciones con Glifosato para erradicar los cultivos ilícitos. Ocho años de fracasos
de esa campaña han dado como resultado que el área cultivada se duplique.[10] Y es que
la historia demuestra que la penalización del consumo de drogas sólo trae como
consecuencia el florecimiento del negocio. Así ocurrió en el pasado cuando se prohibió
el consumo del tabaco, del alcohol, del opio. También la historia del desarrollo del
capitalismo muestra que mientras exista demanda para una mercancía, la oferta se creará,
por medios lícitos o ilícitos. El negocio capitalista de las drogas es demasiado
poderoso e importante para que lo puedan liquidar haciendo de los campesinos que cultivan
las plantas precursoras sus chivos expiatorios. 400 o 500 mil millones de dólares anuales
se mueven en el mundo en esta empresa, a cuya órbita sucia se han incorporado con fuerza
los países de Europa Oriental "liberados", hace una década, del denominado
totalitarismo marxista, que no conocía ese problema en las magnitudes actuales. Los
Estados Unidos y Europa tienen la grave responsabilidad de ser enormes mercados de consumo
de las drogas, pero además, ellos saben que sin los aditivos y sustancias procedentes de
sus laboratorios sería imposible el procesamiento químico necesario para obtener la
cocaína. "Entonces, ¿de qué estamos hablando?", se pregunta con razón un
prestigioso periodista argentino. [11].
Sería
motivo de un estudio más extenso recordar a nuestros pueblos la compleja historia de las
drogas que hoy se satanizan. Los ingleses desataron las dos guerras del opio, l839-42 y
l856-50, para obligar al pueblo chino a consumir el opio producido en la India y
comercializado por los europeos. Sólo con la primera guerra del opio el león británico
obtuvo Hong Kong, una parte de Shangay y la apertura de cinco puertos. El puritanismo
norteamericano que prohibió el alcohol, posibilitó con esto el auge de la mafias en los
comienzos del siglo XX, en el propio corazón de la sociedad estadounidense. En la propia
Colombia la expansión del cultivo de la marihuana aparece vinculada al crecimiento de la
demanda por efecto de la guerra de Viet Nam. Más aún, los gobiernos estatales de la
Unión Americana han legalizado la siembra y el consumo personal de la marihuana en 11
estados, con la mayor discreción y sin hacer olas en la opinión pública puritana y
ultraconservadora. Esto confirma que en la política de las potencias capitalistas no hay
moral, sino tasa de ganancia.
La coca, que
es un elemento básico de las culturas andinas, fue un importante sustituto alimenticio y
hasta fines del siglo XIX se elogiaron sus posibilidades médicas. Por las razones
expuestas, consideramos que la guerra que implica el Plan Colombia sólo conseguirá
activar más el poderoso negocio en otras latitudes del mundo, no es extraño que algunos
investigadores piensen que todo el embrollo se reduce a un choque de carteles del norte
contra el sur.
La posición
de la insurgencia colombiana frente al problema es mucho más clara y terminante: El ELN,
por ejemplo, insiste en que "hay que buscar un camino soberano para resolver el
problema - de las drogas - en Colombia". Advierten que es necesario "crear
instrumentos internacionales para superar este problema, en una estrategia que considere
la situación diferenciada de productores agrícolas, en relación a quienes la procesan,
la comercializan, los agentes financieros, consumidores y lavanderías".
Respecto a
los nexos de la insurgencia con el narcotráfico buscan el desarrollo de una posición
común, en términos de "diferenciarse categóricamente con el narcotráfico".
Las FARC,
sostienen, en uno de sus últimos documentos: "Nosotros rechazamos el narcotráfico.
Pero como el gobierno norteamericano pretexta su criminal acción contra el pueblo
colombiano en la existencia del narcotráfico LO EXHORTAMOS A LEGALIZAR EL CONSUMO DE
NARCÓTICOS. Así se suprimen de raíz las altas rentas producidas por la ilegalidad de
este comercio, así se controla el consumo, se atienden clínicamente a los
farmacodependientes y liquida definitivamente este cáncer." Concluyendo: "A
GRANDES ENFERMEDADES GRANDES REMEDIOS". [12] Como lo sabe cualquier estudiante bien
informado la tesis de la legalización ha ganado terreno en los medios académicos y
científicos en los últimos años.
V.- ¿ ES
UNA ESTRATEGIA PARA DERROTAR A LA INSURGENCIA?
Cuando se
derrumbó el campo socialista, muchos se apresuraron en proclamar la victoria del capital
y el fin de las ideologías; más aún, hasta de las propias filas de los supuestos
revolucionarios surgieron voces de pesimismo. En el mundo de la globalización la lucha
guerrillera parecía inviable. Al menos en América Latina han sido los tercos zapatistas
en México y las FARC y el ELN en Colombia los que han demostrado, con hechos, la falsedad
de esas profecías.
Alfredo
Rangel, un analista colombiano al que nadie podría calificar de simpatizante de la
insurgencia dice al respecto: "Es ya un lugar común entre muchos analistas plantear
que a una guerrilla que lleva ya cuarenta años en el monte se le agotó el
tiempo"...Agregando: "el problema no es que la guerrilla lleve cuarenta años en
el monte; el problema es que en los últimos diez años ha crecido más que en los 32
años anteriores, en términos de cobertura territorial y de hombres en armas." Las
FARC, por ejemplo, pasaron de cerca de 3.600 hombres y 32 frentes en l986, a
aproximadamente 7.000 hombres y 60 frentes en l995; el ELN, por su parte, en ese mismo
período pasó de 800 hombres y 11 frentes a 3.000 hombres y 32 frentes". [13] Un
lustro después se calcula que las FARC tienen 300 frentes y algo más de l8.000 hombres
sobre las armas, distribuidos sobre todos los departamentos y regiones de Colombia,
excepto San Andrés. De continuar con los ritmos de crecimiento de la última década y
descifrar el sendero de la unidad las FARC y el ELN tendrían enormes posibilidades de
cumplir sus objetivos estratégicos. Revertir estas posibilidades debe ser uno de los
objetivos centrales del Plan Colombia. Según cuenta Eduardo Pizarro sólo en los últimos
dos años se habrían efectuado tres reuniones militares de alto nivel en Washington para
planificar las acciones que impidan a la insurgencia colombiana transformarse en un serio
factor de desestabilización de la seguridad regional. [14] Más aún, la siempre
agenciosa OEA, al reelegir en l999 a Gaviria como su Secretario General, en Guatemala,
habría propiciado un diálogo para planificar las posibles y necesarias intervenciones en
defensa de la democracia y en contra de la subversión. No se necesitan mayores elementos
de juicio para advertir que la subregión andina se ha transformado en un polvorín, por
efectos de las políticas neoliberales. La Bolivia que en algún momento se presentaba
como modelo ha estallado. El Perú de Montesinos y Fujimori se derrumba. En el Ecuador los
militares patriotas y los indios son una bomba de tiempo activada. En Venezuela el Coronel
Hugo Chávez ha decidido en serio rescatar las tradiciones bolivarianas. Todo ello es muy
nocivo para el capital monopolista, sobre todo norteamericano, que necesita el petróleo
venezolano, que se nutre de los ingentes recursos de Colombia( petróleo, cobre, carbón,
uranio, bauxita, molibdeno, manganeso, agua y biodiversidad). Y que ha iniciado el
desmonte del estado nacional ecuatoriano para hacerlo simple territorio de voracidad y
saqueo.
La guerra
contra Colombia no será fácil y por ello el imperio juega con la zanahoria y el garrote.
Por un lado apoya las conversaciones de paz, por el otro, acelera los preparativos para
una guerra de enormes proporciones. Pero la coalición política militar norteamericana
colombiana tiene al frente "Una guerrilla que tiene una acumulación de experiencia
táctica sobre la guerra irregular como probablemente ya no tenga nadie en el mundo; con
un líder como Manuel Marulanda que en estos asuntos tiene la dimensión de un Vo Nguyen
Giap, el estratega de la guerrilla vietnamita".[15]
VI.- LOS
CONTENIDOS GEOESTRATÉGICOS DEL PLAN COLOMBIA.
Heinz
Dieterich ha señalado, con sobra de argumentos, que el Plan Colombia busca consolidar la
hegemonía de los Estados Unidos en el nuevo orden mundial. Pero esa hegemonía no
significa el mundo unipolar con el que sueñan los neoimperialistas y sus epígonos. Creo
con Kissinger que: "En el mundo posterior a la Guerra Fría, los Estados Unidos son
la única superpotencia que queda con la capacidad de intervenir en cualquier parte del
mundo. Y sin embargo, el poder se ha vuelto más difuso y han disminuido las cuestiones a
las que pueda aplicarse la fuerza militar". En ese sentido, "los Estados Unidos,
aunque superpotencia militar, ya no pueden imponer su voluntad porque ni su fuerza ni su
ideología se prestan a las ambiciones imperiales".[16] Los límites de una guerra
abierta contra las fuerzas insurgentes en Colombia tienen el mismo límite que, en su
momento, impuso el pueblo de vietnamita: la posibilidad de la derrota de los agresores.
Los Estados
Unidos buscan entonces ablandar a las fuerzas insurgentes, sobre todo a las FARC, para
obligarlas a firmar un acuerdo de paz conveniente para la oligarquía colombiana. El
segundo gran objetivo de los Estados Unidos es lograr el control social de los movimientos
nacionalistas que resisten a las políticas neoliberales en la región andina, para
impedir el probable colapso de las democracias tuteladas por el Fondo Monetario
Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio. El tercer gran
objetivo es pacificar la región para reactivar el Mercado Común de las Américas que
haga del Continente una zona de influencia indiscutida e indiscutible de los Estados
Unidos. Finalmente, y englobando todos éstos aspectos, el Plan Colombia busca compactar
mejor el cemento de las columnas de sustentación del capital financiero: activar el
negocio de las armas, acelerar la dinámica de la industria, sobre todo del sector
químico, y relanzar el propio negocio de las drogas.
Hasta la
fecha en que se escribe este artículo la implementación del Plan sigue encontrando voces
de resistencia en América del Sur, así ocurrió en la Cumbre de Jefes de Estado de
Brasilia en donde, pese a la insistencia de los delegados de los Estados Unidos y
Colombia, en la resolución final no se apoya de modo explícito el Plan Colombia. Al
parecer, según las primeras informaciones, algo similar ha ocurrido en el Cuarto
Encuentro de Ministros de Defensa de las Américas, que concluyó en Manaos el jueves l9
de octubre, en la que la falta de respaldo al Plan de guerra habría determinado que los
Estados Unidos adviertan que "el Plan se ejecutará con o sin el apoyo de
ustedes", refiriéndose a los militares. Estos mínimos gestos de dignidad e
independencia deben resultar insólitos para la potencia que supone que todos deben
inscribirse en la lógica colonial.[17]
VII.- LA
BASE DE MANTA Y EL PLAN COLOMBIA.-
Entre Agosto
y Diciembre de l999 escribí un librito en el que conté la historia de cómo Yamil
Mahuad, Benjamín Ortiz Brennan y Heinz Moeller metieron el elefante de la Base de Manta
en la delicada cristalería nacional.[18] El libro cumplió la misión de denunciar lo que
ha sido uno de los Acuerdos internacionales más entreguistas e infames de la historia
diplomática reciente del Ecuador.[19] Sería tragicómico recapitular los esfuerzos que
han hecho y siguen haciendo los emisarios imperiales, a los que les hacen coro los
funcionarios gubernamentales del Ecuador y la despistada derecha ecuatoriana para tratar
de negar los vínculos existentes entre el obsequio gratuito de la Base de Manta a los
guerreristas norteamericanos y el Plan Colombia. Aunque las declaraciones del Ministro de
Defensa de Colombia, Luis Fernando Ramírez, reconociendo que la Base de Manta dará
información a Colombia,[20] confirma nuestra denuncia de que en Manta se han instalado
sofisticados equipos de espionaje satelital electrónico, que antes estaban en la Base
Howard, en Panamá, los hechos, que siempre son más testarudos, nos han dado la razón.
Manta es un
puesto estratégico avanzado no sólo en esta forma de lucha contra el narcotráfico, como
lo han reconocido públicamente los jefes militares yanquis, sino también punto de
espionaje y base de operaciones aéreas, que irá cumplimiento diversos papeles cruciales
en la evolución del proyecto agresivo contra Colombia. Si hubiese un mínimo de dignidad
en los actuales gobernantes ecuatorianos y en el Congreso Nacional del Ecuador, el Acuerdo
del l2 de noviembre de l999 que entregó la Base de Manta, por un período de l0 años, ya
habría sido denunciado y anulado, pues han sido los propios norteamericanos los que han
violado la letra del texto suscrito. El Acuerdo que se suscribió "para el único y
exclusivo propósito" de luchar contra el narcotráfico, ha sido violado al
intervenir los Estados Unidos, desde las instalaciones en Manta, varias veces, en barcos
que salieron desde puertos ecuatorianos llevando migrantes a los Estados Unidos. ¡ El
Acuerdo nada tiene que ver con los problemas migratorios, por tanto, la ingerencia
norteamericana, desde nuestro propio territorio en esos asuntos, es una violación abierta
de lo firmado!. [21] Más aún, como sucede en todos los conflictos bélicos, se han
iniciado las operaciones aéreas clandestinas de aviones norteamericanos desde y hacia la
Base de Manta. ¡ Es bueno y saludable reconocer que oficiales de la FAE tuvieron la
entereza y la dignidad de detener a los cinco aviones yanquis que incumplieron las normas
mínimas señaladas en el Acuerdo!.
La actitud
del Canciller Heinz Moeller ha sido de un sometimiento y un cinismo sin precedentes.
Primero maniobró en la Comisión Especial de Asuntos Internacionales y Defensa Nacional
para lograr que el infame acuerdo se tramite y firme sin el conocimiento de la Junta
Consultiva de Relaciones Exteriores, organismo que tiene un importante peso moral en
decisiones de trascendencia, del Congreso en Pleno y del Tribunal Constitucional, que
debieron pronunciarse de modo obligatorio, porque así lo establece como procedimiento la
propia Constitución Política del Estado vigente. Luego se ha dedicado, a tiempo
completo, a tratar de implicar a las FARC en una serie de actos delincuenciales o de
abierta provocación, montados seguramente por la CIA, en las provincias amazónicas. Así
ocurrió en el incidente producido en Cononaco el sábado l3 de mayo, en la provincia de
Orellana, que Moeller, sin ningún fundamento, lo atribuyó a las FARC, aunque luego su
versión fue desmentida por la Policía y el Ejército del Ecuador. Con su asesoramiento,
el doble discurso ha sido también característico en la conducta del Presidente Gustavo
Noboa. Cuando visitó Bogotá habló de la paz, dando la impresión de que ponía
distancias con el Plan Colombia. En la Cumbre de Brasilia, el viernes 1 de septiembre, fue
más allá al enfatizar: "Que es hora de atacar el consumo en todos los
países". "Reveló, dice la nota de prensa, cómo una familia ecuatoriana
afectada por problemas de drogas en un barrio de Los Angeles, Estados Unidos, no mereció
la protección policial de ese País, por el único hecho de ser
latinoamericanos".[22] Pero el discurso, al parecer, lo dejó colgado en Brasilia,
pues durante la visita de Pastrana al Ecuador, el 29 y 30 de septiembre, se evidenció que
el Presidente Noboa y el del Congreso, Hugo Quevedo, son socios firmes y convencidos del
Plan Colombia en la región andina.
Los primeros
resultados de esta asociación infame y fratricida han sido negativos para nuestro pueblo,
confirmando las previsiones de Monseñor Luis Alberto Luna Tobar, quien había advertido
que : "Es evidente que el País es parte del Plan Colombia a través de su
colaboración con Estados Unidos en la Base de Manta." Advirtiendo, con la
ecuanimidad y madurez que le caracteriza: " Este es un momento muy grave para el
Ecuador. No creo que el país deba intervenir directamente en el problema colombiano; no
es prudente tomar parte ni a favor ni en contra de ninguno de los sectores involucrados en
el conflicto". Razonamiento cristiano que lo comprendo perfectamente.
El Obispo
Gonzalo López de Sucumbios ha denunciado que el comercio bilateral con Colombia en esa
provincia se ha reducido en un 65 % como resultado de los primeros incidentes, agregando
que unos 8000 trabajadores ecuatorianos perderán sus puestos de trabajo en Colombia con
las fumigaciones. También el Prefecto del Carchi, General René Yandún, se ha
pronunciado en el mismo sentido. En un Foro efectuado el 8 de septiembre en Sucumbíos, al
que concurrieron las principales autoridades de elección popular de Esmeraldas, Carchi y
Sucumbíos pidieron al Gobierno Nacional que declare a las provincias del norte del País
zona de neutralidad frente al conflicto colombiano. Esto demuestra que en el pueblo y en
algunas de sus autoridades democráticas existe sensatez y realismo.
La
Embajadora de los Estados Unidos y Heinz Moeller, preocupados por el continuo crecimiento
de las voces que se oponen a la participación del Ecuador en el Plan Colombia, han
tratado de calmar las protestas de esos sectores diseñando en el papel un plan de
contingencia y desarrollo del norte del País que se financiaría con un aporte de l5
millones de dólares que ha ofrecido la Secretaria de Estado norteamericana. Los
refugiados colombianos siguen su movimiento hacia el Ecuador, aunque la ola más grande se
producirá cuando el bombardeo con el hongo Fusarium Oxisporum, elaborado en los
laboratorios del Servicio de Investigación Agrícola de los Estados Unidos, herbicida
mutante y migrante, que ha sido denunciado como un arma biológica letal, empiece a
dispersarse en la Amazonía y suenen los tiros de la guerra real de agresión, así como
también los de la resistencia, que la insurgencia unida y el pueblo de Colombia
levantará contra los traficantes de la muerte. Si el hongo llega a utilizarse, desoyendo
la creciente condena de la opinión pública mundial, no sólo estaremos frente al peligro
de una destrucción terrible de la biodiversidad, sino que también podrían agudizarse
los problemas del hambre y la insalubridad, que soporta la mayoría de nuestro pueblo,
pues se ha comprobado que el hongo destruye los cultivos básicos y causa graves efectos
sobre la salud humana y animal. Es lamentable decir que existen múltiples evidencias de
que esta tragedia multiplicada será el regalo que han preparado para nuestros pueblos el
Imperio y sus aliados para la próxima navidad y el año nuevo.[23]
VIII.- ¿
DEBEMOS DEJARNOS SUBIR AL CARRO DE LA GUERRA COMO RESES QUE LLEVAN AL MATADERO?
El secuestro
de l0 técnicos petroleros extranjeros, realizado en la madrugada del jueves l2 de
octubre, en Pompeya, en el límite entre Sucumbíos y Orellana, a l00 kilómetros en la
línea recta de la frontera colombiana, demuestra que la guerra sucia se ha instalado en
el Ecuador, con sus imprevisibles y nefastas consecuencias. Las Fuerzas Armadas del
Ecuador, en un comunicado, y el Vicepresidente de la República se apresuraron en atribuir
el hecho a las FARC. Los insurgentes, una vez más han desmentido esa versión,
denunciando el hecho "como una maniobra de la CIA para buscar que todos los países
de la frontera se unan al Plan Colombia".[24] Las FARC han aprovechado la oportunidad
para ratificar su política de principios, adoptada en la Conferencia Nacional Guerrillera
del 2 de abril de l993 que convierte en norma obligatoria para todos sus combatientes la
"decisión de no intervenir militarmente contra los ejércitos de los países
fronterizos en sus territorios". No sería la primera vez, en cambio, en que los
aparatos de espionaje norteamericanos multipliquen provocaciones de esta índole para
tratar de justificar lo que hasta hoy no tiene justificación ni explicación alguna: ¿
Qué hace el Ecuador, metido de aliado en esta guerra, si no somos ni cultivadores, ni
procesadores, ni grandes consumidores de drogas? ¿ Qué intereses oscuros le movieron
primero a Yamil Mahuad, y luego a Gustavo Noboa para comprometer a nuestras Fuerzas
Armadas y al pueblo ecuatoriano en una guerra que no nos pertenece? ¿ Con qué argumentos
se pretende justificar la movilización de más de 4.500 hombres de nuestro Ejército a
las provincias fronterizas del norte, en medio de la profunda crisis económica que nos
golpea a todos y a un costo insostenible?[25] ¿ Cuál es el contenido de los compromisos
secretos que tiene el Gobierno de Gustavo Noboa con el Gobierno de los Estados Unidos para
apoyar el Plan Colombia? Ojalá estos interrogantes puedan aclararse antes que nos lluevan
los hongos y el lenguaje brutal de la guerra comience a imponer su lógica inexorable y
dolorosa.
En esta
terrible circunstancia, ¿cuál es el deber de los ecuatorianos? Primero, exigir la
suspensión inmediata de los Acuerdos de Manta que nos transforman en Base de espionaje y
agresión contra las fuerzas insurgentes y democráticas de Colombia. Segundo, impedir que
los soldados y oficiales de nuestras Fuerzas Armadas, mediante actos de provocación, sean
comprometidos y utilizados como carne de cañón en una guerra de agresión contra un
pueblo al que nos unen los títulos históricos rubricados con sangre en las faldas del
Pichincha y en el Portete de Tarqui. Tercero, exigir al Gobierno ecuatoriano declare la
neutralidad frente al conflicto colombiano, a fin de que pueda desarrollar desde el campo
diplomático todas las acciones necesarias para apoyar la búsqueda de una solución
negociada y pacífica, de ese largo y doloroso problema, pero sin intervención extranjera
de ninguna índole. Permanecer impasibles y callados frente a las maniobras
norteamericanas y a la conducta de sometimiento gubernamental significaría dejarnos
embarcar en el carro de la guerra como reses que van al matadero, actitud inadmisible en
el pueblo de Píntag y Rumiñahui, Manuela Saénz y Eloy Alfaro.
Quito, 13 de
octubre del 2.000.
--------------------------------------------------------------------------------
*Notas:
[1] Alfredo
Molano Bravo en un artículo intitulado "El Plan Colombia y el conflicto armado"
sostiene que: Presentado en Washington, un equipo del Departamento de Estado, Planeación
Nacional de Colombia - y un técnico de la OXY- reelaboró el proyecto definiéndole como
objetivo la guerra contra el narcotráfico".
[2] Alfredo
Molano Bravo. Artículo citado, p. 3.
[3] Mientras
reviso el texto, desde El Tiempo de Bogotá, nos llega la noticia de que el Ministro de
Defensa de Colombia, ha destituido a 388 uniformados( 89 oficiales y 299 suboficiales) en
un intento por depurar a los implicados en la violación de los derechos humanos. El
Comercio de Quito, miércoles 18 de abril, A 6.
[4] Carlos
Trujillo Restrepo ha escrito un libro sugestivo "Del café a la coca", que se
mueve entre la novela y el relato testimonial, en el que se describe ese tránsito. Editor
CAR TRES, Calí, Colombia, la. Edición, l996.
[5] General
Gustavo Pardo Ariza, Cogobierno desde la Catedral, Editorial Grijalbo, Santa Fé de
Bogotá, la. Edición, l997. El libro denuncia el poder político adquirido por el capo
Pablo Escobar, su influencia durante l7 años en la política nacional y su connivencia
con el Presidente César Gaviria que fue promovido luego, por el imperio, a la Secretaría
General de la OEA.
[6] Thomas
Hobbes, Leviatán, Tecnos, Madrid, l987, Cap. 13.
[7] Este
modesto crecimiento del área cultivada de marihuana puede explicarse porque los Estados
Unidos se han vuelto autosuficientes en la hierba, según ha declarado la Sra. Embajadora
norteamericana en Bogotá.
[8]
Manifiesto por la paz y los derechos humanos en Colombia, difundido por Alai-amlatina en
Ecuador.
[9] Plan
Colombia, Documento difundido por la Agencia Latinoamericana de Información, p. 10.
[10] Juan
Carranza Coronado, Cuando lluevan hongos, Enfoque Internacional, Diario El Comercio,
Quito, Domingo 6 de agosto del 2000, A 5.
[11] Carlos
O. Suárez, Globalización y mafias en América Latina, Dirple ediciones, Buenos Aires,
l997, p. 75.
[12]
Boletín Informativo del Pleno del Estado Mayor Central de las FARC-EP, 21 al 25 de marzo
del 2.000, p. 14
[13] Alfredo
Rangel Suárez, Colombia: Guerra en el fin de siglo, Editores Tercer Mundo S.A. Bogotá,
tercera reimpresión, junio de l999, p. P. 11-12.
[14] Eduardo
Pizarro León Gómez, Colombia en el ojo del huracán, Revista Nueva Sociedad No. 163, p.
5.
[15] Alfredo
Rangel Suárez, Ob. Cit. P. 85.
[16] Henry
Kissinger, La diplomacia, Fondo de Cultura Económica, México, Tercera Reimpresión,
l996, p. 802 - 833.
[17] Según
el cable de la AFP, el Ministro de Defensa del Ecuador, almirante Hugo Unda Aguirre, es
partidario de una solución regional al problema planteado por el narcotráfico y la
guerrilla en Colombia. ¡ Al fin asoman los cuernos de la verdadera posición del Ecuador,
lo dicho por el Ministro implica un apoyo total a la postura de la alianza militar
norteamericana con Pastrana!.
[18] La
imagen fue rescatada de una idea del editorial de Juan Fernando Salazar, intitulado El
Plan Manta, del Dmgo 6 de agosto, A4
[19] Manuel
Salgado Tamayo, ¿ Guerra sucia en Ecuador? Los documentos secretos de Manta, Ediciones La
Tierra, Quito, abril del 2000.
[20]
Entrevista realizada por Dimitri Barreto, enviado Especial a Bogotá, Diario El Comercio,
martes 29 d agosto del 2000, A 2.
[21] El Diario El Comercio del
sábado l de julio del 2000, informa que desde febrero de l999, por seis ocasiones
distintas fueron detenidos, en aguas internacionales, barcos ecuatorianos por guardacostas
norteamericanos que habría sido detectados desde Manta. P. A3.
[22] El Comercio, Dmgo. 3 de
septiembre, A3.
[23] Como las guerras, sobre todo
las revolucionarias, son como los terremotos, llegan sin aviso previo, el viernes 20 de
octubre, en los departamentos de Antioquia, Chocó y Putumayo, las FARC desataron una
violenta ofensiva contra el Ejército que dejó un saldo de l02 muertos.
[24] La sospecha de las FARC
parece confirmarse, pues funcionarios norteamericanos no dudaron en atribuir los hechos a
las FARC, pero el Director del Area Andina en Washington, Philip Chicola ha declarado que
"este secuestro nada tiene que ver con Colombia". El Comercio, miércoles 18 de
octubre del 2000, A 2.
[25] Esta es la cifra que maneja
el Diario "El Comercio" de Quito, del martes 17 de octubre del 2000, Primera
Plana, A 6.
|
.. |