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PLAN COLOMBIA: CONTROVERSIA
Y RESISTENCIA!
Bill Clinton en Cartagena -
Mandatarios de América del Sur en Brasilia -
Armas para las Farc vía Perú - Iniciativas audaces de la sociedad civil colombiana.
Luis I.
Sandoval M. Ismac/Redepaz.
El denominado "Plan Colombia" es objeto de
aguda controversia en el mundo y de creciente resistencia en el país. Una ola de dudas,
críticas y advertencias se ha desatado sobre él, especialmente en Europa, con ocasión
de la visita relámpago del Presidente Clinton a Cartagena el 30 de agosto y un verdadero
auge de iniciativas de importantes sectores de la sociedad civil colombiana se está
produciendo con miras a detenerlo o transformarlo.
Medios de prensa tan importantes como los diarios Le
Monde de París y El País de Madrid se ocupan casi cotidianamente del tema. La
revista semanal The Economist de Londres ha decidido sacar una serie de artículos
sobre el debate en los Estados Unidos y sobre las implicaciones del Plan para los países
limítrofes con Colombia. Un rápido repaso de informaciones y comentarios aparecidos en
las últimas semanas en estos medios es útil para apreciar como la oposición al Plan no
es gratuita ni caprichosa.
Desde los titulares se da a entender que se trata no de
un verdadero Plan de paz de Colombia para Colombia, sino de un plan antidroga de los
Estados Unidos. "Pastrana pide al resto de los Presidentes de América del Sur que
apoyen el Plan de EE.UU.", "Gringos aterrizan en Colombia". Se resalta el
temor de los países limítrofes de que esta iniciativa empuje hacia sus fronteras a
refugiados y narcotraficantes. Se analiza que "los helicópteros, por muy letales que
sean no van a inclinar la balanza militar del lado del gobierno" y que el afán de
Bogotá y de Washington en poner a andar el Plan no está desligado de móviles
electorales en uno y otro país.
Se señala que "el Plan Colombia camina en
dirección contraria a la que se anunció y puede ser el punto de apoyo estratégico para
quienes pretenden impedir la negociación con la guerrilla" (Diario 16). Se advierte
que el uso del hongo fusarium oxysporum lesionaría gravemente el frágil
ecosistema amazónico y estaría violando la Convención de Armas Biológicas. Se ve el
riesgo de agravar la crisis humanitaria y se pone de presente la incoherencia entre exigir
respeto a los derechos humanos e impulsar un plan que de por sí los viola flagrantemente.
Estas manifestaciones de la prensa reflejan las
posiciones de los distintos gobiernos, las cuales en algunos casos son aún más
afirmativas en cuanto perciben un serio riesgo para la paz regional (Suiza) o por razón
de tener una concepción multipolar de la globalización y la geopolítica (Francia) que
riñe con la concepción unipolar de los Estados Unidos. No obstante los variados énfasis
en las declaraciones de la Unión Europea (antes y después de Madrid, julio7), la actitud
generalizada es la de colaborar a la paz de Colombia pero no en el marco del Plan gestado
en Estados Unidos.
La inclinación de la Unión Europea y de la mayor
parte de los 15 países que la integran a contribuir política y económicamente a un
auténtico plan de paz para Colombia se ve afectada, sin embargo, por el alarde de
agresividad de los actores implicados en el conflicto que a diario producen centenares de
víctimas en la población civil (asaltos a pequeñas poblaciones, masacres, secuestros,
desapariciones, desplazamiento forzado...) y en hechos como la llegada de armas de
Jordania para las Farc a través de Perú o el intento de reconstruir un submarino traído
a Colombia en piezas desde Rusia para el tráfico de cocaína.
En Europa hay dudas
sobre el Plan Colombia y sobre la forma de asumirlo (Le Monde, julio 8) pero en el fondo
existe una voluntad política real de encontrar la forma de contribuir a la paz sin
involucrarse pero también sin enfrentarse con los Estados Unidos. De ahí el interés y
la importancia que se concede en las cancillerías del viejo mundo a las iniciativas
surgidas de la sociedad civil colombiana que tienen el sentido de resistencia y de
construcción de alternativas al Plan. Como que estas iniciativas serían la condición y
oportunidad para canalizar su sentido crítico y alternativo sin correr el riesgo del
enfrentamiento político abierto.
Con la propuesta de Conferencia en Costa Rica
para el mes de octubre y con el surgimiento de Paz Colombia como fórmula de
superación de la fragmentación de las diferentes corrientes que trabajan por los
derechos humanos y la paz con miras a realizar la Conferencia, la sociedad está dando una
muestra de madurez que genera confianza y que abre posibilidades de articulación
política y práctica para construir una alternativa al Plan Colombia. La unidad e
iniciativa política de la sociedad es el mayor aliciente para la cooperación de la
comunidad internacional a la paz.
Vistas en conjunto desde el exterior, las acciones de
la sociedad son apreciadas como un saludable "escalamiento" de las iniciativas
conducentes a la paz: multiplicación de las contribuciones ciudadanas a la agenda de paz,
realización unitaria de la duodécima semana por la paz, manifestaciones masivas en las
ciudades en diversas oportunidades, serias y participativas elaboraciones regionales
encaminadas a la sustitución de cultivos de uso ilícito, despliegue de una amplia
diplomacia ciudadana por la paz que se ha hecho sentir en Estados Unidos, en Europa, en
los países vecinos de América Latina y que ha llegado hasta el propio Secretario General
de la ONU y hasta el Parlamento Europeo.
Cuando dentro y fuera del país todo mundo percibe la
polarización de la opinión y la inminencia del escalamiento del conflicto, se acumulan
no obstante circunstancias que podrían cambiar el curso de los acontecimientos: la
discusión del cese al fuego entre gobierno e insurgencia, la continuidad de los diálogos
a pesar de las condiciones adversas, la exigencia por parte de la sociedad de acuerdos
humanitarios y respeto integral al DIH, la apertura del gobierno a dialogar con la
sociedad para hacer viable la Conferencia de Costa Rica, la aceptación tanto de las Farc
como del Eln para participar en dicha Conferencia.
Como se ve el Plan Colombia es objeto de aguda
controversia y de creciente resistencia. Brasil se ha pronunciado claramente en contra al
igual que Venezuela. La Cumbre de Presidentes de América del Sur no le dio un respaldo
entusiasta al Plan (Brasilia, Sept. 1°). Aún en los Estados Unidos comienzan a
levantarse voces autorizadas para llamar la atención sobre la inutilidad, los ingentes
costos y los altos riesgos de la estrategia represiva y militar contra las drogas como lo
reseña ampliamente The Economist de la primera semana de septiembre. Inclusive
varios Estados han dado pasos hacia la legalización y se anuncian proyectos similares
para el nivel nacional.
La Conferencia Internacional sobre Paz y Derechos
Humanos convocada por iniciativa de la sociedad civil colombiana para los días 17,18
y 19 de octubre en San José de Costa Rica puede ser el catalizador de la controversia y
de la resistencia de que es objeto el llamado Plan Colombia. Si es cierto que hay
dilatados espacios para los atrevimientos de la guerra, también es cierto que los hay
para las audacias de la paz. "No siempre prepararse para la guerra hace inevitable la
guerra como fue el caso de la Guerra Fría", observaba hace pocos días Juan
Gutiérrez Director del Centro Vasco para la Paz, Guernica Gogoratuz. Bogotá, Sept.
24/2000. Paz11.
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