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Diario Clarín (Buenos
Aires) Jueves 28 de setiembre de 2000
EL LANZAMIENTO DEL PLAN COBRA
Brasil reforzó su frontera amazónica
Lo hizo para evitar el ingreso de
narcos o refugiados colombianos · Teme los efectos del Plan Colombia
ELEONORA GOSMAN. San Pablo. Corresponsal.
El
gobierno de Fernando Henrique Cardoso, en un gesto de inocultable alcance geopolítico, lanzó
ayer oficialmente el Plan Cobra. Es una iniciativa de refuerzo policial y militar de
las fronteras amazónicas con la que Brasil busca subrayar que defenderá sus límites
ante las consecuencias de otro proyecto: el Plan Colombia, esbozado por Estados Unidos y
el presidente colombiano Andrés Pastrana.
Según Brasilia, el Plan Cobra apunta a defender a Brasil de las incursiones de la
guerrilla, del ejército colombiano, de los narcotraficantes y de la población que huya
hacia territorio brasileño si se intensifica la guerra en Colombia.
Pero la inauguración oficial de esa operación revela, según fuentes consultadas por Clarín,
una motivación política más profunda que la de prevención. Representa un fuerte
mensaje político: Brasil no aceptará pasivamente que los actores del Plan Colombia, es
decir, los asesores militares norteamericanos más las fuerzas armadas colombianas,
utilicen su territorio para operaciones de retaguardia.
No por casualidad, fueron dos ministros los que viajaron al lanzamiento oficial de la
operación Cobra en su centro coordinador: la localidad de Tabatinga, que está unida a
Leticia, la capital del departamento Amazonas de Colombia.
El titular de Justicia, José Gregory y de Seguridad Institucional, general Alberto
Cardoso, tomaron un barco que los llevó hasta la base Anzol, en las orillas del río
Solimoes (que continúa al río Amazonas proveniente del occidente colombiano).
El Cobra representa, en lo inmediato, un gran refuerzo de los destacamentos de la Policía
Federal en los puntos más sensibles de la frontera. En esta etapa se instalarán 180
hombres en tres bases: una es la de Tabatinga. Las otras dos son Ipiranga y Vila
Bittencourt.
Estas bases albergan personal del ejército brasileño que cederá parte de las
instalaciones para la policía federal. Esas localidades, ubicadas a orillas de los ríos
Izá y Japurá (que continúan a los ríos colombianos Putumayo y Caquetá) son los
lugares más vulnerables de los 1.600 kilómetros de selva amazónica por dónde pasa la
división política entre Brasil y Colombia.
El refuerzo de las tropas brasileñas en la región tienen un fundamento: el temor a que
el área sea escenario de batallas del ejército colombiano con la guerrilla de las FARC.
El gobierno de Pastrana descree que exista guerrilla en la zona. Pero informes obtenidos
por la Agencia Brasileña de Inteligencia comandada por el general Alberto
Cardoso señala exactamente lo contrario. Según un informe de la ABIN, publicado
ayer por el diario O Globo, existen al menos dos destacamentos guerrilleros
ubicados en la región. Uno está sobre el río Putumayo, en un poblado homónimo.
Otro en las orillas del Caquetá, en la localidad colombiana de La Pedrera.
Desde Tabatinga, el diario Jornal do Brasil reveló la existencia de destacamentos
guerrilleros de las FARC (denominados "frente 51 y 52") a unos 100 kilómetros
de Tabatinga. El diario carioca relata la misma información que obtuvo Clarín
cuando hace tres semanas visitó la zona. Las FARC actúan en la región selvática que
media entre Leticia y Tarapacá, distantes a 175 kilómetros. Es tierra de nadie, dónde
no se atreve a incursionar ni el ejército colombiano ni los asesores norteamericanos de
la DEA.
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