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Avanza Colombia hacia la paz ?
Dias antes de su asesinato, el
ex consejero de Paz le entregó a CAMBIO este documento inédito con su balance del
proceso de paz y sus recomendaciones para destrabarlo.
El estado del proceso de paz a un salto de la Administración de Pastrana, puede leerse de
varias maneras que cubren todo el continuo: desde el escepticismo que exhibe un gran
sector de Ia opinión pública, hasta el optimismo aparentemente infundado que muestran
algunos funcionarios del gobierno. Cada una de las interpretaciones combina de manera
desigual muchos elementos: compromisos políticos, estados de ánimo, percepciones
subjetivas y criterios unos muy analíticos, otros más voluntaristas-- con
que se valoran los hechos. Esos criterios se asocian a factores que- van desde las
cercanías ideológicas o políticas con alguna de las partes, hasta la comparación con
experiencias de procesos de Colombia o de otros países.
Refiriéndonos solo a los
extremos, hay quienes desde una posición escéptica solo ven en los hechos (desde el
desaire de Tirofijo en la instalación del Proceso de Paz el pasado 7 de
enero, hasta la suspensión de las conversaciones en el mes de julio), los desaciertos dcl
Alto Comisionado, el exceso de voluntarismo del Presidente o la mala fe de las Farc. En
las dificultades, otros parecen advertir los inconvenientes y obstáculos de alguna manera
"naturales" a procesos complejos en los cuales no se dispone de un libreto
fijado de antemano, ni de una fórmula a la cual acogerse para transitar per el camino
correcto.
No hay en todo caso, para la
apreciación de los hechos, puntos de referencia más objetivos y es notoria la ausencia
de una estructura de análisis sobre qué es y cómo se desarrolla un proceso de paz. Sin
esos puntos de referencia que proporcionen criterios para evaluar hechos y sucesos, y
dejadas las evaluaciones al amparo del subjetivismo y de los estados de ánimo, el
resultado no puede ser más que un apoyo cada vez más tibio al proceso de paz, una
opinión colectiva mayoritariamente pesimista sobre sus posibilidades y crítica de la
manera como el gobierno ha conducido el proceso.
Por otra parte, quienes siguen de
cerca las negociaciones tienen diferentes telones de fondo y concepciones diversas sobre
la naturaleza del proceso de paz. Para la mayoria, el telón de fondo es la necesidad de
resultados y de reducir los niveles de la confrontación, lectura según la cual el
proceso debería erigirse sobre una arquitectura construída a partir de hechos positivos
(los llamados "hechos de paz"). En esa perspectiva, el proceso parece concebirse
como un camino llano que se funda en la "voluntad de paz" y que, aunque -se
recorra lentamente, avanza sin rupturas, sin discontinuidades, sin transformaciones
cualitativas. En esa visión, la medición dcl camino recorrido asi como la confianza para
alcanzar el horizonte hacia el que se avanza, depende de ir acumulando "hechos de
paz" (suspensión de ataques, de secuestros, finalización de extorsiones,etc.); que
signifiquen manifestaciones claras de que se quiere la paz y no que por el camino se
pueden ir resolviendo los problemas de la violencia.
El otro teIón de fondo, minoritario
entre los observadores, se atiene a una estructura de análisis, según la cual el proceso
por SU propia naturaleza significa rupturas, tensiones, sobresaltos, discontinuidades,
transformacioncs cualitativas, cuyos avances no pueden juzgarse desde los "hechos de
paz" aunque sean deseables, sino desde la lenta configuración de las condiciones que
crean una masa crítica de resultados a partir de los cuales pueden empezarse a producir
los "hechos de paz".
Esa estructura de análisis
presupone que en los inicios de un proceso se trata de conjugar esfuerzos para conseguir
objetivos simultáneos: la construcción de una relación de confianza, el diseño de un
esquema creíble de garantias y la construcción
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Por otra parte, se trata de la
construcción de una relación entre las partes fundada en la confianza mutua y procesada
en el contexto de la confrontación. En ese contexto, cada una de las partes evalúa los
costos y beneficios de hacer concesiones de naturaleza política o militar, así como la
conveniencia de producir "hechos de paz" en el curso de la confrontación y de
construir o no la confianza con esas concesiones.
Finalmente, hay también la
necesidad de construir garantias creíbles dc manera tanto bilateral como ofrecidas por
una tercera parte, por lo general la comunidad internacional, cuya presencia,
responsabilidades y tareas no solo son materia de negociación, sino de evaluación en
términos de costo-beneficio.
La superposición de esos planos, es
decir, la construcción de un objetivo común, de confianza y de garantías creíbles, no
ocurre en un cuadro de aislamiento de las dos partes: gobierno- guerrilla. El proceso de
paz incluye otros actores (comunidad internacional, sociedad civil, grupos paramilitares,
otros actores armados), cuyas conductas modifican a menudo las percepciones de los actores
principales, quo modifican a su vez su propia conducta. En realidad, el proceso de paz
está coinstituído por un conjunto de negociaciones simultáneas que superpone
estrategias distintas de muchos actores.
En esas circunstancias, un proceso
de paz no puede ser comprendido de manera lineal~ ni leído según la lógica
causa-efecto, ni interpretado como un proceso de resultados acumulativos de carácter
positivo. Su interpretación debe hacerse
continúa...
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