RESPONSABILIDADES DEL PASTOR[*]

(Primera de Pedro 5:1-4)

 

 

El pasaje de Primera de Pedro 5:1-4 es una orden a los líderes de la iglesia, es decir, a los pastores (presbíteros). Se les ordena pastorear(poimanate- imperativo) a las ovejas de Dios (poimnion tou Theou), es decir, a la iglesia. Además de la orden se les da la  promesa de la recompensa que recibirán del Príncipe de los pastores o Pastor principal (arxipoimenos). Junto con esta orden y promesa se le dice a los pastores la forma en que deben desempeñar su trabajo (v. 2-3). Veamos el desarrollo de esta orden-instrucción-promesa.

 

 

NATURALEZA Y AUTORIDAD DE LA ORDEN (V.1-2 a)

 

 

Naturaleza de la orden

 

Esta no es una orden enfática. En lugar de decir ego lego presbiterous, solo dice presbiterous (a los ancianos). Se entiende que es una orden porque apacentad  es un imperativo. Mas bien es una orden nacida de la necesidad (quizás por eso RVR agrega “ruego”) de un liderazgo auténtico en vista de la persecución potencial para la iglesia, según se muestra en el capítulo 2 de esta carta. La conexión de esta orden con el capítulo dos se nota claramente por el uso de oún  (así que, por consiguiente).

 

 

Razón y autoridad de la orden

 

La razón de la orden es la necesidad ya mencionada. Su autoridad descansa sobre la persona de Pedro. Él también era un líder (5:1 a), era un apóstol de Jesucristo (5:1b) y uno que era sostenido por la esperanza de cada cristiano (5:1c, compare con 4:13).

 

 

La orden: apacentad

 

Esta responsabilidad encierra todos los aspectos y cuidados necesarios para la supervivencia, reproducción-crecimiento y bienestar de un grupo. En este caso el grupo es la iglesia de Jesucristo. La acción encierra primariamente la acción de un pastor de ovejas (Lc.17:7; 1 Co. 9:7) pero su sentido espiritual y práctico aplicado a personas es el que aquí se ordena. Eso se pide a lideres de la iglesia de Jesucristo (Jn. 21:17; Hch.20:28; 1 P. 5:2). Esta es la acción que desarrollará Cristo: pastoreando al Israel restablecido (Mt.2:6), consolando a los mártires de la gran tribulación (Ap. 7:17), gobernando en justicia y rectitud las naciones en el Reino Mesiánico (Ap.12:5; 19:15) y dando en ello participación a los santos (Ap.2:27).

 

Como se puede ver, apacentar encierra toda una gama de acciones esencialmente necesarias para lograr un fin. Esta gama necesaria para el desarrollo armónico y completo de la iglesia exige de los pastores una actitud adecuada y correcta. Por eso, el apóstol instruye a los pastores acerca de esa actitud y la define bajo tres responsabilidades que se considerarán a continuación.

 

 

INSTRUCCIONES PARA EL CUMPLIMIENTO DE LA ORDEN (v.2b-3)

 

 

Cuidado constante  de la iglesia(v.2b)

 

Este cuidado (episkopountes-participio) exige una incesante vigilancia del pastor sobre su grey y sobre el ambiente donde se desarrolla su grey. De no haber tal vigilancia tampoco hay garantía de un cuidado efectivo y responsable que redunde en el bienestar de la comunidad. Un trabajo así, requiere sacrificio personal y compromiso encarnado en el deseo genuino por el bien del rebaño, fortalecido en la comunión intima con Dios  y motivado por la gratitud al Señor. Por eso, ese cuidado constante sobre el rebaño, nunca debe desarrollarse por obligación o a la fuerza (anagkastos-adverbio) sino voluntariamente, con la intención de entregarse a ello sin condición alguna (ekousios-adverbio). Tampoco ha de hacerse por avaricia, pensando haber encontrado una buena manera de ganar dinero o fama (aisxrokerdos-adverbio) sino animado por la oportunidad de servir, haciéndolo de buena voluntad (prothumos-adverbio).

 

 

No procurando un poder dominante sobre la iglesia (v.3 a)

 

Un dominio de esta naturaleza (katakurieountes-participio) es exactamente lo que Jesucristo había prohibido y desaprobado con su palabra y con su ejemplo (Mt.20:25-27; Jn.13:2-16). La autoridad inherente del líder cristiano nunca debe ser usada para una autoexaltación personal egoísta sino para dirigir e involucrarse en el desarrollo de todas las actividades esenciales  al bienestar de la comunidad. Solo esta actitud es el distintivo de un liderazgo encaminado a servir, no de un liderazgo encaminado a servirse  de los objetos del liderazgo. Aquella es la ética demandada por Dios, y ésta es la demandada por Satanás.

 

 

Siendo ejemplo a la iglesia (túpoi ginomenoi) v.3b

 

He aquí la responsabilidad de mostrar una vida práctica consecuente con las enseñanzas dadas a la comunidad. Es esta la base de la credibilidad esencial  para un liderazgo fructífero y bendecido. Nadie se mantiene como líder, a menos que recurra a la violencia, sin ser consecuente en palabra y acción.  Pero lo más importante es que ningún líder puede ser aprobado por Dios si no es ejemplo de su comunidad.

 

 

 

 

PROMESA ANIMADORA EN EL CUMPLIMIENTO DE LA ORDEN (v.4)

 

 

El autosacrificio exigido en los versículos 2 y 3  es infinitamente recompensado. Al fin de cuentas los pastores no pueden ser remunerados por la comunidad en la proporción de su entrega en servicio y humildad. Es el Príncipe de los pastores, el principal entre ellos, quien tiene la recompensa proporcional al sacrificio pastoral actual. Desde luego que esta promesa es hecha al pastor que pastorea con las características de los versículos 2 y 3. Esta perspectiva es absolutamente necesaria para liberarse  de la búsqueda del poder dominante, de la ganancia deshonesta y de la fama. Éstas, aún lográndose, quedan eclipsadas por el resplandor de la  recompensa dada por el Príncipe de los pastores. La corona de gozo eterno y la autoridad de gobierno compartida por Cristo en el Reino Mesiánico, junto con la plenitud gozada en el estado eterno, son infinitamente incomparables con las glorias y ganancias terrenales que se pudieran obtener.

 

 



[*] Pastor Maucelio Cabañas Hernández. Director del Seminario Teológico Bautista “Dr. G. H. Lacy”. Junio de 2001.

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