SEMBLANZA DE LA CONQUISTA DE
 
SANTIAGO DE QUERETARO

Relatada por la
 
Regidora Natalia Carrillo García
y el
Licenciado Roberto Servín Muñoz
auxiliar de cronista municipal.

 Santiago de Querétaro, I Congreso Internacional, México, 26 y 27 de julio 2003

 

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n el corazón de esta tierra mexicana, bajo una bóveda de turquesa barrida por vientos perfumados, la ciudad de Santiago de Querétaro es como una extraña ínsula en donde sus silenciosos habitantes hubieran levantado una muralla impenetrable que detuviera al tiempo, que sosegara a la vida y conservara la paz inquietable de sus costumbres.

Palabras del escritor José Julio Rodríguez, quien sin ser queretano describe en su libro “Donde la vida es sueño” a nuestra muy noble y muy leal Santiago de Querétaro.


Dr. Rolando García Ortiz, Presidente Municipal de Querétaro.
Honorables autoridades que nos acompañan
Honorables regidores compañeros del H. Ayuntamiento.
Invitados especiales
Mesas de Concheros
Señoras y Señores:
 

El preámbulo con que empieza este saludo, es como una ráfaga de aire suave y delicioso, como una pincelada abigarrada, la más delicada y etérea forma de describir a nuestra muy noble ciudad de Santiago de Querétaro. Esta mañana quiero pedirles que utilicen su imaginación y en ella revivan y recreen el memorable amanecer del 25 de julio de 1531. Fecha en que esta ciudad nace, como un portento, en el encuentro de dos ejércitos, uno, el de los bravos chichimecas bajo el mando de Don Lobos y de Don Coyote, el otro, el de otomíes, purepechas y tlxcaltecas ya conquistados y sometidos al reino español, capitaneado por los caciques, convertidos al cristianismo, Fernando de Tapia “Conin” y Nicolás de San Luis Montañez, siendo este cerrillo llamado el Sangremal, testigo de un hecho arto curioso, contado en las historias que parecen leyendas o en las leyendas que quieren parecer historias, escritas por talentos excepcionales como Don Carlos de Sigüenza y Góngora, Fray Isidro Félix de Espinosa o Valentín Frías, quienes coinciden en que la mañana del 25 de julio de 1531, previo acuerdo, se aceptó la gran batalla en la cual los combatientes deberían enfrentarse cuerpo a cuerpo, usando únicamente la fuerza de sus puños y de sus brazos, Con estruendo resonaron las cajas y los clarines, el teponaztle y el huéhuetl, la chirimía y el caracol, y al ritmo de bailes y alaridos se inicio la guerra, en el campo retumbaron las descargas cerrada de los fusiles, a lo alto, y con la polvareda que levantaban los pies de los combatientes, el humo de la pólvora, y las flechas disparadas al viento, y un eclipse de sol que parece haber sobrevenido en ese punto, se oscureció el día, de tal manera que se hicieron visibles las estrellas, y la lucha se prolongó sin que uno ni otro bando se rindiera.

Cuando el ejercito al servicio de la Corona Española desfallecía ante el ímpetu de los indomables chchimecas, aparecieron en los cielos Señor Santiago montado en brioso corcel blandiendo férrea espada y una gran Cruz luminosa, los naturales al verla, al grito de "¡Él es Dios!", comenzaron a danzar, surgiendo de ahí la tradición, orgullo de Queretaro y de México, la DANZA DE LOS CONCHEROS.

A partir de la conquista, la veneración a la Santa Cruz de los milagros de Querétaro, fue convertida en simientes de religiosidad por los frailes franciscanos. El signo de la Cruz sedujo a tal grado a los indígenas que no solo la veneraron sino que la admiraron, creando a su alrededor una liturgia pagana, con rasgos idólatras. Sus ritos con el tiempo fueron enriqueciéndose y sobre todo repitiéndose por décadas, creando una costumbre que con los años se convirtió en tradición.

En la memoria del pueblo aún perdura la celebración de las festividades de La Cruz del Cerrito el 3 de Mayo, así como la procesión de los Cristos de Querétaro el jueves santo, actos que congregaban a más de ocho mil indígenas procedentes no solo de la ciudad y de los barrios, sino además de otros curatos y rancherías. Las tumultuosas y probablemente curiosas procesiones fueron suspendidas en el año de 1799 por el timorato corregidor de Querétaro el Lic. José Ignacio Ruiz Calado, que veía por doquier moros con tranchete, al considerar que al perder su esencia propiciaban la promiscuidad y el vicio, sobre todo, al mezclarse hombre y mujer e ingerir pócimas embriagantes, produciendo además escándalos y desasosiegos en la comunidad queretana, en fin, ya sea por quejas de los vecinos y luego por provisión de las autoridades virreinales y ecleciásticas se suspendieron, desapareciendo así la procesión de los Cristos y perdiendo importancia la festividad de la Cruz del Cerrito.

Sin embargo los frailes franciscanos del Convento de la Cruz propiciaron el rescate de esas manifestaciones, uniendo ambas en la celebración del 14 de Septiembre y atrayendo al Samgremal las mayordomías de la Cruz del Cerrito para incorporarlas a ceremonias más organizadas en los ámbitos de su convento.

Con ello se enriqueció la tradición, y al sincronizar la costumbre chichimeca con los proyectos de los frailes resultó la formación de las llamadas Mesas de Concheros. Término surgido por la utilización de instrumentos musicales fabricados por conchas de armadillo y encordados como mandolinas, que acompañados por el toque del huéhuetl y el teponaztle, aunado al susurro de las sonajas de guaje, y el ulular de los caracoles se producía una agradable y rítmica melodía, que servía para acompañar el paso elegante y acompasado de los danzantes ceñidos sus tobillos con huesos de fraile. Toda esta orquestación creaba evoluciones magníficas produciendo sentimientos profundos, casi místicos, en obsequio a la venerada Cruz de los Milagros.

Año con año a esta plaza y a estas calles en el mes de septiembre ascienden caballeros guerreros que cientos de años atrás se dieron cita para dar la gran batalla del Sangremal, ellos hacen sonar los caracoles, la chirimía, las sonajas, el huéhuetl, el teponaztle y la concha de armadillos, ellos inician sus ritos y sus danzas al grito, lleno de fe, "¡El es Dios!".

También año tras año nos reunimos el 25 de julio en esta encrucijada para rendir una guardia de honor a Señor Santiago, factor importantísimo en la reconquista de España y en la conquista del Nuevo Mundo. La influencia de Compostela no se limita a la vieja Europa y España, al grito de ¡Ultreya! (¡Más allá!) llevando como paladín al hijo de Zebedeo, inunda a esta tierra de la esperanza, con pueblos y aldeas con su nombre: Santiago. Uno de esos pueblos brilla como estrella rutilante, con luz propia, con destellos esplendorosos, hasta ser nombrada la muy noble y la muy leal, tercer ciudad del reino, la Perla del Bajío, la Ciudad Santa de tierra adentro, la Nueva Jerusalem.

Desde hace 472 años Querétaro quedó marcada con la señal de la Cruz y con la presencia de Santiago Apostol. Y fue por la luz que irradiaba la Cruz y no por la espada mata moros de Santiago que esta tierra fue bendita, y es por la Cruz que este barrio vibra bullangueramente cada año, y es por la Cruz y por Santiago "El Peregrino" que desde el Sangremal se transmiten los mismos bienes de justicia y paz, que nos trajo el Apostol, por todo el norte de nuestra nación: Sonora, Chihuahua, Coahuila, Texas, California, Nuevo México.

En todos estos territorios se oyó la voz de los hijos del Colegio Apostólico.

Pero sería injusto olvidar esta mañana esplendorosa al fundador de la ciudad de Santiago de Querétaro, a ese indio tomí o ñahñú, originario de Nopala, que era pochtécalt o sea: comerciante itinerante, osado y valiente, que traficaba, año tras año con los semisalvajes o salvajes chichimecas, nómadas y seminómadas, que vivían de la recolección y la caza en esta tierras. Estos, a cambio de enaguas, sayales y uipiles confeccionados con hilos de maguey, la indispensable sal, sombreros, copal, agujas, seguramente también frijol, maiz, chile, vasijas de barro y otros menesteres, entregaban a Conin las pieles de los animales que cazaban, así como arcos y flechas en cuya fabricación eran muy hábiles. Cuando los ejércitos españoles sometieron a la Gran Tenochtitlán y al avanzar la conquista hacia tierras otomíes, Conín emigró, juntamente con treinta familias, lejos del dominio español, evitando así el vasallaje con los conquistadores y al mismo tiempo para poder practicar libremente el culto a sus dioses. Después de años de vagar de un lugar a otro, estableció el primer asentamiento en esta región que por estar ubicado en La Cañada, por la forma geográfica que presenta, le llamaron Andamaxei, lugar donde se juega a la pelota.

Aprovechando el hilo de agua que corría por el lugar estableció unas sementeras para el cultivo de sus alimentos y vivió en paz con los lugareños. Las noticias que recibían los demás otomíes de la fertilidad de estas tierras, afirma el historiador Manuel Septién, en su obra "Historia de Querétaro", los trajeron a este lugar en gran número, de manera que cuando apareció el encomendero de Acámbaro Hernán Pérez de Bocanegra encontró una población bastante numerosa y un buen lugar para realizar una conquista y una evangelización. A este Pèrez Bocanegra por venir de la Región de Michoacan le acompañaban purépechas, quienes al ver el lugar, le llamaron Queréndaro término tarasco que degeneró en Querétaro, que significa lugar de peñas.

Es justo insistir que la conquista de esta tierras chichimecas fue el resultado de una actividad paciente y constante realizada por el propio Conin, que poco a poco fue trayendo hacia el lugar llamado Andamaxei a los chichimecas trabando una relación de respeto y de ayuda mutua con lo cual se ganó la buena voluntad y sobre todo la amistad y la lealtad de quienes lo rodeaban. Que fue suficiente para convencerlos que aceptaran ser vasallos de los españoles. No fue nada fácil para él, pues hubo un momento en que, y tanto los otomíes como los chichimecas, lo quisieron matar, por su relación con Hernán Pérez de Bocanegra, su evangelizador. Con buenos modos y maneras, así como con regalos y sabias palabras logra este indio el sojuzgamiento de esta región. Lo demás fue resultado de componendas. Posiblemente se dio la batalla del Sangremal, con un acuerdo previo entre los ejercitos que comandaba don Nicolás de San Luis Montañez y el propio Conín, quien para esas fechas ya había recibido el bautismo y adoptado el nombre de Hernando por su evangelizador y de Tapia en honor a Andrés de Tapia uno de los mas valientes y eficaces capitanes venidos con Cortés, o posiblemente se conquistaron estas tierras a sangre y fuego. Por eso el nombre de este cerro que fue bañado con la sangre de valientes chichimecas y leales otomíes.

En las investigaciones históricas nuevas, cuyo objetivo es encontrar las fuentes que le den sustento real al acontecimiento de la fundación de Querétaro, aún no se tiene una respuesta clara y definitiva sobre este hecho. La misma fecha de su fundación, 25 de julio de 1531, está en entredicho. Pero lo que no cabe duda es que esta población por haber sido fundada originalmente en forma clandestina o en forma irregular, no quedó documentada su fundación, pues el objetivo principal de este asentamiento fue ocultarse de los conquistadores españoles. También fue cierto que surge gracias al ejercicio mundano pero también civilizador del comercio, promovido por un talento y carismático mercader: Conín. Querétaro fue posteriormente refundada hasta quedar ubicada al pie del Sangremal pero con una traza totalmente indígena.

Aún cuando los estudios realizados sean inexorables, sigue siendo deliciosa la narración (que para muchos es leyenda y para otros un milagro divino) de la aparición de Señor Santiago cabalgando por el cielo sobre un brioso caballo blanco; la visión de la brillante Cruz; el ocultamiento del sol y la aparición de las estrellas; y la sumisión de los gentiles, así como la petición del bautismo y la erección de un altar con una cruz a la vista en el cielo. Con ello fue bendita esta tierra. Y el germen híbrido sembrado por el indio Conín, por los misioneros e hidalgos surgió una planicie llena de vida, poblándose el lugar de caseríos altivos y los cielos de cúpulas y torres que se elevan como oración de roca.

Y de esta conquista solo nos queda palpable el grito ¡El es Dios!, la Santa Cruz y Señor Santiago que siguen realizando milagros como un regalo al amor de sus seguidores.
 

Regidora Natalia Carrillo García
y

Licenciado Roberto Servín Muñoz

Santiago de Querétaro a 25 de julio del 2003.

(Agradecemos las fotos ceremoniales al Sr. Juan Botello Montes, de la I. Municipalidad de Santiago de Querétaro)

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