Líneas dedicadas por éste aprendíz a mis
hermanos y maestros:
* Tuna de la
Facultad de
Medicina de Córdoba
*
Estudiantina de
la Universidad
Autónoma de Queretaro
*
Ramón Andreu
Ricart.
“Bigotitus”
*
Claudio Godoy
Aros.
“Antárticus”
*
Rafael Asencio
González.
“Chencho”
* Angel Fernández
Nieto
*
Enrique Pérez
Penedo.
“Lapicito”
* Ildefonso Rodríguez
Palomares.
“Piraña”
* Helder
Mauricio. Tuna Universitaria do
Madeira
Durante todo el texto, al correr la vista
y entendimiento por éstas líneas, encontrarán seguramente que,
sin lograrlo afortunadamente, pretenden esconderse como
travieso trasgo las palabras de Maese Rafael Asencio
González, inevitable y a veces conciente la
intención, pues me declaro incondicional díscipulo de tan
enorme y Dilecte Frater.
La definición de la palabra “jerarquía”
según el diccionario de la Lengua Española quiere decir:
gradación, grado, posición, status o con arreglo en un orden
determinado.
En los distintos ámbitos en que se
desenvuelve el ser humano se manifiestan estos status, o
posiciones escalonadas que el individuo en su progreso lógico,
debe ir superando, y con ello madurando hasta alcanzar la
excelencia y sobre todo que ese aprendizaje sea demostrado y
reconocido por los que le rodean, por que a la par del status,
va acompañado de poder y respeto.
Lo anterior lo vemos y experimentamos en
la estudiantina, y la tuna no podían ser la excepción. Pero
antes de entrar de lleno en este tema, a manera de
introducción, quisiera que nos remontáramos a los estudiantes
primigenios en los que estos niveles jerárquicos eran por
demás importantes en la convivencia dentro de las huestes de
negro hábito.
Veámos rapidamente la
“Genealogía del
tuno”:
“El tuno y las figuras que
influyeron en su evolución, se ha batido en los origenes más
extraños y fantasiosos con la intención de darle una alcurnia
que no le corresponde a esta rara ave, y que tampoco necesita,
pues con la fama que tiene le basta y le sobra”, pues
los antiguos estudiantes eran muy pobres y con características
cuasi delinqüestes y de ello está plagada la literatura, sobre
todo en el siglo de Oro Español, pero ese es otro tema que
necesitaría capítulo aparte.
Tales ramas del árbol genealógico del
tuno serían:
* El trovador
* El juglar
* El goliardo
Empezaremos por tratar como parte
de ésta genealogía al “trovador”:
El trovador, éste de última familia que
suele incluirse dentro del frondoso árbol del estudiante de la
tuna, se dice de él en un texto tomado de J. Arias Jirón.
“Costumbres Salamantinas. Los Estudiantes de la Tuna”,
en Semanario Pintoresco Español de 2 de junio de
1839)
“Los trovadores del siglo XIX se
envuelven en ropage negro y con una guitarra al hombro
atraviesan como los antiguos las llanuras y los bosques.
Llevan en pos de sí la alegría a los cortijos, componen
versos. En la temporada del curso se detienen en alguna
universidad que tienen cerca del término de sus correrías y
esperan con impaciencia el momento de volvera a su vida
errante y peregrina...”
“Los trovadores son los primeros
poetas cultos de la edad media, y se diferencían de los
juglares, más antiguos en origen, por su mayor grado de
instrucción intelectual y de una posición social más elevada,
lo que hacía que el trovador normalmente no ejecutante y si
cantaba en público no era por oficio ni necesidad”. (Rafael
Asencio, dixit)
* El juglar
Mientras el trovador inventaba; el juglar
ejecutaba, formando así una sociedad perdurable, conjugándose
para formar parte del carácter del posterior tuno, los
anteriores argumentos servirían para bajar al tuno
directamente de estas dos familias la trovadoresca y la
juglaresca, pero aquí entra en escena un individuo que cumple
con todos los requisitos para ser declarado el primer eslabón
en la cepa del estudiante de la tuna, el clérigo o escolar
vagabundo también llamado: “Goliardo”.
“La herencia goliárdica hunde sus
raíces en la Francia del siglo XII con el nacimiento de los
primeros estudios. Los goliardos, giróvaros (del latín
Girovagus=vagabundo) o clerici vagantes (En la edad media
Clerici y scholaris eran lo mismo: ‘Hombre letrado y de
estudios escolásticos, aunque no tuviese orden alguna, en
oposición al indocto y especialmente al que no sabía latín),
eran estudiantes tonsurados que habían recibido algunas de las
ordenes menores a fin de disfrutar de ciertos beneficios
eclesiásticos, aunque sin aspiraciones de alcanzar la dignidad
sacerdotal; o monjes giróvaros, que por no sujetarse a la vida
regular de los cenobitas y anacoretas escapaban de los
monasterios, llevando, unos y otros, una vida errante y
disoluta, frecuentando en el camino entre las ciudades, en
busca de los mejores maestros, burdeles y tabernas y
entreteniendo al pueblo para ganarse el sustento con sus
bufonadas y canciones, reflejo fiel de su particular mundo de
borracheras, partidas de dados e historias de cama, pués sólo
les interesaba el amor carnal y situándose siempre en una
postura crítica ante todo, especialmente ante la cura
eclesiástica.
Los goliárdos eran gente
imaginativa, sin recursos, enamorados de la vida andariega y
parrandera, que despreciaban el trabajo serio y constante, al
resultarles más cómodo mendigar unas cuantas monedas con que
satisfacer sus necesidades”
(Texto tomado de “Estudianterías de
Antaño y Hogaño, Estudianterías Primeras” de Rafael Asencio de
la Tuna de Medicina de Córdoba)
El amalgamiento de estas tres ramas;
la
trovadoresca, la juglaría y la goliardía darían sin duda una influencia decisiva
en la figura del tuno escolar antiguo.
Teniendo este retrato, trataremos
enseguida la conformación de grupos estudiantiles que no
propiamente se podían denominar “Tuna”, pero que se irían
instituyendo a través del tiempo, siglos diría yo, en grupos
ya estables y de los que con una organización interna
funcionarían las jerarquías tunantescas que es el tema que nos
interesa en esta participación.
De antiguo, la reunión de estudiantes en
sí misma daba lugar a diferentes clases de estudiantes, que
venía a ser también un orden jerárquico, status de la
picaranzona escolar...o como dicen por ahí: “por su fortuna
les conocereis”.
En España se crearon Colegios
Mayores
para dar educación a los estudiantes menos favorecidos y
dentro de éstos había colegiales de las siguientes
clases:
“Familiares”: Con habitación y comida gratis a cambio
de realizar tareas domésticas.
“Porcionistas”: Pagaban una porción por sus alimentos y
asistencia teniendo derecho a ciertos beneficios como
lavandera y médico.
“Alimentados”: Estudiantes pobres, (¿quien no lo era en
éstas huestes?), que recibían sólo el alimento.
“Camaristas y Compañeros”: Estos más desafortunados pues sólo
recibían la habitación y ésta no se limitaba a número,
entraban cuantos cupieran en las celdas.
A estás celdas se les llamaba “leoneras”
pués el desaseo y olor semejaba a eso: A leoneras.
Además de otro tipo de estudiantes que
eran los “Manteístas”, matriculados en las Universidades,
quienes también tenían sus jerarquías dentro de su
gremio.
Por ejemplo:
* Entre los estudiantes de manteo había
los llamados
“Generosos”: Aquellos hijos de nobles que
acogían en su seno a sirvientes y los matriculaban en la
Universidad, a costa de su señor, estos personajes llevaban
los libros, tomaban apuntes, ocupaban las primeras bancas de
la clase, etc a cambio de habitación y comida, a éstos se les
llamó estudiantes “amadrigados”, por aquello de madriguera. (dos
famosos amadrigados son los personajes “Licenciado Vidriera”
de Cervantes y “El Buscón” de Quevedo).
*
Pupilos: Estos se congregaban en las casa de
Bachilleres de pupilos, que pagaban teniendo derecho a casa y
comida, con el cumplimiento de un reglamento interior de cada
casa que regía el pupilaje, de cierto modo éstas casas de
bachilleres de pupilos no eran todas de la misma clase y
calidad, existía de todo, pero es cierto que dichas
casas de estudiantes las ocupaban cierta clase de estudiantes
acomodados, recordemos por ejemplo a Don Gerardo Roquer y Paz
de la “Casa de la Troya” de Alejandro Pérez Lugín.
* Camaristas: Eran los que se gobernaban por aposento
y servicio, o los que se alojaban en posadas y mesones también
los que alquilaban casa entre varios y repartían los gastos en
común, por lo que también se les conocía por
“Comuneros” y las condiciones de aposento eran por
demás precarias, el mismo poeta Calderón de la Barca
perteneció a este tipo de “camaristas”, cuando cursó estudios
en Salamanca.
* Sopistas, caldistas, capigorrones o gorrones: la “Auténtica aristocracia del
hambre, tales procedían de las clases más bajas,
estudiaban y concluían su carrera sin otro auxilio que el de
sus excelentes facultades para todo. Los sopistas encontraban
cobijo en cualquiera de las hospederías o leoneras de los
colegios, (Rafael Asencio, “Estudianterías de Antaño y
Hogaño” pag. 27.), Su miseria extrema, “ya en hambre, ya
en frío, ya en desnudez” a pesar de sus carencias y
precaria situación con hicieron de ello mofa en algunos viejos
cantares como aquel que dice :
“Que viva la Tuna,
que viva el jaleo,
la sotana rota
y el viejo manteo”.
O aquella cuarteta que
versa:
“La capa del estudiante
parece un
jardín de flores
toda llena de remiendos
de
diferentes colores”.
Pero con todo eso no es tanta, que no coma aunque sea un
poco más tarde de lo que se usa, aunque sea de las sobras de
los ricos, que es la mayor miseria del estudiante esto que
entre ellos llaman andar a la sopa...” Miguel de
Cervantes Saavedra, El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la
Mancha”.
Es decir, la sopa que por piedad se repartía en las puertas de
los conventos a los estudiantes mendicantes y pedigüeños, de
donde les vino el nombre de “sopistas”, a quienes se les hizo
justicia siendo recordados como uno de los antecedentes más
antiguos y directos de los tunos actuales y se convierte en
símbolo de identidad de la grey tunantesca la cuchara con que
estos estudiantes pobres solían hacerse acompañar en su
necesidad.
Tomado en cuenta que los grupos estudiantiles no eran
realmente grupos estables por lo tanto no tenían organización
interna, aunque por naturaleza propia, se distinguían en dos
categorías jerárquicas en esos incipientes tiempos, tales
categorías eran las conocidas como
“veteranos” y “novatos”. Ambas contaban con características
propias muy definidas tanto en imagen como en actitud, por
ejemplo en los periodos de asueto en que los estudiantes sólo
se reunían al finalizar los cursos para “correr la tuna” y
socorrer sus flacas bolsas, amén de la diversión y aventura
que podían encontrar cuando juntos hacían el camino de regreso
a sus casas.
Dentro de esta incipiente forma de “correr la tuna” se escogía
al más avezado de los estudiantes (aquí hablamos ya del
veterano) o al individuo que tuviera más experiencia en
“gramática parda” o bellaquería, aunque no fuera estudiante,
pues recordemos que muchos sólo se matriculaban en las
universidades para gozar del fuero o protección escolar y
beneficios que tenían los que sí eran estudiantes, estos
personajes ocupaban el status más alto en la jerarquía no
escrita ni formalizada de los grupos de estudiantes que
corrían cucaña, veamos éste ejemplo de una obra teatral de
zarzuela de Luciano Boada y Antonio L. Rosso, que se
titula “La tuna
de Alcalá”, editada por la Sociedad de Autores
Españoles, Madrid 1904, ejemplo tomado por el ya archi
nombrado libro “Estudianterías de Antaño y Hogaño del Maese
Rafael Asencio González, que en la página 10 dice:
Estudiante 1°
Pués hoy comienzan las
vacaciones
y vamos a socorrer la miseria
y
alegrar el corazón corriendo la tuna;
sea Félix
nuestro capitán.
Estudiante 2°
Le corresponde por fuerza para dirigir la
farsa.
Estudiante 3°
Es verdad.
Que diga si
acepta.
Félix
Hueste del manteo roto y la sotana
mugrienta,
desde este punto yo soy quien te dirige y te
gobierna.
Haremos que el mayorazgo á la montaña se
vuelva
y después de conseguirlo, según la costumbre
nuestra,
correremos las ciudades, las villas y las
aldeas,
con guitarras y bandurrias, con flautas y
panderetas.
Oleremos donde comen, donde beben, donde
cenan.
Haremos rabiar á hermanos, padres, maridos y
viejas.
Asaltaremos mesones, saquearemos
despensas,
zurraremos alguaciles si la ocasión se
presenta,
y serenatas daremos á los ricos y á las bellas,
a unos porque pagan y a las otras porque...
Premian.
Aquí vemos también como una de las
características de la jerarquía estudiantil más reconocibles,
como dice al principio de la respuesta de Félix: “Hueste del
manteo roto y la sotana mugrienta...” porqué es sabido que
aquel estudiante se cuidaba de no lavarlo pués el “...
desaseo y deterioro de este traje era una de las galas del
estudiante veterano” (Luis Enrique San-Pedro Bezares,
“La Universidad Salmantina del Barroco, Periodo 1598-1625,
Vol. III “Aspectos Sociales y Apéndice Documental” Ed. De la
Universidad de Salamanca 1986, pág 350.
O también como nos dice José García Mercadal en
“Estudiantes,
Sopistas y Pícaros”, que a tiro de flecha se podía saber
quien era veterano por la forma de terciarse el
manteo.
Formas, como se ha mencionado; más que ser reglas escritas de
la jerarquización del individuo eran costumbres adquirirdas
por medio de la experiencia y el natural comportamiento de un
colectivo que se ha regido y aun se rige de espontáneos brotes
de ingenio y picardía en donde el más diestro y avesado será
el “mayor” y el nuevo y menos experimentado será el de más
baja categoría y el que será sometido a enseñanza,
enseñanzas muchas veces poco agradables y hasta dolorosas, las
cosas han cambiado afortunadamente, para los novatos, creo que
hoy deben aceptarse la novatada, amena, ingeniosa, pícara y
dejar de lado la que es denigrante e incluso
peligrosa.
Acusamos estas dos jerarquías dentro de la hueste tunantesca:
los veteranos y los novatos, aunque al paso del tiempo y
dentro de las transformaciones que ha tenido el desarrollo de
las tunas han surgido más de dos categorías en su conformación
interna y se han repartido cargos y responsabilidades que dan
por ende un orden jerárquico.
L a organización
actual
Sabemos los origenes y reconocemos a los
protagonístas de la estudiantina o tuna en su antiguo existir
y nos damos una idea de donde venimos, pero... ¿que pasa en la
conformación de los grupos actuales?
Podemos tomar como referencia el
tiempo histórico del siglo XIX, que marca un hito en el desarrollo de
la estudiantina o grupos de tuna, porque a raíz de la
supresión del
uniforme escolar en 1834, surge una nueva casta escolar: “los
estudiantes de la tuna” y cuando ya no se vestía el
atavío escolar, algunos queriendo conservar los aires
nostálgicos y tradicionales de la universidad adoptan los
trajes escolares como símbolo de pertenencia a un grupo en
particular al que llamaron “tuna” o “estudiantes de la tuna” y
durante los fastos carnavalescos se vestían de antiguo y
salían a correr las plazas llevando la natural alegría de este
tipo de grupos.
En nuestro país, (México) la existencia y
actividad de grupos estudiantiles fueron más por diversión que
por necesidad, así empezó a escribirse la historia de estos
grupos (historia muy reciente por cierto), Si bien tenemos
datos de su existencia en el siglo XIX, había de todo; grupos
carnavalescos, mixtos e incluso eminentemente femeniles, pero
no es sino hasta bien entrado el siglo XX en que estos grupos
vieron su auge como grupos formalmente constituidos y con
adscripción a una institución educativa en México.
Formalmente constituidos los grupos, necesariamente deben
tener una organización interna para su buen funcionamiento y
se establecen regalmentos o estatutos escritos donde se
asientan los cargos y responsabilidades que dan sin duda una
jerarquización de sus integrantes.
Se sigue conservando por regla general los dos status
primigenios de la grey estudiantil a saber como
“veteranos” y “novatos” y mejor conocidos en la jerga tunantesca
como “tunos”
y
“pardillos” , respectivemente.
Por ejemplo:
Se categorízan algunos puestos del
escalafón
de esta forma:
Novato: Aquel que su nombre quiere decir “nuevo”
y que es conocido con diversos nombres dentro de la hueste
tunantesca como: pardillo, craso, nuevo, tirón, etc. Esta
negra ave, puede ya pertenecer a un grupo de
estudiantina o tuna, pero dentro de un periodo de prueba que
es tan largo como la organización de la tuna lo establezca y
que tiene todas las obligaciones y casi ningún derecho, pero
que forma una parte importante de ésta familia de negro
hábito.
Veterano: Aquel que ha pasado el periodo de prueba
y que es elevado a esta categoría por demostrar sus ingenios y
cualidades siempre en dar gloria a la institución que
representa, y su nuevo estado más que en un privilegiado; lo
convierte en un responsable de la difusión, la permanencia y
el ejercicio del buen tunar, siempre que se haya tenido buena
escuela pues nosotros somos fiel reflejo de la escuela que
recibimos cuando fuimos novatos, porque sobre nuestros hombros
tenemos el peso del más noble mester del orbe todo:
el mester de
Tunería.
Estas dos jerarquías serían suficientes
para repartir los trabajos y organización de una tuna, pues
sus miembros están en ella por un tiempo relativamente largo,
sin embargo dentro de estas categoría adyacen otras
ramificaciones, veamos:
Anterior al pardillo está, aunque esto es
parte de la muy particular organización interna de cada grupo
grupo:
El Aspirante: Aquel que como su nombre lo dice
“aspira”, (algunos suspiran) a formar parte de un grupo de
esta natura y que no necesariamente se le considera parte del
grupo.
Y siguen una serie de cargos algunos de
ellos en dehuso o que han cambiado de nombre pero que en su
momento funcionaron para designar a los tunos por categorías,
veamos:
Tuno Cancelario: Según el
diccionario de la Lengua Española cancelario es aquel que en
la Universidad tiene la autoridad para dar grados, traspasado
ésto a la estudiantina el Tuno Cancelario es el Fundador y por
tanto tiene autoridad moral y que aunque no se esté en activo
musicalmente hoy es una de las jerarquías que deben
considerarse más altas en la tuna pues representan la historia
y la longevidad del grupo mismo, quizá no tenga voto dentro de
las decisiones de la tuna pues en ese caso está el actual jefe
de tuna, pero su opinión es o debe ser tomada muy en cuenta
pues más que ejecutante se convierte en vigilante.
Tuno Mayor: Será el jefe de tuna, el que su voz vale
doble y ser jefe más que privilegio es una
responsabilidad pues en él recae todo el peso de las
decisiones que se tomen, pues si acierta; acierta la tuna, si
se equivoca; se equivoca la tuna, el que está al frente, el
primero en llegar y el último en marchar, el que pone el
ejemplo y convoca a ser seguido.
Tuno Chantre: Chantre es dignidad del cabildo
catedralício cuya misión es dirigir el canto en las catedrales
o colegiatas así que el tuno chantre no es otra cosa que lo
que conocemos como director musical.
Tuno Llano: El tuno que hoy conocemos como tuno
invitado o aquel que ya ha sido tuno en un grupo y pasa a
formar parte de otro grupo y que no necesariamente es pardillo
pero se exige dejar su anterior beca, pero en su nuevo
grupo no se le puede tratar como tuno, aplica su nombre pues
el término “llano” también signifíca “algo sencillo, sin
adorno, libre o franco”, según el diccionario de la lengua
española. También conocidos en algunas tunas como
neófitos que quiere decir “persona que ha tomado
recientemente una opinión o partido”.
Tuno Comendador: Caballero que tiene encomienda
en alguna de las ordenes militares o de caballeros. Esto
aplicable a la tuna puede ser el cargo de Relaciones Públicas
por su buena dispocisión y manejo de buenos modales y
compostura para dirigirse a los otros tunos, si esto aplica,
todos deberíamos ser comendadores.
Tuno Heráldo: Quizá sea el portavoz de los avisos,
decisiones y demás términos del interior de la tuna hacia
afuera. Este cargo se desempeña como parte de las relaciones
públicas del grupo, así queda como cada tuna en particular lo
catalogue.
Tuno Primicerio: Tuno primero o superior a los
demás, en algunos casos se mezcla con el Chantre pues su
experiencia es demostrable en cualquier cargo de la tuna, los
tunos primicerios son generalmente el cuerpo en pleno de la
estudiantina.
Pardillo: Los hermanos menores de la hermandad, los
que siendo parte de la tuna se ocupan de los trabajos más
inverosímiles al interior de la tuna, muy importante creo yo,
su papel dentro de las huestes, pues serán la sangre nueva y
el paso generacional de la tuna, claro, si sobreviven al
pícaro y diabólico ingenio de los tunos, ellos serán el
reflejo de la escuela recibida en su periodo de aprendizaje,
que aun sin tener voz ni voto deben poner a prueba los
conocimientos adquirirdos de sus maestros para demostrar que
serán buenos tunos y así ganarse el tan ansiado status de
veteranía, en nuestra organización no se llamaba “pardillo” a
los novatos, este término es relativamente nuevo en las
voces de los tunos mexicanos.
Aspirante: Del aspirante, quizá esté en la
última fase, vista de mayor a menor jerarquía pues estos
son los que aspiran a ocupar un lugar dentro de la tuna,
cuando se es aspirante no se le toma en cuenta para
nada.
Quizá hoy estos términos de la
organización interna de una tuna nos parezcan
anacrónicos, pero se han usado incluso para definir
jerarquías, aunque a mi parecer no son otra cosa que
cargos en la organización interna de algunas tunas, pues hoy
aplica la jerarquización con los novatos, veteranos, jefes de
tuna,
reconocibles, los novatos llevan el traje sin adornos, “limpio”
dirían algunos, los veteranos aquellos que llevan sobre los pechos la
prenda que se ha convertido en la seña más encarnada del
orgullo tunantesco que representa los colores y escudo de su
alma mater y que crea un sentimiento de identidad y hermandad
muy fuerte aun entre desconocidos, tal es que dos tunos que
nunca en sus vidas se han visto, algún día se encuentran
muchas veces en lugares distantes y se reconocen por ese
símbolo que nos une y nos hace iguales en este colectivo, y
que miradas las becas, se intercambian el saludo y el abrazo
como si fueran camaradas de antaño, por eso pienso que la Tuna
es una hermandad en lo Universal, por que todos somos la
Tuna.
Y en mi opinión surge en últimos tiempos
en nuestro país una jerarquía más, quien la representa es por
que la ha ganado a pulso con su buen tunar a través del
tiempo, representan la historia viva de sus grupos de cuna y
esa categoría está representada por los fundadores
o
cancelarios, por ser continuación generacional de una
tuna. Fungen de vigilantes, consejeros y testigos de lo que
acontece en cada una de sus tunas o estudiantinas y es muy
hermoso ver en una tuna reunidas hasta tres generaciones los
novatos los veteranos y los antiguos tunos o fundadores a
veces cantándole a la nostalgia, pero también con ganas de
seguir la perenne fiesta de la estudiantina.
Pienso, de acuerdo a lo dicho, que en la
tuna, independientemente de los cargos al interior de su
organización que las jerarquías en la tuna son:
* Fundadores
* Veteranos
* Novatos.
Hasta aquí, lo que puedo opinar al
respecto sobre jerarquías tunantescas, agradeciendo la
oportunidad de expresar mis sentires en éste cónclave selecto
de maestros que muchos de ustedes son los que deberían estar
en mi lugar, todavía más agradecido por el honor que ésto
significa, gracias también por su comprensión y
paciencia.
Gracias a la Estudiantina de la Universidad Autónoma de
Queretaro por ser los culpables de que
muchos, por medio de su música nos encontremos perdidamente
enamorados del arte tunantescum y gracias por habernos
contagiado de esta fiebre estudiantina que no se cura y que
como dice la poeta chilena Violeta Parra y que ahora más que
nunca para mi sus palabras tienen el más claro sentido :
“Gracias a la vida, que me ha dado
tanto”.
Roberto Ibarra
Garduño.
Cuarentuna Universitaria de
Oaxaca
Tuna de la Escuela Normal Superior de
México.
Santiago de Querétaro,
México 26 de Julio, 2003.