JERARQUIAS TUNANTESCAS

Ponencia al I Congreso Internacional de Santiago de Querétaro
 de
ROBERTO IBARRA GARDUÑO
(México, 26 y 27 de julio 2003)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 Líneas dedicadas por éste aprendíz a mis hermanos y maestros:

* Tuna de la Facultad de Medicina de Córdoba
* Estudiantina de la Universidad Autónoma de Queretaro
* Ramón Andreu Ricart. “Bigotitus”
* Claudio Godoy Aros. “Antárticus”
* Rafael Asencio González. “Chencho”
* Angel Fernández Nieto
* Enrique Pérez Penedo. “Lapicito”
* Ildefonso Rodríguez Palomares. “Piraña”
* Helder Mauricio.  Tuna Universitaria do Madeira


Durante todo el texto, al correr la vista y entendimiento por éstas líneas, encontrarán seguramente que, sin lograrlo afortunadamente, pretenden esconderse como travieso trasgo las palabras de Maese Rafael Asencio González, inevitable y a veces conciente la intención, pues me declaro incondicional díscipulo de tan enorme y Dilecte Frater.        

La definición de la palabra “jerarquía” según el diccionario de la Lengua Española quiere decir: gradación, grado, posición, status o con arreglo en un orden determinado.

En los distintos ámbitos en que se desenvuelve el ser humano se manifiestan estos status, o posiciones escalonadas que el individuo en su progreso lógico, debe ir superando, y con ello madurando hasta alcanzar la excelencia y sobre todo que ese aprendizaje sea demostrado y reconocido por los que le rodean, por que a la par del status, va acompañado de poder y respeto.

Lo anterior lo vemos y experimentamos en la estudiantina, y la tuna no podían ser la excepción. Pero antes de entrar de lleno en este tema, a manera de introducción, quisiera que nos remontáramos a los estudiantes primigenios en los que estos niveles jerárquicos eran por demás importantes en la convivencia dentro de las huestes de negro hábito.   

 Veámos rapidamente la “Genealogía del tuno”:

“El tuno y las figuras que influyeron en su evolución, se ha batido en los origenes más extraños y fantasiosos con la intención de darle una alcurnia que no le corresponde a esta rara ave, y que tampoco necesita, pues con la fama que tiene le basta y le sobra”, pues los antiguos estudiantes eran muy pobres y con características cuasi delinqüestes y de ello está plagada la literatura, sobre todo en el siglo de Oro Español, pero ese es otro tema que necesitaría capítulo aparte.

Tales ramas del árbol genealógico del tuno serían:

* El trovador

* El juglar

* El goliardo

 Empezaremos por tratar como parte de ésta genealogía al “trovador”:

El trovador, éste de última familia que suele incluirse dentro del frondoso árbol del estudiante de la tuna, se dice de él en un texto tomado de J. Arias Jirón. “Costumbres Salamantinas. Los Estudiantes  de la Tuna”, en Semanario Pintoresco Español de 2 de junio de 1839)

“Los trovadores del siglo XIX se envuelven en ropage negro y con una guitarra al hombro atraviesan como los antiguos las llanuras y los bosques. Llevan en pos de sí la alegría a los cortijos, componen versos. En la temporada del curso se detienen en alguna universidad que tienen cerca del término de sus correrías y esperan con impaciencia el momento de volvera a su vida errante y peregrina...”

“Los trovadores son los primeros poetas cultos de la edad media, y se diferencían de los juglares, más antiguos en origen, por su mayor grado de instrucción intelectual y de una posición social más elevada, lo que hacía que el trovador normalmente no ejecutante y si cantaba en público no era por oficio ni necesidad”. (Rafael Asencio, dixit)

* El juglar

Mientras el trovador inventaba; el juglar ejecutaba, formando así una sociedad perdurable, conjugándose para formar parte del carácter del posterior tuno, los anteriores argumentos servirían para bajar al tuno directamente de estas dos familias la trovadoresca y la juglaresca, pero aquí entra en escena un individuo que cumple con todos los requisitos para ser declarado el primer eslabón en la cepa del estudiante de la tuna, el clérigo o escolar vagabundo también llamado: Goliardo”.

“La herencia goliárdica hunde sus raíces en la Francia del siglo XII con el nacimiento de los primeros estudios. Los goliardos, giróvaros (del latín Girovagus=vagabundo) o clerici vagantes (En la edad media Clerici y scholaris eran lo mismo: ‘Hombre letrado y de estudios escolásticos, aunque no tuviese orden alguna, en oposición al indocto y especialmente al que no sabía latín), eran estudiantes tonsurados que habían recibido algunas de las ordenes menores a fin de disfrutar de ciertos beneficios eclesiásticos, aunque sin aspiraciones de alcanzar la dignidad sacerdotal; o monjes giróvaros, que por no sujetarse a la vida regular de los cenobitas y anacoretas escapaban de los monasterios, llevando, unos y otros, una vida errante y disoluta, frecuentando en el camino entre las ciudades, en busca de los mejores maestros, burdeles y tabernas y entreteniendo al pueblo para ganarse el sustento con sus bufonadas y canciones, reflejo fiel de su particular mundo de borracheras, partidas de dados e historias de cama, pués sólo les interesaba el amor carnal y situándose siempre en una postura crítica ante todo, especialmente ante la cura eclesiástica.

 Los goliárdos eran gente imaginativa, sin recursos, enamorados de la vida andariega y parrandera, que despreciaban el trabajo serio y constante, al resultarles más cómodo mendigar unas cuantas monedas con que satisfacer sus necesidades”

(Texto tomado de “Estudianterías de Antaño y Hogaño, Estudianterías Primeras” de Rafael Asencio de la Tuna de Medicina de Córdoba)

El amalgamiento de estas tres ramas; la trovadoresca, la juglaría y la goliardía darían sin duda una influencia decisiva en la figura del tuno escolar antiguo.

Teniendo este retrato, trataremos enseguida la conformación de grupos estudiantiles que no propiamente se podían denominar “Tuna”, pero que se irían instituyendo a través del tiempo, siglos diría yo, en grupos ya estables y de los que con una organización interna funcionarían las jerarquías tunantescas que es el tema que nos interesa en esta participación.

De antiguo, la reunión de estudiantes en sí misma daba lugar a diferentes clases de estudiantes, que venía a ser también un orden jerárquico, status de la picaranzona escolar...o como dicen por ahí: “por su fortuna les conocereis”.

En España se crearon Colegios Mayores para dar educación a los estudiantes menos favorecidos y dentro de éstos había colegiales de las siguientes clases:

“Familiares”: Con habitación y comida gratis a cambio de realizar tareas domésticas.

 “Porcionistas”: Pagaban una porción por sus alimentos y asistencia teniendo derecho a ciertos beneficios como lavandera y médico.

“Alimentados”: Estudiantes pobres, (¿quien no lo era en éstas huestes?), que recibían sólo el alimento.

  “Camaristas y Compañeros”: Estos más desafortunados pues sólo recibían la habitación y ésta no se limitaba a número, entraban cuantos cupieran en las celdas.

A estás celdas se les llamaba “leoneras” pués el desaseo y olor semejaba a eso: A leoneras.

Además de otro tipo de estudiantes que eran los “Manteístas, matriculados en las Universidades, quienes también tenían sus jerarquías dentro de su gremio.

 Por ejemplo:

* Entre los estudiantes de manteo había los llamados “Generosos”:  Aquellos hijos de nobles que acogían en su seno a sirvientes y los matriculaban en la Universidad, a costa de su señor, estos personajes llevaban los libros, tomaban apuntes, ocupaban las primeras bancas de la clase, etc a cambio de habitación y comida, a éstos se les llamó estudiantes “amadrigados”, por aquello de madriguera. (dos famosos amadrigados son los personajes “Licenciado Vidriera” de Cervantes y “El Buscón” de Quevedo). 

                *   Pupilos: Estos se congregaban en las casa de Bachilleres de pupilos, que pagaban teniendo derecho a casa y comida, con el cumplimiento de un reglamento interior de cada casa que regía el pupilaje, de cierto modo éstas casas de bachilleres de pupilos no eran todas de la misma clase y calidad, existía de todo,  pero es cierto que dichas casas de estudiantes las ocupaban cierta clase de estudiantes acomodados, recordemos por ejemplo a Don Gerardo Roquer y Paz de la “Casa de la Troya” de Alejandro Pérez Lugín.

                * Camaristas: Eran los que se gobernaban por aposento y servicio, o los que se alojaban en posadas y mesones también los que alquilaban casa entre varios y repartían los gastos en común, por lo que también se les conocía por “Comuneros” y las condiciones de aposento eran por demás precarias, el mismo poeta Calderón de la Barca perteneció a este tipo de “camaristas”, cuando cursó estudios en Salamanca.

                * Sopistas, caldistas, capigorrones o gorrones: la “Auténtica aristocracia del hambretales procedían de las clases más bajas, estudiaban y concluían su carrera sin otro auxilio que el de sus excelentes facultades para todo. Los sopistas encontraban cobijo en cualquiera de las hospederías o leoneras de los colegios, (Rafael Asencio, “Estudianterías de Antaño y Hogaño” pag. 27.), Su miseria extrema, “ya en hambre, ya en frío, ya en desnudez” a pesar de sus carencias y precaria situación con hicieron de ello mofa en algunos viejos cantares como aquel que dice :

“Que viva la Tuna,
que viva el jaleo,
la sotana rota
 y el viejo manteo”.

    O aquella cuarteta que versa:

“La capa del estudiante
parece un jardín de flores
 toda llena de remiendos
de diferentes colores”.

                Pero con todo eso no es tanta, que no coma aunque sea un poco más tarde de lo que se usa, aunque sea de las sobras de los ricos, que es la mayor miseria del estudiante esto que entre ellos llaman andar a la sopa...” Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”.

                Es decir, la sopa que por piedad se repartía en las puertas de los conventos a los estudiantes mendicantes y pedigüeños, de donde les vino el nombre de “sopistas”, a quienes se les hizo justicia siendo recordados como uno de los antecedentes más antiguos y directos de los tunos actuales y se convierte en símbolo de identidad de la grey tunantesca la cuchara con que estos estudiantes pobres solían hacerse acompañar en su necesidad.

                Tomado en cuenta que los grupos estudiantiles no eran realmente grupos estables por lo tanto no tenían organización interna, aunque por naturaleza propia, se distinguían en dos categorías jerárquicas en esos incipientes tiempos, tales categorías eran las conocidas como “veteranos” y “novatos”. Ambas contaban con características propias muy definidas tanto en imagen como en actitud, por ejemplo en los periodos de asueto en que los estudiantes sólo se reunían al finalizar los cursos para “correr la tuna” y socorrer sus flacas bolsas, amén de la diversión y aventura que podían encontrar cuando juntos hacían el camino de regreso a sus casas.

                Dentro de esta incipiente forma de “correr la tuna” se escogía al más avezado de los estudiantes (aquí hablamos ya del veterano) o al individuo que tuviera más experiencia en “gramática parda” o bellaquería, aunque no fuera estudiante, pues recordemos que muchos sólo se matriculaban en las universidades para gozar del fuero o protección escolar y beneficios que tenían los que sí eran estudiantes, estos personajes ocupaban el status más alto en la jerarquía no escrita ni formalizada de los grupos de estudiantes que corrían cucaña, veamos éste ejemplo de una obra teatral de zarzuela de Luciano Boada y Antonio L. Rosso, que se titula “La tuna de Alcalá”, editada por la Sociedad de Autores Españoles, Madrid 1904, ejemplo tomado por el ya archi nombrado libro “Estudianterías de Antaño y Hogaño del Maese Rafael Asencio González, que en la página 10 dice:

 Estudiante 1°

Pués hoy comienzan las vacaciones
 y vamos a socorrer la miseria
 y alegrar el corazón corriendo la tuna;
 sea Félix nuestro capitán.

Estudiante 2°

Le corresponde por fuerza para dirigir la farsa.

 Estudiante 3°

Es verdad.
Que diga si acepta.

  Félix

 Hueste del manteo roto y la sotana mugrienta,
desde este punto yo soy quien te dirige y te gobierna.
 Haremos que el mayorazgo á la montaña se vuelva
y después de conseguirlo, según la costumbre nuestra,
correremos las ciudades, las villas y las aldeas,
 con guitarras y bandurrias, con flautas y panderetas.
 Oleremos donde comen, donde beben, donde cenan.
Haremos rabiar á hermanos, padres, maridos y viejas. 

Asaltaremos mesones, saquearemos despensas,
zurraremos alguaciles si la ocasión se presenta,
y serenatas daremos á los ricos y á las bellas,
a unos porque pagan y a las otras porque... Premian.

Aquí vemos también como una de las características de la jerarquía estudiantil más reconocibles, como dice al principio de la respuesta de Félix: “Hueste del manteo roto y la sotana mugrienta...” porqué es sabido que aquel estudiante se cuidaba de no lavarlo pués el “... desaseo y deterioro de este traje era una de las galas del estudiante veterano” (Luis Enrique San-Pedro Bezares, “La Universidad Salmantina del Barroco, Periodo 1598-1625, Vol. III “Aspectos Sociales y Apéndice Documental” Ed. De la Universidad de Salamanca 1986, pág 350.

                O también como nos dice José García Mercadal en “Estudiantes, Sopistas y Pícaros”, que a tiro de flecha se podía saber quien era veterano por la forma de terciarse el manteo.

                Formas, como se ha mencionado; más que ser reglas escritas de la jerarquización del individuo eran costumbres adquirirdas por medio de la experiencia y el natural comportamiento de un colectivo que se ha regido y aun se rige de espontáneos brotes de ingenio y picardía en donde el más diestro y avesado será el “mayor” y el nuevo y menos experimentado será el de más baja categoría y el que será sometido a enseñanza,  enseñanzas muchas veces poco agradables y hasta dolorosas, las cosas han cambiado afortunadamente, para los novatos, creo que hoy deben aceptarse la novatada, amena, ingeniosa, pícara y dejar de lado la que es denigrante e incluso peligrosa.

                Acusamos estas dos jerarquías dentro de la hueste tunantesca: los veteranos y los novatos, aunque al paso del tiempo y dentro de las transformaciones que ha tenido el desarrollo de las tunas han surgido más de dos categorías en su conformación interna y se han repartido cargos y responsabilidades que dan por ende un orden jerárquico.

L a organización actual

 Sabemos los origenes y reconocemos a los protagonístas de la estudiantina o tuna en su antiguo existir y nos damos una idea de donde venimos, pero... ¿que pasa en la conformación de los grupos actuales?

  Podemos tomar como referencia el tiempo histórico del siglo XIX, que marca un hito en el desarrollo de la estudiantina o grupos de tuna, porque a raíz de la supresión del uniforme escolar en 1834, surge una nueva casta escolar: “los estudiantes de la tuna” y cuando ya no se  vestía el atavío escolar, algunos queriendo conservar los aires nostálgicos y tradicionales de la universidad adoptan los trajes escolares como símbolo de pertenencia a un grupo en particular al que llamaron “tuna” o “estudiantes de la tuna” y durante los fastos carnavalescos se vestían de antiguo y salían a correr las plazas llevando la natural alegría de este tipo de grupos.

En nuestro país, (México) la existencia y actividad de grupos estudiantiles fueron más por diversión que por necesidad, así empezó a escribirse la historia de estos grupos (historia muy reciente por cierto), Si bien tenemos datos de su existencia en el siglo XIX, había de todo; grupos carnavalescos, mixtos e incluso eminentemente femeniles, pero no es sino hasta bien entrado el siglo XX en que estos grupos vieron su auge como grupos formalmente constituidos y con adscripción a una institución educativa en México.

                Formalmente constituidos los grupos, necesariamente deben tener una organización interna para su buen funcionamiento y se establecen regalmentos o estatutos escritos donde se asientan los cargos y responsabilidades que dan sin duda una jerarquización de sus integrantes.

                Se sigue conservando por regla general los dos status primigenios de la grey estudiantil a saber como “veteranos” y “novatos” y mejor conocidos en la jerga tunantesca como “tunos” y “pardillos” , respectivemente.

Por ejemplo:

Se categorízan algunos puestos del escalafón de esta forma:

 Novato: Aquel que su nombre quiere decir “nuevo” y que es conocido con diversos nombres dentro de la hueste tunantesca como: pardillo, craso, nuevo, tirón, etc. Esta negra ave, puede ya pertenecer a un  grupo de estudiantina o tuna, pero dentro de un periodo de prueba que es tan largo como la organización de la tuna lo establezca y que tiene todas las obligaciones y casi ningún derecho, pero que forma una parte importante de ésta familia de negro hábito.

Veterano: Aquel que ha pasado el periodo de prueba y que es elevado a esta categoría por demostrar sus ingenios y cualidades siempre en dar gloria a la institución que representa, y su nuevo estado más que en un privilegiado; lo convierte en un responsable de la difusión, la permanencia y el ejercicio del buen tunar, siempre que se haya tenido buena escuela pues nosotros somos fiel reflejo de la escuela que recibimos cuando fuimos novatos, porque sobre nuestros hombros tenemos el peso del más noble mester del orbe todo: el mester de Tunería.

Estas dos jerarquías serían suficientes para repartir los trabajos y organización de una tuna, pues sus miembros están en ella por un tiempo relativamente largo, sin embargo dentro de estas categoría adyacen otras ramificaciones, veamos:

Anterior al pardillo está, aunque esto es parte de la muy particular organización interna de cada grupo grupo:    

El Aspirante: Aquel que como su nombre lo dice “aspira”, (algunos suspiran) a formar parte de un grupo de esta natura y que no necesariamente se le considera parte del grupo.

Y siguen una serie de cargos algunos de ellos en dehuso o que han cambiado de nombre pero que en su momento funcionaron para designar a los tunos por categorías, veamos:

Tuno Cancelario: Según el diccionario de la Lengua Española cancelario es aquel que en la Universidad tiene la autoridad para dar grados, traspasado ésto a la estudiantina el Tuno Cancelario es el Fundador y por tanto tiene autoridad moral y que aunque no se esté en activo musicalmente hoy es una de las jerarquías que deben considerarse más altas en la tuna pues representan la historia y la longevidad del grupo mismo, quizá no tenga voto dentro de las decisiones de la tuna pues en ese caso está el actual jefe de tuna, pero su opinión es o debe ser tomada muy en cuenta pues más que ejecutante se convierte en vigilante.

Tuno Mayor: Será el jefe de tuna, el que su voz vale doble y  ser jefe más que privilegio es una responsabilidad pues en él recae todo el peso de las decisiones que se tomen, pues si acierta; acierta la tuna, si se equivoca; se equivoca la tuna, el que está al frente, el primero en llegar y el último en marchar, el que pone el ejemplo y convoca a ser seguido.

Tuno Chantre: Chantre es dignidad del cabildo catedralício cuya misión es dirigir el canto en las catedrales o colegiatas así que el tuno chantre no es otra cosa que lo que conocemos como director musical.

Tuno Llano: El tuno que hoy conocemos como tuno invitado o aquel que ya ha sido tuno en un grupo y pasa a formar parte de otro grupo y que no necesariamente es pardillo pero se  exige dejar su anterior beca, pero en su nuevo grupo no se le puede tratar como tuno, aplica su nombre pues el término “llano” también signifíca “algo sencillo, sin adorno, libre o franco”, según el diccionario de la lengua española. También conocidos en algunas tunas como neófitos que quiere decir “persona que ha tomado recientemente una opinión o partido”.

Tuno Comendador: Caballero que tiene encomienda en alguna de las ordenes militares o de caballeros. Esto aplicable a la tuna puede ser el cargo de Relaciones Públicas por su buena dispocisión y manejo de buenos modales y compostura para dirigirse a los otros tunos, si esto aplica, todos deberíamos ser comendadores.

Tuno Heráldo: Quizá sea el portavoz de los avisos, decisiones y demás términos del interior de la tuna hacia afuera. Este cargo se desempeña como parte de las relaciones públicas del grupo, así queda como cada tuna en particular lo catalogue.

Tuno Primicerio: Tuno primero o superior a los demás, en algunos casos se mezcla con el Chantre pues su experiencia es demostrable en cualquier cargo de la tuna, los tunos primicerios son generalmente el cuerpo en pleno de la estudiantina.

Pardillo: Los hermanos menores de la hermandad, los que siendo parte de la tuna se ocupan de los trabajos más inverosímiles al interior de la tuna, muy importante creo yo, su papel dentro de las huestes, pues serán la sangre nueva y el paso generacional de la tuna, claro, si sobreviven al pícaro y diabólico ingenio de los tunos, ellos serán el reflejo de la escuela recibida en su periodo de aprendizaje, que aun sin tener voz ni voto deben poner a prueba los conocimientos adquirirdos de sus maestros para demostrar que serán buenos tunos y así ganarse el tan ansiado status de veteranía, en nuestra organización no se llamaba “pardillo” a los novatos, este término es relativamente nuevo en  las voces de los tunos mexicanos.  

Aspirante: Del aspirante, quizá esté en la última fase, vista de mayor a menor jerarquía pues estos son los que aspiran a ocupar un lugar dentro de la tuna, cuando se es aspirante no se le toma en cuenta para nada.

Quizá hoy estos términos de la organización interna de una tuna nos parezcan anacrónicos,  pero se han usado incluso para definir jerarquías, aunque a mi parecer no son otra  cosa que cargos en la organización interna de algunas tunas, pues hoy aplica la jerarquización  con los novatos, veteranos, jefes de tuna, reconocibles, los novatos llevan el traje sin adornos, “limpio” dirían algunos, los veteranos aquellos que llevan sobre los pechos la prenda que se ha convertido en la seña más encarnada del orgullo tunantesco que representa los colores y escudo de su alma mater y que crea un sentimiento de identidad y hermandad muy fuerte aun entre desconocidos, tal es que dos tunos que nunca en sus vidas se han visto, algún día se encuentran muchas veces en lugares distantes y se reconocen por ese símbolo que nos une y nos hace iguales en este colectivo, y que miradas las becas, se intercambian el saludo y el abrazo como si fueran camaradas de antaño, por eso pienso que la Tuna es una hermandad en lo Universal, por que todos somos la Tuna.

Y en mi opinión surge en últimos tiempos en nuestro país una jerarquía más, quien la representa es por que la ha ganado a pulso con su buen tunar a través del tiempo, representan la historia viva de sus grupos de cuna y esa categoría está representada por los fundadores o cancelarios, por ser continuación generacional de una tuna. Fungen de vigilantes, consejeros y testigos de lo que acontece en cada una de sus tunas o estudiantinas y es muy hermoso ver en una tuna reunidas hasta tres generaciones los novatos los veteranos y los antiguos tunos o fundadores a veces cantándole a la nostalgia, pero también con ganas de seguir la perenne fiesta de la estudiantina.

Pienso, de acuerdo a lo dicho, que en la tuna, independientemente de los cargos al interior de su organización que las jerarquías en la tuna son:

* Fundadores

* Veteranos

* Novatos.

Hasta aquí, lo que puedo opinar al respecto sobre jerarquías tunantescas, agradeciendo la oportunidad de expresar mis sentires en éste cónclave selecto de maestros que muchos de ustedes son los que deberían estar en mi lugar, todavía más agradecido por el honor que ésto significa, gracias también por su comprensión y paciencia.

                Gracias a la Estudiantina de la Universidad Autónoma de Queretaro por ser los culpables  de que muchos, por medio de su música nos encontremos perdidamente enamorados del arte tunantescum y gracias por habernos contagiado de esta fiebre estudiantina que no se cura y que como dice la poeta chilena Violeta Parra y que ahora más que nunca para mi sus palabras tienen el más claro sentido : 

“Gracias a la vida, que me ha dado tanto”.

 

Roberto Ibarra Garduño.

Cuarentuna Universitaria de Oaxaca
Tuna de la Escuela Normal Superior de México.

Santiago de Querétaro, México 26 de Julio, 2003.

 

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