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La expresión actual de nuestra humanidad, nuestra
existencia, no necesariamente es la expresión de nuestra naturaleza
humana, si aceptásemos esto, cometeríamos un error que cometió cada
generación en su propio período histórico.
Actualmente se ha encontrado la forma de valorar el trabajar en términos
materiales, de comparar con materia dicha expresión de humanidad, incluso
asignarle un valor mínimo. En una forma indirecta, lo que vale asegurar la
existencia requiere del producto del trabajo, y los valores generalmente
no concuerdan. Además existen más necesidades que las que existieron en
ningún período histórico.
Actualmente
se ha logrado transformar una diversidad de clases sociales existentes en
el transcurso de la historia a una seudo-igualdad global y eliminar una
serie de autoridades externas, lo que en conjunto ha incrementado el
sentido de individualidad, en esta global seudo-igualdad.
El individuo se halla principalmente bajo la autoridad de su propia
comunidad, a la que debe venderse cual mercadería, para poder conseguir
mercadería o satisfacción básica.
En la representación actual de la historia humana se presentan
alternativas que tienden a satisfacer al humano que
vive-bajo-dichas-circunstancias, y existen medios para difundir a gran
escala dichas alternativas; por ejemplo, el poseer está relacionado con el
ser (la ropa o lo que se consume representa la personalidad), la diversión
es la verdadera expresión de nuestra felicidad y humanidad; lo primero es
la familia; la diferencia de sexos (la mujer, una placentera variedad),
entre otros naturales y obvios símbolos y valores, que natural y
obviamente compartimos con dichos medios de difusión, o al menos, claro,
algunos de ellos, alternativas todas que por supuesto no logran más que
satisfacer aspectos mínimos de la humanidad en pos de dejar calladas en el
inconsciente necesidades más profundas y reales.
Y es así, teniendo al trabajo como una penitencia, como una nueva forma de
esclavitud, que el resto de las actividades con que llenamos nuestros
días, no resultan ser la expresión de la total integridad de nuestra
humanidad, sino la explotación de ciertos aspectos que forman dicha
humanidad en pos de borrar de la superficie otros , que necesariamente
deben ser escondidos para el disfrute de esas actividades semihumanas.
Pero vivir una cotidianeidad que no sea fruto de nuestra total humanidad
logra a largo plazo hipertrofiar unos aspectos que la conforman (aspectos
creados artificialmente, favorecidos por la opinión pública), deformando
la integridad total de nuestra humanidad, nuestra conciencia.
Pasamos así, al ser naturales, a formar parte de la fila que crea, forma y
fomenta la atrofia de nuestra conciencia activa y opinión crítica,
haciendo a los medios parecer fines, y los fines (educación, amistad,
realización) medios para "el consumo de productos serializados y
homogeneizados en los que el individuo "deberá" encontrar su "ser""
"La lucha contra la cultura de masas, no puede consistir en otra cosa
que en mostrar la conexión entre ella y la perpetuación de la injusticia
social". Horkheimer
"El aspecto actual es la disminución del antagonismo entre la cultura y
la realidad social, mediante la extinción de los elementos de oposición,
ajenos y trascendentes de la alta cultura, por medio de los cuales se
constituía otra dimensión de la realidad". Marcuse
"El hombre mediocre es rutinario, honesto y manso, piensa con la cabeza
de los demás, comparte la ajena hipocresía moral y ajusta su carácter a
las domesticidades convencionales". Ingenieros
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