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En tiempos en que la inseguridad social, la
inestabilidad laboral, la falta de empleos, la remuneración escasa, la
corrupción, la impunidad y la falta de moralidad de las clases dirigentes
del país son una constante, la juventud paraguaya ha levantado su voz de
protesta en contra de la actual situación que tiene en zozobra a toda la
población.

Y los Estudiantes de Medicina, que en el día a día estamos en contacto con
la realidad que palpamos y sentimos las consecuencias de la violencia en
los hospitales, no podíamos estar ausentes en esta lucha. Movidos por
altos ideales de libertad, de civismo y patriotismo y con un emblema del
Centro de Estudiantes de Medicina, que decía NO a la violencia, SÍ la
vida; los estudiantes de Medicina no sólo fuimos partícipes de dicho
levantamiento, sino que fuimos como a lo largo de la historia cabeza de
las luchas.
Después de un largo periodo de indiferencia enfermiza y perniciosa, un
convulsivo despertar que irguió los espíritus, después de la agitación que
aceleró el ritmo de los corazones, se vislumbra una nueva generación de
estudiantes de Medicina que hemos demostrado una vez más que no estamos
inmersos dentro de una burbuja, aislados del medio social, sino que somos
y seguiremos siendo los propulsores del cambio en la sociedad.
El Centro de Estudiantes de Medicina siente un inmenso orgullo de tener la
clase de estudiantes pujantes, enérgicos, optimistas e innovadores que
posee, y estamos seguros de que este es el inicio de un largo proceso de
desarrollo, y como la Medicina es la lucha del hombre contra la muerte y
el dolor, lucha eterna, divina por su esencia y sublime por sus ideales
sacrificios, los estudiantes de Medicina seguirán empuñando la bandera de
la libertad y forjando los designios del país.
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