Distribución Gratuita

FCM-UNA

Mayo 2004

Número 9
Publicación digital

Arquitectura levanta la Bandera de la UNA... ¿y Medicina?

Jesús Ruíz Nestosa. Diario ABC Color

Título Original: El crujir y rechinar de los dientes.

En medio de una lamentable apatía por parte del mundo universitario, los estudiantes de arquitectura de la Universidad Nacional siguen luchando por una serie de objetivos que están muy bien expuestos en un manifiesto que dirigieron a la opinión pública.

Lo que pasa es que la famosa "opinión pública", que está bastante desmejorada, ha decidido no formarse ninguna opinión sobre este tema como muchísimos otros que están reclamando su atención.

A pesar de esta orfandad, los estudiantes de arquitectura se están adelantando a los acontecimientos que están por venir y que tendrán catastróficas consecuencias no solo sobre el estudiantado universitario, sino incluso sobre el profesional. Debido a esa miopía que nos ha caracterizado desde hace por lo menos un par de siglos, no se está viendo lo que muchos ya comentan e incluso hay gente, hay técnicos que están trabajando en ese proyecto que pronto será un hecho. Me refiero a la certificación de las universidades por parte del Mercosur.

¿Qué quiere decir esta certificación? Pues sencillamente se va a formar un comité que tendrá a su cargo certificar a las universidades del Mercosur como una manera de habilitar a aquellas instituciones que llenen ciertos requisitos, aptas para impartir educación terciaria. En otras palabras: van a decir: "estas instituciones son universidades", "estas otras son 'escuelitas pyhare' ". Si se quiere ir más profundamente, hará falta una certificación para que los títulos otorgados por un centro universitario tengan validez o no en los países del Mercosur. Y Paraguay forma parte del Mercosur.

Cuando esto suceda, sería bueno preguntarse qué pasará con esas "facultades" que enseñan una carrera con dos horas o dos horas y media de clases que son dadas por la noche, de lunes a viernes. Qué pasará con esas "carreras" que se cursan leyendo dictaditos mimeografiados que a su vez son resumen de resúmenes. Qué pasará con esos alumnos que reciben sus pomposos títulos sin haber leído nunca un libro durante los cinco o seis años que duraron sus estudios. No hay que ser muy sagaz para presentir la respuesta: pues se irán a la cuneta.

Se tiene que ser muy ingenuo para pensar que el Mercosur vendría a solucionarnos todos nuestros problemas y que ser miembro de esta zona de integración no nos exigiría ningún tipo de esfuerzo. Es suficiente con fijarnos en lo que está sucediendo con la Unión Europea, cuyo modelo es el que tratamos de seguir en esta región del continente. Además de las exigencias de estabilidad política y económica, es necesario cumplir con varios otros requerimientos que tienen que ver con la calidad y con la excelencia. Estos requisitos deben observarse no solo en los productos fabricados localmente, sino también tienen que ver, y de manera muy especial, con la educación.

Recuerdo que hace más de quince años, en una mesa redonda sobre cultura y Mercosur, Ramiro Domínguez había advertido ya sobre este punto. Al ser una zona integrada, al desaparecer muchas barreras proteccionistas de fuentes de trabajo y condiciones para optar a un puesto, lo único que se tendrá en cuenta es el grado de preparación de un profesional, sin importar si es brasileño, argentino, uruguayo o paraguayo. El lugar será ocupado por el más capaz. Y es difícil, por no decir imposible, lograr profesionales capaces dentro de un marco de estudios dolorosamente empobrecido.

No importa qué efectos haya podido tener este movimiento de estudiantes de arquitectura sobre los alumnos de otras facultades y de otras universidades. La lucha fue solitaria, pero por lo menos nos llena de esperanzas a muchos que unos pocos han abierto los ojos y se están preparando para los grandes retos del futuro; esto para utilizar una frase hecha, porque en realidad ese futuro no está en el "futuro", sino será mañana, o a más tardar dentro de un mes.

Entonces, cuando sea demasiado tarde, cuando descubramos que nuestros vecinos nos están pasando por encima, será el crujir y rechinar de dientes. Lo lamentable será que entonces, en lugar de reconocer nuestras culpas, nuestras deficiencias, nuestras grandes carencias, terminaremos por echarle la culpa al Mercosur.

Jesús Ruiz Nestosa © Reservados todos los derechos de Propiedad Intelectual. Diario ABC Color.

Hosted by www.Geocities.ws

1