Muy joven abraz� la profesi�n del magisterio. Con sus delicados diecisiete a�os comienza la jornada para el a�o 1909. Solo una alma que trascendiera a la nobleza misma pod�a aceptar la gran encomienda.
Su misi�n comienza en los campos de nuestro pueblo. Los barrios de Apeadero y Bajos, recogiera su vendimia entelectual y amorosa. Dej� estelas de cari�o en las delicadas mentes infantiles.
Su anhelo por ofrecerse en cuerpo y alma a la ense�anza hacen que se supere en la fase intelectual, capacit�ndose para ejercer su profesi�n en la zona urbana. Se convierte en maestra graduada.
El deseo de �dar m�s que recibir� es su lema, su vida misma. Acompa�a este deseo con una imborrable y amorosa sonrisa. Sonrisa que sirve de eslab�n para el di�logo, que irradia y proyecta confianza y amor.
Y que la Tierra en tus pupilas lea La leyenda de un alma consagrada Al sacerdote augusto de la idea�
Estos hermosos versos parecen ser dedicados a ella. Naci� para ser maestra , se consagr� a la ense�anza de los grados m�s dif�ciles, los grados primarios, especialmente el primer grado. La ausencia del Jard�n de Infancia, hacia la tarea m�s dif�cil, ya que el ni�o no ten�a experiencias previas. No obstante, la dulzura de su voz, la preparaci�n mental y sobretodo el amor maternal que proyectaba para con sus estudiantes salvaban obst�culo.
Es harto dif�cil desligar a la maestra de lo hermoso de la maestra. Si vida fue una de completa dedicaci�n al servicio de Dios. Todas sus acciones constataron su grandeza religiosa, su gran amor al pr�jimo. Es ahora que comprendo el porqu� ten�a siempre una sonrisa a flor de labios y unas manos prestos a socorrer al menesteroso.
Miss D�vila, fuente inagotable del saber, efluvio primaveral, ser�s recordada eternamente! |