Capítulo 3: Un Nuevo Comienzo
Así fue como Serena,
fue acogida en una nueva familia, con un hermano mayor y dos padres
amorosos. Habían transcurrido tres semanas desde que Serena se fue a vivir a
Barcelona. Después de aquella intensa platica con Gabryel, su ahora hermano,
ella aún tenia cierta nostalgia por el pasado, y más que por el pasado por
Darien, aún no podía comprender como fue que se armo de valor y decidió
dejarlo, y más aún, enfrentar a sus
amigas. A pesar de todo lo que esta nueva familia le ofrecía, sentía que algo
no encajaba, y posiblemente fuera ella. En estos pensamientos se encontraba
Serena cuando tocaron a la puerta.
-Si, quien?
-Yo-dijo
-Adelante, que pasa Gabryel?
-Ya estas lista?
-Lista? Para que?
-Serena, no recuerdas que hoy tengo una reunión con mis
amigos y que quiero que vallas conmigo?
-No Gabryel, mejor ve tú. No quiero arruinarte la reunión. Además ya es tiempo de que salgas a
divertirte. Desde que llegue te has dedicado a hacerme mucho más placentera mi
estancia aquí, recuerda que las vacaciones están por terminar y no te
divertiste ni las disfrutaste lo debido.
-Tienes razón Serena, pero también se que si no quieres
acompañarme a ninguna de mis reuniones es por causa de el.
-De el?
Si, de él. No finjas q no sabes de que te hablo. Eres
muy buena actriz sabes? Pero a mi no me
engañas Y hasta que no perdones lo que te ha hecho, no podrás iniciar
una nueva vida.
-Gabryel, yo……….yo no puedo perdonarlo, no puedo
olvidar
-No te digo que olvides, porque es de el pasado donde
podemos tomar fuerzas para enfrentar el
futuro. Pero si que perdones, si no lo perdonas, siempre vas vivir con rencor
en tú corazón y creéme, eso no será
nada bueno para ti.
-No se, no puedo hac……..-no termino la oración porque
Gabryel la interrumpió
-No me digas nada. Solo prénsalo y medita la situación.
Que es lo que más te conviene, perdonar u odiar.
Dicho esto,
Gabryel le dio un beso en la frente y salio de la habitación. Serena, pensaba
si era verdad lo que el le acababa de decir. Luego de un buen rato de
meditarlo, tomo su chaqueta, salio de su habitación y se dirigió hacia la
puerta principal. En la sala se encontraban los tíos Mauricio y Mariela.
-¿Donde vas?-pregunto el tío Mauricio
-A caminar un rato-contesto Serena
-Quieres que te acompañe-pregunto Tai Mariela
-Gracias tía, pero preferiría hacerlo sola si no te
importa
-No hija, solo ten cuidado
-Claro. Regreso pronto
Serena salio
de la casa, y camino sin rumbo, mientras en su cabeza rondaban esas palabras
que Gabryel le había dicho, en verdad
se convertiría en una persona llena de rencor hacia la vida, hacia el
hombre que alguna vez amo, hacia a las
que una vez considero sus amigas. No. No
lo podía permitir. Estaba pensando esto cuando de pronto se encontró en
un parque hermoso, que se rodeaba de varios abetos y un pequeño riachuelo que
pasaba debajo de un hermoso puente de madera levadizo. Se dirigió hacia el
puente, miro hacia el horizonte, se encontraba sola, nadie más que ella se
encontraba ahí. Tomo aire, puso sus manos en el perímetro de su boca y grito
con todas las fuerzas de su corazón: Te
perdono Darien, te perdono que me hayas engañado, que no hayas confiado en mi,
las perdono chicas, por no saber comprenderme ahhhhhh, los perdono porque no
quiero vivir con este rencor y este dolor que me quema el alma por el resto de
mi vida, espero que sean muy felices, de todo corazón. Por favor, sean felices
porque yo no se si lo lograre. Al terminar de decir esto se arrodillo, puso sus
manos sobre su rostro y comenzó a
llorar desconsoladamente. Estaba a punto de caer al suelo cuando sintió que
alguien tocaba a su hombro, volteo y
exclamo
-Gabryel, que haces aquí?
-Ya vez, cumpliendo mi promesa. Siempre te voy a cuidar
y más ahora que estas empezando una nueva vida.
-Gracias Gabryel, gracias, no se que haría sin ti. Al
terminar de decir esto se refugio en los brazos de ese joven que parecía su
ángel de la guarda y que más que su hermano, era su amigo, su mejor amigo.
Amanecía y
Serena se encontraba sentada junto a su balcón que daba a una hermosa vista del
mar mediterráneo. Había tomado una decisión
y si había de comenzar de nuevo todo en ella tenia que cambiar, tenia
que dejar salir a la verdadera Serena que se encontraba escondida en algún
lado. Se vio al espejo, vio lo que
podía cambiar. La cara no, el cabello
talvez, el cuerpo, talvez moldearlo un
poco. La ropa, definitivamente tenia
que cambiar de guardarropa. Así que tomo algo de dinero, y fue a tocar a la
puerta de Gabryel.
Toco una vez. No respondían
Toco otra vez Nada
Toco por tercera vez. Talvez se habría ido temprano. Pero a donde?
Volvió a tocar. Escucho un ruido que parecía del mas allá (o
más acá)
Estaba dispuesta a tocar por quinta vez cuando…….
-Quien osa despertarme a las 9 de la madrugada???????-
Dijo el joven con un aspecto nada recomendable. Tenia puesto un pantalón blanco
de rayas azules, el cabello tapaba casi toda su cara y en el brazo le colgaba
lo que parecía ser la playera que hacia juego con el pantalón.
-Yo Gabryel. Necesito un gran favor
-Que cosa, no puede esperar para más tarde?
-No. Tiene que ser ahorita.
Después de
veinte minutos y 4 tazas de café negro, los chicos subieron al auto.
-A donde vamos-Pregunto, seguido de un enorme bostezo
-De compras
-De compras? Y
por esto me levantaste tan temprano?
-Si. Y no es tan temprano, eran las 9 de la mañana
-dirás de la madrugada.
-Ya ya, no repliques. Además es tiempo de que empieces
a levantarte temprano, para que te acostumbres ahora que vas a regresar a la
escuela.
-Abusas de mi solo porque sabes que soy un buen hombre.
-Así es. Un buen hombre, inteligente, atractivo, de buenos sentimientos que más…………..
-Perfecto, eso soy. Pero ya q tocaste el tema de escuela,
me gustaría que te inscribas en la que yo estoy estudiando. Así podría estar al
pendiente de ti y no le daríamos
preocupaciones a mis padres.
-Muy bien, acepto la proposición. Pero sabes
que…….detente en esta cuadra.
Ambos bajaron
del auto, para entrar en un enorme edificio, que no era nada más que un centro
comercial para Gabryel, pero para
Serena, era el lugar donde todos los deseos se hacían realidad.
Serena se hecho
del brazo de Gabryel, y ambos chicos
entraron. Gabryel más bien iba arrastrado por Serena. Eso de haber sido
levantado a las “9 de la madrugada” solo
para ir de compras no le hacia mucha gracia. Y mucho menos pasarse todo
el día comprando cosas.
Serena entro
a una boutique, a otra y a otra hasta que encontró una que le convencía. Sentó
a Gabryel en un sillón que se encontraba
frente a un vestidor y comenzó a probarse ropa al por mayor. Después de mil vestidos y de mil opiniones
emitidas por Gabryel., se dirigieron a un salón de belleza. De igual forma que
lo había hecho con la ropa, Serena se probó mil peinados, mil formas de recoger
el cabello, como se vería con el cabello corto, de otro color y las mismas
veces Gabryel dio su opinión. Después
de 5 horas en ese lugar Gabryel ya se sentía enclaustrado. Quería salir inmediatamente.
Para su suerte, Serena encontró lo que buscaba, y cuando salio del
”laboratorio” ni el mismo la conocía.
-Que te parece- Pregunto ella
-Te vez……..estupenda.
Bueno, pues
no te quedes ahí parado y carga las bolsas
que los tíos nos han de estar esperando.
Así pues,
Serena comenzó una nueva vida, con un nuevo lock, ella le pido al Tío Mauricio
que le enseñara a tocar guitarra, ala Tía que le enseñara a cocinar y a Gabryel
que le enseñara un poco de lucha. Así pasaron los días, mientras repasaba la
lección de guitarra, memorizaba la receta de cocina. Mientras cocinaba,
ensayaba la llave que Gabryel le había enseñado y en lo que Gabryel le enseñaba
a golpear a un hombre en sus puntos
débiles, tarareaba el circulo de guitarra que le había enseñado el tío.
Un día,
Serena se quedo con su tía mientras los hombres de la casa salieron. Ella sabia
que el ti Mauricio y su papá eran hermanos y que tenían otros 2 hermanos más,
pero de la Tía no sabía nada, así que se armo de valor y decidió preguntar.
-Tía, tú tienes más familia?
-A que viene esa pregunta?
-Nada, solo que ya tengo dos meses viviendo aquí y nunca te he escuchado hablar
de tu familia
-No tengo porque
-Claro tienes razón
-No tengo porque, porque mi única familia son ustedes.
Mis padres murieron poco después de que
me case con Mauricio. No tengo hermanos y
mis padres tampoco tenían familia. Así que quiero que te consideres como
mi hija Serena, antes de que llegaras, mi única preocupación era que Gabryel
encontrara una buena chica, para yo poder tener una buena hija, pero con tú
llegada, todo cambio, ahora, tú eres esa hija que siempre desee, y aunque no lo
sea, considérame como tú madre ¿Si? Ahora ya eres miembro de esta familia y
siempre lo serás.
-Gracias tía. Abrazo a la mujer que le estaba
ofreciendo su cariño y las dos echaron a llorar. En eso alguien dijo
-¿Que pasa? ¿Por qué lloran?
-Nada. Solo que somos una familia muy unidad, ¿verdad
Serena?
-Así es. Pero no se queden ahí parados. Ayuden a preparar la cena, jajaja
-Que extrañas son las mujeres- dijo Gabryel
-Así es hijo
En su diario
serena escribía: “no cabe duda de que
el destino es muy extraño, nos lleva por diversos caminos y que lo que debe de
ser, será”
Continuará...