Capítulo
4: Hogar dulce hogar
Mientras
tanto Darien y Rini llegaban a su nuevo hogar. Al bajarse del taxi, Rini
no pudo menos que mirar el edificio gris con cierto recelo.
"Papá……
aquí es dónde viviremos?"
Darien
miró a su hija, entendía lo que sentía, por qué él mismo también sufría al
llegar a un lugar nuevo, vacío de recuerdos propios y lleno de recuerdos
ajenos. " Sí hija…… por ahora"
Y
así tomó de la mano a su hija y con la ayuda del portero que había salido a
recibirle subió las maletas hasta el octavo piso y cruzó el umbral del
apartamento………vacío………frío.
El
apartamento no estaba mal, tenía dos recamaras amplias, un baño con ducha y
tina, un amplio salón comedor, la cocina no era muy grande pero lo
suficientemente amplia para albergar a dos personas trabajando en ella sin que
chocasen excesivamente entre sí. El salón además tenía unos amplios
ventanales que daban a un balcón desde el cual se podían ver el parque cercano
y las luces de la ciudad.
El
apartamento carecía de muebles en su gran parte, excepto por una cama doble en
uno de los cuartos que su jefe le había dicho estaría allí.
"Hija,
vamos a cambiarte para dormir………mañana desempacaremos y luego iremos a comprar
los muebles…"
"Y
comida y juguetes y flores y mi cama y …………"
"Sí,
tesoro, sí" dijo Darien riendo al ver la alegría que reflejaba el rostro
de su hija, la misma que desde hace un mes su propia madre le había robado.
Darien
preparó un baño para Rini, y mientras ella jugaba en la tina, arregló la cama y
preparó un listado de víveres que debía comprar en el supermercado para el día
siguiente.
Cuando
Rini salió del baño la vistió con su pijama favorito de conejos y rosas (NA: a
quién les recuerda?) y la acostó.
"Papá"
"Si
hija…"
"Te
quiero"
"Yo
también tesoro…… ahora duerme" dicho esto le dio un beso en la frente, la
acomodó entre las sabanas y salió del cuarto apagando la luz.
Espero
unos veinte minutos a que estuviera profundamente dormida, y sólo entonces se
atrevió a salir al supermercado de la esquina para comprar huevos, leche,
cereal y jugo de naranja para el desayuno.
'El
resto lo compraré mañana' pensó mientras abría la puerta de su apartamento.
Guardó todos los víveres en su lugar. Controló que Rini aún durmiese y se
arregló para dormir.
'Ojalá
pronto podamos dejar a tras el pasado' y con ese último pensamiento se quedó
profundamente dormido.