En una región cubierta de bosques, en lo que la actualidad sería una región del
oriente medio, se alza imponente el palacio real del planeta Tierra, aunque en
honor a la verdad, el edificio es muy grande para la escasa población que habita
el planeta.
En el interior de ese enorme edificio se esta llevando a cabo una conversación
de suma importancia entre los miembros de la familia real.
“¡Por ultima vez! ¡Me importa un grano de arena la tonta alianza interplanetaria
y esa cuestión de las sailor scouts!” gritaba a todo pulmón una chica de no más
de 17 años y cabello rojo como el fuego.
“¡Entiende que hemos establecido una alianza y debemos respetar los términos de
ella!” le trataba de hacer entender su padre, con escasos resultados y aun menos
paciencia “¡Serás Sailor Earth y se acabó!”
“¡¡Pues oblígame!!” gritó y dando media vuelta abandono la habitación, dejando
a un rey iracundo y profiriendo miles de maldiciones.
“Querido, por favor tranquilízate” le dijo su esposa, la que era la versión adulta
de la princesa en cuestión de belleza y apariencia “Si ella no quiere hacer esto
no puedes obligarla”
“¿Qué dices mujer?” preguntó el rey sorprendido “¿Qué no puedo obligarla? ¡Soy
el rey y tendrá que obedecer!”
“Padre, si Gaia no quiere hacerlo jamas podrás forzarla” le dijo su hijo, un joven
algunos años mayor que la princesa y de cabello negro igual que el del rey “Será
mejor que lo olvides”
El rey se puso de pie y camino unos momentos por la habitación.
“Que más quisiera que Gaia no tuviera que pasar por esto, pero nuestra posición
dentro del consejo de planetas se debilita cada vez mas” explicó el rey “En la
ultima reunión los delegados de Mercurio, Venus y Marte insinuaron abiertamente
que la Tierra debería ser expulsada de la alianza ya que no cumple con sus obligaciones”
“¿Acaso sería tan malo no pertenecer a la alianza?” preguntó el joven.
“Hijo, nuestras ciencias y tecnologías son de las más atrasadas de todo el sistema
solar. Solo superamos a los habitantes de Plutón, pero ellos lo compensan ampliamente
con sus conocimientos mágicos. Si no nos apresuramos a modernizarnos, nuestro
planeta se limitara a ser un mero proveedor de recursos naturales para el resto
de la galaxia y ni siquiera pienses en que nos convendría aislarnos de ellos.
La Luna, y Venus en menor medida, solo están esperando el menor pretexto para
apoderarse del planeta entero”
“Pero padre...”
“Escucha Endymion, tú serás el rey algún día y tu deber primordial será el de
velar por el bienestar de todos los terrícolas, aun por encima de tu propia felicidad”
luego de decirlo se acercó a su hijo y le colocó las manos en los hombros al tiempo
que lo miraba fijamente “¿Lo entiendes?”
“Lo entiendo” dijo Endymion con seriedad.
“Bien, ahora ve con tu hermana y convéncela de que esto es necesario. Si alguien
puede hacerlo ese eres tú”
Endymion hizo una reverencia y abandonó el salón del trono donde se había llevado
a cabo esta conversación.
Caminó por los corredores de palacio, tan familiares para él, y cada persona que
se cruzaba en su camino le saludaba con una enorme sonrisa. Cruzó un enorme portal
y salio a unos de los patios interiores donde muchos obreros se esforzaban por
levantar un nuevo almacén de provisiones. Los trabajadores detuvieron su trabajo
para saludarlo y algunas señoras presentes incluso le ofrecían una parte de la
comida que le habían llevado a sus esposos, bajo el pretexto de que el príncipe
estaba algo delgado y que debía comer más.
Endymion se miró a sí mismo discretamente y a pesar de que era cierto que
no compartía la corpulencia de su padre, no estaba tan escuálido como se empeñaban
en hacerle creer las generosas mujeres del palacio. Al final se vio obligado a
aceptar un par de manzanas y unos panecillos para poder proseguir su camino, el
cual terminó a la orilla del río que alimentaba de agua, no solo al palacio, sino
a gran parte de la región.
Como lo esperaba ahí encontró a su hermana, la cual se dedicaba a lanzarle
piedras al río como si quisiera matarlo, pero su rostro indicaba claramente que
estaba lejos de lograrlo.
“Vas a anegar el río si sigues llenándolo de piedras” dijo el joven príncipe al
tiempo que se sentaba a su lado.
“Mejor, así nos moriremos de sed y no tendré que irme a la Luna” se quejó Gaia.
“Papa solo quiere lo mejor para la Tierra”
“¿Y que hay de lo mejor para mí?” preguntó aun muy molesta “La escala de prioridades
de nuestro padre va en este orden: la Tierra, los terrícolas, mama, tú y por ultimo
yo”
“Sabes que eso no es cierto” dijo con cierta dulzura en sus palabras “Él te quiere
mucho”
“Lo sé” dijo la pelirroja tranquilizándose “Es solo que no quiero irme de aquí.
Este planeta es mi hogar y si lo que he escuchado es cierto, podría no volver
a verlos jamas”
“Jamas permitiría algo así”
“¿Tú crees que será bueno para la Tierra que me vaya?”
“Papa cree eso, yo... no lo sé”
“Esta bien, iré y me convertiré en la sailor scout más poderosa de todas. Así
podré proteger a la Tierra de las ambiciones perversas de nuestros vecinos y convertiremos
a la Tierra en el mejor planeta del sistema solar”
“Has estado hablando demasiado con la embajadora Beryl” comentó Endymion.
“¿Embajadora Beryl? Por favor, ambos sabemos que terminarán casados
así que deja de llamarla con tanto respeto”
“Por que quieres, ella solo espera la menor oportunidad para declararte su amor”
dijo la chica haciendo una pose ridícula “... y luego tú aceptaras y vivirán felices
para siempre”
“Ja, ja, muy graciosa”
“Bueno hermano, será mejor que me prepare, pero debes prometer que me visitaras
cada vez que puedas”
“Claro que lo haré”
Endymion le dio un beso a su querida hermana y luego se fue a atender sus múltiples
obligaciones. Gaia, por su parte, decidió permanecer un poco mas de tiempo para
meditar.
Ya había aceptado el hecho de que debía irse a la Luna, pero algo que jamas
aceptaría era trabajar junto con las demás scouts. Simplemente aborrecía el trabajo
en equipo y le dejaría en claro a la reina Serenity que si quería que ella fuera
Sailor Earth debía aceptarla como era, sin pretender cambiarla ni decirle lo que
debía hacer.
Satisfecha con su determinación se puso de pie y fue a palacio a comer su
ultima cena, quien sabe en cuanto tiempo.
Al día siguiente...
Gaia descendió de la nave que la transportó a la Luna y a pesar de toda
su furia contenida no pudo evitar admirar el hermoso paisaje que se extendía frente
a ella, claro que no era como su querida Tierra, pero tenía cierto encanto que
atraía la atención.
“¿Princesa Gaia?”
La pelirroja salio de su ensoñación al escuchar su nombre dicho por una voz femenina.
Miro para todos lados y aunque parecía haber provenido desde el sitio donde le
aguardaba un destacamento militar, no pudo encontrar a ninguna mujer en las proximidades.
“Aquí estoy” repitió la voz y Gaia se dio cuenta que provenía de un pequeño gato
de color negro y una luna dorada en la frente.
“Soy la consejera Luna” dijo la gata de manera afable “Seré su guía el resto del
camino”
Claro que Gaia había escuchado hablar de la famosa consejera Luna. Su sabiduría
era legendaria y había servido a la familia real durante muchos años. Numerosas
historias corrían a lo largo de todo el sistema solar respecto a ella, aunque
aun no le quedaba claro si era una mujer que podía convertirse en gato, o era
una gato que se transformaba en mujer.
“¿Adónde vamos?”
“A palacio. Debe presentarse con la reina”
Definitivamente era un tanto extraño estar hablando con una gata tan famosa.
“¿Podríamos ir a pie? No me gusta subir a vehículos motorizados”
Luna no pareció sorprenderse demasiado y dio orden al destacamento para
que se fueran al palacio y le avisaran a la reina que llegarían un poco tarde,
después comenzó a caminar al lado de su visitante.
“¿Alguien mas, a parte de mí, ha llegado?”
“Usted es la unica que faltaba”
Grandioso, pensó Gaia, como si no fuera suficiente el estar en este sitio contra
su voluntad, ahora tendría que enfrentar la curiosidad de todas las demás princesas
y los malintencionados comentarios de la corte referentes a la cercanía de su
planeta natal y su tardanza en llegar. Definitivamente no era su día.
“Luna, hablemos claro” dijo Gaia sin nada de paciencia “Solo estoy aquí por que
mi padre me obligó y definitivamente no deseo trabajar al lado de las demás princesas
¿cuáles son mis opciones?”
Luna la miró con detenimiento algunos minutos y luego continuó su macha.
“No es nuestra intención retenerla aquí contra su voluntad” comentó “Si esta tan
incomoda podría solicitar permiso para regresar a la Tierra. Estoy segura que
la reina no se opondrá”
“Lo haría si pudiera, pero esa no es una opción”
“Le aconsejo que plantee su caso ante la reina, ella decidirá lo que procede”
“¿Anteriormente se ha presentado un caso como el mío?”
“No durante su reinado. La reina cree firmemente que la fuerza de las sailor scouts
se debe a su trabajo en equipo mas que al nivel individual de poder”
“Debo suponer entonces que no tengo alternativa”
“Ya le dije que la reina decidirá”
Gaia vislumbro un futuro poco agradable y guardó silencio el resto del camino.
Un tiempo después ambas llegaron al palacio y lo primero que hizo Luna fue solicitar
audiencia con la reina. Gaia estaba segura que la gata había ido con el cuento
de lo que habían hablado y solo era cuestión de tiempo antes de que la reina la
mandara llamar para reprenderla o, si tenia suerte, mandarla de regreso a casa.
Pero no pasó ninguna de las dos cosas. Luna salio de la habitación y le
pidió que la acompañara a otro sitio del palacio. Intrigada obedeció y luego de
dar vueltas y vueltas por toda la construcción llegaron a otra habitación, Luna
le indicó que entrara sola y luego se marchó.
Gaia estaba aun más confundida, pero su curiosidad era mayor y decidió entrar.
Dentro no había mas que un escritorio y dos mujeres, una era Beryl la embajadora
terrestre ante el consejo lunar y la otra le era totalmente desconocida.
“Pasa Gaia, y por favor toma asiento” le dijo Beryl con amabilidad, cosa que ella
hizo.
“Así que tú eres la princesa problemática de la que me habían hablado” dijo sin
nada de amabilidad la otra mujer presente “No quieres ser una sailor scout, pero
aun así estas aquí ¿qué pretendes entonces?”
“¿Y a usted que le importa?”
“¡Gaia, ten mas respeto!” le dijo algo asustada la embajadora de su planeta “Estas
hablando con...”
“Guarda silencio, quiero oírla”
“Como dije, mis motivaciones no son asunto suyo, pero si desea saberlo se lo diré.
La única razón por la que estoy aquí es para proteger a mi planeta de las ambiciones
de la Luna y los otros planetas. Sé muy bien que nuestros vecinos codician nuestros
recursos naturales y solo es cuestión de tiempo antes de que hagan algún movimiento
agresivo”
“Intentos de conquista, robo, saqueo y despojo” murmuró y luego volteo a mirar
a la embajadora “¿Pero es que todos en tu planeta creen esas patrañas?”
“¡Es la verdad!” exclamó Gaia antes de que la embajadora respondiera.
“Ja ¿qué puede saber una niña como tú de lo que es verdad?”
“¡Soy la princesa de la Tierra!”
“Y yo lo soy de la Luna ¿y? El hecho de pertenecer a la realeza no presupone una
sabiduría superior”
“¿Usted? Quiero decir que...”
“Exacto, mi nombre es Lucia y soy la hermana menor de la reina Serenity” respondió
un poco soberbiamente “Así que ahora que lo sabes ¿seguirás diciendo que la Luna
desea conquistar tu hogar?”
“Ya se lo dije, no me importa quien sea y mis opiniones no cambiaran solo por
que un miembro de la familia real lunar este frente a mí”
La princesa la miró con dureza un momento, pero luego sonrío.
“Me simpatizas Gaia, muy pocas personas son capaces de contradecirme frente a
frente. Claro que tu conocimiento de política es cero, tus modales inexistentes
y tus actitudes fuera de lugar, pero aun así creo poder hacer una buena sailor
scout de ti”
“¿Hacerme una sailor scout?”
“Exacto. No puedes trabajar en equipo, eso es obvio y ya lo sabíamos desde hacía
tiempo. Por ello mi hermana me designó como tu tutora. Te entrenaré y haré de
ti la sailor scout más poderosa de todas, así podrás proteger tu querida Tierra
de las perversas ambiciones de la Luna ¿qué dices? ¿aceptas?”
Vaya que esa mujer era algo especial, y en honor a la verdad, también comenzaba
a simpatizarle a la princesa de la Tierra.
“Acepto”
“Muy bien, afuera te esta esperando un sirviente. Él te llevara a tu habitación.
Descansa, el entrenamiento será muy largo y duro”
La princesa sonrío y sin despedirse de nadie salio del cuarto.
“Muy bien, ahora hablaremos tú y yo” le dijo Lucia a Beryl “¿Qué diablos pretendes
inculcando esas ideas de destrucción entre la clase gobernante de la Tierra?”
“Majestad, yo... no sé por que piensa eso”
“No soy tonta. Aunado al hecho de que usó las misma palabras que tú, esta el pequeño
detalle que no existían esa clase de ideas antes de que tú llegaras. Claro, siempre
ha existido algo de rivalidad, pero nada como la paranoia que ahora existe en
la Tierra”
“Alteza, debo decir que me ha ofendido”
“Si te ofendes con tan poca cosa ¿qué será mañana cuando solicite una investigación
y recomiende tu expulsión del consejo?”
“¡No me quedaré aquí a escuchar mas ofensas!”
“Nos harás un favor si te vas y no regresas”
“¡Esto no se quedara así!” gritó con una mirada que solo un demonio podría llegar
a tener, pero la princesa no se inmuto ni un ápice, así que la ex-embajadora abandonó
el palacio.
*****
18 meses después...
Tal como lo dijo la princesa, el entrenamiento de Gaia fue especialmente rudo
y difícil, lo cual no le dejaba nada de tiempo para comunicarse con su familia,
sin embargo Endymion le escribía una vez por semana y le había prometido que iría
a visitarla. Promesa que se cumplió el día en que su entrenamiento terminó y fue
presentada al consejo lunar como la nueva Sailor Earth.
La ceremonia fue sencilla y discreta, nada comparado a las ostentosas graduaciones
del resto de las sailor scouts, pero dadas las circunstancias reinantes fue
mucho mejor así.
Luego de su expulsión del consejo, Beryl regresó a la Tierra y trató de
convencer al rey que la Luna estaba a un paso de iniciar una guerra a gran escala,
sin embargo, no contó con que la reina Serenity había previsto algo así y había
dado pruebas firmes y convincentes de que la amistad entre ambos cuerpos celestes
era sincera y real.
Al fallar en su intento, la antigua embajadora se auto-exilio y comenzó
a reclutar terrícolas que compartieran su modo de pensar con el fin de derrocar
al actual rey e instaurar un nuevo sistema de gobierno. Tal noticia llegó hasta
el consejo interplanetario y se le ordenó a la Tierra que evitara eso a toda costa,
ya que de concretarse el golpe de estado, la estabilidad en el sistema solar interior
podría verse amenazada. Incluso se ofreció asistencia militar y logística, pero
el rey decidió que no necesitaban ayuda para lidiar con un pequeño grupo de rebeldes
y se opuso de manera terminante.
Debido a eso, las relaciones entre la Tierra y los demás planetas se fueron
volviendo bastante tensas y se reflejaban en detalles poco amistosos como el de
no enviar a ningún emisario a la ceremonia, cosa que a Gaia le tenía completamente
sin cuidado.
La ceremonia fue bastante sencilla, pero no por ello emocionante y significativa.
La pelirroja se arrodillo ante la soberana de la Luna y juró proteger a cualquier
costo la paz en su planeta y en el resto del sistema solar. Luego la reina le
entregó la vara de transformación y ella se convirtió en Sailor Earth frente a
todos.
Endymion se impresionó mucho al ver a su hermana con semejante poder, pero
hubo algo mas que atrajo su atención y eso fue la princesa Serena de la Luna.
Casi era una niña, pero poseía una belleza y pureza que jamas había visto
y que contrastaba enormemente con la belleza de la antigua embajadora de la Tierra,
a la que pensaba que quería, pero ahora ya no era tan claro. En algún momento
de la ceremonia la princesa Serena volteo al sitio donde se encontraba Endymion
y este se sonrojo, la princesa río discretamente hasta que Luna la regaño y luego
todos volvieron a poner atención al asunto.
Luego de que la ceremonia llegó a su termino, la nueva sailor scout se acercó
a donde aguardaba su hermano.
“Felicidades” dijo este “Te has puesto muy fuerte, hasta creo que tienes mas músculos
que yo”
“Gracias ¿y nuestros padres?”
“No pudieron asistir” explicó Endymion “Hay problemas serios en casa”
“Así que este es el famoso príncipe Endymion” interrumpió de pronto la tutora
de su hermana y sin darle tiempo a Gaia de hacer ningún comentario “Tu hermana
me ha contado muchas cosas de ti”
“Espero que no todas malas, princesa Lucia” respondió al tiempo que hacia una
reverencia.
“Vaya, hasta que al fin sé donde quedaron los buenos modales y la amabilidad de
la familia real de la Tierra” señaló con un semblante agradable “Lastima que no
le haya tocado ni una pizca a tu hermana”
“¡Hey!”
“Solo bromeaba” respondió, no muy sinceramente “¿Y sus padres?”
“Le comentaba a mi hermana que tenemos problemas en la Tierra y no pudieron asistir”
“Ya veo. Beryl sigue fortaleciéndose ¿no es verdad? Vamos, no trates de ocultarlo,
sabemos bien lo que pasa en tu planeta”
“El asunto es grave” explicó “Se ha ocultado en el otro lado del planeta y se
ha autoproclamado reina”
“¿En serio? Sabia que era ambiciosa, pero... ¿de cuantos seguidores estamos hablando?”
“Pensamos que no deben ser mas de 10 000, aunque no tenemos la certeza aun”
“Si solo fueran dos ya serian demasiados” murmuró mientras parecía meditar “Bueno,
pero ya tendremos ocasión de pensar en eso después. Hoy es día de celebración
así que, jóvenes, no se queden ahí parados y diviértanse un poco” y luego de decirlo
se alejó.
“¿No decías que era el diablo?”
“Solo durante el entrenamiento” respondió la pelirroja.
“Oye Gaia ¿puedo preguntarte algo?”
“Creo que ya lo hiciste”
“Ja, ja. Muy graciosa. ¿De casualidad conoces a la princesa Serena?”
“Malo, malo, malo. Apenas la ves un par de minutos y ya estas enamorado de ella,
pero no te culpo, es una chica muy especial”
“¿Qué sabes de ella?”
“En realidad no mucho. En un par de ocasiones fue a verme entrenar pero no dijo
nada. En mi cumpleaños fue la única, a parte de ti y nuestros padres, que me dio
una felicitación y un regalo”
“¿Eso es todo?” preguntó el hermano algo decepcionado.
“También sé que es muy amiga de las otras sailor scouts del sistema interior.
Quizás ellas te puedan dar mas información”
“Supongo que podría preguntarles. A propósito ¿qué tal te llevas con ellas? Por
que en tus cartas no hablas mucho de ellas”
“En pocas palabras. Son unas debiluchas de lo peor. Quizás la princesa de Júpiter
sea la única que valga la pena. Las demás... no me sorprendería nada que murieran
en su primera misión”
“Pero deberás trabajar a su lado ¿o no?”
“Ya veremos. La princesa Lucía dijo que haría lo posible para que no tuviera que
hacerlo, pero la decisión final será de la reina Serenity”
“¿Y cuando será tu primera misión?”
“Mañana me informaran de todo eso, pero es casi seguro que vaya de vacaciones
a casa un tiempo antes de actuar”
“¡Qué bueno! Nuestros padres se alegraran”
“Basta de charla, como eres el único caballero presente tendrás que bailar conmigo”
Endymion hecho un vistazo al lugar y se dio cuenta que su hermano tenia razón.
Casi todos los asistentes a la ceremonia se habían marchado ya y solo quedaba
la comitiva que había viajado desde la Tierra para tal efecto, aunque en su mayor
parte se trataban de mujeres de la corte y sus esposos, ya todos muy mayores.
Hasta la familia real de la Luna se había retirado ya.
“No eres muy popular que digamos”
“Tal vez, pero si soy la mas fuerte”
*****
Un tiempo después Endymion viajó de nuevo a la Luna, pero esta vez no de visita
sino por un motivo mucho más importante. En esta ocasión iba a reunirse con sus
colegas príncipes para formar un equipo que tenía el objetivo de ayudar a las
sailor scouts en sus múltiples misiones.
En algunas reuniones anteriores ya había conocido a algunos de los que serian
sus nuevos compañeros, pero no dejaba de causarle ansiedad el hecho de que por
vez primera conocería a habitantes de planetas del sistema solar exterior. De
ellos se decían muchas cosas, lo menos que eran unos salvajes y Endymion no sabía
que le podía deparar el destino al trabajar con ellos.
Sabía, por ejemplo, que el príncipe de Júpiter era un luchador experto,
campeón invencible de todas las competencias en las que se presentaba. Del futuro
rey de Saturno no sabia nada, del príncipe de Urano conocía las leyendas que hablaban
de su fiereza en las guerras y una falta de piedad absoluta. Del heredero al trono
de Neptuno había escuchado que era mucho mejor tenerlo de amigo que de enemigo
y del príncipe de Plutón solo sabia que era un mago poderoso.
De sus vecinos más cercanos apenas conocía un poco mas, pero como los planetas
no le llevaban del todo bien tampoco se esforzaba mucho en averiguar algo de ellos.
Pero cuando de verdad los conoció en persona se dio cuenta que la misión
estaba condenada al fracaso total, solo había que ver la reunión de bienvenida
para darse cuenta de ello.
“Bienvenidos jóvenes” dijo la reina Serenity durante la reunión de presentación
“Todos sabemos el objetivo de esta reunión, así que lo mejor será que cada uno
de ustedes se presente, diga su motivación para estar aquí y que es lo que esperan
de sus compañeros”
“Yo hablaré primero” dijo un joven alto de cabello negro y mirada soberbia “Como
deben saber mi nombre es Robert. Seré el futuro rey de Mercurio y en mi planeta
se me considera como el mercuriano más inteligente que jamas ha existido, y posiblemente
que jamas existirá. La razón por la que estoy aquí es la de aportar mis enormes
talentos y habilidades para llevar a buen termino la misión que ahora se nos confía.
Espero que todos ustedes se esfuercen al máximo y no cometan torpezas como la
de nuestro colega de Plutón, que se perdió el primer día y nos ocasionó un retraso”
“Pero...” trató de objetar el aludido, pero la reina se lo impidió con la mirada.
“Muchas gracias Robert” dijo con diplomacia y sin hacer comentarios al tono ofensivo
de su discurso “Ahora ¿por qué no continuas tú Van?”
“¡Un momento!” objetó un chico bien parecido de cabello rubio “Si el príncipe
de Mercurio habló en primer lugar, por lógica le corresponde a la realeza de Venus
ser la siguiente”
“Esta bien” asintió la reina “Prosigue tú Kyo”
“Bueno, ya lo oyeron. Me llamó Kyo y la razón por la que estoy aquí es la de viajar
por todo el sistema solar y conocer a chicas guapas. Espero que nos llevemos bien
y podamos organizar unas fiestas de miedo, claro, si en el proceso podemos ayudar
un poco a las sailor scouts pues que mejor”
“Gracias Kyo” dijo la reina con naturalidad, como si no hubiera escuchado nada
“Sigues tú Endymion”
“Gracias majestad. Mi motivación principal por la que estoy aquí es la de ayudar
a las sailor scouts, principalmente a mi hermana, en su tarea de velar por la
seguridad del sistema solar. Me comprometo a dar mi mejor esfuerzo para lograrlo
y espero lo mismo de los demás”
“Muchas gracias” dijo con leve tono de alivio en su voz “Andy, tu turno”
“Bueno... yo... disculpen pero me es difícil hablar en publico” explicó el enorme
muchacho, con la cara roja a mas no poder.
“Pues entonces cierra la boca y no nos hagas perder el tiempo” dijo Robert “Además,
según mis investigaciones, no creo que seas de ninguna ayuda. Tu nivel de magia
es pobre, de tu inteligencia ni se diga y si acaso lo único que nos podría ser
útil es tu fuerza”
“Gracias Robert, pero nadie te interrumpió cuando hablaste, así que ten la misma
consideración hacia tus compañeros”
El pobre de Andy se sintió tan herido por las palabras del engreído de Mercurio
que ya no quiso decir nada mas y se limitó a sentarse y escuchar el resto de la
reunión con la mirada agachada.
“Sigo yo” dijo un sujeto no muy alto, aunque si de una musculatura impresionante,
cabello castaño largo y peinado de cola de caballo "Soy Terry. Vengo de Júpiter
y si he de ser sincero no me gusta trabajar en equipo. Estoy aquí por que mi padre
me obligó y de una buena vez les advierto que me saldré del quipo en cuanto tenga
la oportunidad, por lo tanto, me importa un rábano lo que ustedes hagan o dejen
de hacer”
“Gracias Terry” dijo la reina, que parecía no estar escuchando lo que se estaba
diciendo por que no mostraba la menor emoción “Es el turno de Van”
“Gracias alteza. La razón por la que estoy aquí es la de volverme mas fuerte y
poder ser un mejor rey cuando mi padre muera. De mis compañeros espero apoyo y
comprensión y yo me comprometo a hacer lo mismo. Todos juntos lograremos hacer
de esta la mejor época de la honorable alianza planetaria”
Endymion jamas había oído un discurso tan falso en toda su vida y al mirar a sus
compañeros se dio cuenta que no fue el único que lo notó. Ese chico estaba ocultando
sus verdaderos motivos, pero ¿por qué? Luego del discurso de Terry cualquiera
hubiera podido decir cualquier cosa sin ser juzgado lo mas mínimo.
“Iori, adelante”
“Afirmativo” dijo el joven, muy alto, cabello rubio oscuro y de mirada fría e
inexpresiva “Soy capitán de primera clase del batallón 3-A, encargado de la defensa
de Urano. El comandante supremo de las fuerzas armadas de mi planeta me ordenó
asistir a esta nueva unidad y serviré en ella hasta que él disponga otra cosa.
Cumpliré mi labor con eficacia y lealtad”
Un robot habría impreso mas emoción a sus palabras que este joven y Endymion no
dejo de notar que no existió mención alguna al resto de los presentes.
“Joe, sigues tú”
“Gracias reina Serenity” dijo un joven de apariencia tan normal que bien podría
haber sido tomado por un habitante común y corriente de cualquier planeta, excepto
por el color de su pelo, característico de la familia real de Neptuno “Luego de
oír todo lo que se ha dicho aquí creo que mis motivos son irrelevantes así que
no los diré. Solo espero que este equipo funcione bien y de esa manera cooperar
para que la paz se mantenga entre nuestros respectivos planetas. Si no podemos
ser buenos amigos, por lo menos espero que logremos un nivel de entendimiento
aceptable”
Después de un largo rato de escuchar tonterías era bueno darse cuenta de la presencia
de alguien con los pies en la tierra.
“Es el turno de Arthur”
“Gracias. Antes que nada debo decir que lamento haberme perdido el día de ayer
¡Pero es que este sitio es tan enorme que a cualquiera le hubiera pasado! Bueno.
Yo estoy aquí para poder cuidar a mi hermana y ayudarla siempre que pueda y espero
que nos llevemos bien”
“Muchas gracias” dijo la reina “Sigues tu hijo”
“Gracias madre. Todos ustedes ya me conocen, mi nombre es Andrew y la idea de
formar este quipo fue mía. Mi objetivo al hacerlo es ayudar a las sailor scouts
y por consiguiente mantener el orden en el sistema solar. Confío que lograremos
formar una unidad de combate tan buena como las mismas sailor scouts”
“Muchas gracias” dijo la reina con un semblante apacible “Ahora es mi turno de
hablar. No sé lo que les aguarde el destino, pero es cierto que nuestro querido
sistema solar esta a punto de entrar en un periodo de oscuridad como nunca antes
se ha visto. Por ello decidí permitir la creación de esta unidad especial. Por
favor trabajen juntos y si en verdad aprecian a nuestros queridos planetas esfuércense
para lograr mantenerlos a salvo”
Endymion se sintió impresionado por la manera en que la reina dijo estas palabras.
Obviamente sabía mucho mas que ellos, pero el tono, la firmeza en la voz y la
seguridad le dieron una muestra de por que esta mujer era capaz de gobernar a
9 planetas.
“Antes de que entren en acción deberán pasar por un periodo de entrenamiento y
he designado a mi hermana para que lo dirija. Confío que ella pueda lograr hacer
de ustedes un grupo eficiente”
En ese instante una puerta se abrió y entró una mujer muy parecida a la reina
Serenity, con la salvedad que su pelo era amarillo y no blanco. Pero debajo de
su apariencia de estrella de cine se encontraba una de las guerreras más poderosas
que habían existido jamas, tan poderosa que era la única sobreviviente del anterior
grupo de sailors scouts, la famosa princesa Lucía y la aun Sailor Moon.
“Bien hermana, estarán a tu cargo” dijo la reina poniéndose de pie y abandonando
la sala “Se buena con ellos”
“Tú déjamelos y veras como los haré hombres de verdad” dijo sonriendo, luego hizo
una reverencia y la reina desapareció.
La princesa volteo a mirar a sus futuros pupilos y su sonrisa dulce se transformo
de manera brutal en un gesto de dureza que solo Iori y Terry habían visto antes.
“¡Ya lo oyeron!” dijo con voz de mando “¡Estarán a mi cargo y de mi cuenta corre
que dejen de ser un grupo de muchachitos mimados! En primer lugar olviden de que
se les llame príncipes, de ahora en adelante todo habitante de este palacio se
referirá a ustedes por su nombre. Segundo, claramente se les advirtió que trajeran
el menor equipaje posible, pero varios de ustedes traen comitivas enormes así
como sirvientes. Tienen hasta la noche de hoy para mandarlos a casa. Tercero,
oí sus presentaciones y la mayoría son estúpidas. Que les quede claro de
una buena vez que no vienen a este sitio a divertirse. Trabajarán y trabajarán
duro”
Solo Terry y Iori, por venir de planetas militarizados, habían estado expuestos
a charlas como estas. El resto no dejaba de ser un grupo de niños mimados y vaya
que les impactó lo que acababan de escuchar. Fuera de sus padres, y en algunos
casos ni ellos, nadie les había levantado la voz jamas y no sabían a ciencia cierta
que decir o como reaccionar. Robert, por ejemplo, estaba enojadísimo, Kyo parecía
no poder creerlo y el resto mostraba reacciones parecidas, hasta Andrew
lucía un poco ofendido cosa que parecía tenerle sin cuidado a su tía
“Les designaré un compañero de habitación y no me importa si les gusta o no. Endymion
y Arthur, Kyo y Van, Iori y Joe, Robert y Terry y por ultimo Andrew y Andy”
Las caras de los involucrados lo decían todo, y a pesar de la advertencia Robert
trató de hacer un arreglo más favorable.
“¡Me niego a ser compañero de ese sujeto! ¡Y no puede obligarme a hacerlo!”
“¿Qué no? ¿Y como piensas evitarlo?”
“¡Llamare a mi padre!”
“Recuerda que estamos en la Luna, no en Mercurio. Aquí se hace lo que yo digo
y si no quieres obedecer puedes tomar tus cosas y largarte a tu planeta, claro
que le dejarías en vergüenza si lo hicieras”
Nadie jamas le había hablado en ese tono y por lo tanto Robert no supo como reaccionar.
Hizo un gesto de insulto, bastante vulgar y conocido en todo el sistema solar,
y abandonó la habitación amenazando con no volver jamas, cosa que no inmutó lo
mas mínimo a la nueva instructora de los muchachos.
“El resto de ustedes vayan a sus habitaciones, comenzaremos el entrenamiento mañana”
Un rato después en la habitación de Arthur y Endymion...
“Vaya recibimiento ¿no crees?” le comentó Endymion a Arthur luego de cerrar
la puerta.
“Esa mujer me da mucho miedo” respondió el príncipe de Plutón “Creo que no podré
soportar lo que viene. Oye, creo que alguna vez oí que tu hermana fue su alumna
personal ¿de casualidad no te comentó algo de cómo es?”
“Me dijo que era le encarnación del demonio, bueno, eso al principio”
“¿Y después?” preguntó de nuevo Arthur algo pálido.
“Que seguía siendo el demonio, pero también sabia lo que hacia”
Semejante revelación hizo tambalear las ultimas esperanzas de un entrenamiento
tranquilo del joven de Plutón.
“Animo, veras que todo saldrá bien” pero esas palabras no lograron animar al pobre
chico y Endymion desistió de intentar otra cosa.
*****
El entrenamiento dio comienzo y hay que decir que fue en extremo difícil para
todos. El sentimiento de unión no existía. Cada cual hacia lo que convenía a sus
intereses y eso fue causa de que los resultados fueran muy pobres. Obviamente
su condición física mejoró y su nivel de magia igual, pero bastaba con que se
ordenará un ejercicio en el que participaran dos príncipes para que todo saliera
mal, y nadie estaba exento de culpa.
Endymion, por ejemplo, no soportaba a Andrew y viceversa. Al principio las
cosas iban mas o menos bien, pero luego que Andrew se enteró de que Endymion pretendía
el amor de su hermana (nadie sabe como lo averiguó) le tomó un rencor excesivo.
Por mas que la princesa Lucia trató de hacerlos cooperar jamas lo logró, y eso
no es todo, las palabras de su padre en cuanto a los deseos de conquista de sus
planetas vecinos aun inundaban en su cabeza y no se tocaba el corazón para negarles
cualquier clase de ayuda a los príncipes de Mercurio, Venus y Marte.
Terry solo toleraba a Iori ya que era el único a su nivel, tal vez fuera
un poco mejor incluso (pero jamas lo admitiría), por los demás no sentía mas que
un genuino desprecio que aumentaba cada vez que fracasaban en alguna misión o
ejercicio, cosa en extremo frecuente; y tampoco toleraba a su instructora por
sus continuos comentarios respecto a su falta de iniciativa y prudencia.
En eso compartía la opinión con Iori. Este joven llegó comportándose como
un robot, así que la princesa pensó que debía hacerlo pensar y actuar por sí mismo.
Para ello lo presiono hasta el limité (en el proceso terminó herido de gravedad
varias ocasiones ya que lo sometía a ejercicios en extremo peligrosos con el único
fin de que se opusiera, cosa que jamas hizo) lo que si logró, sin embargo, fue
que se comportara como un delincuente cuando no entrenaba y al final declarara
que le odiaba y que la mataría en cuanto tuviera la oportunidad. El rey de Urano
se enteró y lo mandó llamar de regreso al planeta, poco después volvió igual que
como llegó y la princesa renuncio a la idea de hacerlo pensar por si mismo.
Andy jamas logró superar su timidez, cosa de la que los demás se aprovechaban
hasta llegar al abuso. Arthur, por ejemplo, le obligaba a que le hiciera sus tareas.
También era el blanco favorito de los insultos de Robert, de las bromas de Kyo,
de los comentarios hirientes de Endymion y del desprecio de todos los demás. La
cosa se puso tan grave que sufrió de una depresión muy severa que lo obligó a
regresar a Marte a recibir tratamiento medico. Posteriormente volvió para sufrir
de nuevo.
Andrew sentía que el buen éxito del equipo dependía de él y al principio
se esforzó por lograr que sus compañeros compartieran sus ideales de paz y prosperidad,
sin embargo, las malas influencias de sus compañeros sacaron lo peor de él y terminó
por realizar sus tareas de manera mediocre y desmotivada. Lo único en lo que si
se esmeraba era en hacerle la vida miserable a Endymion ya que lo consideraba
poca cosa para su hermana. A tal punto llegaron las cosas que la princesa, con
la autorización de la reina, le retiró el mando del equipo y lo transfirió al
heredero de Neptuno.
Joe tenia cualidades de verdadero líder, eso era indudable, pero no por
ello era una perita en dulce. Su mayor defecto era enfurecerse de manera exagerada
cuando las cosas no resultaban como él quería. Y durante el tiempo que estuvo
en la Luna ese fue su estado habitual. Desde que fue promovido siempre estaba
enojado y era muy difícil para cualquier persona tratar con él, hasta los miembros
de la corte tuvieron que sufrir las consecuencias de esa situación.
Robert tenía el titulo del ser mas digno de desprecio y odio de todo el sistema
solar. Luego de que regresó de nuevo a la Luna, obligado por su madre, comenzó
a comportarse de una forma miserable. Continuamente espiaba a sus compañeros y
obtenía información comprometedora que no vacilaba en usar cada vez que deseaba
algo. Por ello jamas fue golpeado por Terry, aunque él lo deseaba mas que otra
cosa. Y si había alguna cualidad en él aun más grande que su inteligencia era
su capacidad para insultar y ofender a las personas, nadie que lo conoció se salvó
de eso, hasta la reina Serenity fue objeto de sus comentarios hirientes, cosa
que le ganó el desprecio absoluto y total de todos los habitantes de la Luna.
Kyo, durante su estancia en la Luna, se ganó el dudoso honor de ser el único
capaz de hacer llorar de rabia a la princesa Lucia. Se escapaba del entrenamiento
cada vez que podía, no se esforzaba en lo mas mínimo y continuamente se veía envuelto
en líos de faldas que terminaban invariablemente en las cárceles de la Luna. Gracias
a las influencias de sus padres era liberado, juraba que cambiaria y se volvería
responsable, pero a los dos días se volvía a repetir la historia. Una ocasión
la princesa no pudo mas, lo tomó del cabello, lo arrastro hasta el puerto espacial
y lo arrojó a la nave más cercana gritándole que jamas volviera a pisar suelo
lunar. Al igual que sus otros compañeros regresó un tiempo después, pero la princesa
lo ignoró desde ese momento y jamas volvió a dirigirle palabra alguna.
Arthur era otro de los miembros mediocres del grupo y jamas encontró la
motivación necesaria para esforzarse y progresar. A favor de él se puede decir
que se ganó el aprecio de los que lo conocieron, excepto de algunos de sus compañeros
de equipo y de su instructora. Pero como era el que menos se metía en problemas
paso bastante desapercibido.
Y por ultimo el chico misterioso de Saturno. Siempre parecía estar fingiendo y
ocultando algo, y lo hacia tan bien que ni siquiera Robert pudo encontrar que
era. Sin embargo, la verdad se reveló un día y todos se enteraron que el motivo
por el que estaba en la Luna era el de recabar información acerca de todos los
aspectos comerciales de las relaciones planetarias. Con esa información Saturno
destruyó acuerdos comerciales, construyó otros, manipulo las decisiones de varios
planetas y terminó amasando una gran fortuna que lo colocó como la mayor economía
del sistema solar. Para cuando los demás se dieron cuenta de lo que pasaba ya
era demasiado tarde y aunque lo intentaron no lograron llevar a juicio al futuro
soberano de ese planeta.
Y un día después de un ejercicio particularmente desastroso...
“¡Suficiente!” gritó la mujer, tan llena de ira que tenia los ojos inyectados
de sangre “¡No puedo soportarlo mas! Tienen dos semanas de vacaciones y
si no quieren que los mate lárguense ahora”
Y luego de decirlo dio media vuelta y se marcho profiriendo gran cantidad de insultos,
cosa que jamas había hecho hasta que se topó con estos muchachos.
“¿Vacaciones? ¡Hurra!” gritó Kyo con lagrimas de felicidad “Me voy a casa”
“No antes que yo” dijo Robert y luego echó a correr como si lo persiguiera el
diablo.
Los demás príncipes mostraron reacciones parecidas, aunque un poco más discretas,
y se fueron a sus habitaciones por sus cosas y a solicitar una nave especial que
los llevara a casa, excepto dos que se rezagaron un poco.
“Arthur, tengo otra misión para ti” dijo el príncipe de la luna.
“¿Otra? Ya me canse de espiar a Endymion y quiero regresar a mi casa” se quejó
“¿No te basta con lo que te he dicho de él hasta ahora?”
“Si y te lo agradezco, pero esto es importante. Quiero que vayas con él a la Tierra
y espíes todo lo que hace”
“¿A la Tierra? No, quiero irme a mi casa. Ya no soporto el calor que hace aquí
y según me han dicho, en la región que vive él hace aun más”
“Por favor, es muy importante que me entere de las cosas que hace. Te pagare bien”
“Esta bien, pero será la ultima vez” dijo el habitante de Plutón con los ojos
brillando de codicia “¡Endymion, espera un minuto!” gritó con todas sus fuerzas
y luego se apresuro a alcanzarlo.
*****
Días después en la Tierra...
Arthur esta terriblemente arrepentido de haber ido a la Tierra. En primer
lugar por que el palacio esta situado casi en el ecuador y en una región algo
calida. Desde que llegó casi no sale de la cocina, y no por que coma mucho (aunque
tampoco es impedimento) sino por que desea estar cerca de los refrigeradores.
Ya dos se averiaron por sobrecarga y el resto esta en vías de pasar por la misma
situación.
Y en segundo lugar, Endymion parece ser el sujeto más bueno y aburrido
de todo el planeta. Se duerme temprano, se lava los dientes, dice sus oraciones
y todo el palacio lo aprecia y no hay nadie capaz de decir la más mínima queja
de él. Hasta el perro gruñón que muerde a todo ser viviente le lame la mano cada
vez que se acerca. No, definitivamente es un trabajo ingrato el de ser espía a
sueldo del príncipe lunar.
Pero el mismo día que Arthur estaba a punto de anunciar su regreso a Plutón
sucedió algo que cambiaria la relación entre la Luna y la Tierra para siempre.
“Buenos días, señora Teresa” saludó Arthur a la cocinera en jefe que cuidaba la
entrada a los cuartos de refrigeración.
“Buenos días a ti también Arthur” le respondió la venerable señora “¿No es muy
temprano para que andes por aquí?”
“Lo lamento, pero el calor esta a punto de matarme”
“Por lo menos podrías esperar hasta después del desayuno ¿no crees?”
“Si no hay mas remedio” se quejó, sin embargo, se sorprendió cuando notó que la
mujer solo disponía un plato en la mesa “¿Y los platos de los demás?”
“¿No lo sabes?” preguntó con la mirada de quien posee un codiciado chisme “Anoche
llegó un soldado moribundo a palacio y antes de expirar le dijo al rey que la
traidora de Beryl anda por los alrededores”
“¿Beryl?”
“El rey y Endymion salieron con la guardia a tratar de detenerla”
“Humm... [quizás convendría ver que pasa] pensó el futuro soberano del mundo helado...
“Sabe que señora Tere, es mi deber ayudar a un compañero de equipo en casos de
necesidad ¿sabe exactamente en que dirección se fue Endymion?”
“Que joven tan considerado eres” lo alabó la mujer, ignorante de las verdaderas
intenciones del huésped del príncipe “Yo no lo sé, pero si le preguntas al comandante
suplente de la guardia quizás te pueda responder”
“Con su permiso entonces” dijo para a continuación salir en busca de Endymion.
No muy lejos de ahí...
Una batalla se esta llevando a cabo entre algunos seguidores de Beryl y los guardias
del palacio comandados por Endymion, y gracias a la superioridad numérica de la
guardia real, los primeros fueron fácilmente derrotados.
Sin embargo, la traidora escapó durante la confusión de la batalla y solo
Endymion se dio cuenta de ello, así que se lanzó tras ella en su caballo negro.
La persecución fue muy corta, sin embargo, y la antigua embajadora vio cortada
su vía de escape al cruzarse un desfiladero en su camino.
“No tienes a donde correr” le dijo el príncipe terrestre “Lo mejor será que te
rindas”
La mujer descendió de su propio caballo y miró, con una extraña expresión en su
rostro, a su captor.
“Creo que tienes razón, no hay forma de que pueda escapar”
“Bien, así será mucho mejor” y con una ingenuidad inaudita bajó de su corcel y
se dirigió hacia la mujer con la intención de atarla con una cuerda que llevaba,
sin embargo, en cuanto estuvo a escasos dos metros de ella la mujer extendió sus
manos y le lanzó una extraña magia que lo inmovilizó por completo.
“Ja, ja, ja, ja. Que tonto eres Endymion ¿acaso pensaste que me tenias en tu poder?
Para tu información, yo he vivido muchos años en el castillo y conozco muy bien
la región. ¡Por supuesto que sabia de la existencia de este barranco!”
“¿Me tendiste una trampa?” preguntó al mismo tiempo que trataba de moverse aunque
fuera un milímetro.
“Creo que es obvio que si” y luego se aproximó a su cautivo “¿Qué será bueno que
haga contigo?”
“Mátame de una buena vez, y terminemos con esto”
“¿Matarte yo? ¿Y por que habría de hacerlo? No me has hecho nada”
“Pero... se supone que deseas apropiarte del trono”
“¿Quién te dijo eso?” preguntó fingiendo inocencia, y de una manera muy convincente
por cierto “No necesitas decírmelo, sé muy bien que esa calumnia viene directo
de la Luna”
“¿Acaso no es verdad que te has mantenido oculta en el desierto y has estado formando
un ejercito con el fin de derrocar a mi padre”
La astuta mujer fingió haber sido insultada y se cubrió el rostro como si
estuviera punto de llorar.
“<snif> ¿en verdad crees eso de mí? Yo, que me gastado la vida para servir
a mi adorada Tierra ¿Piensas que seria capaz de hacerles daño a quienes considero
parte de mi propia familia? ¿Al rey que se preocupó por darme una educación? ¿a
la reina que me trató como a una hija? ¿a la princesa que hasta hace poco me consideraba
su mejor amiga?... ¿o al príncipe que yo pensaba que me amaba?”
“Bueno... yo...” tartamudeo sin saber que responder.
“¡Nada de eso es cierto!” gritó muy fuerte “¡Todo lo que he hecho es tratar por
todos los medios de hacerles ver que nuestro mundo esta en peligro! Pero la reina
de la Luna les ha lavado el cerebro y no me han dejado mas opción que intentar
protegerla por mis propios medios ¿acaso eso es un crimen?”
“Pero...”
“¡Es una mentira vil que yo quiera el trono! Mi único deseo es formar un ejercito
fuerte que les ayude el día inevitable de la invasión, solo eso”
Endymion comenzaba a dudar de lo que sabia, o mejor dicho le habían dicho acerca
de la antigua embajadora.
“La única forma en la que aceptaría la corona de reina sería siendo tu esposa”
luego de decirlo, y aprovechando la inexistente defensa de Endymion se aproximó
y le dio un largo y apasionado beso, cosa que fue observada por cierto plutoniano
oculto que acababa de llegar a la zona.
[Vaya, vaya. Andrew estará complacido cuando se enteré de esto]
Sin embargo, Beryl también se dio cuenta de la extraña aura mágica que había llegado
a la zona y con un movimiento de manos lo hizo salir de su escondite.
“¡Hey!” se quejó Arthur al ser lanzado de manera poco delicada a un lado de ellos
“Eso dolió”
“¡Arthur, vete de aquí!” le gritó Endymion al darse cuenta de su presencia.
“Es hora de que sepas de que lado están tus verdaderos amigos” y luego de decirlo
la mujer caminó hasta quedar a unos pasos del joven de Plutón “¿No crees que tengo
razón, príncipe Arthur?”
“Yo... no sé de que habla”
“Vamos, yo también tengo espías en la Luna. Sé muy bien que Andrew te paga para
que te hagas pasar como amigo de Endymion, y el gran tonto tiene tan buen corazón
que jamas ha tenido la menor sospecha de ti”
“¿Eso es cierto?” preguntó el heredero del trono terrestre sin poder creerlo.
“Bueno... yo...” trató de responder pero su lengua lo traicionó.
“Creí que éramos amigos”
“Yo nunca seré amigo de alguien como tú” y aprovechando un supuesto descuido de
la única mujer presente se aplicó un hechizo a sí mismo y salio huyendo a toda
velocidad.
Endymion estaba herido, pero más aun, confundido y ya no sabia que pensar o en
quien creer. Por otro lado, Beryl estaba tan segura de su victoria que cometió
un error que le sería fatal en el futuro.
“Sé que estas lastimado, pero todo esto era necesario para que entendieras la
verdad” y a continuación deshizo su atadura mágica que lo mantenía inmóvil “Vete
a casa y medita con calma lo sucedido. Recuerda que te estaré esperando siempre”
y luego de decirlo se desvaneció mágicamente.
Endymion emprendió su triste regreso a casa y no respondía a nadie que se encontraba
en el camino y le preguntaba por su situación, o más bien... a casi nadie ya que
cuando estaba a punto de entrar a palacio se encontró con una persona muy querida.
“¿Qué te pasa?” le preguntó su hermana sin detenerse en nimiedades como saludos.
“¿Qué haces aquí?” preguntó sorprendido de verla por que no esperaba su visita
en mucho tiempo.
“Ve al grano. Te conozco demasiado bien como para saber que te acaba de
pasar algo muy grave. Un guardia me dijo que fuiste tras Beryl y que Arthur acaba
de abordar una nave espacial hace no más de 10 minutos ¿qué ocurrió?”
Endymion le contó su historia.
“Primero que nada esto te hará ver que no existe la amistad mas allá de la atmósfera.
Segundo, Beryl te mintió completamente, excepto por lo de que tiene espías en
la Luna, pero todo lo demás no son mas que parte de una hábil treta para embaucarte
y ganarse tu confianza”
“¿Qué quieres decir?”
“La hemos estado vigilando desde hace mucho y por fin hemos conseguido la prueba
contundente de que no esta trabajando sola, es mas, ni siquiera es la líder”
“¿Cómo que no es la líder?”
“Nuestra antigua amiga Beryl no es mas que una títere que le vendió su alma al
diablo al establecer una alianza con una entidad maligna, conocida como Negafuerza.
Esta criatura esta hecha de maldad pura y tiene un poder enorme. Incluso algunos
creen que es descendiente o tiene relación con la criatura del nombre impronunciable
que arrasó con el sistema solar hace varios milenios”
“¿Pero eso es cierto?” preguntó asombrado, y si no fuera por que su hermana era
la que lo decía no lo hubiera creído. Jamas hubiera pasado por su cabeza que Beryl
pudiera ser tan tonta como para hacer algo así.
“Muy cierto. Tan cierto que se ha convertido en el asunto de la más alta prioridad
encontrarla y detenerla. Para que te des una idea, la reina Serenity ha convocado
a las sailor scouts del sistema exterior, incluida Sailor Saturn, para que la
busquen y encuentren. Detenerla esta mas allá de nuestras posibilidades”
“¿Estas insinuando que esta aquí en la Tierra?”
“No sabemos dónde esta, pero hay alguien que tal vez sepa y pues... digamos que
es mi deber preguntarle”
“¿Iras tras Beryl?”
“Ya dije demasiado, y no es por que desconfíe de ti, pero también sabemos que
hay espías de ella aquí en palacio, así que te pediré discreción absoluta”
Endymion pareció recobrar parte de su buen animo al oír a su hermana.
“Gracias Gaia ¿puedo ayudarte en algo?”
“Cuida a nuestros padres. Dentro de muy poco se enterarán de algo bastante perturbador
y necesitarán de todo tu apoyo. Y algo mas, regresa a la Luna y pase lo
que pase y oigas lo que oigas no dejes que esos estúpidos príncipes te hagan sentir
mal, y por favor confía en mi”
“Siempre confiare en ti”
“Eso espero” dijo con una expresión de tristeza mal escondida “Bueno, es hora
de que me vaya”
“¡Pero acabas de llegar!”
“Ni siquiera debí haber entrado a palacio” murmuró con voz baja “Hasta pronto
hermano, espero que volvamos a vernos pronto” y sin dejar que su hermano pudiera
despedirse, Gaia saltó por la ventana y se perdió de vista.
*****
Un tiempo después...
Endymion regresó a la Luna a cumplir con sus deberes y en cuanto tocó suelo
lunar se enteró de dos desagradables noticias. La primera, se había convocado
a juicio en su contra por supuestos cargos de traición. No había que ser un genio
para saber de donde provenían esas acusaciones así que se armó de todo el valor
de que era capaz y fue a encarar su destino.
“¿Y bien, príncipe Endymion? ¿Qué responde a las acusaciones que se le hacen en
su contra?” dijo el abogado acusador durante el discreto juicio, al que solo asistieron
él, Arthur, dos abogados, la reina Serenity y la princesa Lucia.
“Es mentira, yo jamas he apoyado a Beryl en ningún momento”
“¿También niega la acusación del príncipe de Plutón en la que afirma que los vio
besarse?"
Ahora fue turno de Endymion de cometer un error. En realidad le tenia sin cuidado
lo que los demás creyeran de él, pero si aceptaba que el hecho ocurrió, cierto
hermano malévolo le llevaría el cuento a cierta princesa lunar de la que comenzaba
a pensar que estaba enamorado, y obviamente no le diría la parte del hechizo mágico
inmovilizante.
“Tampoco es cierto”
“¡Eso es mentira! ¡Yo los vi con mis propios ojos!”
“¿Tienes alguna prueba de ello?” le preguntó arriesgando el todo por el todo en
el proceso.
La cara de Arthur enrojeció, en parte de furia y en parte de vergüenza ya que
su huida de la Tierra fue tan precipitada que no se había preocupado por eso pequeñisimo
detalle.
“No”
“Que quede asentado en el acta” dijo el abogado defensor “Y también recomiendo
que se inicie un proceso en contra del príncipe Arthur por espionaje, calumnia
y difamación”
“Muy bien. En vista de la ausencia de pruebas, este tribunal declara inocente
al príncipe Endymion de los cargos de traición y se declara cerrado el caso”
Arthur salio de la sala a toda velocidad para evitar quedarse frente a frente
con su supuesto amigo. Luego siguió la reina Serenity, la cual tampoco dijo nada
pero no hacía falta, la ultima mirada que le lanzó mostró que había perdido parte
de la confianza que le tenía, cosa que Endymion resintió bastante. En el palacio
se decía que la reina era capaz de leer los corazones y aparentemente era verdad.
Luego de firmar un par de documentos los abogados restantes se fueron, así
como el juez, y se quedó solo frente a su instructora.
“¿Usted me cree?”
“¿Importa acaso? Estas libre” le respondió la princesa.
“No parece muy feliz” objetó él.
“No lo estoy. Endymion seré franca contigo. De entre todos los príncipes que están
a mi cargo eres de los menos peores, y será una pena perderte, pero lamentablemente
no puedes seguir siendo parte del equipo” explicó con aparente pesar “Sabía que
mi sobrino te detestaba, pero no hasta el nivel de contratar a alguien para que
te espiara. Si de por si el equipo es bastante malo, el hecho de tener un odio
entre camaradas tan grande como el suyo arruina aun más la situación. Lo lamento,
pero estoy ante la disyuntiva de tener que deshacerme de uno por el bien del equipo”
“Y supongo que Andrew tiene preferencia por ser de la familia”
“Aunque no lo creas, me tiene sin cuidado ese aspecto. No, la verdad es que estoy
convencida de que te necesitan mas en tu planeta que aquí”
“¿Por qué lo dice?”
“Hijo, lamento decirte esto, pero tu hermana fue encontrada culpable de alta traición”
“¿Qué dice?”
“Descubrimos que trabaja para Beryl y le pasa información confidencial. Justo
cuando enviamos a un grupo de guardias a detenerla se escapó rumbo a la Tierra.
Mi hermana envío a Sailor Uranus y Sailor Neptune a detenerla y acaban de informarnos
que están a punto de traerla aquí”
“¡Eso es mentira!” gritó lleno de ira “¡Mi hermana es incapaz de algo así!”
“Yo también pensaba eso, pero ahora... no me creas a mí. El juicio se inciará
de manera discreta mañana y será bueno que asistas”
“Asistiré ¡y les demostraré que todo esto no es mas que una infame calumnia!”
“Hasta mañana entonces” dijo la princesa y abandonó la sala [Lo lamento Endymion,
pero esto lo hago por el bien de todo el sistema solar]
*****
A pesar de los buenos deseos de Endymion, la confianza que siempre le había tenido
a su hermana se deterioro muchísimo al asistir al juicio, y si la de él casi se
anulo por completo, no había forma de saber que les había ocurrido a sus
padres.
El juicio fue breve, pero mortal. Fotografías de Gaia charlando con Beryl,
videos en los que se observaba la sustracción no autorizada de información confidencial,
conversaciones intervenidas en las que acordaba entregarle la información, un
aumento enorme en su cuenta personal y lo peor de todo, sus huellas digitales
sobre el estuche de protección del místico cristal de plata, que había estado
a punto de ser robado hacía algunos días atrás.
No había forma alguna de probar la inocencia de la princesa terrestre y,
a pesar de los esfuerzos heroicos del abogado defensor, fue encontrada culpable
y la sentencia muy severa.
Al ser esposada Gaia miró por ultima vez a sus padres y no encontró en ellos
mas que la vergüenza y el deshonor, y en su hermano no había mas que perplejidad
y una profunda decepción. No obstante, siguió guardando silencio y sacó la expresión
más fría de su repertorio y no opuso la menor resistencia al ser llevada a prisión.
A partir de ese momento la desgracia cayó sobre la familia real terrestre.
Los reyes de los planetas vecinos vieron la oportunidad que deseaban desde hacía
tiempo y se lanzaron como buitres sobre el pobre planeta. Embargos comerciales,
impuestos exageradisimos a la exportación de productos terrestres, mala propaganda,
etc. Cualquier cosa que pudiera debilitar al planeta fue aplicada como paso previo
a un intento de invasión.
Y si esta no se concretó fue gracias a la intervención de la reina Serenity
quien, extrañamente, no había dejado de confiar en el rey de la Tierra y lo ayudaba
en la medida de lo posible llegando incluso a mandar a la armada de Júpiter a
detener al ejercito de Venus que se había lanzado contra el indefenso planeta
azul.
Venus pagó caro su atrevimiento, pero eso no ayudó a mejorar la situación
política de la Tierra y como consecuencia directa de ello el planeta se sumió
en un profundo aislamiento y silencio.
*****
De regreso a la Luna...
La princesa Lucía camina por los corredores del palacio como alma que lleva el
diablo. Su hermana, la reina, la mandó llamar con carácter de urgencia y no necesita
ser una genio para saber que sus pupilos tienen algo que ver. Sin saludar a los
guardias que vigilan afuera, entró y cerró la puerta haciendo un enorme escándalo
que todo el mundo oyó, pero que a ella le tenía sin cuidado.
“¿Ahora que demonios hicieron?” preguntó sin siquiera saludar.
La reina la miró con cierto enojo y le extendió varios papeles en su escritorio.
“¿Qué es esto?” preguntó la hermana menor.
“Son 7 declaraciones de guerra” dijo tratando de contenerse “Y serian 8 si no
fuera por que Iori esta de nuevo en el hospital. Tus alumnos han desatado la mayor
de las pesadillas sobre todo el sistema solar. Y el planeta que sufrirá la mayor
devastación será Mercurio, aunque la Luna también tendrá que llorar muchos muertos”
“Te diré que no escucho explosiones ni gritos” respondió con indiferencia.
“Mira las fechas de esos documentos”
Así lo hizo y vio que todas indicaban el comienzo de la guerra dentro de 15 años.
“¿Es una broma?”
“No, no lo es” dijo con frialdad “Las declaraciones son oficiales y perfectamente
legales. Solo necesitan que los distintos parlamentos las aprueben, o en su defecto,
el rey. Y según los cálculos de estos jóvenes dentro de 15 años habrán ascendido
al trono. En estos momentos han iniciado una carrera macabra en la que el ganador
será el primero que ascienda al trono. El día que eso pase estallará la guerra”
“¿Para eso me mandaste llamar? Tengo asuntos más importantes que atender”
“Creo que debo explicarte la gravedad de la situación” dijo mientras se ponía
de pie y caminaba por la habitación “Esos muchachos se odian a muerte, pero son
tan... como decirlo... irresponsables, que no son capaces de tomar un arma y matarse
los unos a los otros. Sin embargo, tienen la gran cualidad de poder enviar
a su pueblo a que se mate por ellos sin ningún problema. Son la peor generación
de príncipes herederos que jamas he visto y temo por los habitantes de todo el
sistema solar en cuanto sean declarados reyes”
“Eres injusta”
“No, no lo soy. Justo en estos momentos estoy organizando una reunión de emergencia
con los reyes actuales para poder meter en cintura a esos jóvenes. De no lograrlo
tendré que emplear mi autoridad para imponer a un nuevo gobernante en cada planeta,
y sabes muy bien que eso sería terrible para las buenas relaciones planetarias”
“¿Para que me mandaste llamar entonces? Al parecer ya has decidido lo más conveniente”
“Lo lamento hermana, pero tendrás que deshacer ese equipo y mandarlos de regreso
a casa”
“¡Aun no he concluido su entrenamiento!”
“¿Acaso no escuchaste nada de lo que dije?” preguntó un poco más agresiva que
al principio.
“Claro que si, pero no me importa. Es mi deber entrenarlos y jamas he dejado de
cumplir con mi deber”
“Lucia”
“Te diré un secreto. Yo mas que nadie sé de lo que son capaces y que tal vez sean
los peores seres humanos que jamas han existido. Pero cada vez que los veo tengo
la extraña sensación de que llegara un día en que el futuro, nuestro futuro, dependerá
de ellos y no me refiero a su papel de reyes sino a algo aun más grande”
“¿Has tenido una visión del futuro?”
“No. Solo es un presentimiento y sé en mi interior que debo ayudarlos lo más posible”
“Lo lamento. No puedo pasar por alto la situación por un presentimiento”
“Dame una ultima oportunidad” suplicó la mujer rubia “En realidad es poco lo que
les falta. Luego de eso me haré a un lado”
La reina Serenity no parecía muy convencida de ese plan pero la mirada suplicante
de su hermana le tocó el corazón.
“Esta bien, tendrás el tiempo que pides aunque estoy segura que no lo aprovecharan.
Que quede claro que esto lo hago por ti, no por ellos”
“Gracias”
“Ahora pasemos a lo siguiente ¿Qué noticias tienes de Gaia?”
“Ninguna todavía”
“Debemos terminar con esta pantomima ahora mismo. La Tierra no podrá soportarlo
mucho tiempo y sus reyes tampoco. Han hecho un gran trabajo fingiendo hasta ahora,
pero la presión ya es demasiada y nuestro mismo plan esta causando el surgimiento
de grupos rebeldes entre la población. El rey apenas puede contenerlos y Endymion,
que aun no sabe la verdad, continua tan decepcionado que no resulta de gran ayuda.
Es mas, algunos guardias me han dicho que lo han visto rondando cerca de palacio
con no sé que intenciones”
“Espera solo un poco. En su ultimo reporte Gaia dijo que estaba a punto de dar
con el escondite de la Negafuerza. Es cuestión de tiempo antes de que caiga en
nuestras manos y por cierto que debes ir pensando en que medalla le darás a la
chica”
“Las merece todas, lo admito, y se las daré si regresa con vida”
“Recuerda que es mi mejor alumna”
“Presumida” dijo la reina “Recemos por ella entonces”
“Bueno, me voy. Mis muchachos tienen mucho que trabajar”
“Que trabajen hasta quedar exhaustos, en la noche les daré un regaño ejemplar
y quiero que estén tan cansados que no puedan discutir"
“Se hará como dices”
“Recuerda que el baile de mascaras se efectuara dentro de poco y el grupo deberá
estar disuelto para ese día. No quiero que esos chiquillos malcriados lo arruinen
y si logras convencerlos de que no asistan me harías un enorme favor”
En una región oculta de la Tierra, al mismo tiempo...
La conversación entre la reina y su hermana que acabamos de escuchar fue
seguida con suma atención por parte de los otros involucrados desde una guarida
subterránea muy bien oculta y protegida.
El sitio donde están no parece ser otra cosa que la antesala del infierno,
rodeada de lagos de lava y fuego, gran cantidad de criaturas solamente catologables
como demonios y un par de humanas.
“Muy interesante, ¿no lo crees así Gaia?” le preguntó Beryl a su casi hermana.
La princesa terrestre yace atada de pies y manos, con claros signos de tortura
y rodeada de criaturas horribles que no dejan de mostrarles los dientes cada vez
que pueden; pero lo peor de todo es que frente a ella se alza imponente la Negafuerza.
“¿Seguirás diciendo que estas de nuestro lado a pesar de lo que acabamos de ver
y escuchar?” preguntó con su horrenda voz.
“¿Ganaría algo si lo hiciera?” preguntó con voz débil pero desafiante, cosa que
le valió un golpe en el abdomen por parte de uno de los demonios que la dejo inconsciente.
“Fuiste una estúpida al confiar en ella” regaño la Negafuerza a Beryl “Tu error
estuvo a punto de costarnos muy caro”
“Lo lamento en verdad” dijo la asustada mujer arrodillada ante ella “Pero logré
darme cuenta de su engaño a tiempo”
“Debemos acelerar nuestros planes” dijo con voz aun más terrible “Esta noche lanzaras
el ataque al palacio y mataras al rey y a la reina. Tomaras control del ejercito
y prepararás todo para lanzar el ataque a la Luna el día de su fiesta, así los
tomaremos desprevenidos"”
“¿Qué hay con la armada de Júpiter y Urano?”
“Yo me encargare personalmente de los demás planetas, pero dejare la Luna solo
para ti”
“¡Mataré a la princesa y a las Sailor Scouts personalmente!”
“Muy bien, pero deja viva a la chica. Quiero que vea como destruyo al sistema
solar sin que pueda hacer nada para evitarlo... ja, ja, ja, ja, ja”
*****
Los planes de la Negafuerza se cumplieron al pie de la letra, el gobierno terrestre
cayó y los escasos partidarios leales a la familia real escaparon y se ocultaron
en lo profundo de los bosques sin poder hacer nada mas que tratar de sobrevivir.
La Negafuerza cumplió su amenaza y atacó y destruyó a los planetas del sistema
solar, uno por uno, y de manera tan rápida que nadie supo lo que pasaba hasta
que era demasiado tarde.
Beryl reunió a su ejercito y lanzó un ataque fulminante contra la Luna,
llevo a la princesa terrestre para que viera como mataba a su tutora, pero justo
antes de darle el golpe final la chica se soltó y recibió la mortal herida. La
princesa Lucia se volvió loca de ira y comenzó a pelear con todas sus fuerzas,
sin embargo todos sus esfuerzos fueron inútiles y sus ultimas esperanzas se perdieron
cuando se enteró que sus pocos alumnos, de los que tenía conocimiento que estaban
en el satélite, habían sido asesinados de igual manera.
Sin ninguna esperanza la antigua Sailor Moon se buscó un lugar tranquilo
para esperar la muerte, que debía llegar de manera ineludible por causa de sus
graves heridas, sin embargo...
“<cof> Escapa ahora que puedes” le dijo a su hermana que se había aproximado
“<cof> Hemos sido derrotados”
“No del todo” dijo la majestuosa reina que portaba el místico cristal de plata
en su pecho “Aun tenemos la ultima esperanza”
“<cof, cof> ¿Y que puedes hacer?” preguntó con voz cada vez más débil.
“Les daré una oportunidad de vivir de nuevo en el futuro, aunque la historia se
repetirá y habrá que luchar otra vez”
“<cof>¡Bien, así tendré la oportunidad de vengarme! <cof>”
“No hermana, ya has peleado bastante. Tú llevaras una vida tranquila”
“<cof> ¡pero...!”
“Tus alumnos tomaran tu lugar, ahora cierra los ojos y descansa. Prometo que nos
volveremos a ver” y luego de decirlo se inclinó a darle un beso en la frente.
En ese instante la valerosa guerrera murió y la reina del Milenio de Plata se
puso de pie y se marchó a enfrentar su destino.