Varias horas después en el aeropuerto...
Iori recogió su equipaje de la banda transportadora y salió de la terminal
aérea. Ya habían pasado dos semanas desde el día en que Lucia había muerto.
Después del funeral fue algo complicado cumplir sus encargos. Jorge y Carmen
tardaron mucho tiempo en decidirse a aceptar el regalo de Lucia, pero al final
lo hicieron y en este momento deben estar viviendo en una casa nueva. La carta
al sacerdote del templo Hikawa llego a su destino, aunque realmente tuvo que
hacer un gran esfuerzo para deshacerse del pequeño anciano que no dejaba de
atosigarlo con muchas preguntas de las que él no tenia ni la mas remota idea.
El último encargo fue mucho más complicado y se prolongó más de lo necesario
por los numerosos trámites que tuvo que efectuar. Pero al fin estaba aquí
y ya podría retomar de nuevo su vida normal. Abordó un taxi y le pidió al
chofer que lo llevara a su casa.
Durante el trayecto de regreso recordó una vez mas su extraña aventura
que había vivido en las lejanas tierras de Irán:
Justo al descender del avión, Iori se dio cuenta de que seria muy difícil
encontrar al sujeto que buscaba, debido principalmente a la barrera del idioma.
Aunque llevaba un diccionario bilingüe sabia muy bien que no seria suficiente,
así que se extraño mucho cuando , al entrar a la sala de espera, encontró
un sujeto que portaba un letrero en japonés con su nombre escrito en él. Decidido
a no ser tomado por sorpresa, pero a la vez picado de curiosidad, se acercó
al sujeto que traía el cartel.
" ¿Usted es Iori?" preguntó el tipo al verlo acercarse
" ¿Quién pregunta?"
"No tengo tiempo para juegos, ¿es o no?"
"Pues si, yo me llamo Iori"
"Por favor acompáñeme"
"Un momento ¿a dónde vamos? ¿Y quien es usted?"
"Viene en busca de Ismael Al-sahid ¿no es así? Pues si quiere encontrarlo
venga conmigo"
La actitud de este sujeto era odiosa, en cualquier otra situación Iori o lo
habría ignorado, o ya lo estaría golpeando; pero estas eran circunstancias
especiales y decidió que, solo por esta vez, actuaría con calma.
"Esta bien, lo seguiré"
El otro tipo tomo el equipaje de Iori y comenzó a caminar rápidamente hacia
la salida del aeropuerto con Iori siguiéndolo. Afuera los estaban esperando
otros dos sujetos quienes al verlos se les acercaron muy decididos. Iori se
puso algo nervioso e instintivamente busco algo con que defenderse en caso
de que lo quisieran atacar, pero no traía nada que pudiera serle útil. Los
otros sujetos, al ver que se estaba poniendo inquieto, se detuvieron e hicieron
una reverencia.. Iori se quedo aun más extrañado y el primer tipo le dijo:
"Ellos son mis sirvientes y no le harán daño, simplemente nos acompañaran"
Iori no dijo nada y el otro tipo le entrego el equipaje a uno de los recién
llegados y abriendo la cajuela de una limusina estacionada cerca de ahí lo
guardo. El tipo restante abrió la puerta y le hizo señas a Iori para que entrará,
este lo dudo un momento, pero al final lo hizo, luego entro el primero (que
parecía el jefe) y por ultimo los dos restantes y partieron de ahí.
El viaje fue largo, y lo parecía aun mas por que ninguno decía nada.
Iori, aunque no lo demostraba, se encontraba muy alerta observando cuidadosamente
la ruta que seguía la limusina en caso de que tuviera que regresar solo por
alguna razón. Después de un largo rato de viajar por una zona totalmente desértica
dieron vuelta y se detuvieron frente a una reja custodiada por 7 guardias
armados. El chofer hablo con uno de ellos y les permitieron la entrada. Y
ahí, frente a ellos, se encontraba la mansión más hermosa que nadie hubiera
visto en su vida, se parecía un poco al Taj-mahal, solo que esta era mucho
más grande y hermosa que aquel. Jardines extensísimos, con enormes fuentes,
rodeaban al palacio y por ellos corrían niños, aves hermosas, y por lo menos,
un par de tigres. Iori no sabia donde estaba, ni que era lo que pasaba y comenzaba
a pensar que Lucia tal vez fuera líder de alguna sociedad terrorista Islámica,
o algo por el estilo. El auto por fin se estaciono enfrente de lo que parecía
la puerta principal y el jefe bajo y le pidió a Iori que hiciera lo mismo;
este obedeció y el auto partió llevándose su equipaje.
" ¡Hey!, ¿adonde llevan mis cosas?"
"No las necesitaras aquí"respondió con petulancia.
" ¿Qué quieres decir con eso?" dijo Iori, ya bastante molesto y
a punto de perder la paciencia.
"No te preocupes, se te devolverán cuando te marches” interrumpió
una voz femenina" Iori volteo y vio a una chica muy hermosa, vistiendo
un atuendo de corte árabe, que se acercaba. Iori cada vez entendía menos,
pero la presencia de la chica hizo que su enojo disminuyera un poco.
"Por favor pasen, el jeque los espera" dijo la chica señalándoles
la puerta...
El otro tipo sin decir nada entró, pero Iori se quedo quieto en su lugar.
" ¿Pasa algo malo?"
"No entraré hasta que me explique que esta pasando aquí" exclamo
Iori en un tono poco amigable. La chica sonrió dulcemente y le contestó:
"Entiendo, pero todas tus dudas se aclararan si entras" dijo ella
al mismo tiempo que le señalaba la puerta.
Iori podría ser el tipo más necio, descortés y antisocial del mundo,
pero no podía resistirse a una sonrisa como esa y por consiguiente decidió
entrar. El interior era aun más lujoso que el exterior y parecía sacado de
un cuento de las mil y una noches.
Enormes tapetes persas cubrían el piso, largos corredores y escaleras aparecían
a cada momento y cada uno de ellos era custodiado por enormes estatuas de
piedra que asemejaban a guardias o soldados, pero de un tipo que Iori nunca
había visto. No caminaron mucho ya que la chica le pidió a Iori que entrará
por una puerta cercana. Él obedeció y dentro encontró al tipo del aeropuerto
recostado en una especie de diván y frente a él se encontraba un sujeto en
idéntica posición, solo que su diván era mas lujoso. El sujeto en cuestión
era alto, de piel morena, de edad avanzada obviamente pero aun lucia bastante
fuerte y de buena salud. Su rostro, por su parte, reflejaba un carácter jovial
y alegre ya que reía continuamente. La chica lo saco de su meditación al indicarle
que se recostara en un diván desocupado.
"Lo siento, prefiero estar de pie" esa respuesta molestó al tipo
del aeropuerto ya que volteo a mirarlo con cara de pocos amigos.
"Ya que eres nuestro huésped, lo menos que puedes hacer es ser agradecido"
Iori realmente odiaba a ese sujeto, y ya no estaba dispuesto a ser amable.
"Yo no pedí ser su huésped, únicamente vengo a entregar una carta y recoger
un cofre y exijo que se me entregue ahora mismo"
" ¡Esa no es forma de pedir las cosas!"
" ¡¡Yo pido las cosas como se me de la gana!!"
" ¡Sujeto infame! ¡te enseñare modales!"
"Espero que no sea tu el que los aprenda" dijo Iori dispuesto a
pelear, pero el otro sujeto en vez de lanzarse sobre él, dio un par de palmadas
y al instante varios guardias armados entraron a la habitación. Iori estaba
rojo de la ira y la cobardía de ese sujeto solo le enfurecía más.
" ¿Acaso no puedes defenderte solo?"
"Yo no me rebajo a pelear con seres de tu calaña, incluso para los guardias
será humillante tratar contigo"
Iori jamas había sido humillado tanto en toda su vida, y aunque se deba cuenta
que estaba en desventaja y hasta su vida podría correr peligro, decidió que
debía darle aunque sea un golpe. Así que lo intentó, pero para su sorpresa,
el otro tipo lo evadió con muchísima facilidad y él si lo golpeó, y bastante
fuerte, en el rostro. Iori quedo un poco atontado pero decidió intentarlo
de nuevo, pero el resultado fue el mismo.
"Déjalo Jetur, es suficiente" intervino el anciano y dando la orden
a los guardias de que se interpusieran entre ellos.
" ¡Pero padre, este sujeto...!"
"He dicho basta"
El sujeto llamado Jetur dio una reverencia y volvió a sentarse en el diván.
Iori por su parte estaba fuera de si y quería seguir peleando, pero al fin
después de un largo rato lo convencieron de que se tranquilizara, aunque decidió
quedarse de pie y entonces la chica se sentó en su lugar.
"Díganme quienes son ustedes"
"Mi nombre es Ismael Al-sahid y soy el jefe de los guardianes de las
joyas de la corona lunar y ellos son mis hijos: Jetur y Lía"
"... ¿guardianes de la corona lunar?"
"Es extraño que no sepas de la corona lunar"
[He venido a parar a un sitio lleno de locos] pensó Iori "¿Podrías explicarte
mejor?"
"Insolente, no le hables así al jeque" contestó Jetur y por la mirada
con la que Iori le respondió cualquiera diría que la pelea iba a comenzar
de nuevo.
"Tranquilo hermano, nuestro invitado aun se encuentra confundido"
intervino Lía tranquilizando los ánimos.
"Mire, ya lo pense bien, no me interesa oír nada acerca de ustedes ni
de su historia" dijo Iori al mismo tiempo que sacaba la carta de Lucia
de entre sus ropas "Una anciana llamada Lucia me pidió que le entregara
esta carta, así que tómela" dijo entregándosela, y a continuación
dio media vuelta dirigiéndose hacia la puerta.
"Espera Iori, ¿no quieres el cofre por el que veniste?" preguntó
Lía.
"Ese cofre no me importa, vine porque le hice una promesa a una moribunda,
lo demás no me interesa, así que pueden hacer lo que quieran con ese estúpido
cofre" dijo tratando de abrir la puerta, pero no pudo hacerlo.
"Lo siento, pero no puedo permitir que se vaya, por lo menos no tan pronto"
" ¡Abra la puerta ahora mismo!" dijo Iori mas nervioso que enojado.
"Por favor cálmese y escuche lo que dice la carta, si después de oírla
aun desea marcharse, nadie se lo impedirá"
Iori no estaba en situación de negociar, así que decidió sentarse en el piso
y oír lo que la carta decía:
El jeque tomo la carta, rasgo el sobre y comenzó a leer:
Querido Ismael
Si estas leyendo esto es por que mi hora ha llegado. Realmente me siento
apenada por que en verdad deseaba ayudarlos en las terribles horas que se
aproximan, pero la voluntad de mi hermana fue mayor.
La profecía esta por realizarse y prueba de ello es que las princesas
del sistema solar han despertado y han empezado a pelear, solo falta la princesa
de la Tierra, pero ya no debe faltar mucho tiempo para que aparezca. La princesa
de la Luna ha demostrado que es capaz de controlar el cristal de plata y eso
es muy bueno, pero no será suficiente contra el máximo enemigo que llegara
sin falta a la cita. Tú sabes, por que yo ya te lo he dicho, que será necesaria
toda la ayuda posible para afrontar este reto.
Es por eso que te pido que les entregues sus armas a sus legítimos dueños,
ya que ellos son la única esperanza del sistema solar de sobrevivir. No se
si ya habrán despertado para cuando leas esto, pero si no es así, no debe
faltar mucho tiempo para que eso suceda así que prepárate para ayudarlos.
Te mando uno de ellos como mi emisario, el hijo de Urano, y él será
el responsable de darles sus armas a los príncipes restantes. Sé que parece
increíble que él sea mi enviado, pero a veces el destino nos juega bromas.
Trátalo bien ya que él fue el único que se preocupo de mí en mis últimos días.
Querido amigo, se que cumplirás con todo lo que te he pedido y rogaré
desde donde estoy para que todo salga bien.
Atte. Lucia
Y eso era todo lo que decía la carta. Iori quedo estupefacto ¿para eso
había venido desde tan lejos? ¿Para entregar una carta que no decía mas que
tonterías? Lo que acababa de escuchar no hacia más que reforzar su teoría
de que se encontraba en el cuartel general de una secta loca que adoraba a
la Luna y a un reino imaginario que existió hace mucho tiempo. Iori estaba
decidido a salir de este lugar en cuanto pudiera, aun si eso significaba tener
que pelear.
"Bueno príncipe ¿qué piensas de esto?"
"Pienso que no son mas que los últimos desvaríos de una vieja loca"
Por primera vez desde que todo había empezado, el jeque mostró una expresión
de molestia y enojo.
"¡Padre, no puedes permitir que este sujeto se exprese así de la princesa!"
El jeque le indicó a su hijo con un ademan de que guardara silencio.
"No sabes lo que dices, y si no fuera por que Lucia me pidió tratarte
bien haría que te arrepintieras de haber dicho eso" dijo el jeque enojado.
A pesar de todo el tiempo transcurrido no dejas de ser *el sin corazón*”
" ¿*El sin corazón*?" por alguna razón ese sobrenombre le resultaba
familiar a Iori, pero no podía ubicar donde o cuando lo había escuchado.
"Diga lo que quiera" exclamó "Ya escuche lo que decía la carta,
y ahora usted debe dejarme ir"
El jeque sabía cumplir con su palabra y dio órdenes de que abrieran la puerta;
pero le indicó a sus guardias que no dejaran salir a Iori.
" ¿Ahora que?"
"Hemos sido los guardianes de las joyas de la corona por mucho tiempo,
y mi misión es entregarlas a sus legítimos dueños, pero no confió en ti"
" ¡Pare de decir estupideces y déjeme salir de aquí!"
"Ya se lo que haré" dijo el jeque ignorando a Iori por el momento.
Mandó llamar a un sirviente y este le entrego un cofre. El jeque abrió el
cofre y Iori alcanzó a ver que entro se encontraban 10 brazaletes de oro con
una joya incrustada en medio.
"Escucha príncipe, te daré lo que te pertenece y nada mas" dijo
al mismo tiempo que le entregaba un brazalete "Lo demás se lo entregaré
a sus dueños, pero ellos tendrán que venir a recogerlos"
Iori recibió el brazalete sin saber que hacer con el, aunque tampoco tenia
ningún deseo de preguntarles a sus anfitriones para que servia y decidió que
lo mas prudente en este caso seria guardar silencio.
Y sin decir nada mas salio de la habitación y subió a la misma limosina que
lo había traído aquí en primer lugar y que lo esperaba afuera. El jeque y
sus dos hijos lo vieron marcharse y Lía preguntó:
" ¿Crees que regrese?"
"Querida hija, claro que lo hará y no solo él"
"Por fin los regentes del sistema solar se reunirán de nuevo" dijo
Jetur y entró de nuevo a la mansión acompañando a su padre, pero Lía se quedo
afuera.
"Amado mío, rogare para que tu amigo te traiga junto a mí"
Iori observó detenidamente el resultado de su viaje.
Se trataba de una joya bastante valiosa sin duda, toda de oro y con un cristal
de color azul oscuro incrustado. Seguramente debia tratarse de un zafiro, pero
Iori no podía recordar haber visto alguno de ese tono en especial, y algo aun
mas extraño es la gran cantidad de marcas y simbolos raros grabados en su parte
interna. Esos simbolos le parecian conocidos y extraños a la vez; pero decidio
archivar todo eso en la parte de su memoria dedicada a las cosas raras y luego
lo guardó en el bolsillo de su pantalón.
"En la esquina de vuelta a la derecha y deténgase en ese edificio"
pidió Iori al conductor.
"Como usted diga"
El taxi se detuvo donde Iori le indico y este descendió de él. Después de pagar
Iori subió las escaleras rumbo a su departamento, pero decidió dar un pequeño
desvío para ver si Jorge y Carmen aun estaban ahí; y como lo esperaba solo encontró
el departamento vacío así que se fue a su departamento. Una vez dentro comió
algo, jugo un poco de resident evil 3 y se durmió.
Al día siguiente Iori deambula por la universidad. Ya ha hablado con sus profesores
y acordaron (después de explicarles por que se ausentó) darle un tiempo extra
para entregar las tareas que debía. Ahora anda buscando a sus amigos, pero extrañamente
no ha encontrado a ninguno y algunos compañeros le han dicho que no se han presentado
en la escuela durante un tiempo. De la mayoría no es raro, pero de Joe si, y
Iori empieza a pensar que tal vez estén enfermos o algo por el estilo.
También le informaron de la situación del partido de Football y Iori se decepciono
mucho porque en verdad quería jugar, pero como él tampoco había estado presente
mal podía reclamarle a nadie lo sucedido, y tampoco nadie se atrevía a reclamarle
nada a él porque era de toda la escuela conocido su terrible mal caracter.
Cuando decide irse a su casa distingue a lo lejos la figura de Arthur
y se acerca.
Arthur, por su parte, no porta su sonrisa característica y luce más bien
deprimido (y no es para menos después de todo lo que ha pasado), de pronto siente
a alguien detrás de él y voltea. Su sorpresa fue grande cuando reconoció a Iori.
" ¿Por qué me miras así? Esta bien que me fui un tiempo, pero no es para
tanto"
"Yo... no, no es nada" dijo Arthur sin saber que hacer.
" ¿Donde están los demás?"
"No se, supongo que deben estar en sus casas ¿y tu donde estabas? Estabamos
preocupados por ti"
"Fui de viaje a Irán"
" ¿A Irán?"
"Es una historia extraña, tal vez algún día te la cuente" de pronto
Iori se da cuenta que Arthur actúa muy extrañamente "¿Acaso te sientes
mal?"
"No, estoy bien"
"Entonces que te pasa ¿estas enamorado o qué?"
Arthur sonrió ante la pregunta de su amigo. En verdad Iori nunca había sido
bueno para adivinar lo que sentían los demás.
"Tuve una discusión muy fuerte con los demás"
" ¿Eso es todo? Yo creí que se trataba de algo importante"
"Fue mucho mas seria de lo que crees"
"Olvídalo, veras que en unos días todo estará como siempre"
" ¿En verdad lo crees?" preguntó desanimado Arthur
"Claro que si" Iori observa su reloj y se da cuenta que ya es hora
de comer "Te invito a comer ¿qué dices?"
"Vamos"
Ambos se dirigen a la cafetería de la escuela y piden un par de hamburguesas,
refrescos, etc. y se sientan en una mesa libre. Iori come como si nada le preocupara,
pero Arthur mastica muy lentamente ya que no sabe si decirle a Iori la verdad
sobre su origen y arriesgarse a perder su amistad; o no decir nada.
"Iori"
"¿Qué?"
"Tengo un problema y me gustaría que me dieras tu opinión"
" ¿De que se trata?"
"Veras... Si tu supieras algo muy importante de una persona, algo que debería
saber, pero que desconoce ¿se lo dirías?"
"Claro que si"
"Pero no es tan fácil ya que a esa persona podría no gustarle "
"Pero tu no sabes eso. Solo lo supones y podrías estar equivocado en cuanto
a su posible reacción y por otra parte, si no lo dices vivirás toda tu vida
con la duda de saber que habría pasado. Tu haz lo que creas correcto y no te
preocupes por las consecuencias que están fuera de tu control"
Iori estaba muy extraño, pensó Arthur, ya que jamas lo había escuchado expresarse
así. En verdad algo extraño debió haberle pasado durante su viaje.
"¿Ya te enteraste de lo del partido?"
"Si"
"¿Y no vas a preguntarme donde estuvimos todo este tiempo?"
" ¿Para que? Lo hecho, hecho esta, y ya no hay remedio posible"
"Se trató de algo importante" dijo Arthur tratando de justificarse
"Si no lo hubiéramos hecho, algo muy malo habría ocurrido"
"No me des explicaciones. De cualquier modo la culpa fue del rector por
tomar una decisión precipitada. Y por cierto, por ahí alguien me dijo que casi
te lanzan piedras cuando te vieron. Si alguien trata de hacerte algo mas, házmelo
saber."
"Gracias"
"Vaya, vaya. Miren a quienes tenemos aquí" dijo de pronto alguien
que se acercaba "¿Puedo sentarme con ustedes?"
"Como quieras" dijo Iori.
"Hola" saludó Arthur.
Robert se sentó y comenzó a inegerir la comida que llevaba con él.
" ¿Dónde estuviste?" preguntó sin dejar de comer.
"Salí de viaje al extranjero"
"Vaya. ¿Ya te enteraste de lo del partido?"
"Por enésima vez ¡Si!"
" ¿Y que vamos a hacer al respecto?" preguntó con una sonrisa exagerada
en el rostro que nadie vio porque estaban muy ocupados comiendo.
"No podemos hacer nada"
"Eso no es ciertoooo" Arthur y Iori dejaron de comer y le prestaron
atención a su amigo "Aun podemos jugar ese partido"
Arthur y Iori se miraron fijamente sin comprender nada.
"Pues como no sea que hayas inventado una maquina del tiempo, no veo que
podamos hacer"
"No se lo digan a nadie, pero he estado hablando en secreto con Ryo"
comentó, pero su sonrisa se evaporó al instante en cuanto se dio cuenta de la
forma en que sus amigos lo estaban mirando "¡No de lo que están pensando!"
"Mas te vale" dijo Iori con voz amenazadora "Si llego a descubrir
que le estas pasando nuestras jugadas secretas, te mataré”
" ¡Déjenme explicarme!" suplicó "Básicamente me dijo que todo
su equipo y él están frustrados por la forma en la que se llevaron a cabo las
cosas. Tanto así que estarían de acuerdo en efectuar el encuentro, con algunas
condiciones"
" ¿Cuáles?"
"La primera es que debemos jugar en su estadio"
"¡Pero nosotros quedamos en mejor posición en la tabla!" exclamó Arthur
al tiempo que olvidaba todos sus problemas previos y se ponía de pie sin darse
cuenta "¡Y nunca hemos sido derrotados cuando jugamos de locales!"
"Ellos también lo saben, por eso lo pidieron"
"No es gran problema" dijo Iori "Ya hemos ganado antes en ese
lugar ¿Qué mas piden?"
"Que todos, absolutamente todos juguemos, principalmente Terry y tú, pero
Darien también y el problema es que no tengo la mas mínima idea de donde esta"
"Podemos buscarlo ¿algo mas?"
"Si, hay una condición mas, pero creo que es la mas difícil de cumplir...
debemos hacer que el entrenador vaya sobrio al partido y que no insulte a los
oficiales, reporteros, publico en general, y mucho menos a la madre de el entrenador
Meiske Nueno"
"El sueño fue bueno mientras duró" dijo Arthur dejándose caer en la
silla completamente derrotado "Jamas podríamos cumplir esa ultima condición"
"Es difícil, mas no imposible" sentenció Iori "Ustedes encárguense
de lo demás y déjenme el entrenador a mi. Yo lo convenceré" dijo mientras
se ponía de pie.
"¡No pensaras ir ahora!" dijo Robert angustiado "¡Aun esta furioso
contigo!"
"No se preocupen por mi" y luego que lo dijo sonrió durante un fugaz
instante y posteriormente se marchó.
"Lo veo y no lo creo" dijo Robert asombrado "Y pensar que llegue
a creer que carecía de los músculos necesarios para sonreír. Humm... creo que
a él si le hizo bien el viaje que realizo"
"Estoy de acuerdo" asintió Arthur.
"Por cierto" dijo Robert al tiempo que le prestaba atención a su amigo
" ¿Qué dijo tu madre cuando te vio?"
"Estoy castigado hasta que el mundo se termine, o acabe la Universidad"
"Creo que será la primera opción"
"Ja, ja, ja. Que gracioso eres"
"Oye Arthur"
" ¿Qué quieres?"
" ¿Crees que Iori se moleste si me como lo que dejó?"
Noticia de última hora
Los reportes periódicos de la red internacional de observatorios han indicado
un cambio importante respecto a los objetos que se están acercando a la Tierra.
De acuerdo a los expertos, estos objetos se han detenido por completo
y en estos momentos se encuentran estacionados cerca de la orbita del planeta
Júpiter. La causa de tan extraño fenómeno es desconocida, pero todos coinciden
que comenzaron a detenerse a eso de las 6 am (tiempo de Japón) del día de ayer.
No sabemos si esto sea una buena o mala noticia para el planeta y un cable
de último minuto que acabamos de recibir indica que un pequeño objeto se ha
desprendido de uno de los más grandes y se dirige a toda velocidad hacia acá.
Su tiempo estimado de llegada es de 7 horas.
Los mantendremos informados .
" ¿Qué opinan?" preguntó Seiya a su par de amigos que observaban las
noticias junto a él.
"La flota imperial debió haberse enterado ya de la muerte de Aruz"
respondió Yaten .Por eso se detuvieron”
"Seguramente"
asintió Taiki "Y ese objeto que viene hacia acá debe tratarse de la nave
del tercer general"
"Bueno, ya lo oyeron. Tenemos 7 horas para dormir antes de pelear de nuevo"
" ¡Diablos! No pensé que tuviéramos que combatir de nuevo tan pronto"
objetó Yaten.
"Si lo que sabemos acerca de los Kurt es cierto, este general debe ser
aun mas fuerte que los otros dos... ¿saben lo que eso significa?"
"No te preocupes, no sé como, pero lograremos sobrevivir" sentencio
Taiki.
Continuará...