Capítulo 28





Varias horas después en el aeropuerto...

Iori recogió su equipaje de la banda transportadora y salió de la terminal aérea. Ya habían pasado dos semanas desde el día en que Lucia había muerto. Después del funeral fue algo complicado cumplir sus encargos. Jorge y Carmen tardaron mucho tiempo en decidirse a aceptar el regalo de Lucia, pero al final lo hicieron y en este momento deben estar viviendo en una casa nueva. La carta al sacerdote del templo Hikawa llego a su destino, aunque realmente tuvo que hacer un gran esfuerzo para deshacerse del pequeño anciano que no dejaba de atosigarlo con muchas preguntas de las que él no tenia ni la mas remota idea. El último encargo fue mucho más complicado y se prolongó más de lo necesario por los numerosos trámites que tuvo que efectuar. Pero al fin estaba aquí y ya podría retomar de nuevo su vida normal. Abordó un taxi y le pidió al chofer que lo llevara a su casa.

 Durante el trayecto de regreso recordó una vez mas su extraña aventura que había vivido en las lejanas tierras de Irán:

Justo al descender del avión, Iori se dio cuenta de que seria muy difícil encontrar al sujeto que buscaba, debido principalmente a la barrera del idioma. Aunque llevaba un diccionario bilingüe sabia muy bien que no seria suficiente, así que se extraño mucho cuando , al entrar a la sala de espera, encontró un sujeto que portaba un letrero en japonés con su nombre escrito en él. Decidido a no ser tomado por sorpresa, pero a la vez picado de curiosidad, se acercó al sujeto que traía el cartel.

" ¿Usted es Iori?" preguntó el tipo al verlo acercarse

" ¿Quién pregunta?"

"No tengo tiempo para juegos, ¿es o no?"

"Pues si, yo me llamo Iori"

"Por favor acompáñeme"

"Un momento ¿a dónde vamos? ¿Y quien es usted?"

"Viene en busca de Ismael Al-sahid ¿no es así? Pues si quiere encontrarlo venga conmigo"

La actitud de este sujeto era odiosa, en cualquier otra situación Iori o lo habría ignorado, o ya lo estaría golpeando; pero estas eran circunstancias especiales y decidió que, solo por esta vez, actuaría con calma.

"Esta bien, lo seguiré"

El otro tipo tomo el equipaje de Iori y comenzó a caminar rápidamente hacia la salida del aeropuerto con Iori siguiéndolo. Afuera los estaban esperando otros dos sujetos quienes al verlos se les acercaron muy decididos. Iori se puso algo nervioso e instintivamente busco algo con que defenderse en caso de que lo quisieran atacar, pero no traía nada que pudiera serle útil. Los otros sujetos, al ver que se estaba poniendo inquieto, se detuvieron e hicieron una reverencia.. Iori se quedo aun más extrañado y el primer tipo le dijo:

"Ellos son mis sirvientes y no le harán daño, simplemente nos acompañaran"

Iori no dijo nada y el otro tipo le entrego el equipaje a uno de los recién llegados y abriendo la cajuela de una limusina estacionada cerca de ahí lo guardo. El tipo restante abrió la puerta y le hizo señas a Iori para que entrará, este lo dudo un momento, pero al final lo hizo, luego entro el primero (que parecía el jefe) y por ultimo los dos restantes y partieron de ahí.

 El viaje fue largo, y lo parecía aun mas por que ninguno decía nada. Iori, aunque no lo demostraba, se encontraba muy alerta observando cuidadosamente la ruta que seguía la limusina en caso de que tuviera que regresar solo por alguna razón. Después de un largo rato de viajar por una zona totalmente desértica dieron vuelta y se detuvieron frente a una reja custodiada por 7 guardias armados. El chofer hablo con uno de ellos y les permitieron la entrada. Y ahí, frente a ellos, se encontraba la mansión más hermosa que nadie hubiera visto en su vida, se parecía un poco al Taj-mahal, solo que esta era mucho más grande y hermosa que aquel. Jardines extensísimos, con enormes fuentes, rodeaban al palacio y por ellos corrían niños, aves hermosas, y por lo menos, un par de tigres. Iori no sabia donde estaba, ni que era lo que pasaba y comenzaba a pensar que Lucia tal vez fuera líder de alguna sociedad terrorista Islámica, o algo por el estilo. El auto por fin se estaciono enfrente de lo que parecía la puerta principal y el jefe bajo y le pidió a Iori que hiciera lo mismo; este obedeció y el auto partió llevándose su equipaje.

" ¡Hey!, ¿adonde llevan mis cosas?"

"No las necesitaras aquí"respondió con petulancia.

" ¿Qué quieres decir con eso?" dijo Iori, ya bastante molesto y a punto de perder la paciencia.

"No te preocupes, se te devolverán cuando te marches” interrumpió una voz femenina" Iori volteo y vio a una chica muy hermosa, vistiendo un atuendo de corte árabe, que se acercaba. Iori cada vez entendía menos, pero la presencia de la chica hizo que su enojo disminuyera un poco.

"Por favor pasen, el jeque los espera" dijo la chica señalándoles la puerta...

El otro tipo sin decir nada entró, pero Iori se quedo quieto en su lugar.

" ¿Pasa algo malo?"

"No entraré hasta que me explique que esta pasando aquí" exclamo Iori en un tono poco amigable. La chica sonrió dulcemente y le contestó:

"Entiendo, pero todas tus dudas se aclararan si entras" dijo ella al mismo tiempo que le señalaba la puerta.

 Iori podría ser el tipo más necio, descortés y antisocial del mundo, pero no podía resistirse a una sonrisa como esa y por consiguiente decidió entrar. El interior era aun más lujoso que el exterior y parecía sacado de un cuento de las mil y una noches.

Enormes tapetes persas cubrían el piso, largos corredores y escaleras aparecían a cada momento y cada uno de ellos era custodiado por enormes estatuas de piedra que asemejaban a guardias o soldados, pero de un tipo que Iori nunca había visto. No caminaron mucho ya que la chica le pidió a Iori que entrará por una puerta cercana. Él obedeció y dentro encontró al tipo del aeropuerto recostado en una especie de diván y frente a él se encontraba un sujeto en idéntica posición, solo que su diván era mas lujoso. El sujeto en cuestión era alto, de piel morena, de edad avanzada obviamente pero aun lucia bastante fuerte y de buena salud. Su rostro, por su parte, reflejaba un carácter jovial y alegre ya que reía continuamente. La chica lo saco de su meditación al indicarle que se recostara en un diván desocupado.

"Lo siento, prefiero estar de pie" esa respuesta molestó al tipo del aeropuerto ya que volteo a mirarlo con cara de pocos amigos.

"Ya que eres nuestro huésped, lo menos que puedes hacer es ser agradecido"

Iori realmente odiaba a ese sujeto, y ya no estaba dispuesto a ser amable.

"Yo no pedí ser su huésped, únicamente vengo a entregar una carta y recoger un cofre y exijo que se me entregue ahora mismo"

" ¡Esa no es forma de pedir las cosas!"

" ¡¡Yo pido las cosas como se me de la gana!!"

" ¡Sujeto infame! ¡te enseñare modales!"

"Espero que no sea tu el que los aprenda" dijo Iori dispuesto a pelear, pero el otro sujeto en vez de lanzarse sobre él, dio un par de palmadas y al instante varios guardias armados entraron a la habitación. Iori estaba rojo de la ira y la cobardía de ese sujeto solo le enfurecía más.

" ¿Acaso no puedes defenderte solo?"

"Yo no me rebajo a pelear con seres de tu calaña, incluso para los guardias será humillante tratar contigo"


Iori jamas había sido humillado tanto en toda su vida, y aunque se deba cuenta que estaba en desventaja y hasta su vida podría correr peligro, decidió que debía darle aunque sea un golpe. Así que lo intentó, pero para su sorpresa, el otro tipo lo evadió con muchísima facilidad y él si lo golpeó, y bastante fuerte, en el rostro. Iori quedo un poco atontado pero decidió intentarlo de nuevo, pero el resultado fue el mismo.

"Déjalo Jetur, es suficiente" intervino el anciano y dando la orden a los guardias de que se interpusieran entre ellos.

" ¡Pero padre, este sujeto...!"

"He dicho basta"

El sujeto llamado Jetur dio una reverencia y volvió a sentarse en el diván. Iori por su parte estaba fuera de si y quería seguir peleando, pero al fin después de un largo rato lo convencieron de que se tranquilizara, aunque decidió quedarse de pie y entonces la chica se sentó en su lugar.

"Díganme quienes son ustedes"

"Mi nombre es Ismael Al-sahid y soy el jefe de los guardianes de las joyas de la corona lunar y ellos son mis hijos: Jetur y Lía"

"... ¿guardianes de la corona lunar?"

"Es extraño que no sepas de la corona lunar"

[He venido a parar a un sitio lleno de locos] pensó Iori "¿Podrías explicarte mejor?"

"Insolente, no le hables así al jeque" contestó Jetur y por la mirada con la que Iori le respondió cualquiera diría que la pelea iba a comenzar de nuevo.

"Tranquilo hermano, nuestro invitado aun se encuentra confundido" intervino Lía tranquilizando los ánimos.

"Mire, ya lo pense bien, no me interesa oír nada acerca de ustedes ni de su historia" dijo Iori al mismo tiempo que sacaba la carta de Lucia de entre sus ropas "Una anciana llamada Lucia me pidió que le entregara esta carta, así que tómela"  dijo entregándosela, y a continuación dio media vuelta dirigiéndose hacia la puerta.

"Espera Iori, ¿no quieres el cofre por el que veniste?" preguntó Lía.

"Ese cofre no me importa, vine porque le hice una promesa a una moribunda, lo demás no me interesa, así que pueden hacer lo que quieran con ese estúpido cofre" dijo tratando de abrir la puerta, pero no pudo hacerlo.

"Lo siento, pero no puedo permitir que se vaya, por lo menos no tan pronto"

" ¡Abra la puerta ahora mismo!" dijo Iori mas nervioso que enojado.

"Por favor cálmese y escuche lo que dice la carta, si después de oírla aun desea marcharse, nadie se lo impedirá"

Iori no estaba en situación de negociar, así que decidió sentarse en el piso y oír lo que la carta decía:

El jeque tomo la carta, rasgo el sobre y comenzó a leer:



Querido Ismael


 Si estas leyendo esto es por que mi hora ha llegado. Realmente me siento apenada por que en verdad deseaba ayudarlos en las terribles horas que se aproximan, pero la voluntad de mi hermana fue mayor.

 La profecía esta por realizarse y prueba de ello es que las princesas del sistema solar han despertado y han empezado a pelear, solo falta la princesa de la Tierra, pero ya no debe faltar mucho tiempo para que aparezca. La princesa de la Luna ha demostrado que es capaz de controlar el cristal de plata y eso es muy bueno, pero no será suficiente contra el máximo enemigo que llegara sin falta a la cita. Tú sabes, por que yo ya te lo he dicho, que será necesaria toda la ayuda posible para afrontar este reto.

 Es por eso que te pido que les entregues sus armas a sus legítimos dueños, ya que ellos son la única esperanza del sistema solar de sobrevivir. No se si ya habrán despertado para cuando leas esto, pero si no es así, no debe faltar mucho tiempo para que eso suceda así que prepárate para ayudarlos.

 Te mando uno de ellos como mi emisario, el hijo de Urano, y él será el responsable de darles sus armas a los príncipes restantes. Sé que parece increíble que él sea mi enviado, pero a veces el destino nos juega bromas. Trátalo bien ya que él fue el único que se preocupo de mí en mis últimos días.

 Querido amigo, se que cumplirás con todo lo que te he pedido y rogaré desde donde estoy para que todo salga bien.


Atte. Lucia


Y eso era todo lo que decía la carta. Iori quedo estupefacto ¿para eso había venido desde tan lejos? ¿Para entregar una carta que no decía mas que tonterías? Lo que acababa de escuchar no hacia más que reforzar su teoría de que se encontraba en el cuartel general de una secta loca que adoraba a la Luna y a un reino imaginario que existió hace mucho tiempo. Iori estaba decidido a salir de este lugar en cuanto pudiera, aun si eso significaba tener que pelear.

"Bueno príncipe ¿qué piensas de esto?"

"Pienso que no son mas que los últimos desvaríos de una vieja loca"

Por primera vez desde que todo había empezado, el jeque mostró una expresión de molestia y enojo.

"¡Padre, no puedes permitir que este sujeto se exprese así de la princesa!"

El jeque le indicó a su hijo con un ademan de que guardara silencio.

"No sabes lo que dices, y si no fuera por que Lucia me pidió tratarte bien haría que te arrepintieras de haber dicho eso" dijo el jeque enojado. A pesar de todo el tiempo transcurrido no dejas de ser *el sin corazón*”

" ¿*El sin corazón*?" por alguna razón ese sobrenombre le resultaba familiar a Iori, pero no podía ubicar donde o cuando lo había escuchado.

"Diga lo que quiera" exclamó "Ya escuche lo que decía la carta, y ahora usted debe dejarme ir"

El jeque sabía cumplir con su palabra y dio órdenes de que abrieran la puerta; pero le indicó a sus guardias que no dejaran salir a Iori.

" ¿Ahora que?"

"Hemos sido los guardianes de las joyas de la corona por mucho tiempo, y mi misión es entregarlas a sus legítimos dueños, pero no confió en ti"

" ¡Pare de decir estupideces y déjeme salir de aquí!"

"Ya se lo que haré" dijo el jeque ignorando a Iori por el momento. Mandó llamar a un sirviente y este le entrego un cofre. El jeque abrió el cofre y Iori alcanzó a ver que entro se encontraban 10 brazaletes de oro con una joya incrustada en medio.

"Escucha príncipe, te daré lo que te pertenece y nada mas" dijo al mismo tiempo que le entregaba un brazalete "Lo demás se lo entregaré a sus dueños, pero ellos tendrán que venir a recogerlos"

Iori recibió el brazalete sin saber que hacer con el, aunque tampoco tenia ningún deseo de preguntarles a sus anfitriones para que servia y decidió que lo mas prudente en este caso seria guardar silencio.
 
Y sin decir nada mas salio de la habitación y subió a la misma limosina que lo había traído aquí en primer lugar y que lo esperaba afuera. El jeque y sus dos hijos lo vieron marcharse y Lía preguntó:

" ¿Crees que regrese?"

"Querida hija, claro que lo hará y no solo él"

"Por fin los regentes del sistema solar se reunirán de nuevo" dijo Jetur y entró de nuevo a la mansión acompañando a su padre, pero Lía se quedo afuera.

"Amado mío, rogare para que tu amigo te traiga junto a mí"

*****

Iori observó detenidamente el resultado de su viaje. Se trataba de una joya bastante valiosa sin duda, toda de oro y con un cristal de color azul oscuro incrustado. Seguramente debia tratarse de un zafiro, pero Iori no podía recordar haber visto alguno de ese tono en especial, y algo aun mas extraño es la gran cantidad de marcas y simbolos raros grabados en su parte interna. Esos simbolos le parecian conocidos y extraños a la vez; pero decidio archivar todo eso en la parte de su memoria dedicada a las cosas raras y luego lo guardó en el bolsillo de su pantalón.

"En la esquina de vuelta a la derecha y deténgase en ese edificio" pidió Iori al conductor.

"Como usted diga"

El taxi se detuvo donde Iori le indico y este descendió de él. Después de pagar Iori subió las escaleras rumbo a su departamento, pero decidió dar un pequeño desvío para ver si Jorge y Carmen aun estaban ahí; y como lo esperaba solo encontró el departamento vacío así que se fue a su departamento. Una vez dentro comió algo, jugo un poco de resident evil 3 y se durmió.

Al día siguiente Iori deambula por la universidad. Ya ha hablado con sus profesores y acordaron (después de explicarles por que se ausentó) darle un tiempo extra para entregar las tareas que debía. Ahora anda buscando a sus amigos, pero extrañamente no ha encontrado a ninguno y algunos compañeros le han dicho que no se han presentado en la escuela durante un tiempo. De la mayoría no es raro, pero de Joe si, y Iori empieza a pensar que tal vez estén enfermos o algo por el estilo.

También le informaron de la situación del partido de Football y Iori se decepciono mucho porque en verdad quería jugar, pero como él tampoco había estado presente mal podía reclamarle a nadie lo sucedido, y tampoco nadie se atrevía a reclamarle nada a él porque era de toda la escuela conocido su terrible mal caracter.

 Cuando decide irse a su casa distingue a lo lejos la figura de Arthur y se acerca.

 Arthur, por su parte, no porta su sonrisa característica y luce más bien deprimido (y no es para menos después de todo lo que ha pasado), de pronto siente a alguien detrás de él y voltea. Su sorpresa fue grande cuando reconoció a Iori.

" ¿Por qué me miras así? Esta bien que me fui un tiempo, pero no es para tanto"

"Yo... no, no es nada" dijo Arthur sin saber que hacer.

" ¿Donde están los demás?"

"No se, supongo que deben estar en sus casas ¿y tu donde estabas? Estabamos preocupados por ti"

"Fui de viaje a Irán"

" ¿A Irán?"

"Es una historia extraña, tal vez algún día te la cuente" de pronto Iori se da cuenta que Arthur actúa muy extrañamente "¿Acaso te sientes mal?"

"No, estoy bien"

"Entonces que te pasa ¿estas enamorado o qué?"

Arthur sonrió ante la pregunta de su amigo. En verdad Iori nunca había sido bueno para adivinar lo que sentían los demás.

"Tuve una discusión muy fuerte con los demás"

" ¿Eso es todo? Yo creí que se trataba de algo importante"

"Fue mucho mas seria de lo que crees"

"Olvídalo, veras que en unos días todo estará como siempre"

" ¿En verdad lo crees?"  preguntó desanimado Arthur

"Claro que si" Iori observa su reloj y se da cuenta que ya es hora de comer "Te invito a comer ¿qué dices?"

"Vamos"


Ambos se dirigen a la cafetería de la escuela y piden un par de hamburguesas, refrescos, etc. y se sientan en una mesa libre. Iori come como si nada le preocupara, pero Arthur mastica muy lentamente ya que no sabe si decirle a Iori la verdad sobre su origen y arriesgarse a perder su amistad; o no decir nada.

"Iori"

"¿Qué?"

"Tengo un problema y me gustaría que me dieras tu opinión"

" ¿De que se trata?"

"Veras... Si tu supieras algo muy importante de una persona, algo que debería saber, pero que desconoce ¿se lo dirías?"

"Claro que si"

"Pero no es tan fácil ya que a esa persona podría no gustarle "

"Pero tu no sabes eso. Solo lo supones y podrías estar equivocado en cuanto a su posible reacción y por otra parte, si no lo dices vivirás toda tu vida con la duda de saber que habría pasado. Tu haz lo que creas correcto y no te preocupes por las consecuencias que están fuera de tu control"

Iori estaba muy extraño, pensó Arthur, ya que jamas lo había escuchado expresarse así. En verdad algo extraño debió haberle pasado durante su viaje.

"¿Ya te enteraste de lo del partido?"

"Si"

"¿Y no vas a preguntarme donde estuvimos todo este tiempo?"

" ¿Para que? Lo hecho, hecho esta, y ya no hay remedio posible"

"Se trató de algo importante" dijo Arthur tratando de justificarse "Si no lo hubiéramos hecho, algo muy malo habría ocurrido"

"No me des explicaciones. De cualquier modo la culpa fue del rector por tomar una decisión precipitada. Y por cierto, por ahí alguien me dijo que casi te lanzan piedras cuando te vieron. Si alguien trata de hacerte algo mas, házmelo saber."

"Gracias"

"Vaya, vaya. Miren a quienes tenemos aquí" dijo de pronto alguien que se acercaba "¿Puedo sentarme con ustedes?"

"Como quieras" dijo Iori.

"Hola"
saludó Arthur.

Robert se sentó y comenzó a inegerir la comida que llevaba con él.

" ¿Dónde estuviste?" preguntó sin dejar de comer.

"Salí de viaje al extranjero"

"Vaya. ¿Ya te enteraste de lo del partido?"

"Por enésima vez ¡Si!"

" ¿Y que vamos a hacer al respecto?" preguntó con una sonrisa exagerada en el rostro que nadie vio porque estaban muy ocupados comiendo.

"No podemos hacer nada"

"Eso no es ciertoooo" Arthur y Iori dejaron de comer y le prestaron atención a su amigo "Aun podemos jugar ese partido"

Arthur y Iori se miraron fijamente sin comprender nada.

"Pues como no sea que hayas inventado una maquina del tiempo, no veo que podamos hacer"

"No se lo digan a nadie, pero he estado hablando en secreto con Ryo" comentó, pero su sonrisa se evaporó al instante en cuanto se dio cuenta de la forma en que sus amigos lo estaban mirando "¡No de lo que están pensando!"

"Mas te vale" dijo Iori con voz amenazadora "Si llego a descubrir que le estas pasando nuestras jugadas secretas, te mataré”

" ¡Déjenme explicarme!" suplicó "Básicamente me dijo que todo su equipo y él están frustrados por la forma en la que se llevaron a cabo las cosas. Tanto así que estarían de acuerdo en efectuar el encuentro, con algunas condiciones"

" ¿Cuáles?"

"La primera es que debemos jugar en su estadio"

"¡Pero nosotros quedamos en mejor posición en la tabla!" exclamó Arthur al tiempo que olvidaba todos sus problemas previos y se ponía de pie sin darse cuenta "¡Y nunca hemos sido derrotados cuando jugamos de locales!"

"Ellos también lo saben, por eso lo pidieron"

"No es gran problema" dijo Iori "Ya hemos ganado antes en ese lugar ¿Qué mas piden?"

"Que todos, absolutamente todos juguemos, principalmente Terry y tú, pero Darien también y el problema es que no tengo la mas mínima idea de donde esta"

"Podemos buscarlo ¿algo mas?"

"Si, hay una condición mas, pero creo que es la mas difícil de cumplir... debemos hacer que el entrenador vaya sobrio al partido y que no insulte a los oficiales, reporteros, publico en general, y mucho menos a la madre de el entrenador Meiske Nueno"

"El sueño fue bueno mientras duró" dijo Arthur dejándose caer en la silla completamente derrotado "Jamas podríamos cumplir esa ultima condición"

"Es difícil, mas no imposible" sentenció Iori "Ustedes encárguense de lo demás y déjenme el entrenador a mi. Yo lo convenceré" dijo mientras se ponía de pie.

"¡No pensaras ir ahora!" dijo Robert angustiado "¡Aun esta furioso contigo!"

"No se preocupen por mi" y luego que lo dijo sonrió durante un fugaz instante y posteriormente se marchó.

"Lo veo y no lo creo" dijo Robert asombrado "Y pensar que llegue a creer que carecía de los músculos necesarios para sonreír. Humm... creo que a él si le hizo bien el viaje que realizo"

"Estoy de acuerdo" asintió Arthur.

"Por cierto" dijo Robert al tiempo que le prestaba atención a su amigo " ¿Qué dijo tu madre cuando te vio?"

"Estoy castigado hasta que el mundo se termine, o acabe la Universidad"

"Creo que será la primera opción"

"Ja, ja, ja. Que gracioso eres"

"Oye Arthur"

" ¿Qué quieres?"

" ¿Crees que Iori se moleste si me como lo que dejó?"




Casa de Ami varias horas mas tarde...


 Luego de que Ami partiera precipitadamente el día anterior, las chicas no habían vuelto a saber nada de ella hasta que las llamó hoy por la tarde. Como es de esperarse, Mina, Lita y Rei acudieron al llamado y se sorprendieron sobremanera al ver a su inteligente amiga. Ami parecía haber envejecido 10 años en una noche y a pesar de que era obvio que quería decirles algo de suma importancia, no dejaba de darle vueltas al asunto.


"Dinos Mina ¿cómo reaccionó Artemis al verte?" preguntó.

"Jamas lo había visto tan feliz. Lloro como no tienen idea y esta tan agradecido con los chicos que desea verlos personalmente para expresarles su felicidad"

" ¿Sabe algo de Serena?"

"Dice que la partida fue tan precipitada que Luna no tuvo tiempo de decirle nada, no obstante, ella se reportó apenas unas horas antes de que regresáramos a la Tierra y le dijo que aun estaban viajando y que en cuanto se asentaran por fin se comunicaría de nuevo. De hecho por eso lo deje en casa a pesar de que ardía en deseos de verlas. Quiere estar al pendiente por si Luna se comunica"

"Vaya, que bueno"

" ¡Basta!" exclamó Lita de improviso "Ami, tú nos citaste para algo importante. Ya dinos de una buena vez de que se trata. Tiene algo que ver con tu madre ¿verdad?"

"Así es" dijo ella sin despegar la mirada del piso "Como saben fui a visitarla a hospital ayer y la encontré en un terrible estado" y luego de decirlo su voz disminuyó hasta volverse inaudible y una lagrima corrió por su mejilla.

"Ami..." dijo Lita intentando acercarse a consolarla, pero ella le indico con un ademan que estaba bien.

"<snif> El medico me dijo que lleva mas de una semana en estado de shock y no hace mas que decir incoherencias. Al parecer no soportó la presión de no saber donde estaba yo y sufrió un ataque de locura. No hace mas que repetir que una bruja de cabello blanco vino aquí y la atacó y también se robó a Redbuttler"

" ¿Eso es cierto?"

"No. Es solo una de las tantas alucinaciones que ha tenido desde que me fui. Las heridas que tiene se las causo ella misma y si no hubiera sido por Robert seguramente ella..."

"Ni siquiera lo pienses" dijo Rei con firmeza.

"Redbuttler no está. Seguro huyó por hambre. Pero lo importante es..."


En este punto Ami se puso de pie y les dio la espalda a sus amigas.


"... le juré que nos iríamos de aquí"

"Ami" dijeron Lita, Mina y Rei al unísono.

"... el medico dice que si nos vamos pronto, tal vez se recupere, pero si no... algo muy malo podría pasar, tal vez incluso ella..." por un instante la voz de Ami desapareció "He hecho los preparativos y nos iremos esta misma noche"

Rei y Lita se quedaron mudas, maldiciendo en silencio al destino que las estaba tratando tan mal. Tal vez ellas lo merecían, tal vez no, pero lo que era seguro es que Ami no merecía estar pasando por esto.

" ¿Adonde se iran?" preguntó Mina con gran seriedad y calma.

"A Francia. Mama tiene una amiga allá que es una excelente psiquiatra y es directora de una de las mejores clínicas del país" aunque estaba de espaldas las chicas se dieron cuenta que gruesas gotas caían al piso "Será lo mejor, después de todo yo..."

 Y ya no pudo decir mas, cayó de rodillas al piso y comenzó a sollozar como nunca la habían visto hacerlo.

" <snif> ¡Lo siento! ¡En verdad lo siento! <snif>"

Como impulsadas por un resorte, sus amigas se acercaron a ella y la abrazaron con fuerza. Durante varios angustiosos minutos se mantuvieron así, compartiendo la pena de Ami. Ella no lo dijo, pero las tres sabían que además de la preocupación por su madre, lloraba por tener que dejarlas en estos terribles momentos

 Luego de un rato las 4 se tranquilizaron.

"Ami" dijo Mina tratando de fingir calma “Haz lo que tu corazón te indique”

"No te preocupes por nosotras" añadió Rei haciendo grandes esfuerzos por contenerse "Estaremos bien, ya lo veras"

"Pero..."

"Rei tiene razón" respondió Lita apretando los puños "Veras que tu madre se pondrá bien pronto y nos reuniremos de nuevo"

"Chicas, yo..."

"No digas nada" le interrumpió Mina "Seguramente tienes muchas cosas que empacar. Nosotras te ayudaremos"

"Yo...gracias"




Noticia de última hora

Los reportes periódicos de la red internacional de observatorios han indicado un cambio importante respecto a los objetos que se están acercando a la Tierra.

 De acuerdo a los expertos, estos objetos se han detenido por completo y en estos momentos se encuentran estacionados cerca de la orbita del planeta Júpiter. La causa de tan extraño fenómeno es desconocida, pero todos coinciden que comenzaron a detenerse a eso de las 6 am (tiempo de Japón) del día de ayer.

 No sabemos si esto sea una buena o mala noticia para el planeta y un cable de último minuto que acabamos de recibir indica que un pequeño objeto se ha desprendido de uno de los más grandes y se dirige a toda velocidad hacia acá. Su tiempo estimado de llegada es de 7 horas.

 Los mantendremos informados
.


" ¿Qué opinan?" preguntó Seiya a su par de amigos que observaban las noticias junto a él.

"La flota imperial debió haberse enterado ya de la muerte de Aruz" respondió Yaten .Por eso se detuvieron”

"Seguramente" asintió Taiki "Y ese objeto que viene hacia acá debe tratarse de la nave del tercer general"

"Bueno, ya lo oyeron. Tenemos 7 horas para dormir antes de pelear de nuevo"

" ¡Diablos! No pensé que tuviéramos que combatir de nuevo tan pronto" objetó Yaten.

"Si lo que sabemos acerca de los Kurt es cierto, este general debe ser aun mas fuerte que los otros dos... ¿saben lo que eso significa?"

"No te preocupes, no sé como, pero lograremos sobrevivir" sentencio Taiki.

Continuará...

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