(Capitulo 6)

ARIO, EL ANGEL DE LA LUNA Y EL SOL

 

- “¿Donde estoy…? todo es tan… confuso” – Serena estaba rodeada por oscuridad, lo único que brillaba en ella era su propio cuerpo – “¿Acaso será que estamos… muertas?” – No sabía por qué pero ese presentimiento se apoderó de ella cuando despertó. En eso una luz tenue elimina un poco mas el lugar mostrando que alrededor de la princesa de la Luna estaban las demás Sailors Scout y al igual que ella flotaban, pero con la diferencia que ellas aun están inconscientes – “¿acaso esta es la muerte?... no… esta no es la muerte, no parece la muerte”

 

   Comenzó a desesperarse pero aun así no tenia fuerzas para gritar…

 

“¿Que está pasando?, me siento débil… ¿estaremos en las manos de enemigo?” - De pronto su corazón se estremeció – “¿Quién está ahí?” - silencio – “¡Yo sé que hay alguien ahí!” 

 

   Silencio.

 

   Paso un rato de inquietud. Los ojos de la princesa estaban húmedos, miraba a sus amigas que aun no reaccionaban, trató de despertarlas, trató de moverse hacia ellas pero era imposible, comenzó a gritar sus nombres pero se sentía muy débil para gritar lo suficientemente fuerte, además no parecían escuchar nada. Unas lagrimas escaparon de su rostro, lagrimas que se transformaron en gotas que no cayeron, simplemente se quedaron flotando en el aire… sus manos las llevó al pecho tratando de sentir su corazón para al menos creer que estaba con vida. Así, llorando en silencio permaneció por otro lapso.

 

  Algo le decía que non estaban solas.

 

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En algún lugar de la ciudad

 

- “¿Que… esta sucediendo, porque ciento algo en mi pecho?… tengo ganas de llorar…”

 

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En algún otro lugar

 

- “Eulalya… ya acabe con las mocosas… el camino está servido para ti…”

 

- “¿Estas segura Crabé?” – La miró inquisidoramente. 

 

- “Ya revisé el lugar, esta desierto, no escaparon a mi ‘Black Ball’ (fue un nombre que se me ocurrió a ultimo momento) sus cuerpos se desintegraron”.

 

- “De igual manera no puedo hacer nada hasta que el Señor Oscuro me de la orden” (nada que ver con Harry Potter cualquier coincidencia es solo eso) - Suspiró por la impotencia – “Bueno no importa, ahora tienes la orden de buscar energía espiritual… tu te encargas”.

 

- “¿Ahora?” - Puso cara de perrito a lo cual la otraa le respondió con una mirada implacable y amenazadora.

 

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   La princesa de la Luna estaba aun lamentándose por no poder hacer nada, veía a sus amigas con tanta impotencia por no poder despertarlas, por ser tan cobarde, por no poder hacer nada sola. Se preguntaba interiormente qué era ese lugar y si estarían ahí mucho tiempo. Muchas ideas pasaban por su cabeza a la velocidad de la Luz y cada una peor que la anterior, deseaba ahora saber de Darien… ¿Darien? No, no tenia que pensar en alguien como él, tenía que pensar en como salir de ese lugar. Tenia que pensar en rescatar a sus amigas…

 

- “Princesa Serenity de la Luna Creciente…” – Una voz hizo eco en el vació.

 

- “¿Qué?” - Nuevamente ese estremecimiento, pero esta vez había un hombre frente a ella, un hombre de gran altura y facciones finas, un hombre con barba canosa al igual que su cabello, quien llevaba una vestimenta color blanca, tan blanca que paresia que la luz provenía de ella. Serena no quiso responder, algo le decía que esperara.

 

- “Princesa Serenity de la Luna, hija de la grandiosa Reina Serenity… es un gusto verte en persona, aunque me hubiese gustado que haya sido en alguna circunstancia diferente”.

 

- “¿Quien eres?” - Por fin se había animado a hablar.

 

  Aquel hombre infundía respeto y temor, algo que Serena no pasó desapercibido. El hombre pareció reaccionar a lo dicho por la rubia.

 

- “Disculpa que sea tan descortés, lo que sucede es que no estoy acostumbrado a presentarme, veras todos me conocen… mi nombre es Ario y soy un Angel”.

 

- “¿Un Angel?” - Serena estaba aun muy dudosa de aquel desconocido, ciertamente para ella no le significaba nada saber su identidad, solo quería saber qué estaba haciendo en ese lugar.

 

- “Soy el Angel de la energía espiritual y física, soy el Angel de la Luna y el Sol”.

 

- “¿El ángel de la Luna y el Sol?” - Ciertamente eso la había tomado por sorpresa. – “No entiendo…”

 

- “No es importante que lo entiendas, lo importante es que sepas por qué estas en este lugar… no deberías dudar tanto de mí, ya que yo he sido quien te ha salvado a ti y a tus amigas” - Serena iba a decir algo pero este no la dejó hacerlo – “Seré sincero. A nosotros no se nos permite interferir en la vida de los hombres a no ser que sea un caso verdaderamente especial… y como podrás suponer este es uno de estos casos” – La voz del anciano en todo momento fue calmada e impasible cosa que hizo dudar a Serena de la verdadera gravedad de la situación – “Lamentablemente tenemos que interferir en contra este enemigo ya que el causante de esto es precisamente uno de nuestros miembros, es por eso que necesito que busques, que encuentres a Ruto”.

 

- “Ellos la están buscando…” - Comenzó a recordar todo lo que tiene que ver con la chica nueva y la vez anterior donde una mujer se refirió a ella con ese nombre.

 

- “Si, pero ella es necesaria para acabar con el enemigo, por eso la necesitan”.

 

- “Pero yo sabia que era por otra cosa”.

 

- “A mí no me importa lo que te hayan dicho” - El anciano endureció mas su semblante – “Lo único que quiero es que despiertes a la antigua guerrera que hay dentro de ella, porque será lo único que podrá acabar con ese mal que se ha desatado. Según tengo entendido tú ya la conoces”.

 

- “¿Yo? – El recuerdo de la voz de esa mujer llamando a esa niña volvió a su mente.

 

…Nos volvemos a encontrar Ruto…

 

- “Si es así la tarea será mas fácil… yo te brindaré el poder de los Ángeles a ti y a tus guerreras para que combatan al enemigo pero sólo si prometes encontrarla… a ella y a las demás…”

 

- “¡¿Hay mas?!” - Dijo sobresaltada, pues la tarea se veía ante sus ojos muy difícil.

 

- “No te preocupes porque una vez que despiertes a la primera, las demás lo harán en seguida”. – Ario comentó de manera que el problema se vea simple de esa manera. -  “¿Aceptas?”

 

  Serena comenzó a meditar. La verdad, primero comenzó a procesar la información de manera que todo calzara lo más perfectamente posible. Ella como Sailor Moon tenía el deber de proteger su planeta, por ese lado las cosas estaban claras. Pero por otro lado, por el lado del sentido común tenia que pensar muy bien en lo que Akari, su nueva amiga quería, porque sin duda la guerrera que busca es Akari Kibo. Esa reflexión la llevó recordar lo que sintió la vez que se transformó por primera vez en Sailor Moon, lo confundida que estaba y lo atolondrada que era, todo lo que tuvo que sufrir y todas las veces que temió por su vida y la de las demás, y de pronto vio lo que podría ser su vida reflejada en un alma inocente como la de Akari, todo lo que tendría que sacrificar.

 

- “El deber de una Sailor es proteger sus ideales ¿cuales son mis ideales? Mi ideal es la felicidad de la gente, debo proteger el mundo, así es la vida, de un momento a otro pasas de ser ‘algo’ a formar otro ‘algo’, un algo completamente distinto” - entonces abrió los ojos y muy segura de su respuesta. - “Si, Acepto”

 

- “Perfecto” - El hombre extendió sus manos y la habiitación se lleno de luz, una luz tan grande y segadora que cubrió el lugar.

 

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- “¡Serena! ¡Serena despierta!”

 

Abriendo los ojos lentamente

 

 “¡Chicas… están bien!” - Se lanzó a sus amigas, se puso de pie y se dio cuenta que estaba en medio de un gran cráter. Por un momento creyó que lo que ocurrió antes había sido un sueño, pero al ver a sus amigas sin ni un rasguño no pudo más que agradecer en silencio.

 

- “Nos tenias preocupadas, hace rato que no despertabas”. - Se acercó su amiga peliazul.

 

- “Pensamos que te podía haber ocurrido algo grave” - El semblante de la guerrera de fuego lucia muy preocupado, por alguna razón algo le decía que no era pura suerte que estuvieran con vida.

 

- “No se preocupen, ya estoy bien… y ¿ustedes?”

 

- “Demasiado bien” - Dijo la guerrera de Urano con una incomodidad e inconformidad al ver que su cuerpo no tenia ni una marca de batalla.

 

- “Ya Haruka, no empieces, tenemos que agradecer que estemos bien”. - La mujer le dedicó una mirada enojo por el atrevimiento de la Sailor del amor. – “Hay! ¡No me mires así!”

 

- “Por cierto princesa ¿Usted no sabe nada de lo que sucedió? Porque yo también encuentre extraño esto”.

 

- “Setsuna tiene razón, no tenemos ni un rasguño”. - Dijo Michiru al constatar que en su cuerpo no había ni un rasguño.

 

- “Deberíamos estar muertas ¿cierto?”

 

- “Hay! Mina ¡cállate!” - Lita la reprendió por el comentario.

 

   Serena estaba indecisa ¿Decirles la verdad y enfrentarse a un buen rato de interrogatorio? O ¿dejar esto para otro día, en el cual se sienta mejor?

 

- “Chicas, chicas, por qué no dejamos de discutir, es que pronto llegará gente a ver lo que sucedió y pues…” - Serena trataba de apaciguar la situación.

 

- “¡Ya vámonos!” - Ordenó Rai, nadie se movió de su lugar.

 

- “¿No va a responder princesa?” - Setsuna la miraba directamente a los ojos como si quisiera atravesar esa mirada y encontrar la verdad por si misma, o por lo menos encontrar un detalle que delatara a la princesa.

 

- “No se de que hablas” - Una gota delatora se deslizó por su cabeza, las Sailor exteriores quedaron desconformes con la respuesta de la princesa pero tenían razón, no podían quedarse ahí.

 

- “¿Nos vamos mamá Setsuna?”

 

- “Yo me voy… ¡adiós!” - Amy se fue antes que todas, así cada una se fue por un rumbo distinto hacia su casa.

 

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Residencia Tsukino

 

- “¡Serena por dios! Creí que algo malo había pasado, es que de pronto sentí una angustia tan grande que… ¿Serena?” - Serena se encontraba sentada en su cama.

 

 De pronto le habían venido unas ganas enormes de sacar de un baúl unos implementos para hacer pulseras, recordó que hace algún tiempo sus amigas se lo regalaron para una ocasión especial. Comenzó a elegir unas mostacillas de colores muy lindos. Estuvo mucho rato entretejiendo hilo y piedritas hasta que formó algo aceptable como pulsera, se la probó y no le quedaba mal así que la guardó en la mochila y luego la azotó contra el piso. Luego se recostó en su cama a pensar.

 

- “Ahora que has terminado de hacer las estupidezes que estabas haciendo ¿me puedes decir porque la energía de las Sailors había desaparecido?” - Luna la miraba duramente, estaba algo enojada porque Serena no le había querido responder.

 

- “Ario”. - Se detuvo un momento para ver la reacción de la gata pero esta ni se inmutó – “¿Conoces a Ario el ángel de la Luna y el Sol?” - La gata movió la cabeza negativamente – “Creí que iba a morir, creí que nosotras íbamos a morir pero él nos salvó y no solo eso, nos dio nuevos poderes…”

 

- “Espera… no estoy entendiendo nada, explícame desde un principio ¿Por qué iban a morir?”

 

- “Lo que sucede es que nos ataco el enemigo, ese enemigo que hace tiempo no nos atacaba” - Al oír eso la gata se estremeció, comoo si le hubiese dado frió. – “bueno, esa mujer Crabé nos dio el ataque final y casi morimos si no es por ese hombre… Ario”.

 

- “¿Crabé? ¿No se llamaba Eulalya?” – Preguntó Luna confundida.

 

- “Bueno, nos atacó otra mujer, pero que es aliada al enemigo, bueno lo que sucedió es que…” - Miró la Luna, estaba casi llena, realmente eso la apaciguaba, se sentía bien de poder ver la Luna en un momento así. – “Tengo que encontrar a Akari porque es la guerrera que ellos andan buscando y… ella es mi amiga y… ella no sabe nada… me siento muy mal por todo eso…”

 

- “¿Quien es Akari? ¡Y explícame eso de nueva guerrera!”

 

Dio un suspiro al ver que su gata no sabia nada – “Ruto, Akari es Ruto, lo que sucede es que algo pasó la vez que atacaron el parque, el enemigo la andaba buscado y no se que sucedió, pero lo que sea que halla pasado hizo que esa chica aparentemente no se acuerde y lo peor de todo es que no se como despertarla y… hay! Estoy hecho un lío con todo esto, mejor me voy a duchar “- Y así lo hizo.

 

“Pero Serena y… PERO SIGUE EXPLICANDOME!!”

 

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En la oscuridad de algún lugar

 

  Un hombre daba un golpe en el brazo de su trono y la copa de cristal que reposaba en él se estrelló y estalló en muchos pedazos.

 

- “¡Como que no la recuerdas!”

 

- “Lo siento mi Señor… No puedo recordarla. El Angelito ese me removió ese recuerdo…” - La mujer de cabellos fucsias se disculpaba ante su señor, al pronunciar la palabra “angelito” lo hizo muy despectivamente.

 

- “¡Pero cómo no vas a recordar nada!” - La voz de ultratumba resonaba por toda la habitación que por cierto era tan oscura que no se distinguía en donde terminaba.

 

- “Ya le dije que recuerdo todo menos su rostro, me removieron el recuerdo de su rostro para que no la encontrara nuevamente”.

 

- “¡Maldita mocosa! Menos mal no podrá protegerla siempre porque tarde o temprano Ruto llegará a mi… jajaja!” - La risa volvió a resonar en toda la habitación, era una risa muy tétrica que llegaba hasta el fondo del alma y la hacia temblar.

 

- “Si… mi amo” - Dijo con cierta decepción en su rostro, se sintió algo frustrada así como impotente por no poder darle en el gusto a su ‘amo’

 

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- “¡Santo cielo! ¡Voy a llegar tarde!”

 

- “La misma rutina de todos los días” - Suspiró la gata al ver la estela de humo que dejaba su ama por la ventana.

 

- “No llego, no llego, no llego ¡Llegue!” - Rápidamente se fue a su salón rogando para que las clases no hayan empezado, abrió violentamente la puerta del salón y se sorprendió al ver que el profesor se matemática milagrosamente no estaba, dio un suspiro de alivio y se fue a sentar a su asiento y se dio vuelta para conversar con sus amigas – “Que bueno que no me sorprendió el maestro ^ ^”

 

- “¿No supiste?” - Amy se acercó a ella – “El maestro está en el hospital, junto a toda su familia y otras personas mas que al parecer sufrieron todas de desmayos repentinos y aun no despiertan…” - Serena estaba con los ojos abiertos atenta a lo que contaban.

 

   En ese momento se acercó la chica nueva, Akari para dar su parecer.

 

- “Algunos dicen que se trató de una misteriosa sombra que ¡les drenó la energía!” – Con una voz misteriosa.

 

- “¿Que?” - La rubia de odangos abrió mucho más los ojos.

 

- “De seguro esos, son solo cuentos”. - Lita trataba de disminuir la gravedad de la conversación. De pronto se abre la puerta violentamente y entra una sobresaltada Mina la cual causó mucha risa en todo el salón, esta al sentirse como una tonta se fue a sentar rápidamente cerca de sus amigas para ponerse al corriste.

 

- “¡Ya llegue!” - Dijo la rubia del amor.

 

- “Ya nos dimos cuenta… ¬¬” - Dijo sarcásticamente la guerrera del rayo.

 

- “¿Y porque no está el maestro?” - Preguntó inmediatamente al notar la milagrosa ausencia del maestro de matematica.

 

- “Está en el hospital”. - Le informó Amy.

 

- “Hay! Que bueno noticia!”

 

- “¡Mina!” - Gritaron todas.

 

   Serena sintió que si iba a hacer lo que debía, este era el momento perfecto.

 

- “Oye Akari, ¿podrías acompañarme un momento?” - La joven asintió a la petición de Serena, pero sus amigas se quedaron con incertidumbre, Serena les hizo una seña para que no se preocuparan y así las chicas pudieran hablar con más calma.

 

Una vez fuera en patio…

 

- “Quiero hablar contigo, y quiero que me respondas con la verdad”. - Esto lo dijo muy seriamente de tal forma que la muchacha se sintió intimidada.

 

- “¿Sucede algo Serena?”

 

- “¿Tu no te acuerdas de mi? ¿No recuerdas haberme visto antes? ¿Antes de entrar al colegio? - La joven negó con la cabeza. – “¿No reecuerdas cuando te atacaron en el parque?”

 

- “¡¿Atacarme?!” - La chica estaba muy sorprendida. Inmediatamente pasó por su cabeza un sujeto asaltándola o algo por el estilo.

 

- “¿Como no te vas a acordar? ¡Si yo estaba ahí contigo!” - Serena comenzaba a perder la paciencia pues su amiga no parecía entender.

 

- “Serena me estas asustando” - La joven comenzó a temblar pero no sabia porque.

 

- “¿No recuerdas que esa mujer te llamó Ruto? - Serena se estaba desesperando.

 

- “¿Ruto?” - Su corazón dio un latido fuerte - “Ruto…me suena, lo he escuchado antes

 

- “¿No me vas a responder?” - La rubia no le quitaba la mirada de encima esperando cualquier reacción que la delatara.

 

- “¡Es que no sé de que estas hablando! ¡No sé, no sé, no sé!” - La chica negaba con la cabeza una y otra vez como si estuviese loca. De pronto Serena razonó, tal vez no estaba en condiciones de lanzarle una noticia así, o tal vez alguien esta jugando con su mente, o solo era un bloqueo.

 

- “¡Ya! Esta bien, disculpa, solo cálmate… si no lo recuerdas, está bien…” “será mas difícil de lo que pensaba… tendré que encontrar un momento y lugar adecuado…” - Ella la abrazó mientras que la joven aun estaba como traumatizada o en una especie de shock.

 

- “Lo siento Serena, pero en verdad no sé de que me hablas, no te recuerdo de antes… no lo recuerdo”. - A la joven le comenzaban a salir lagrimas.

 

- “Ya, volvamos a al salón, que las chicas deben estar preocupadas…”

 

- “Si…”

- “Ah! Por cierto, toma” - Reviso su bolsillo y sacó de el la pulsera que había hecho la noche anterior.

 

- “¡Vaya! Serena es hermosa” - Le pidió a Serena que la ayudara a ponerse la pulsera, le quedó muy bien – “¡Es muy bonita! Gracias” - Le dio un abraso. Y extrañamente volvió a ser la misma chica alegre de antes, al parecer no recordaba la conversación reciente.

 

- “La hice pensando en ti…” - Dijo en un susurro.

 

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Segundaria

 

- “Hana, ¿te gustaría acompañarme a almorzar?” - Le propuso Hotaru a la chica que se sentaba a su lado en el salón.

 

- “Esta bien, pero antes tengo que ir a buscar a alguien…”

 

- “Si no puedes mejor me voy ¿si?”

 

- “Dije que esta bien”. – Repitió malhumorada. Y se fue.

 

- “Por qué me odiará tanto, yo solo trato de acercarme a ella pero…” - En eso ve que se acerca con otra chica la cual tiene el cabello castaño claro liso el cual le llega a la cintura y los ojos azul zafiro. Se sientan las tres bajo un árbol.

 

- “Ella es mi hermana… Sora”. – Se la presentó sin mucho ánimo.

 

- “Mucho gusto” - Hotaru le extendió la mano temiendo que fuera tan fría como su hermana pero se llevo una gran sorpresa.

 

- “¡El gusto es mío! hey! Hana me da mucho gusto que por fin hayas hecho una amiga, de verdad… ¡eso te haría muy bien!”

 

- “Vaya que opuestas son… pero ambas son muy parecidas, son como dos gotas de agua solo que ella tiene el pelo liso y ojos azules, tambien el color de pelo es distinto… Hana lo tiene caoba” - Pensaba la pequeña de ojos violeta mientras comparaba a ambas. Y mientras las miraba fijamente sintió que una energía extraña brotaba del cuerpo de ambas, supuso que tenia que investigar el por qué.

 

- “¿Por qué te me quedas mirando? ¿Tengo comida entre mis dientes? Ahh es que debe ser porque hablo mucho”. - Las palabras salían una tras otra de la boca de la joven hermana de Hana causando que Hotaru se ría.

 

- “Eres un fastidio… ¬¬” – Refunfuñó la menor.

 

- “Pues fíjate que tú no eres nada una persona amigable, al fin y al cabo yo me voy a quedar con tu amiga!”

 

- “Madura por favor! Que me estas dejando en ridículo”

 

- “¿Por que? ¿Solo porque soy tu hermana mayor y quiero divertirme? Pues déjame decirte que te estas volviendo mas amargada de lo normal! Hey! Por cierto niña como te llamas?”

 

- “Hotaru Tomoe”. - Dijo tímidamente la pequeña.

 

- “¡Que lindo nombre!”

 

   Así siguieron con a hora de almuerzo…

 

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En cierto lugar de la ciudad…

 

- “Que agradable volver… Me pregunto si las cosas han cambiado en este ultimo tiempo…” - Comenzó a recordar ciertas cosas del ppasado – “Definitivamente es agradable volver después de tanto tiempo” - Ciertamente ese joven iba pajareando y no se daba cuanta por donde iba. Hasta que un choque lo hizo reaccionar.

 

- “Auch! ¡Fíjate por donde caminas!” - Se encontró con una melena rubia inclinada recogiendo sus cosas.

 

- “Lo siento” - Se disculpó, pronto quedó impactado por la belleza de la joven de ojos azul cielo y cabello rubio el cual le llegaba hasta la cintura.

 

- “No importa” – Se apresuró a ayudarle a la joven a recoger sus cosas, mientras lo hacia algo en ella le recordó a una persona espacial para el.

 

- “¿Porque me miras así? ¡No me gusta que me mires así!” - La joven se inquietó. Pero este no reacciono – “ehh… podrías pasarme mis cosas, tengo que irme”.

 

- “Oh! ¡Si claro!” - Le devolvió sus cosas y la joven emprendió rumbo – “Oye! Espera” - La joven se detuvo pero no volteó a verlo – “¿cual es tu nombre?”

 

  La muchacha arqueó una ceja, siguió caminando pero de pronto se detuvo.

 

- “Amai…” - Y nuevamente emprendió su camino, pero luego se detuvo otra vez y esta vez si volteó a verlo – “y… ¿cual es el tuyo?”

 

- “¿El mío?... Seiya Kou” - Luego estos personajes prosiguieron sus caminos.

 

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En la oscuridad de algún lugar

 

  Un personaje singular estaba en un trono, solo que esta vez se estaba retorciendo de dolor.

 

- “¿Te duele, Oscuro?” - De las sombras apareció una figura con un traje gris, su rostro no se alcanzaba a ver.

 

- “¡Deja de molestarme!” - La figura del Señor Oscuro tosía cada vez con más fuerza.

 

- “Sabes que no te dejaré, no hasta que me devuelvas lo que es mío”

 

- “¡No lo haré!” – Hablaba con dificultad.

 

- “Si lo harás y pronto ¿Sabes por qué? Porque el estar en este sistema de este lado de la galaxia te roba mucha energía espiritual… por ser de energía positiva. La energía espiritual de los humanos no te servirá para seguir utilizando tus propósitos, la única forma de hacerlo es encontrando la llave…”

 

- “¡La encontraré!” – El esfuerzo por responder le provocó un agudo dolor en el pecho.

 

  El hombre vestido de gris solo sonrió.

 

- “Yo lo voy a evitar porque nunca permitiré que le hagas daño al amor de mi mejor amigo…”

 

  El hombre materializó una rosa blanca, la olió y luego se la acercó a Oscuro quien la rechazó en un arrebato gruñendo.

 

- “Tu amigo ya esta muerto ¡Acabado!”

 

- “No, no lo está, está ahí” – Señalando el pecho del personaje sufriente. – “Y lo encontraré” - Luego este misterioso hombre desaparecce y el Señor Oscuro se queda solo reflexionando.

 

- “No puedo permitirlo” - Luego unos gigantescos deseos de toser se le vinieron encima. Mientras tanto lejos de ahí ese mismo personaje estaba reflexionando también.

 

- “No dejaré que le hagan daño a Ruto, es una promesa que voy a cumplir a mi amigo… ya veras que pronto todo volverá a ser como antes…”

 

Continuará...

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