(Capitulo 15)

UNA NUEVA VIDA

 

 

“Yaten… Yaten…”

 

   Mina se movía por una especie de corredor oscuro. Al final existía una luz la cual delineaba la silueta de un hombre del que estaba segura se trataba del Amor de su vida.

 

  A cada paso parecía que retrocedía y eso la desesperaba.

 

“¡Yaten ayúdame!” – Pero la figura no se movía. Cuando Mina al fin pudo percibir que estaba avanzando se sintió feliz – “¡Yaten te amo!”

 

    …¿Qué has dicho?...

 

“No” - Mina se detuvo en seco solo para darse cuenta que el dueño de esa voz era… - “…Malachite…”

 

   …Prometiste amarme para siempre…

 

“Yo--” – No pudo seguir porque otra voz la interrumpió.

 

  …Prometiste no amar a nadie y solo dedicarte a servir a la princesa…

 

“No” – Esa voz… esa voz solo podía ser de alguien.

 

   … Prometiste no entregar tu corazón a nadie…

 

  Frente a ella estaba alguien que perteneció a su pasado como Sailor V y ver su aspecto encapuchado le recordó aquella promesa que le hizo en el lecho de muerte.

 

“…As…” – Mina bajó la cabeza y en sus mejillas se esparció un hilo de lagrimas. – “Lo siento Anubis… no quise olvidar mi promesa… no quise hacerlo”

 

   …Fui tú único y verdadero amor, no debes amar a nadie más…

 

“Es verdad…” – Dijo a Malachite – “Ahora puedo recordar que tu y yo ya nos conocimos… en el Milenio de Plata… en el Torneo de Reyes ¿Por qué?”

 

   …Tú sabes la respuesta, nadie más sabe la respuesta…

 

  Ambos sujetos frente a ella desaparecieron, así como la luz tenue.

 

“Yaten…”

 

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Preparatoria

 

“¿Qué le sucede a Mina? Ha estado extraña hace varios días. Siempre hablaba de chicos y ahora ni siquiera los mira ¡Ni siquiera a Yaten! Estoy preocupada”

 

“Yo también lo he notado Lita, Mina ya no es la misma” – Opinó Serena desde su asiento.

 

  La susodicha estaba centrada en un libro de matemática, eso era lo único que la alejaba de su naturaleza. De reojo miró a Yaten y este extrañamente la estaba mirando ¿Acaso estaba preocupada por ella? No, eso jamás ya que desde siempre supo que él ni la estimaba y solo la estaba utilizando. Ella es la Diosa del Amor.

 

Vaya, nuevamente me sorprendo pensando en ella ¿qué me está pasando? Recuerdo ese beso como si fuera el suceso mas importante de mi vida y… curiosamente sucedió lo que quería, ahora no la tengo colgada a mi como de costumbre y eso… a veces extraño sus chillidos… ya me cansé de luchar contra mi mismo y acepto que la vida sin esa Mina de antes ya no es la misma, ya no tiene esa chispa” – Pensaba el joven mientras era observado por mas de algunos.

 

Yo no quería quererte y no lo pude evitar

Creí poder contenerme, pero a mi corazón no lo puedes atar

 

Y yo no sé mi amor que hago buscándote. Si te gano pierdo libertad

Y yo no sé mi amor que hago besándote. Si yo no me quiero enamorar

 

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“Estoy preocupado por ella” – Se desahogaba el gato blanco con la gata negra.

 

“Lo sé y pienso que está confundida ¿Crees que esté recordando?”

 

“No lo sé, aquella vez me contó que había soñado con Malachite y con As”

 

“¿As?” – Parpadeó sin entender a que se refería.

 

“Si, ese fue el principal enemigo con quien combatió Sailor V en aquella época cuando el Negaverso recién comenzaba a manifestarse”

 

“Ah, entiendo ¿Y porque debería soñar con él?”

 

“Es que…” – Artemis dudó un poco ya que tal vez no era correcto hablar de ese tema, pero finalmente accedió viendo la curiosidad de la Gata negra. -  “Gracias a él se enteró definitivamente de la existencia de la verdadera princesa de la Luna. Verás, él en el Milenio de Plata siempre estuvo enamorado de ella pero Mina nunca lo conoció y por razones del destino se reencontraron pero como enemigos… él antes de morir la hizo cumplir una promesa: Nunca debía entregarle el corazón a nadie y solo dedicarse a servir a la princesa”

 

“Eso es injusto”

 

“Pero Mina en ese tiempo era una chiquilla inmadura y a penas sabía lo que quería. Aceptó la promesa y aunque todo este tiempo haya sido coqueta con quien sea nunca se había enamorado tanto como lo está -aparentemente- del joven Yaten, por eso pienso que se trata solamente de su conciencia que la está haciendo cambiar”

 

“Eso espero, porque si recuerda aquel incidente sería muy duro para ella”

 

“Pero hay que reconocer Luna, que si recuerda todo podría utilizar mejor su poder” – Añadió Artemis exponiendo un punto importante.

 

“Eso también es cierto” 

 

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Templo Hikawa

 

“Señorita Rai ¿Nuevamente faltó a clases?”

 

  Rai estaba paseando por los pasillos del templo con la vestimenta de sacerdotisa. Nicholas al verla se preocupó, el aspecto de ella era diferente a como solía sorprenderla.

 

“Si, es que estoy esperando a alguien”

 

“A él ¿verdad?”

 

“¿Qué te importa?” – Trató de ser lo mas dura posible pero algo le impedía recuperar ese carácter explosivo… simplemente estaba pasiva.

 

“¿Le pasa algo señorita--?”

 

“Iré a la habitación del Fuego, si él llega toca tres veces” – Comenzó a caminar pero se detuvo de improviso. – “Ah, dile a la señora Soledad que tampoco me moleste ¿de acuerdo?”

 

“Si”

 

  Al llegar a la habitación se encerró con llave. Estaba demasiado pensativa y constantemente sentía que el corazón se le aceleraba y lo único que quería saber era porque. Se sentó a meditar.

 

Debo concentrarme en encontrar el motivo de mi perturbación” – Meditó unos minutos hasta que poco a poco cayó en un profundo sueño.

 

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  Darien caminaba rumbo al templo cuando sintió una vibración en el bolsillo. Cuando enfocó la vista en el objeto se dio cuenta que algo también brillaba y se escondió entre unos arbustos para comprobar lo que estaba pasando.

 

Las gemas” – Las cuatro gemas estaban vibrando pero solo una de ellas brillaba ¿Qué significaba eso?

 

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“¿Qué haces aquí?”

 

“Acaso no puedo caminar por este castillo”

 

“Me estorbas. Voy a ver al príncipe Endymion” – Dijo muy orgullosa. Pero la mano de Jedite sostuvo su brazo en el momento que pasaba.

 

“Que pena, está muy ocupado como para interesarse en cosas insignificantes”

 

“¿Qué has dicho?” – De las manos de Rai se formaron pequeñas bolas de fuego con la clara intención de ser impactadas en el rostro de ese imbécil.

 

“Oh oh, ten cuidado” – Él se le acercó velozmente para tomarla con una mano en la cintura y la otra en cuya mano se formaban las bolas de fuego. – “Dos podemos jugar con fuego” – Ella estaba sorprendida por esa actitud.

 

  No pudo evitar sentir un hormigueo en el estomago y la mano en la cintura la hacia alucinar. De pronto los labios se fueron acercando y Rai se dejó llevar hasta que quedaron a unos milímetros de distancia. Ya compartían el mismo aire.

 

“No sé que le ves al Príncipe Endymion… pero si se llega a enterar que te dejas llevar tan fácilmente nunca te va a tomar enserio”

 

  De pronto la furia se apoderó del cuerpo de la pelinegra. De la otra mano escondida salió una esfera gigante de fuego la cual quemó parte de las ropas de Jedite, éste saltó asustado e intentando apagar el fuego que amenazaba con incendiarlo. Al ver que la situación se estaba poniendo fea salió corriendo. Ella una vez que se encontró sola se dejó caer en el suelo, apoyó las manos en las alfombras reales, lentamente se fue formando un hueco en ellas. Las lágrimas de impotencia se esparcieron libremente.

 

Toc toc toc

 

  Rai regresó a la realidad al escuchar la puerta. Se arregló un poco y se puso de pie para abrir.

 

“Señorita Rai hace rato que llevo tocando y…” – No pudo seguir hablando porque inmediatamente se dio cuenta de los surcos que adornaban las mejillas de la sacerdotisa. Esta, ignorando la preocupación de Nicholas, se fijó en Darien quien también la miraba confuso. 

 

“Oh, Endy—digo Darien, pasa, te estaba esperando” – Dijo atropelladamente. Antes que Nicholas pudiera decir algo ya lo habían dejado afuera, se encogió de hombros y se resignó a seguir con las labores del templo.

 

“Es verdad lo que dice Nochotas, se nota que estuviste llorando”

 

“¿Verdad?” – Rai se tocó la mejilla solo para comprobar que estaba algo húmeda – “Es verdad” – Luego recordó parte de lo que sucedió anteriormente en donde mencionaba al príncipe Endymion. Decidió contarle.

 

  Al cabo de unos minutos Darien ya comprendía porque una de sus gemas brillaba más que las demás.

 

“Si, la verdad es que no recuerdo mucho lo que pasaba en ese tiempo, solo me acuerdo que por un suceso muy importante conocí a Serena y nunca la pude olvidar… Recuerdo que ella era muy rabiosa y picota…” – Repentinamente un recuerdo fugaz apareció en la mente del joven donde se veía con una hermosa joven de cabellos dorados besándose apasionadamente sobre el césped, siendo ocultados por la naturaleza.

 

“¿Ves lo que digo? Estoy segura que hubo un suceso muy importante que hizo que todos nos conociéramos en la época antigua. Es verdad que lo único que recordaba del Milenio de Plata era que nosotras éramos las guardianas de Serena y que aquel día todos morimos a manos de los generales del Negaverso y la Reina Beryl”

 

“Si, es mas o menos lo que yo recuerdo” – Razonó el joven con una mano en el mentón.

 

“Pero hay algo que me tiene muy pensativa ya que si lo recuerdo bien, cuando fuimos atacadas por ellos nosotras no queríamos combatir ya que…” – Rai se ruborizó al sentir nuevamente el hormigueo. Lo siguiente lo dijo tímida y casi inaudiblemente – “ya que al parecer los conocíamos de antes y… nos llevábamos bien”

 

“Lo curioso es que yo también recuerdo haberlas conocido antes pero en otras circunstancias ¿Crees que a parte del Milenio de Plata nos hayamos encontrado en otra reencarnación?”

 

“No sé” – Se encogió de hombros.

 

  Siguieron con el entrenamiento de Darien ya que ese es el único motivo por el cual ella lo acepta en el Templo… el Único.

 

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 Departamento de Lita

 

    El sonido seco de un dedo presionando ‘Stop’ en la radio volvió a todas a la realidad.

 

“Está muy buena” - La felicitó Mina. – “Ya me gustaría emerger así de rápido”

 

“Si” – Asintió apenada por todos los buenos comentarios que recibe de todos quienes escuchan el primer tema de Akari. Aunque mas que entusiasmada estaba algo nerviosa.

 

“Pero la voz de Serena en el coro le da un toque especial, casi no necesitaste efectos de sonido” – Habló Lita.

 

“Si no fuera por Serena no me atrevería”

 

“¡Porque a Serena y no a mi!” – Chilló la rubia entre pataletas.

 

“Es porque a Serena no se le van a subir los humos” ¬¬ - Le recordó la peliazul separándose del libro de Química III

 

“Tranquilas, el tiempo lo dirá” – habló conciliadoramente Akari.

 

“A propósito del tiempo ¿Supiste que los Kou asistirán a la segunda entrevista a la radio?” – Notificó Mina cambiando de cara inmediatamente.

 

“Si, ellos serán mis padrinos en el lanzamiento” – Amy y Lita se sorprendieron por los dichos pero Mina parecía estar mas informada que la misma Akari.

 

“En el colegio ya no está sucediendo nada interesante salvo las flores que le llegan a Lita”

 

“Es cierto, a veces me gustaría un poco mas de adrenalina ¿no les parece?”

 

“¿Adrenalina? ¿Qué les parece la adrenalina de prepararle una fiesta de cumpleaños a Rai?” – Dijo Amy despegándose nuevamente del libro.

 

“¡Es cierto! Lo había olvidado completamente” – Dijeron todas al unísono.

 

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“Gracias por acompañarme Bombón”

 

“No hay de qué Seiya, cuando quieras” – Rió mientras saboreaba un delicioso helado triple con chispas de chocolate (Yami!!! Que rico!!!)

 

“Ya, aquí es”

 

“¿Aquí?” – Serena arqueó una ceja buscando una razón lógica para estar en la puerta del parque de diversiones ¿Qué tenia que hacer él en este lugar? – “Este lugar… aquí venía con Darien…

 

“Ehh… solo busco a alguien que nos espera adentro” – Dijo Seiya simulando normalidad. Serena lo miró inquisidoramente pero luego aceptó pasar.

 

“Ahhh… es hermoso, justo como lo recuerdo… claro que ahora hay menos gente y ¡Mira, globos con formas!”

 

   Serena corrió hasta un hombre disfrazado de oso que sostenía miles de globos flotantes de brillantes colores y muchas formas (Casi todos con forma de corazón) Seiya rió y se acercó lentamente. Serena le apuntó un globo y Seiya se lo compró.

 

“¿Quieres subirte a la montaña rusa?”

 

“Mmmm… esta bien” – Respondió inocentemente.

 

  Pronto pasó el tiempo de un juego a otro y de un helado a golosina. Fueron a una caseta de fotografías y sacaron algunas copias. “¡Mira, yo quiero ese conejo!” señaló la rubia viendo un conjunto de muñecos en una maquina. Seiya, todo caballeroso, se arremangó las mangas de la camisa y se preparó para obtener ese peluche, después de todo no podía ser tan difícil.

 

  Después de diez intentos a Serena ya se le habían quitado las ganas de tener el peluche.

 

“Seiya mejor vamos a ese” – Él enfocó con la mirada hacia donde apuntaba la rubia y se sorprendió.

 

“¿A La Casa del Terror? ¿Pero si le tienes miedo?”

 

“Si pero…” “Me recuerda mucho a Darien” – Un recuerdo fugaz de ella muerta de miedo abrazando a Darien apareció en su mente. – “…Si pero si le temo a una simple casa del terror ¿Cómo voy a poder enfrentarme el enemigo?” – Sonrió convenciéndolo.

 

  Serena entró tomada del brazo de su acompañante. Aunque simulaba estar bien, estaba predispuesta a asustarse y alerta a cualquier movimiento.

 

UUUUHHHHH

 

“Ahhhh!!!” – Ella fue la primera en gritar causando un efecto en cadena hacia todos los que la rodeaban. El brazo de Seiya estaba casi sin circulación.

 

Esta es mi oportunidad” – Pensó mientras intentaba abrazarla, pero justo cuando iba a hacerlo ocurrió una explosión que hizo que parte de la estenografía se derrumbara y un hueco se abriera en el techo.

 

“Esto no parece ser parte del espectáculo” – Ambos aprovecharon la oscuridad para escabullirse y llegar hasta la explosión. Ahí encontraron un Youma.

 

“Jajajaja me alimentaré de sus miedos mas profundos” – La gente se retorcía de temor mientras que una especien de estela salía de sus cuerpos y era absorbido por el Youma.

 

“Alto ahí, no permitiré que ataques a personas inocentes que lo único que desean es pasar una tarde en el parque de diversiones, soy Sailor Moon y te castigaré en el nombre… de la Luna”

 

“Soy una estrella fugaz que viaja por el espacio… soy Sailor Star Fighter  ¡Láser de estrella fugaz!” – El ataque llegó directo al monstruo destruyendo parte de él. Sailor Moon aprovechó la oportunidad para utilizar su ataque.

 

“Curación Lunar… Acción” – Haciendo toda una rutina artística.

 

  El Youma fue eliminado completamente y la gente pudo salir del lugar.

 

Minutos después.

 

“Me sorprende que aun queden Youmas en este mundo”

 

“Si, a mi también, pero dice Amy que donde se concentran las energías siempre existirá la posibilidad de crearse un youma”

 

“Bueno, para eso están las Sailor Scout” – Dijo Seiya con voz coqueta dispuesto a halagarla pero como siempre Serena no entendía las indirectas… o tal vez no quería entenderlas.

 

  Al salir del parque de diversiones encontraron algo que les sorprendió muchísimo.

 

“¡Que bello!” – Sobre el coche de Seiya -mejor dicho entre el limpia parabrisas- estaba el conejo que Serena había pedido. La rubia saltaba de alegría mientras que Seiya no sabía que pensar. De seguro se trató de algún chico que los vio y que quiso complacerla.

 

“Vamos” – Esta vez lo dijo mas fríamente. Ambos se sentaron y justo ella recordó algo.

 

“¿Oye y no que teníamos que encontrarnos con alguien?”

 

“¿Eh?” – Al principio no lo entendió, pero cuando recordó se puso una mano tras la cabeza y sacó la lengua graciosamente. – “Es que fue una pequeña mentirilla para que me acompañaras”

 

“¡Oi! Eres muy cruel” – Aunque en verdad no estaba sentida ya que lo había pasado de maravilla.

 

“¿Y… Adonde te dejo?”

 

“Ah, déjame en casa de Lita”

 

“Ya”

 

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Departamento de Lita

 

“¿Qué está pasando aquí?”

 

  Preguntó la rubia. Mina solo le había abierto la puerta y luego se perdió entre la multitud en actividad que circulaba en el departamento de Lita. De repente se escuchaban chillidos histéricos desde alguna de las habitaciones.

 

“No. A Rai le gusta mas este pastel”

 

“Estás equivocada, el año pasado le hice este y dijo que había quedado exquisito”

 

“Si, pero eso fue el año pasado, no esperes que todos los años le harás lo mismo ¿No?”

 

“¡No, pero si hacemos la fiesta en el templo el abuelo Hino se puede enojar!”

 

“Tienes razón” – Asentía avergonzada Mina.

 

“Mejor hagámoslo aquí mismo”

 

“Yo no tengo problemas” – Gritaba Lita desde la cocina.

 

  Serena no entendía demasiado de lo que hablaban pero las actitudes y la constante alusión a Rai se le hacia extrañamente conocido.

 

“Oh, Por dios ¡El cumpleaños de Rai es este fin de semana!” – Fue entonces que todos se percataron de la presencia de Serena y se unieron hasta tarde acordando lo que harían. 

 

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Cementerio

 

“Ni Akari ni Amai han querido venir a visitar la tumba de nuestra madre y hermano menor”

 

   Un leve viento jugueteó con los cabellos caoba de la menor de las Kibo. La luz era opacada por un frondoso árbol que entre alumbraba las palabras de una lapida simbólica.

 

“No te sientas por ello, estoy segura que aun no asumen esa perdida”

 

“Claro que si… es solo que aparentan como si ellos nunca hubiesen existido y eso… me da pena”

 

“Hana…”

 

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Preparatoria

 

“Me están mirando, me están mirando, me están mirando” – Mascullaba entre dientes y muy nerviosa Akari.

 

“Deja de poner esa cara de tonta y disimula” – Decía Mina dándose aires de superioridad ante el resto de la gente.

 

¿Disimular? Claro como a ella no la están mirando

 

  En tanto los hermanos Kou caminaban por el colegio completamente normales, sin tomar en cuenta que miles y miles de chicas los acosaban pidiéndoles autógrafos para el nuevo álbum que fue lanzado el día de ayer.

 

“Se me acalambrará la mano, estoy seguro”

 

“Ese es tu problema Yaten” – El fue el único que se dio mas tiempo en firmar autógrafos.

 

   En la sala Lita nuevamente era sorprendida esta vez por un frondoso ramo de rosas blancas.

 

“Oh pero que afortunada es” – Murmuraban el resto de compañeras.

 

Si sigue esto así pronto no tendré espacio en mi dormitorio” ^__^ UUUU

 

“¡¡¡Ahh!!!” – Akari al sentarse de dio cuenta que bajo el escritorio había un peluche todo aplastado y al sacarlo comprobó que era un regalo de un admirador secreto. – “¡Que pena mas grande!”

 

“Si quieres Bombón te puedo regalar todo eso y mucho mas” – Le insinuó allegándose mucho mas a ella.

 

“jejejeje” “Preferiría eso de un admirador secreto para no sentirme tan culpable

 

“Mmmm” – Taiki mientras se camuflaba tras un libro pensaba en la reacción de la peliazul al recibir alguna sorpresa similar.

 

“¿Te ayudo?” – El mayor de los Kou se sobresaltó al verse descubierto por la chica de sus sueños – “Es que hace rato que no avanzas y… pensé que tendrías problemas con algún término”

 

“No, pero gracias”

 

  Por el recreo gran cantidad de gente se acercaba al grupo de Serena esperando sin resultado colgarse a la fama de la estrella emergente, pero como siempre Mina fue categórica en decir:

 

“Ninguna mosca muerta pasará esta línea sin pasar este examen” – Y luego mostraba una especie de pergamino que le llegaba a los tobillos cuyas preguntas deducían que debían ser muy difíciles ya que hasta hora ninguna chica había sido merecedora de estar en el grupo. Así Mina se divertía y se le pasaban un rato las penas.

 

“Chicas, Luna me dijo que esta tarde nos toca entrenamiento” – Dijo la rubia recordando las palabras de la gata.

 

…Ni se te ocurra olvidarte de decirles a las chicas que hoy hay entrenamiento…

 

  A todas se les escurrió una gota.

 

“Ai No!!!” – Chilló Mina quien aun estaba adolorida.

 

“No nos podemos negar”

 

“Antes de ayer quedé muerta” – Reconoció Lita.

 

“Si pero recuerda que el enemigo está al acecho y si nos descuidamos podrían atacarnos en cualquier momento”

 

“Menos mal Coté ha disminuido el nuestro ya que últimamente nos había tratado como soldados preguerra” – Comentó la pelicastaña mirando hacia algún lugar.

 

“Aun así te veo mas musculosa” – La molestó Lita tomándole el brazo.

 

“¡Nunca creí tener que regirme por una agenda y ahora la tengo copada!”

 

“Es el precio de la fama” – Sabias palabras de Amy.

 

“Shi”

 

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“Menos mal esta vez si llegaron a tiempo” – Saltó la gatita de un árbol.

 

“Es que esta vez Serena nos avisó a tiempo Luna” – Todas miraron a Serena y esta colocó una mano tras la cabeza.

 

“¿Y que hay con Haruka y las demás?”

 

“Nada, van a venir en un rato mas, cuando Hotaru salga de clases” – Informó Amy.

 

“Entonces vamos a meditar un rato”

 

“¿Otra vez?” – Protestó Mina.

 

“A mi esto de meditar me está haciendo ver cosas extrañas”

 

“¿Qué has dicho Lita?” – Preguntó Luna curiosa.

 

“Si, es que… bueno seguramente estoy muy desesperada por tener novio”

 

“¿Qué fue lo que escuché Lita? Repítelo” – Dijo Mina atónita e interesada a la vez.

 

“¿No recuerdas nuestra apuesta con Rai? Tenemos que conseguir novio antes que ella” – Dijo muy segura la diosa de la Naturaleza.

 

“¿Segura que estás bien? Nosotras nunca hemos hecho esa apuesta” – Aseguró la rubia y luego miraron a Rai. Esta por alguna extraña razón estaba con el seño fruncido pensando. – “Rai ¿Tu hiciste una apuesta con Lita?”

 

“No” – Respondió sin prestarle demasiada atención.

 

“Vaya… yo juraría que así fue” – Lita encogió los hombros y se dispuso a meditar.

 

“Es posible que la meditación esté abriendo espacios en la mente de ellas… es posible que estén recordando parte del pasado ¿Debo interrumpir las meditaciones?”

 

  Todas estaban meditando, sus auras -cada una de un color característico- delineaban sus cuerpos. Poco a poco las marcas de sus respectivos planetas aparecieron iluminados en sus frentes. Definitivamente para Luna era un espectáculo maravilloso.

 

 

 

 

“¿Por qué no vamos al lago?”

 

  Esa voz a ella se le hacia muy familiar dentro de su mente, pero no porque la haya escuchado en algún sueño -aunque varias veces soñó con él- sino porque extrañamente esa voz la escuchó hace dos días… en el Crown Center.

 

“Pues entonces voy a ir yo solo, voy a cambiarme y quien quiera acompañarme es bienvenido” – Respondió la misma voz pero ahora con tono enojado ya que al parecer nadie de los presentes -que de momento eran muy borrosos- le tomó atención. Tal vez estaban muy metidos en sus asuntos.

 

  Ohh! pero estaba equivocado ahí, Mina oyó alto y claro los planes y una sonrisa maquiavélica cruzo su cara – ‘Si, esta es mi oportunidad’ -según ella- y sin que nadie lo notara tomo rumbo al lago.

 

  Mina estaba emocionadísima esta vez Andrew no podría resistirse, se metió al lago en solo su ropa interior y estando en el centro comenzó a nadar esperando la presencia de Andrew para iniciar el juego. Ya llevaba mas de tres vueltas al lago y empezaba a impacientarse, cuando sintió una presencia, poderosa se ocultaba tras los arbustos - ‘Andrew’ - pensó y sin mas en el centro del lago se paro -de algo le tenia que servir el ser la diosa del amor no- y con voz dulce y melodiosa empezó a entonar una canción o eso parecía, pero en realidad era una plegaria antigua que hacia que los alrededores se iluminaran con burbujas de colores que impedían la vista total, pero en cambio delineaban con total precisión las curvas de su cuerpo, y lentamente se deshizo de los restos de su ropa con ritmo cadencioso.

 

  Al cabo de unos segundos unos brazos la tomaron por sorpresa y la besaron con pasión. Ella respondió de la misma manera o tal vez con mayor pasión. Mina, no lo podía creer, el galante Andrew se había acercado y la estaba besando como nunca nadie la había besado, su cabeza le daba vueltas y sintió que si el no la estuviera abrazándola caería de rodillas por que sus piernas no le respondían. Perdió la fuerza y su plegaria se desvaneció, después de un buen rato abrió los ojos y lo que vio la dejo sin palabras -aunque no por mucho tiempo.

 

“¡Idiota!” - Y sin mas su puño se lanzo contra la cara de ..... Malachite.

   Este lo esquivo justo a tiempo, y lo atrapo con sus manos, una sonrisa apareció en sus labios,

 

“¿Qué?, no me vayas a decir que no te gusto”

“Eres un idiota, como te atreves a besarme“ - Los ojos de Mina echaban chispas.

“No lo sé estabas aquí sola, y tu cuerpo pedía que te besara. Además no creo que esperaras a nadie en particular ¿o si?” - Pregunto Malachite con aire de inocencia, y como Mina se negaba a confesar que todo estaba planeado, no pudo decir nada. - “Ja ja ja” - Rió Malachite con ganas – “¿Sabes? deberías confesar que te gusto” - Y la acerco hacia el con el puño que aun tenia entre sus manos.

“No es cierto” - Aseguró Mina, bastante nerviosa por estar cerca de su cuerpo tan bien formado.

“¿A no?” – Respondió Malachite con una sonrisa maliciosa – “Entonces ¿Por qué me correspondiste? y muy bien debo decir” - Al terminar de hablar lanzo una mirada apreciativa al cuerpo desnudo de Mina - “Y debo decir que luce mejor sin ropa”

   La cara de Mina se puso de un rojo imposible de describir y sin mas su aura floto sobre el lago.

“Cadenas de amor… ¡Atrapen!” - Unas cadenas doradas salieron de sus brazos y atraparon a Malachite, lo alzaron y lo dejaron inmovilizado de cabeza.

“Nunca, nunca te burles o subestimes a una guerrera de la luna o eso será tu muerte” - Finalizó Mina al mismo tiempo que se alejaba furiosa para cambiarse, dejando a un Malachite sorprendido.

 

‘Ella nunca utilizo ese poder en los entrenamiento’ - Y él lo debía saber bien pues siempre la observaba – ‘¿De donde salio tanto poder?’

    A Mina, en la realidad, le vino un escalofrío que llamó la atención de la gata. Se acercó un poco mas a ella viendo la perturbación en su rostro. De vez en cuando su seño se fruncía y su rostro se contorsionaba.

 

 

 

 

 

   Lejos de todos los problemas, en una pequeña pero acogedora biblioteca -tiene que ser pequeña, ¿Que haría una bbiblioteca grande en un lugar donde pelean?- dos figuras se encontraban noche tras noche después de sus entrenamientos, ambos se quedaban callados disfrutando de su mutua compañía mientras leían, aunque los últimos tres días los dos solo habían fingido leer, estaban mas ocupados en armarse de valor para decirse lo que poco a poco había crecido en su interior.

   El rubor creció en sus mejillas, cuando lentamente se acerco a él.

“¿Me podrías recomendar un libro de lectura ligera para descansar?” - preguntó.

“Claro, este” - Señaló un libro – “Te vendría bien, y lo puedes leer en tu cuarto si estas cansada” - Su voz sonó profunda y preocupada.

“NO” - Contesto ella muy rápido y sus mejillas ganaron tres tonos mas de rojo.

   Claro que estaba cansada, entrenó todo el día y llevaba dos horas leyendo sobre genética y sus aplicaciones, pero no iba a dejar su compañía por nada.

“Me quedare aquí si no te molesta” - Dijo de repente pensando que a lo mejor él quería estar solo.

“Por mi no te preocupes, te puedes quedar el tiempo que quieras” - Ella solo asintió y se sentó a leer.

  Dos horas después, su bella cabellera corta y azul rozaba la mesa de lectura, había caído en un sueño profundo sobre el libro que pretendía leer.

  Él la miraba embobado. No podía creer que sobre este mundo existieran criaturas tan frágiles y bellas. Parecía una ninfa del bosque, No, una ninfa del agua. Con mucho cuidado de no despertarla la cargo, y se dirigió a su propio dormitorio, al llegar con mucho cuidado la deposito en la cama que era de él, y una alegría inmensa lo embargó por tenerla dormida en su cama y en su cuarto. La besó en la frente y ella entre murmullos dijo Ziosss, quizás no fuera su nombre, pero él quería creer que si. Se sentó en la silla que estaba un lado y durmió velando por el sueño de su hermoso ángel.

   Rayos de sol se filtraban por la ventana rozando su cara, se despertó confusa, ese no era su cuarto – ‘¿que hago aquí?’ - se sentó y miro por encima de su hombro. Él dormía profundamente, con su cabeza apoyada en el borde de la cama, mirando a su alrededor se dio cuenta de que este era SU cuarto. Un rubor se extendió por toda su cara al imaginar que él debió de haberla cargado para llevarla ahí. Se paro con cuidado de no despertarlo, camino segura lejos de él.

 

Crrrraaaaaaaaaassssssssshhhhhhhhhhhhh

 

   Cayó sobre el piso al enredarse con la sabana, el ruido fue enorme y de inmediato el se despertó. Al verla su cara mostró preocupación y gentilmente la ayudo a levantarse.

“¿Estas bien?”

“S-si, gracias” - Ella no sabia si estaba nerviosa por la caída o por que su cuerpo estaba tan cerca del de ella, y entonces cometió su único error, lo miro a los ojos, se perdió en los profundos ojos azules que parecían revelarle el universo solo a ella, el tiempo se detuvo. Ella que siempre había creído que eso eran tonterías experimentó en carne propia el significado de la expresión al máximo. Él bajo la cabeza lentamente, podía sentir su aliento calido sobre su mejilla, sus labios pedían el beso – ‘Me va a besar, si por dios que me bese’ - Dios parecía estar de su lado esa mañana porque inclinando un poco mas su cabeza esos labios tan masculinos hicieron contacto con los de ella. Inició como un beso leve y gentil y poco a poco la urgencia reemplazó a la gentileza, sus manos fuertes empezaron a recorrer su cuerpo, ella le hubiera permitido eso y más.

   Él respiró fuertemente y se alejo, en su cara se podía ver el esfuerzo para contenerse y ella se lo agradeció. Solo se miraran. Las palabras salían sobrando, ambos sabían, muy dentro de su ser, que eran el uno para el otro y que era para siempre.


    Amy también tiritó. Emitió un gemido (¿Qué estaría pensando? Pensó Luna con el seño fruncido) Luego como si nada su rostro se apaciguó y un hondo suspiro salió de sus labios.

 

“Ya… llegamos” – Dijo Hotaru alegremente por ver a la princesa. Pero cuando encontró a todas meditando INCLUSO a Serena se silenció.

 

  Hana y Sora también venían con las outers ¿Con quien más iban a dejarlas? Haruka y Michiru las observaron seriamente pero Setsuna… Setsuna se notaba preocupada, la pregunta era ¿por qué?

 

  Luna decidió dejar de perder el tiempo y con voz autoritaria las despertó a todas. La mayoría -menos Rai quien esta acostumbrada a meditar- estaban mareadas y algo aturdidas.

 

“Ah, hola chicas” – Saludó Serena con una mano en la cabeza.

 

“No-puedo-mover-mi-cuerpo” – Chilló Mina quien fue ayudada por Lita

 

“No perdamos el tiempo y entrenemos”

 

Horas mas tarde

 

“Setsuna, sé que hace tiempo no hablamos del tema, incluso parte de mis recuerdos fueron borrados pero desde que tengo memoria estoy preocupada por la vida de las chicas”

 

“Ahhh…” – Suspiró abatida. – “Yo también me preocupo, Hotaru está teniendo estas visiones muy a menudo. Ella y la Princesa fueron las mejores amigas en el Milenio de Plata y mas que eso, fueron criadas juntas… ya sabes, después del incidente” – La cara de Setsuna que generalmente mostraba severidad se notaba cansada.

 

“Si” – Asintió entendiendo las palabras de la Sailor.

 

“Lo que me sorprende es que la Princesa aun no recuerde de su pasado”

 

“Debe ser porque no tiene curiosidad” – Analizó la gata.

 

“¿Sería mucho pedir que las lleves a las puertas del tiempo una vez que todas despierten ese interés?”

 

“No lo sé” – Y en verdad no sabia, nunca había intentado aquello y no estaba muy segura que fuera legal.

 

“Esta tarde sentí algo extraño en las auras de todas y mas aun en la de Mina y Amy. Sé que al despertar simularon estar bien, pero se les nota en la cara cuando algo mas ocupa sus pensamientos. No rindieron como la otra vez”

 

“Déjalas, lo mismo le dije a Hotaru, las cosas siempre suceden por algo y ese algo generalmente es lo mejor”

 

“Comprendo”

 

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   Serena estaba en su cuarto observando a la Luna, estaba abrazada del conejo nuevo. De repente Luna es escabulle por el pequeño espacio de la puerta y se sienta en la cama para observar a su amiga.

 

“Serena, te ves pensativa ¿Sucede algo?” – Dijo tentativamente la felina.

 

“¿Sabes? Este conejo lo he llamado Usagi” – Luna tragó saliva con esfuerzo. – “Es curioso pero juraría que te he visto con apariencia humana Luna… o al menos a alguien que tiene tu mismo nombre”

 

“…”

 

“Ahora que lo pienso… ¿Recuerdas la vez que fuimos con mis padres hasta las termas? ¿Aquella vez que Beryl volvió a atacarnos y raptó a Darien?” – Luna desde que escuchó el nombre de Beryl supo que esto no terminaría bien para ella. Solo asintió – “Pues cuando estaba dándome un baño en esa agua pude verlo… lo vi vestido de Endymion y él miraba hacia el lago y… ese lago se me hace familiar… alguna vez vi ese lago, solamente que no recuerdo donde ¿Tu sabes Luna? Oh, claro que no” – Respondió por ella - . “Tu no estabas antes así que de seguro fue con mis padres o algo así… porque si ocurriera algo importante me lo dirías ¿No es así?”

 

  Luna estuvo a punto de gritarle: ¡Si, tienes razón, hay mucho más que debes saber! ¡El príncipe Endymion y tú se odiaban! Pero solo se limitó a morderse el labio inferior.

 

  En ese instante entró Akari desde la ducha con una toalla amarrada a su cuerpo.

 

“¡Bendita seas!” – Dijo para sus adentros y escabulléndose nuevamente volvió a salir del cuarto.

 

“¿Y adonde va Luna a esta hora?”

 

“No sé” – Se encogió de hombros. Abrazó el peluche y volvió a concentrarse en la Luna.

 

“Ehem… ehem…” – Esos sonidos hicieron que volteara. – “¿Quieres que te cuente como me fue hoy y así después me cuentas como te fue a ti?” – Le propuso su amiga.

 

  Aunque Serena no tenia la mas mínima intención de escuchar lo que tenia Akari que decir tal vez le haría bien hablar se sus problemas. Entonces asintió.

 

“Fui con Amai donde el representante. Me encontré con los chicos -Seiya te mandó besos- Ah y el representante dijo que hay un nuevo grupo que también está dirigido bajo el sello Starlight pero que aun no conocemos pero que dentro de la próxima semana vamos a conocer” – Bla bla bla bla… Por la mente de Serena solo pasaba una persona: Darien. – “Ahora cuéntame tu ¿Cómo les fue con el entrenamiento?” – La rubia tardó algunos segundos en reaccionar.

 

“Bien, practicamos técnicas mas poderosas y comprobé que a parte de mi poder de purificación tengo técnicas de ataque muy efectivas…” – Su semblante de momento se puso serio y una sombra cubrió sus ojos. – “Cuando meditábamos vi a Darien pero como el príncipe de la Tierra. Me trataba muy mal y yo le respondía de la misma manera… no puedo entender porque”

 

“Tal vez lo imaginaste ya que estas muy interesada en verlo ¿Has comprobado si está aquí?”

 

“Ya no percibo la presencia, de un momento a otro ha desaparecido y temo que se haya ido” – Serena estaba preocupada y eso Akari lo percibió fácilmente.

 

“¿Y porque no lo vas a ver?”

 

“Porque… porque tengo miedo, no quiero dar el primer paso ya que él es el culpable de nuestra situación”

 

“En eso te apoyo ¿Y si lo espiamos?” – No podía dar tan malas ideas, alguna tenia que ser efectiva.

 

“No sé” – Pero en el interior analizaba la idea seriamente ¿Y que tal si da resultado?... ¿Y que tal si se da cuenta?

 

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  Hotaru estaba intranquila. Se movía por toda su cama, algunos balbuceos salían de sus delicados labios. Setsuna solo la veía con preocupación. Acarició su frente.

 

toc toc

 

“Adelante” ‘¿Quien será a estas horas?, Setsuna esta con la princesa y Haruka con Michiru -haaaa ¿Ya se habrán declarado?’-.

 

“Yo..... Soy yo” - Una tímida figura asomó su cabeza por entre la puerta abierta.

 

“Alex” - susurro y se quedo quieta, tensa, mientras su corazón latía mas fuerte y mas rápido - “¿Que haces aquí?”

 

“Yo .....” - Las palabras se atragantaban en su boca y se regaño a si mismo ¿Desde cuando se comportaba como un niño enfrente de alguna mujer? No. no una mujer si no de una niña. A sus diecinueve años el siempre había tenido mucha suerte con las mujeres y para su gusto demasiada ya que siempre tenia que estarlas corriendo de su lado. – “Yo vengo a hacerte algunas preguntas”

 

“Hum ... esta bien pasa siéntate aquí conmigo” - Dijo Hotaru al mismo tiempo que señalaba su cama.

 

  El muchacho se sonrojó, pero sin embargo avanzó hasta sentarse junto a ella. Tenia que saber que tanto poder tenia ella. Sus ojos se volvieron determinados y la vieron directamente

 

  La sudoración de la joven se hacia cada vez mayor y Setsuna estuvo a punto de despertarla pero al escuchar la palabra “Alesss” comprendió que se trataba tan solo de un recuerdo. Entonces decidió también salir de la habitación.

 

¿Cómo está? – Una voz grave la tomó por sorpresa.

 

“Haruka… está bien, solo tiene un bello sueño” – Y pasándola se internó en su dormitorio. Haruka echándole un último vistazo a la pequeña cerró la habitación.

 

“La profecía me indica como el vencedor en la lucha contra la lanza del silencio”

 

“jajajajajja” - La risa inundo la habitación, totalmente divertida Hotaru lo miro solo para darse cuenta de la seriedad en su actitud - “Lo siento, pero estas aquí por mi lanza ¿no es cierto?”

 

   Alex asintió.

 

“Así lo creía, entonces déjame que te diga que yo soy la lanza del silencio” - El silencio creció incomodo entre los dos.

 

“¿Y crees que no te puedo vencer?” - El orgullo herido no es un buen consejero.

 

  Balones púrpuras inundaron la habitación y el aura de Hotaru creció y creció sin límites. Rebaso su aura pero no se detuvo, siguió creciendo y junto con ella crecía el miedo y la angustia de Alex que se dio cuenta de su debilidad ante esta mujer inmensamente poderosa. Hotaru volteo a verlo con una sonrisa en su rostro que denotaba no la arrogancia de los tontos, si no la confianza en su fuerza.

 

“Soy invencible, mi princesa me puede detener y solo en sus mejores momentos ¿Y tu crees que puedes vencerme? Te recomiendo que releas tu profecía y estúdiala por tu propio bien”

 

  Y así como llego el aura se fue dejando delante de él a una inocente niña de ojos púrpuras

 

Continuará...

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