LA PIEDRA SAGRADA
Capítulo 24
"No, no puede ser...", susurró Serena al darse cuenta de lo que ocurría. Asustada, apretó su broche contra su pecho mientras pronunciaba las palabras que la transformarían en Sailor Moon, pero antes de que las completara, Darien avanzó hacia ella y le arrebató el broche (deteniendo a sí su transformación) al mismo tiempo que le susurraba al oído, "no compliques más la situación, encanto ". Después sus ojos perdieron su tradicional color azulado para adquirir la belleza del verde esmeralda y dirigieron su fría pero seductora mirada hacia Rianna que le contemplaba con arrogancia y furia
Darien(con tranquilidad): ¿Qué has hecho?
Rianna:¡¡¡¡Cómo que qué hecho!!!! Te estoy ayudando, ella te ha atrapado, te ha hecho enloquecer para luego destruirte.
Darien(riendo): ¿Eso crees?
Rianna(muy segura): Sí, como hizo Maira.
Darien(perdiendo los nervios): ¡¡¡¡¡No vuelvas a nombrar a esa mujer en mi presencia nunca más!!!! ¡¡¡¡Ella está muerta, recibió su merecido como lo recibirá muy pronto el sacerdote de Asirius. !!!!!
Rianna(algo nerviosa): Lo siento, no era mi intención, sólo quiero que veas que esa humana no es diferente, en cambio, yo...
Darien: ¿Tú?
Rianna: Sí, yo.
Darien:Ja, ja, ja, ja, ja, ja...
Rianna: De qué... de qué... te ríes.
Las carcajadas de Darien hicieron temblar a Rianna, que nunca lo había visto en ese estado de excitación, y a Serena, que sin su broche y completamente sola no sabía qué hacer, el esbirro de Rianna la vigilaba muy de cerca esperando la menor señal de su dueña para abalanzarse sobre la chica.
Bajo el suave manto de oscuridad que trae consigo la noche, el cuerpo de Darien fue rodeado por cientos de pequeñas arañas surgidas de la nada que comenzaron a adherirse a su piel como si de sanguijuelas se tratasen. Después, el chico comenzó a entonar unos extraños cánticos produciendo que los arácnidos que se habían pegado a su ser se fusionaran entre ellos produciendo una segunda piel. Cuando el ritual llegó a su fin en donde antes había estado Darien ahora se encontraba Morus que tenía la mirada fija en Rianna.
Sin soportar permanecer un segundo más en aquel lugar Serena salió corriendo pero como había temido la criatura de su enemiga se abalanzó sobre ella estrechándola entre sus brazos para asfixiarla. Rianna sonrió pero dejó de hacerlo cuando vio como un rayo blanco impactaba sobre el monstruo destruyéndolo y liberando a la chica. Todos sintieron la presencia de alguien muy poderoso y, lleno de ira, Morus se giró para contemplar a su antaño amigo, Sonami.
Morus: Sonami.
Sonami(mientras atraía a Serena hacia él en señal de protección): ¡¡¡Qué has hecho!!!
Morus(indiferente): Te refieres a esas patéticas sailors y a Darien(Serena se sobresalto a escuchar esto).
Sonami: Sí.
Morus: Ja, ja, ja, ja, ja.
Serena: ¡Responde!¿Dónde están las chicas? ¿Dónde... dónde está Darien?
Morus: ¿Qué donde están? Dime encanto, acaso no te gustó mi imitación de tu estúpido novio, creo que beso mejor que él y si no nos hubieran interrumpido te hubiera enseñado muchas otras cosas.
Sonami:¡¡Ya basta!! Responde.
Morus: Como queráis. Dime sacerdote de Asirius, conoces el conjuro de los mundos.
Sonami: ¿El conjuro de los mundos? No, no puede ser, se necesita mucha habilidad y entrenamiento para llevarlo acabo, tu no puedes...
Morus(encolerizado): Siempre igual, siempre pensando que eres el mejor, que nada que tu no seas capaz de hacer puede ser capaz de hacerlo otro, sobre todo yo. Pero ya te lo dije aquella vez, seré mejor que tú y te destruiré y ese momento está muy cerca.
Sonami:¡¡¡Yo nunca he pensado eso!!! Tú eras mi amigo, nunca me importó quien pudiera ser mejor, teníamos un sueño en común, una misma meta.
Morus:¡¡No me hagas reír! Yo nunca fui tu amigo, preferiste creer a esa ramera antes que a mí, a tu supuesto amigo.
Sonami: ¡Eso no es cierto! Todo te culpaba yo...
Serena(desesperada): ¡¡Basta! Sonami, ¿qué es el conjuro de los mundos?
Morus: Anda, díselo.
Sonami(cabizbajo): Es un conjuro complicado, requiere de una gran habilidad para la magia y una gran preparación. Con él puedes crear tantos mundos como desees, idénticos a otro que escoges como patrón, con las mismas personas, con el mismo pasado y el mismo presente pero diferente futuro porque en el momento en el que son creados, el poder oscuro invocado de Zoltan manipula las vidas de la gente de estos nuevos planetas a su antojo, se convierten en marionetas. Además, se encuentran conectados por lo que ocurre en uno de alguna forma se repite en el otro, no de forma exacta pero sí muy parecida.
Serena: ¿Quieres decir qué ha enviado a Darien y a las chicas a una réplica de este mundo creada por él?
Sonami: Sí, ha creado nueve mundos y ha enviado a cada uno a uno de tus amigos, para manipular sus vidas hasta destruirles.
Serena: No, no, tenemos que sacarles de allí, tenemos que liberarles... por favor.
Silencio.
Serena: ¿Por qué no me respondes?
Morus:Je, je, je, creo que no se atreve a decirte que no es lo suficientemente poderoso para invertir el conjuro sólo yo puedo hacerlo pero créeme no tengo ninguna intención de sacarlos de allí, sobretodo a Darien, será divertido ver como se autodestruyen.
Serena(llorando): No.
Morus: Ahora ven conmigo Serena, tengo planes para ti.
Rianna: ¡No Morus! Tenemos que matarla de una vez por todas.
Sonami: Eso jamás. SREK SAHRI MAX POWER.
Morus: ¡Estúpido! No pienses que podrás vencerme con ese ridículo conjuro. SREK POWERS.
-¡¡Aullido de la muerte!!
Morus(sorprendido): ¡¡¿Qué ha sido eso?!¡¡¡¡¡¡No!!!!!!
Rianna: ¡¡¡¡Morus!!!!
El poder invocado por Sonami se unió al de la recién aparecida Sailor Plutón, dando lugar a una poderosa bola de energía que se dirigía rápidamente hacia Morus pero antes de que alcanzase al sacerdote, alguien se interpuso.
Morus: ¿Pero qué ha pasado?
Rianna yacía a los pies de su señor, herida de gravedad.
Sonami:¡¡Maldición!!
Rianna: Mi señor, mi señor... ayúdame.
Sin apenas fuerzas ya, Rianna consiguió levantarse del suelo ante la mirada de compasión de Serena, S.p y Sonami, y se abrazó muy fuerte a su amante quién con una tremenda frialdad la empujó lejos de él. "Gracias, por este último servicio Rianna, pero en ese estado ya no me sirves", estas fueron las últimas palabras que Rianna escuchó antes de caer en el abismo de la muerte.
Serena(espantada): ¡¡Pero cómo has podido!! Ella te ha salvado la vida.
Morus(ignorando a Serena y mirando fijamente a S.p): ¿Cómo has escapado?
S.p(sonriendo): Bueno, por algo soy la sailor del espacio y el tiempo.
Morus: Entiendo, pero tus poderes no te bastarán para sacar a los demás. Sonami, en otra ocasión continuaremos. (Desaparece llevándose consigo el cristal de plata)
S.p: Princesa ¿estáis bien?.
Serena: Yo, sí creo... mi cuerpo, que le ocurre a mi cuerpo, se esfuma.
Sonami:¡¡No!! Serena.
S.p(cayendo al suelo): Ha desaparecido.
*********
"Ten cuidado gatita, ahora estás sola, no podremos protegerte".
"Siempre estaré contigo"
"¿Darien?, ¿Haruka?", se preguntó Serena a sí misma. Todo estaba oscuro y no podía ver quién le hablaba. De repente, las dulces palabras de cariño fueron sustituidas por incomprensibles y terribles voces de agonía, aunque, había dos que se entendían perfectamente. Una procedía de la Sere que había conocido en el aeropuerto que suplicante le pedía que no la entregase y la otra procedía del espectro de una chica de cabellos rubios y ojos verdes que se fue acercando lentamente hacía ella. Su rostro, torturado, sonreía de satisfacción, como si en el fondo de su ser no le importase sufrir de aquella forma, era pura maldad y cuando la joven alargó su mano para tocar el rostro de Serena está se alejó espantada cerrando muy fuerte los ojos. Al volver a abrirlos se encontró en una habitación levemente iluminada, sobre una cama, a su lado estaba Morus.
Morus: Ya has despertado. (Silencio). No respondes. Ya sabes lo que quiero, no me gustaría hacer daño a una futura compañera, pero no lo dudaré si no me das lo que quiero.
Serena(desafiante): ¡¡¡Yo no la tengo!!! Cuántas veces quieres que te lo diga, si la tuviera ya se la hubiera dado a Sonami.
Morus la miró fijamente, en silencio, y después sonrió. Lo que la joven decía tenía sentido aunque la experiencia le había enseñado a desconfiar de todo ser humano, pero no importaba, cuando Serena formará parte del lado oscuro si la tenía lo diría. Decidido se acercó a ella, la agarró del brazo y juntos desaparecieron de la habitación.
Mientras tanto Sonami era conducido por Sailor Plutón a la puerta del espacio y el tiempo.
Sonami: Es esta.
S.p: Sí, ella te llevará hacia el lugar en donde habita Morus sin que se dé cuenta pero debes tener cuidado, una vez allí podría descubrirte, seguramente te esté esperando.
Sonami: Lo sé. Sacaré a Serena de allí, mientras tanto, intenta localizar la piedra, con ella podremos anular el conjuro y sacarlos de esos mundos, pero date prisa, no creo que nos quede demasiado tiempo.
S.p abrió la puerta y Sonami la atravesó. Esta puerta, la del espacio, era diferente a la del tiempo, al entrar el sacerdote se encontró en una habitación totalmente blanca. Una extraña sensación de deja vu lo inundó. Sentía como si todo el universo le perteneciera como si con solo alargar una mano pudiera manipular el espacio a su antojo.
Cerró los ojos pensando en Haruka y cuando los abrió una nueva puerta apareció ante él. Debía ser la entrada al mundo en donde la sailor permanecía aprisionada. Intentó abrirla pero el conjuro de Morus no se lo permitió. Abatido volvió a cerrar los ojos y esta vez pensó en Serena. Una nueva puerta apareció ante él y al igual que la anterior tampoco pudo abrirla, Morus había pensado en todo, sin embargo, el conjuro que protegía esta entrada podía anularlo fácilmente. Lo hizo y la atravesó.
Ahora se encontraba delante del castillo de Morus. Se colocó una capa cubriendo su rostro para que ningún sirviente de su enemigo lo pudiera reconocer y caminó decidido hacia la entrada. Allí fue recibido por un vampiro que le dejó pasar sin fijarse demasiado en él. Ahora sólo debía encontrar a su amiga aunque era más fácil decirlo que hacerlo. Sin utilizar sus poderes debería buscarla habitación por habitación.
Al cabo de unos minutos llegó a una habitación que permanecía cerrada con llave. En su interior se escuchaba un suave llanto. "Serena, ¿eres tu?", preguntó muy bajito el chico. El llanto dejo de oírse y una voz angustiada le contestó, "sí, soy yo, Sonami ¿eres tú?, sácame de aquí por favor, tengo mucho miedo".
Era ella. Rápidamente el sacerdote sacó un cuchillo que había traído con él y forzó la puerta mirando para ambos lados para asegurarse que nadie venía por los pasillos. Finalmente lo consiguió y entró en la habitación cerrando sigilosamente la puerta tras de sí. "Pero que...", se asombró pues lo único que había en la habitación era una mesa sobre la que descansaban 10 piedras, nada más.
- Yo no estaría tan seguro.
Sonami: ¡¿Quién está ahí?!
- Un alma errante, castigada a la tortura eterna.
Sonami: Entiendo, esto debe ser obra de Morus. Escucha, estoy buscando a una chica ayúdame a encontrarla y yo te ayudaré a ti.
- ¡Ah! Te refieres a esa chica rubia, la que ha trastornado la mente de Morus.
Sonami: ¡Sí! Sabes dónde está.
- No te lo diré, no te lo diré, je, je, je, je.
Sonami: ¿No quieres que te ayude?
- Pronto no estaré sola, pronto me acompañaras y serás mío como siempre debiste serlo.
Estupefacto ante esta respuesta Sonami vio como de entre las sombras aparecía el espectro de una chica rubia de ojos verdes que lo miraba con odio.
Sonami: ¡Maira!
Maira: Ya te lo dije, a mí nadie me rechaza... ¡¡¡¡¡¡Mi señor, está aquí!!!!!
Sonami: ¡No, Maira, no lo avises!
Pero era demasiado tarde, Maira desapareció y en su lugar apareció Morus.
Morus: Vaya, vaya, a sí que has conseguido llegar hasta aquí sin que lo notara.
Sonami: Ya sabes lo que buscó, dime donde está Serena.
Morus: ¿Serena? Sí, ciertamente un encanto, hermosa, jugosa y poderosa, muy poderosa.
- Gracias por la presentación, pero ya me hago cargo yo de la situación...
De entre las sombras Serena hizo acto de presencia ante la incrédula mirada de Sonami que no podía dejar de mirar a la chica que había delante de él. Llevaba un vestido largo, negro y muy, muy ajustado marcándole las formas, con una capa larga del mismo tono sobre la que descansaban mechones rizados de cabello dorado. Por un momento olvido porque estaba ahí, quién era, quién era la chica, sólo veía una mujer a la que deseaba. Despacio se acercó a ella y la tomó entre sus brazos para besarla sin escuchar las palabras de Morus, que le avisaba del peligro sabiendo que no lo escucharía y que moriría. Sonrió.
"Serena ya no es la joven que conociste amigo mío, ahora es mi aliada. Ella hace que los hombres la deseen, los atrapa y los incita a besarla, un beso que les costará la vida en este mundo y la eterna tortura en el otro. Perfecto, ¿verdad viejo amigo?"