LA PIEDRA SAGRADA

Capítulo 15

El viento soplaba levantando pequeños remolinos de arena. Tres personas se miraban desafiantes, Riak a un lado, las guerreros al otro. Ninguno se movía, la tensión inundaba el ambiente, el silencio era roto tan sólo por la respiración acelerada de Arimi que trataba de alejarse lo más posible de aquel lugar. Parecía que ninguno de los contrincantes se atrevía a dar el primer paso hasta que sma se decidió e invocó un rayo que fue detenido por otro de Riak: la batalla había comenzado.

Durante los primeros instantes de la contienda centenares de rayos, cada cual más poderoso, se estrellaron contra los cubos e un intento de dañar al oponente, que lo esquivaba con rapidez. Ante la ineficacia de esta técnica, Riak decidió probar otros conjuros y fue entonces cuando encontró el punto débil de sus enemigas, ellas eran más fuertes pero la experiencia estaba a su favor, conocía más hechizos. Invocó uno para crear una barrera a su alrededor e impedir que los rayos de las guerreros lo alcanzasen y a continuación paralizó a sma mientras que adquiría el control de los movimientos de sm y la obligaba a golpearse continuamente a sí misma. Sm gritaba de dolor, su frágil cuerpo cubierto de sangre se debilitaba con cada golpe ante la mirada implacable del sacerdote que sonreía maliciosamente.

A un lado, sma observaba angustiada como su princesa era cruelmente golpeada, no resistiría mucho más. Había un sortilegio, un sortilegio que Sonami les había enseñado para salir de la parálisis pero no conseguía recordarlo del todo, lo tenía en la punta de la lengua pero esas maravillosas palabras que tanto necesitaba se le escapaban, entonces oyó como sm le susurraba algo a Riak, algo que iba dirigido a ella.

Sm: Ni..nico...Nicolás.

Rei recordó aquel día en que reunidos en su templo para seguir practicando los hechizos, Nicolás había entrado sin avisar repitiendo el conjuro que acababa de enseñarles Sonami. Lo recordaba a él y recordaba todo lo que él decía siempre.

Sma: SREK SAHRI UNPAR.

Riak(girándose rápidamente): Vaya, conoces ese conjuro, je, cualquiera diría que has esperado a que tu amiga estuviera herida de muerte para invocarlo.

Sma(segura y desafiante): Acabaré contigo. SREK SAHRI UYTIR

Riak(con desprecio): Imbécil, los rayos no pueden atravesar mi barrera.

Sma(riéndose): Lo sé. ¡Flecha de fuego!

Los ataques de la sailor se fundieron en uno solo que acabó con la barrera del enemigo hiriéndole está vez de muerte. En ese momento una especie de luz blanca cubrió el lugar y al extinguirse aparecieron las sailors, acompañadas de Sonami y tuxedo mask. Este último fue corriendo en busca de sm, muy asustado al ver el estado en que esta se encontraba.

Sonami: Estas acabado, (dirigiéndose hacia sm). SREK SAHRI REPAIR.

Las heridas de la chica desaparecieron al instante.

Riak(agonizando): Me las pagareis.

Acto seguido desapareció llevándose la piedra.

Sj: ¡Maldición!¡Ese cobarde ha vuelto a huir!

Sm(dirigiéndose a sma): Muchas gracias, sino hubiera sido por ti, me hubiera matado.

Sma(sonriendo): De nada, aunque... hacía bastante tiempo que me las debías.

Sm: ¡¿Qué?!

Todos: Je, je, je, je, je.

Sonami: Me alegro de haber llegado a tiempo, aunque estoy seguro de que al final lo hubierais vencido vosotras solas, lo habéis hecho muy bien.

Sm: ¿Tú crees? Bueno... pero, ¿qué haces tu aquí?

Smer: Cuando termino la competición de natación, os buscamos, pero al no encontraros ni poder contactar con vosotras decidimos avisarle, él os encontró y nos trajo hasta aquí.

Sonami: Es hora de marcharnos.

Sma: Espera, falta más gente.

Smer: ¿Quién? Arimi está aquí.

Sma(de mal humor): No me refería a ella sino al otro tipo, salió corriendo cuando apareció Riak, es un cobarde.

Sonami: ¡Ah, ese! Lo devolví a la Tierra, un policía muy simpático dijo que se haría cargo de él con mucho gusto y que si encontraba a Arimi también estaría dispuesto a cuidarla, (sonriendo)fue muy amable. ¿Eh? ¿Qué ocurre?¿Por qué ponéis esas caras?

Mientras tanto, Riak se había refugiado en su habitación. Todo le había salido mal, no tenía la caja, había dañado a Serena pero no había podido acabar con ella ni con Arimi, el hecho de haber encontrado otra piedra no haría que Morus le perdonara si se enteraba de sus actos. El débil crujido de la puerta al abrirse le estremeció pero no fue nada en comparación a lo que sintió cuando le dijeron que Morus le esperaba en sus aposentos. No tenía porque ser nada malo, tal vez solo quería saber como iban sus investigaciones aunque esto no impidió que su cuerpo temblara de pánico. Tres minutos después se encontró arrodillado delante de su peor pesadilla.

Morus(con tranquilidad): Veo que me has traído otra piedra, es la tercera que me entregas ¿creo?

Riak(tartamudeando): Sí.

Morus: Aunque también es cierto que perdiste el regalo que yo te ofrecí a manos de una simple humana y, pese a tus esfuerzos, no has podido recuperarla, ¿no?

Riak(sintiendo como los latidos de su corazón se aceleraban): Sí.

Morus(riéndose): Lo cierto es que ha sido un espectáculo muy divertido(Riak respira aliviado), me ha gustado tu juego pero en él hiciste daño a Serena, mucho daño.

Riak( el miedo se había vuelto a apoderar de él): Sí, pero... (levantano la mirada) ¿qué importa? ella es nuestra enemiga cuánto antes muera mejor o ¿es qué te gusta?

Al escuchar estas palabras la imagen de una hermosa chica de largos cabellos rubios y ojos verdes acudió a su mente provocando que se irritara como nunca.

Morus: Por supuesto que no, es el hecho de que me hayas desobecido lo que me enfurece. Despídete porque esta será la última vez que veas la luz del día.

Riak(arrepentido de sus palabras): ¡No, por favor, no!

Sus súplicas no fueron escuchadas por Morus que acabó con él sin piedad y cerró los ojos entrando en una especie de trance. Su mente retrocedió a otros tiempos, felices, pero muy lejanos ya.

Recuerdos

Dos niños de aproximadamente ocho años corrían por la plaza de un pequeño pueblo. Uno tenía el cabello negro en contraste con sus penetrantes ojos verdes(Morus) mientras que el otro tenía los ojos marrones y el pelo rubio(Sonami).

Tras una larga corrida salieron del pueblo y llegaron a la orilla de un río. A lo lejos se oían voces. Morus agarró a su compañero del brazo instándole a esconderse, después le sonrió, le enseñó unas ranas que tenía guardadas en su mochila y señaló hacía el lugar de donde procedía el ruido. Había cinco muchachas de entre12 y 15 años que habían ido allí a merendar, dejando las cestas con la comida a un lado, mientras contaban historias en espera de que fuera la hora de almorzar. Sonami entendió de inmediato lo que su amigo se proponía hacer y, aunque en un principio se negó más por miedo a las posibles represalias que por otra cosa, terminó cediendo y juntos se acercaron a las cestas y metieron las ranas en ellas.

Al cabo de una hora las chicas decidieron que ya habían esperado bastante y, sonrientes, abrieron la cesta. Las ranas saltaron sobre ellas provocando que estas gritaran enloquecidas mientras que los dos jóvenes trataban de aguantarse la risa pero, como no pudieron, los pillaron y obstaron por salir corriendo perseguidos por sus víctimas. Estaban a punto de despistarlas cuando tropezaron con un hombre: el padre de Morus. Este, muy serio, agarró a Sonami de los hombros y le dijo...

El sonido de unos pasos sacó a Morus de su trance. Una mujer bajita, de ojos pequeños y negros, cabellos cortos y marrones le miraba fijamente.

Morus: Rianna...has llegado pronto.

Rianna: Bueno... yo nunca hago esperar a un chico guapo.

Morus(levantándose y acercándose a la chica): ¿Sabes cuál es tu misión?

Rianna: Encontrar los cristales.

Morus: Sí, pero recuerda que no debes hacer daño a Serena sino quieres seguir el mismo camino que Riak.

Rianna: ¿Sólo ella?

Morus: ¿Por qué?

Rianna: Bueno... ahora que Sonami ha decidido entrenar a esas guerreros comienzan a convertirse en un problema, así que...

Morus: Cuánto antes acabemos con ellas mejor, ¿no?

Rianna: Sí.

Morus: Quería utilizarlas en mi juego pero tampoco me son imprescindibles así que si ese es tu deseo hazlo aunque personalmente no creo que sean un gran problema.

Rianna: Son extrañas, no sabemos nada de ellas y además estuvieron a punto de acabar con Riak.

Morus: A mi no me lo parece y en cuánto a Riak estaba en el nivel más bajo de nuestra organización incomparable al nuestro pero haz lo que quieras, no me importa(se acerca y la besa en los labios).

 

En la Tierra un enorme grito resonó por todo el planeta cuando nuestras guerreras tuvieron que pagar la cuenta del hotel ahora que un nuevo director se había hecho cargo de él.

Continuará...

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