NUESTRA PRIMERA NAVIDAD JUNTOS
"Bien, ya estoy aquí
y, ahora, ¿qué?".- se preguntó Darien para sí mismo mientras permanecía
parado delante de la puerta de la casa de la familia de su novia.
Aunque... de sobra conocía
la respuesta, debía llamar y entrar para pasar la nochebuena con la familia
Tsukino, era solo que no quería hacerlo, la Navidad no era precisamente su época
del año favorita pues solo servía para recordarle que todo el mundo tenía
una familia con la que compartir esos días menos él y ese pensamiento lo entristecía
y deprimía.
Ni siquiera sabía como
había llegado a esa situación, lo único que había hecho era invitar a su novia
al cine, dejarla que escogiera la película que quisiera y aburrirse(Torrente
2 no era precisamente una de sus favoritas)... o casi, porque ante la opción
de dormirse o la de molestar a Serena había elegido esta última y se había dedicado a soplarle juguetonamente en el cuello
durante toda la proyección ignorando sus miradas asesinas. Resultado: casi
lo mata a la salida.
Flasback
- ¡¡¡Eres insoportable
Darien!! ¡¡¡Además de un imbécil y un idiota!!!.- gritaba muy enfadada la
rubia chica mientras se dirigía a la parada de autobús más cercana, seguida
por su novio.
- Vamos, cara de luna,
solo estaba jugando... ¡me aburría!.-protestó con un cómico gesto mientras
tomaba a Serena del brazo y la obligaba a detenerse.
- ¿Qué te aburrías? ¿Y
solo por eso no me dejas verla a gusto? ¡¡¡Imbécil!!.-le gritó con todas sus
fuerzas provocando que todo el mundo se les quedase mirando y que a Darien
se le subieran los colores de la vergüenza.
- ¡Deja de comportarte
como una niña! ¡Todo el mundo nos está mirando!.-reclamó muy enfadado.
-¡¿Una niña?!.-le contestó
Serena con chispas en los ojos.-¿Eso es lo que soy para ti?.¿Una niña?.-la
ira rápidamente dio paso a la tristeza y unas gruesas lágrimas comenzaron
a rodar por sus mejillas mientras se daba media vuelta y volvía a dirigirse
a la parada del autobús, sin embargo, antes de que pudiera dar más de tres
pasos, Darien resopló, la giró hacia él y la abrazó.
- Lo siento cara de luna...
no quise decir eso... te quiero con locura... para mí, ya eres toda una mujer.-le
susurró con dulzura.- En realidad, quien se comportó como un niño fui yo,
debí decirte que esa película no me gustaba -continuó al ver que seguía llorando.
- Está bien, té perdono.-sonrió
Serena mientras se separaba de él y se restregaba los ojos.-Pero a cambio
deberás concederme un deseo.
- Lo que quieras.-le
sonrió el chico a su vez.
- ¿De verdad?.-preguntó
la chica ilusionada.
Darien asintió.
- Bien, pues entonces
tendrás que prometerme que mañana pasarás la nochebuena en mi casa con mi
familia y conmigo.-gritó llena de felicidad.
- ¡¡¡Qué!!!.-gritó Darien
espantado.- No puedo...
Pero antes de que pudiera
protestar Serena se abalanzó a sus brazos y lo besó con dulzura y pasión dejando
a Darien totalmente descolocado e incapaz de decirle que no.
Fin
flasback
- En fin, creo que no
me queda más remedio que rezar porque la noche se acabe lo antes posible.-pensó resignado.
Se acercó a la puerta y llamó.
Al cabo de unos segundos se oyeron unos pasos y un hombre con anteojos y cabello
castaño le abrió la puerta. Debía ser el padre de Serena.
- Buenas noches señor, soy Darien.-forzó
una sonrisa mientras se inclinaba para saludar.
- Buenas noches.-respondió el señor Kenji algo sorprendido.-¿Desea algo?
Decir que Darien se quedó estático al recibir esta respuesta sería decir poco más bien se sentía como si le hubieran echado encima un cubo de agua helada.
- Esto... .- consiguió pronunciar
tras recuperarse de la impresión.- me han invitado a la cena. ¿ No le han
dicho nada?
- ¿Invitado? ¿Por quién?.- preguntó
el hombre extrañado.
- Por Serena.
Al escuchar estas palabras pronunciadas
con tanta ligereza el rostro del señor Kenji se ensombreció peligrosamente
mientras Darien retrocedía unos pasos cautelosamente.
- Mi pequeña lo ha invitado.- preguntó
suspicaz.- ¿ Por qué ?
- Porque... porque... ¡porque quería
que viniese! .- respondió un cauto Darien.
- ¿ Y por qué iba a querer
mi pequeña que usted viniese ? .- volvió a preguntar con un extraño tono de
voz.
- Esto... porque...
¿ somos amigos ? .-respondió nervioso.
- Conozco a todos sus
amigos... pero... a TI no te había visto en mi vida.
- Pues ahí lo tiene,
me ha invitado para que me conozca.- sonrió triunfalmente el chico, aunque
su sonrisa duró poco al ver como el padre de su novia retrocedía unos pasos
y alargaba la mano para coger... ALGO.
- No sabía que a un SIMPLE
amigo se le invitase a una cena de nochebuena solo para que conociera a los
padres de una AMIGA.- dijo el hombre sarcásticamente.
- Es que... es que... es que somos
muy buenos amigos.- respondió muy, muy, pero que muy nervioso.
- ¿ En serio ?.- inquirió
el hombre con un brillo especial en los ojos.
Darien asintió ligeramente
con la cabeza, algo asustado.
El señor Kenji cerró los ojos.
Darien retrocedió un
paso.
El señor Kenji abrió
los ojos con furia mal contenida.
Darien se maldijo así
mismo por haber hecho caso a Serena.
El señor Kenji agarró
un paraguas.
Darien salió corriendo
calle abajo.
El señor Kenji lo persiguió
calle abajo.
- ¡Auch !.- se quejó Darien mientras
se restregaba el chichón de la cabeza.
- Lo siento. ¿ Te duele mucho ?-
preguntó la rubia chica algo preocupada mientras echaba un poco de agua oxigenada
en una de las múltiples heridas del chico.
- Veamos... me han perseguido,
me han insultado, me han golpeado y otras cosas que prefiero no recordar,
y todo, porque a mi encantadora novia se le olvidó comentar en su casa que
había invitado a cenar a su desgraciado novio pero no, no creas que me duele
haber sido humillado y golpeado por tu culpa, en realidad, estoy MUY feliz
por ello.- respondió Darien enfadado.
- ¡¿ De verdad ?!.- inquirió
Serena con estrellitas en los ojos mientras a Darien le caía una enorme gota
de sudor por la cabeza.
- Serena... estaba siendo
sarcástico, ¡¡ cómo puedes creer en serio que no estoy enfadado !!.- le gritó
perdiendo el control.- ¡¡ Me duele todo el cuerpo !!
- Ay, no te pongas así,
ya te he dicho que lo siento, es solo que como sabía que mi padre no iba a
querer que vinieras pensé que sería mejor que no le digiera nada a él, así,
cuando llegará la hora de la cena y te encontrara sentado con toda la familia
ya no se atrevería a decirte nada. En realidad, la culpa ha sido tuya por
ser tan puntual.- sentenció muy segura
de sí misma.- O... tal vez no.- rectificó rápidamente al ver la cara de enojo
de Darien.- Ay, ya perdóname.- rogó con carita de niña buena.
- Está bien.-sonrió Darien.
- ¡ Te quiero ¡.- exclamó
la joven mientras abrazaba con fuerza a su novio.
- ¡ Auch !.- volvió a
quejarse el chico.
- Te has pasado Kenji.-
le riñó cariñosamente la señora Tsukino mientras preparaba unos tentempiés
para antes de la cena.- Has dejado al pobre chico que parece que acabara de
llegar de la guerra.
- Él se lo busco.-respondió
enojado.- Como se atreve a presentarse aquí, sin avisar, y encima mentirme.
- ¿ Qué querías ? Lo asustaste,
además, nuestra hija lo invitó.
- Si, esa niña malcriada va a tener que oírme.
- Está enamorada.
- Tiene quince años.-
protestó.- ella no sabe lo que es el amor.
- Pues yo creo que sí.-
susurró Ikuko sumergiéndose en sus pensamientos.
- ¿ Has dicho algo ?
- ¿Qué?.- preguntó sobresaltada.-
No, nada, solo que no seas desagradable con el chico y vayas a presentárselo
a la familia. Mira, vienen por ahí.- le indicó Ikuko a su marido mientras
este dirigía la mirada hacia la escalera, algo enfadado por tener que aguantarse,
por donde Darien bajaba acompañado de una sonriente Serena.
-Tu padre me mira como
si quisiera matarme.- le comentó Darien a Serena.
- Es lo que quiere.-
respondió tranquilamente.-pero no te preocupes, no te va a hacer nada, ya
mi madre habló con él, solo sonríe y no le lleves la contraria.
- Como si eso fuera fácil.
- Sssss, calla, que viene
por ahí. ¡Hola papa!.- saludó muy contenta.
- Daos prisa en ir al
salón, ya están todos allí.
- Saori ya ha llegado.-
preguntó emocionada.
- Si mi niña, anda corre, que ya
me encargo yo de tu NOVIO.
- Vale, ahora nos vemos.
Y antes de que Darien
pudiera decir algo salió corriendo en busca de su prima. Con la cabeza cabizbaja
el chico siguió a Kenji, que solo le dirigía la palabra para lo estrictamente
necesario, hasta el salón en donde le presentó a toda la familia. Le presentó
a sus hermanos Iori, Eiji y Shinji, junto con sus respectivas esposas e hijos,
luego le tocó el turno a la familia de Ikuko, formada por sus tres hermanas
y sus tres hermanos, todos casados y por supuesto con hijos. Y por último
fue el turno de los abuelos de Serena, el señor Kaji y su esposa Asuka ( los padres de Ikuko ) y por supuesto
la señora Sumire y su marido Toya que lo miraron con muy mala cara cuando
su hijo lo presentó como el novio de su pequeña, inocente y frágil nietecita.
En total eran cuarenta y eso sin contar
a Serena y a su prima Saori ( a la cual aun no conocía por andar perdida junto
con su novia por quien sabe donde ). En fin, con un poco de suerte tal vez
consiguiera acordarse de todos los nombres y evitar ser apelado además de
por corruptor de menores por descortés, antisocial y antipático.
Media hora después comenzó
la cena ( Darien aún tenía la boca abierta totalmente asombrado de que en
una habitación tan pequeña cogiera tantísima gente). Serena se había sentado
a su derecha y a su izquierda estaba una de sus primas, Reiko, creía recordar
que se llamaba, la cual lo miraba de una forma un tanto... extraña. Enfrente
suya estaban los señores Tsukino. Por supuesto Kenji no le quitaba el ojo
de encima.
- Y dime Darien, a que te dedicas.-
preguntó Kenji.
- Estudio.
- ¿ En el instituto?
Pareces muy grande para estar aún allí.
- Oh no, en realidad
estoy en la universidad, este es mi segundo año en la facultad de medicina.
- ¡¡Medicina!!Increíble
muchacho.- se metió en la conversación Iori el hermano mayor de Kenji.- esa
es una carrera muy difícil, debes de ser muy buen estudiante.
- ¡Por supuesto que lo
es!.- interrumpió Serena.- Es el mejor de su clase.-exclamó orgullosa mientras
tomaba del brazo a un sonrojado Darien.
- Entonces debes de ser
un empollón, ¿no?.- dijo Saori.- Vaya prima creía que aborrecías a los empollones.
- Porque son aburridos.-
sentenció la rubia.
- ¿Me estás llamando
aburrido?.- preguntó Darien enojado.
- Sí.- afirmó muy segura
de sí misma.
- Pues entonces... ¡para
mí!.- exclamó de pronto Reiko mientras tomaba a Darien de un brazo y lo acercaba
a ella.
- ¡¡¡Suelta a mi novio!!!.-gritó
Serena al ver la maniobra de su prima.
- ¿Por qué?.No acabas
de decir que no lo quieres, pues entonces me lo quedo para mí.
- ¡Yo no he dicho que
no lo quiera!.- protestó la joven.
- Claro que sí, has dicho
que aborreces a los empollones porque son aburridos y que él es un empollón
por lo tanto lo aborreces.
- Chicas, ya calmaos.-
las regañó Iori.- Darien es nuestro invitado no lo tratéis como un juguete.
- ¡¡No lo estamos tratando
como un juguete!!.-exclamaron a la vez mientras a una gruesa gota de sudor
les escurría a cada uno de los allí presentes( o al menos a los más cercanos
porque los que estaban a los extremos de la mesa vivían como en un mundo aparte
).
- Dios mío, y luego se quejan de
que no se parecen en nada.- suspiró Khoran la hermana de menor de Ikuko.
- En realidad, no se
parecen.- contestó Darien mientras se soltaba del abrazo de Reiko, pasaba
su brazo por encima de los hombros
de Serena y la miraba a los ojos con amor.- No creo que exista una sola mujer
en todo el sistema solar tan divertida, frágil e inocente pero a la vez tan
fuerte, valiente y bondadosa como mi hermosa princesa.
Y aunque parezca asombroso
una sala con cuarenta y tres personas, todos conocidos, con mucho de que hablar,
en plena cena de nochebuena se quedó totalmente en silencio, unos porque habían
escuchado las palabras de Darien y otros( bueno los perdidos de los extremos)
porque simplemente se extrañaron de que el sector central se quedara en silencio(
al fin y al cabo ahí estaban Serena , Saori y Reiko, reconocidas oficialmente
como las animadoras de las cenas familiares, porque no callaban nunca y porque
con sus travesuras y discusiones conseguían sacar de quicio hasta al hombre
más paciente de la Tierra ), hasta que...
- Ves porque es MI empollón.-
suspiró Serena totalmente colorada mientras le daba un tierno beso a Darien.
- ¡¡Serena!!.-gritó Kenji,
asustando a todos los presentes.- Esas cosas no se hacen en público. ¿ En
publico? Pero qué digo, ni en público ni en ningún sitio, solo tienes quince
años y ese chico debe tener ya más de veinte.
- Tiene diecinueve, y
lo beso porque lo quiero y él a mí.- le contestó Serena.
Padre e hija se miraron
muy enojados.
- Ya dejadlo.- interrumpió
Ikuko.- Dime Darien, ¿cómo os conocisteis?
Al oír esta pregunta
ambos palidecieron notablemente.
- Bueno...esto... .-
comenzó Darien.
- ¡Ja!.-se río a carcajadas
Eiji, uno de los hermanos de Kenji .-No me digas que del susto ya ni te acuerdas.
No te preocupes hombre que mi hermano ladra mucho cuando se trata de su niña
pero no muerde. Eso te lo puedo asegurar, ¡eh! Kenji. ( Ay , es que este hombre
no presenció la persecución Kenji- Darien que si no )
- Mmmm.- se limitó a
decir el aludido mientras giraba la cabeza para otro lado.
- Y bien, ¿cómo os conocisteis?
.- volvió a preguntar Ikuko al ver que Darien estaba ya un poco más tranquilo.
- Serena me tiró un zapato
a la cabeza.
Esta vez las miradas
de todos los presentes se centraron
en Serena, quien trataba de esconderse tras la espalda de Saori.
- ¡Yo no te lo tire!.-
se defendió la joven.- Solo lo lancé al aire.
- Serena.- respondió
pacientemente el chico.- lo lanzaste en mitad de una calle llena de transeúntes.
- Pero te pedí disculpas.-
se quejó.
- Claro, después de insultarme.-
respondió sarcásticamente.
- ¡Mentira! Qué empezaste
tú.
- ¡Porque me tiraste
un zapato a la cabeza!
- ¡No fue culpa mía que
estuvieras ahí! Además cuando me iba para mí casa volviste a meterte conmigo.
¡ Eres muy malo!
Esta vez las miradas
se centraron en el perverso Darien.
- ¡ Porque me tiraste
tu examen suspenso de matemáticas a la cabeza!.- se defendió esta vez Darien.
- ¿ Examen suspenso ?.- preguntó
Ikuko.
- ¡Darien!.- exclamó
Serena.
- Te lo dije, Darien
no está hecho para ti.- sonrió triunfalmente Reiko mientras volvía a engancharse
del brazo de Darien y aprovechaba para darle un breve beso en los labios.
- ¡ Darien !.- volvió
a gritar la chica esta vez enojada de verdad.
- ¡ Yo no he sido !.- se defendió
el chico.
- ¡ Pero la has dejado !.- protestó la joven.
- Y ahora, ¿ qué ?.-
preguntó un sonriente Iori.- No dices nada al respecto Kenji.
- ¿ Yo ?
- Mi para no me quiere
y Reiko me quiere quitar a mi novio.- empezó a sollozar Serena.
- Que cruz.- exclamaron
los presentes al más puro estilo Luna.
- La cena estuvo deliciosa
señora Tsukino.-la felicitó Darien.-Cocina usted muy bien.
- ¡Sí!, mi tía es la
mejor cocinera de todo Japón.- exclamó Saori.
- Si, aunque no se puede
decir que Serena haya heredado su talento.- se entrometió Reiko.
- ¡Eso no es cierto!.-protestó
Serena.
- Por supuesto que lo
es.- respondió altivamente.- Sabes Darien, sino quieres morir envenenado te
recomiendo que te busques otra novia.
- Ññññññ.-gruñó Serena.
- No le hagas caso jovencito.-
salió a la defensa Iori.- Reiko es un poco exagerada.
- ¿Exagerada?, ¡ja!,
me gustaría saber en donde quedó el chico al que le preparó esas galletas
quemadas y asquerosas. Seguro que está muerto.
- ¡Pues no!.-sonrió triunfante
Serena.- Esas galletas eran para Darien y no estaban ni malas ni quemadas.
Ante esta afirmación
todos los presentes miraron a Darien
con cara de pena. Las galletas de Serena eran auténtico veneno ( Iori no las
había probado porque sino no hubiera abierto la boca ).
- Se hubiera entristeció si no
me las hubiera comido.- explicó Darien haciendo que todos lo mirasen con verdadera
devoción incluso Kenji que aunque podía argumentar que las palabras de antes
estaban sacadas de un libro de cuentos de hadas, para las galletas, se quedaba
sin argumentos .
- ¿ Qué has dicho ?.- preguntó
Serena con cara de pocos amigos.
- Que me comería cualquier
cosa que cocinaras por solo ser tu.- respondió el chico al mismo tiempo que
le sonreía.
- Darien... .- susurró
la chica completamente feliz.
- Cof, cof, cof.- tosió
Kenji antes de que la escena de amor llegase a algo más.- Dime Darien, ¿ cuánto
tiempo lleváis saliendo?
- No crees que haces
demasiadas preguntas.- le reprendió cariñosamente Ikuko.
- ¿ Yo ? Solo quiero
conocer un poco más al novio de mi pequeña. Además, él no tiene nada que ocultar,
¿ verdad ?.- preguntó suspicazmente.
- Esto... .- Darien tragó
saliva.-bueno... si no tenemos en cuenta que su hija es una princesa, que
yo soy el príncipe de este planeta y, que por lo tanto, debería tratarme con
más respeto ( más quisiera él ), que por las noches me visto con smoking y
antifaz y paseo por Tokio peleando con monstruos y diablos que pretenden destruir
el mundo y, que durante un breve periodo de tiempo (y en contra de mi voluntad
) estuve al servicio del Negaverso e intenté cortarle la cabeza a su hija,
que no es nada más que Sailor moon, no, creo que no tengo nada que ocultarle
.- respondió tranquilamente mientras Serena palidecía y todo la habitación
volvía a quedar sumida en un silencio espectral.
- Je, je, je.- rió Serena
nerviosamente.- a que tengo un novio
muy chistoso.
Inmediatamente todo la
sala estalló en carcajadas momento que Serena aprovechó para propinarle un
discreto puntapié a Darien.
- ¡Auch!, qué duele.-se
quejó el chico.
- Por bocazas.- le susurró su novia mientras le dedicaba una
de sus mejores miradas asesinas.
- Eso ha estado muy bien
Darien, y bien que le respondes a Kenji.-preguntó Iori con curiosidad.
- En realidad, solo llevo
saliendo con Serena apenas tres meses
pero nos conocemos desde algo más de un año y puedo asegurar que durante ese
tiempo he llegado a conocerla mucho mejor que a mí mismo, por eso sé que es
la mujer de mi vida.
Ante esta respuesta Kenji
sonrió porque acababa de darse cuenta que Darien era un buen hombre y que
si estaba con su hija a pesar de la edad era por que la quería de verdad y,
tal vez, Ikuko tuviera razón, su pequeña conocía el verdadero amor. Estos
pensamientos hicieron que sus ojos se llenaran de lágrimas al pensar en lo
que todo eso significaba, así, que discretamente, se las secó y miró hacia
otro lado encontrándose con la mirada de su mujer que le sonreía feliz.
El resto de la noche
transcurrió entre risas y juegos. Cuando terminó la cena, se retiraron del
salón las mesas y las sillas y se dejo un gran espacio para quienes quisieran
bailar un rato. Por supuesto Serena no perdió la oportunidad y, agarrando
a Darien del brazo, lo arrastró hasta la improvisada pista de baile en donde
sonaba música rápida. Desafortunadamente para la joven, Darien era un joven
muy atractivo y no pudo hacer nada por evitar que este bailase con todas y
cada una de sus primas ( aunque a Reiko no
la dejo ni acercarse so pena de perder algo más que la vida ). Sin
embargo, eso no quitaba lo otro y Serena se marchó enfadada a su habitación
de donde salió solo cuando Darien fue a buscarla prometiéndole que no volvería
a bailar con ninguna otra chica aunque lo amenazaran a muerte. Satisfecha,
Serena salió y le dio un beso.
Después del baile, los
abuelos de Serena, junto con algunos otros miembros de su familia, se marcharon
a sus casas.
Aprovechando que Serena
se había ido a jugar con Saori y Reiko al monopoli Darien se acercó a Iori
y mantuvo una larga conversación con él, con Shinji y con Ichirou ( el hermano
pequeño de Ikuko ) descubriendo que tenían muchas cosas en común.
Y así, entre risas y
juegos, transcurrió la noche no siendo hasta las cinco de la mañana que se
marchó el último miembro de la familia de los Tsukino, en vista de lo cual,
Darien decidió que ya era hora de que se marchara( y eso que no quería ir
).
- ¿ En serio tienes que
irte ya ?.- le preguntó Serena cabizbaja.
- Bueno, tu familia se
ha ido ya, creo que es lo más lógico.
- Pero... es que no quiero
que te marches.- insistió la joven.- ¿ Por qué no te quedas a dormir ?
- Serena sabes que....
.- pero antes de que pudiera continuar la frase el padre de Serena lo interrumpió.
- Quédate si quieres.-
le dijo sorprendiendo a Darien, a Serena y a Ikuko ( Singo hacía rato que
se había ido a dormir ).- Hay una habitación libre, puedes quedarte allí,
siempre y cuando no hagas visitas nocturnas, ni las recibas.- esto último
lo dijo mirando a su hija.- ni te acostumbres. Hoy puedes quedarte porque
es un día especial. Es nochebuena.
- Yo... yo... no sé que
responder.
- Mañana nos vemos. Serena
no tardes en irte a la cama.
- Sí, papá.
Y dicho esto se marchó a su habitación acompañado
por su mujer.
Mientras tanto Darien
miraba al suelo totalmente paralizado. Jamás se hubiera imaginado que esto
pudiera pasar, ese hombre había estado a punto de matarlo hace unas horas
y ahora le permitía quedarse a dormir en su casa, ¿no sería que lo quería
matar mientras dormía ?, pensó. No, sabía
que no era eso, además él quería quedarse, quería quedarse porque...
la voz de Serena lo sacó de sus pensamientos.
- Darien, Darien.- lo
llamaba.
- ¿Sí ?
- ¿Te quedarás, verdad? .- el chico
movió la cabeza afirmativamente.- Sabes una cosa, pensaba darte tu regalo
mañana pero ya no soporto más la espera así que te lo daré ahora.
Serena bajo la mirada
y del bolsillo de su vestido sacó una pequeña caja, envuelta con papel de
regalo y con un hermoso lazo rojo. Se la extendió a Darien, quien le sonrió
y la cogió emocionado. Dentro había una agenda electrónica.
- Sé que tal vez no sea
un regalo muy apropiado para estas
fechas.- comenzó a hablar ruborizada.- pero quería regalarte algo que verdaderamente
te gustara y que lo necesitaras y pensé que esto sería perfecto.
- Serena.- habló el joven casi
sin voz debido a la emoción.- Esto, esto es muy caro, tú...
- No hubiera encontrado
mejor forma en la que gastarme el dinero que en ti.- respondió Serena mirándole
a los ojos.
Durante unos instantes
Darien se quedo mirándola incapaz de decir nada. Sus ojos, tan lindos como
el cielo azul, su cabello tan hermoso y dorado como el sol, y su sonrisa capaz
de iluminar el día más gris. Serena era una mujer asombrosa, que le había
dado su amor y su apoyo y gracias a la cual había sentido por vez primera
lo que era tener una familia porque durante esta noche, una noche que había
temido que llegará, se había sentido el
hombre más feliz del universo entero. Había
sentido que pertenecía a una familia.
Incapaz de contenerse por más tiempo
la atrajo hacia él y la abrazó con fuerza mientras acariciaba su cabello y
le susurraba con dulzura. "Te amo Serena, no sabes cuanto."
FIN