Capítulo 26: Preparándose para la guerra
Palacio de la Luna ( sala del trono )
Después de que la reina ordenara a
Artemis convocar una reunión del consejo, la sala del trono se había convertido
en un improvisado centro de mando desde donde la soberana de la Luna
supervisaba que todo marchara según lo planeado. Así en este instante, su fiel
consejera Luna le estaba informando respecto a los preparativos de defensa de
la Luna.
Aunque
apenas habían transcurrido dos horas desde que ordenara organizar la defensa a
Venus y a Mercurio todo estaba ya casi listo y esto se debía en gran parte a la
eficacia que había demostrado el subcapitán Alex. Cuando las dos sailors habían
llegado a la base, el chico ya había planificado los turnos de vigilancia y
había puesto sobre aviso a todos los hombres de la unidad incluyendo a aquellos
que gozaban de algún permiso para que regresaran inmediatamente. Lo único que
faltaba era preparar la defensa mágica del palacio y de la ciudad que se
levantaba a su alrededor.
Se reforzó especialmente el escudo que
protegía la ciudad y el que rodeaba la habitación de palacio en donde se
guardaba el cristal de plata y se reunió a los hombres más dotados en el arte
de la magia para instruirlos en el exterminio de los clones. Gracias a los
datos proporcionados por Arthur, Mercurio había llegado a la conclusión de que
lo mejor para destruirlos era utilizar aquellas mismas técnicas que se
emplearían para derrotar a los reyes clonados pero uniendo el poder mágico de
varios hombres en un solo ataque.
La reina estaba sumamente satisfecha
con el trabajo realizado y a la vista de que gracias a la gran labor llevada a
cabo por el subcapitán Alex, Venus y Mercurio ya no eran necesarias por el
momento, decidió llamarlas a su presencia para encomendarles una nueva misión.
Ellas dos junto con Marte se encargarían del apresamiento de los tres reyes
traidores durante la reunión que se llevaría a cabo mañana a primera hora. Si
todo marchaba como ella esperaba los traidores serían llevados a juicio y la guerra
finalizaría sin derramamientos de sangre. Todo dependía de su actuación ante el
consejo.
Sin embargo, antes de que llegaran las
dos sailors Artemis irrumpió en la habitación muy alterado informando de que
Urano y Neptuno acababan de llegar a palacio y que deseaban ver a la reina.
Artemis aguardó a recibir una respuesta de la reina mientras esta se quedaba
callada y Luna la observaba temiendo lo peor.
- Hazlas pasar.-
habló la reina por fin.- Y no avises a nadie de que están aquí.
- ¡Majestad,
no!.-exclamó Luna.- ¡Son unas traidoras!
- Luna.- se
acercó a ella la reina.- Por favor, sé lo que hago.
- Pero…
- Luna, es una
orden.
Luna iba a replicar pero al ver la
expresión de la reina supo que no podría convencerla y bajó la cabeza aceptando
su decisión mientras salía de la habitación acompañada de Artemis. Segundos
después entraron Urano y Neptuno.
- Reina
Serenity.- se arrodillaron las dos.- gracias por recibirnos.
La reina hizo un leve movimiento con la
mano indicándoles que se levantaran mientras miraba directamente a Urano quien
había permanecido con la mirada bajada desde que entrara a la habitación.
- No me andaré
con rodeos.- dijo la reina antes de que cualquiera de las dos sailors pudiera
decir nada.- Hace poco llegó a mis oídos la noticia de que el rey de Urano y su
hija estaban implicados en una conspiración en contra de la Luna.- Haruka
enrojeció ante la justificada acusación.- Pero no sabía que la princesa de
Neptuno tuviera algo que ver también, según lo que me han contado hasta hace
poco estaba prisionera en el palacio de Urano.
- Y así es,
majestad.- se adelantó Neptuno.- Atlante me apresó para poder chantajear a
Urano.
- Eso es algo
difícil de creer.- dijo Serenity sin abandonar su postura inflexible.- No solo
porque de todos es conocido el aprecio que padre e hija se tienen sino también…
- ¡Le tenía!.- se
apresuró a corregir Urano levantando la mirada por vez primera.- Nunca le
perdonaré lo que está haciendo.
La reina la miró severamente
reprendiéndola por la interrupción y sin hacer demasiado caso a sus vehementes
palabras.
- Sino también…
.- continuó hablando.- …porque no me cabe en la cabeza que no pudieras rescatar
a tu compañera de batalla por ti misma, después de todo eres una sailor y tu
poder está muy por encima del de tu padre y aunque no lo hubiese estado hubiera
bastado una sola palabra tuya para que el resto de las sailors te hubieran
apoyado.- la miró con rudeza.- Pero en vez de eso he de suponer que tu padre se
había vuelto tan poderoso que preferiste no arriesgar la vida de tu compañera y
traicionar, no solo a la reina a la que habías jurado proteger con tu vida el
día en que te convertiste en sailor Urano sino también a tu princesa, a la que
estabas dispuesta a asesinar aprovechando el cariño y la confianza que te
tiene.
Haruka bajó la mirada y se mantuvo en
silencio ante la acusación de la reina, sintiéndose terriblemente culpable e
incapaz de defenderse. Neptuno la observó preocupada y decidió intervenir pero
antes de que pudiera decir nada la reina le indicó con un gesto de la mano que
guardara silencio mientras esperaba paciente una respuesta de Urano.
- Reina
Serenity.- dijo después de un rato.- Yo… yo….- levantó la mirada de golpe.-
¡Soy culpable de todo lo que decís!
- ¡Urano!.- se
asustó Neptuno.-¿Se puede saber qué dices?¡Tu no eres culpable de nada!
- No, Michiru, lo
soy.- miró a su compañera con arrepentimiento para después volver a centrar su
mirada en la reina que seguía observándola con expresión impasible.- Neptuno no
ha mentido cuando ha dicho que la única razón por la que colaboré con mi padre
fue porque la tenía prisionera y me había amenazado con matarla si no seguía
sus órdenes.
Es cierto que
siempre he sentido un gran respecto y admiración por él, pero todo eso murió el
día en que me contó sus planes esperando que yo los aceptase como si nada, que
me uniese a él y renunciase a todos los ideales de justicia y lealtad sobre los
que he sustentado mi vida. Y cuando se dio cuenta de que no lo obedecería…-
apretó los puños impotente al recordar lo que había pasado entonces.- …no dudo ni un solo instante en ponerme entre la
espada y la pared.
También es cierto
que podría haberme enfrentado a él y rescatar a Michiru, incluso pediros a vos
ayuda, pero en ese momento me entró tanto pánico ante la idea de perderla que
ni siquiera pensé en esa posibilidad. Lo único que sabía es que cualquier paso
en falso podría poner en peligro su vida y preferí cerrar los ojos ante lo que
iba hacer antes que arriesgarme.- esta vez miró a Michiru.- como bien dijiste
antes dejé que mis sentimientos se antepusieran a mi misión, olvidé que soy una
sailor y por eso soy culpable.- volvió a mirar a la reina.- Solo cuando mi
padre me ordenó que matase a la princesa reaccioné, porque al igual que Michiru
es una persona muy importante en mi vida la princesa también lo es, es como mi
hermana pequeña.
Me di cuenta de
lo que el miedo me había hecho hacer pero sentía que ya era demasiado tarde
para pediros ayuda porque ya os había traicionado Así que ideé un plan para
satisfacer a mi padre y mantener a salvo a Serena hasta que todo terminara. Sin
embargo, pese haberme dado cuenta de mi error fui incapaz de actuar porque solo
me importaba proteger a Michiru y a Serena, lo demás me daba igual.
Por eso, mi
reina, soy culpable de todo lo que habéis dicho y por eso aceptaré cualquier
castigo que decidáis para mi, pero antes.- adelantándose unos pasos y
arrodillándose ante ella.- os ruego que por favor escuchéis lo que Neptuno y yo
tenemos que contaros respecto al enemigo y que nos creáis.- bajando la mirada y
sonriendo con ironía.- Neptuno está libre y Serena a salvo ya no tengo ninguna
razón para seguir con mi padre pero si no creéis en mis palabras podéis hablar
con Plutón, ella también está al corriente.
- Habla
entonces.- la apremió la reina.- Ya decidiré después si tus palabras contienen
la verdad o son solo una mentira más.
Haruka asintió con la cabeza y se
levantó mientras le contaba a la reina Serenity todo lo que sabía respecto al
ataque, la identidad del tercer traidor y Hotaru. Conforme el relato de la
scout de Urano avanzaba el semblante de la reina se ensombrecía cada vez más y
más presa de la preocupación. Cuando Haruka terminó de hablar, la soberana de la Luna ya había tomado una
decisión pero antes necesitaba saber algo más.
- Antes dijiste
que te habías encargado de poner a salvo a mi hija.-dijo muy seria.- Pero si
está en la Tierra, ¿cómo va a estar a salvo?
Urano se apresuró a
contarle su plan para proteger a Serena ( ver capitulo 19 ) mientras sonreía
con tristeza al recordar lo feliz que se había sentido su padre al saber del
supuesto envenenamiento de la princesa.
Cuando terminó de hablar la sailor, la
reina se levantó del trono, caminó hacia uno de los grandes ventanales de la
sala y se puso a mirar el exterior en
silencio. Urano esperó aparentemente con calma a que hablara mientras por
dentro era un amasijo de nervios.
- Has traicionado
a la Luna.-habló por fin la reina provocando con sus palabras que Haruka se
atragantara de angustia.- Se mire por donde se mire es lo que has hecho, aunque
lo hicieras solo por proteger a una amiga.
- ¡Majestad!.-
exclamó Neptuno alarmada.- Por favor, no la juzguéis tan duramente, ella no…
- Neptuno.- se
giró la reina con voz reprobatoria.- no hables mientras no se te pida.
- ¡Pero
majestad!.- intentó protestar, pero al ver la dura expresión de la reina no le
quedó más remedio que guardar silencio.
- Sin embargo.-
prosiguió la soberana de la Luna.- la información que me has traído, de la que
no dudo su veracidad, es de una gran importancia para el reino porque nos
permite contar con una ventaja de la que antes no disponíamos.- sonriendo por
vez primera desde que comenzara la improvisada reunión.- digamos que de alguna
manera esto compensa lo otro.- las dos sailors miraron a la reina
esperanzadas.- pero solo un poco, tienes que comprender que vas a tener que
ganarte nuevamente mi confianza y hasta que eso no ocurra no podré volver a
asignarte las misiones de vital importancia que te venía dando hasta ahora.
- Lo comprendo,
majestad.- bajó Urano la cabeza.
- Sin embargo.-
amplió su sonrisa.- Neptuno sigue gozando de toda mi confianza y, si ella se
compromete a responder de tus actos, todo podría volver a ser como antes.
Las dos sailors intercambiaron miradas
sonrientes mientras Neptuno se apresuraba a asentir con la cabeza a la
proposición de la reina quien también sonrió feliz de que su presentimiento no
hubiera sido falso y la traición de Urano no fuera tan real como parecía.
- Bien, ahora que
sé que Hades está implicado en todo esto las cosas varían ligeramente.-
reflexionando.- A estas alturas todos los miembros del consejo deben de haber
sido informados de la reunión de mañana por la mañana, así que… Urano, Neptuno,
quiero que os presentéis ante cada uno de los reyes no implicados en la
conspiración y que los aviséis de todo lo que está ocurriendo para que puedan
prepararse, decirles también que la reunión de mañana se mantiene, que no deben
faltar y que tampoco deben dar muestras ni ahora ni mañana de estar al corriente
de lo que está pasando.
- Sí, majestad.-
se inclinaron ambas para después marcharse felices a cumplir las órdenes de su
reina.
Cuando salían por la puerta se cruzaron
con Venus y Mercurio que las miraron con desconfianza.
- Mi reina.-
habló Venus al entrar.- ¿ha ocurrido algo?
- Nada que no
esperase.- respondió la reina con una sonrisa.
En una de las
inmensas salas del palacio de Urano
- ¡Maldito Hades!.- exclamó Atlante frustrado mientras daba
vueltas por la habitación y Zeus lo contemplaba en silencio.- ¿Hasta cuando
piensa tenernos esperando? Fue él quien convocó la reunión.
- Estoy aquí.- se oyó de repente.- Siento el retraso.
Inmediatamente Zeus
y Atlante voltearon la cabeza hacia una esquina de la habitación oculta entre
las sombras y alejada de la puerta. Hades estaba allí con su típica sonrisa
maliciosa.
- ¿Cuándo… cuándo has entrado?.- se atrevió a preguntar Zeus
sorprendido.- No te hemos visto pasar.
Hades ignoró la
pregunta mientras se acercaba a la mesa y tomaba asiento. Atlante lo miró con
desconfianza e hizo lo propio.
- ¿Y bien?.- inquirió Atlante.- ¿Para qué nos has llamado?
- La reina ha convocado una reunión del consejo para mañana a
primera hora.
- Lo sabemos.- asintió Zeus.- ¿Qué pasa con eso?
- Ocurre.- ensanchó su sonrisa.- Que la reina está al tanto de
nuestros planes.
- ¡¿Qué?!.- se sorprendió Zeus.- ¡Eso es imposible! ¡Hemos cuidado
hasta el último detalle! ¿Cómo ha podido ocurrir?
- Imagino que mi pequeña Hotaru ha tenido algo que ver pero sin
duda no ha sido la única.- mirando a Atlante con pedantería.- Parece ser que tu
estratagema de chantaje no ha resultado tan eficaz como parecía.
- Mi hija está totalmente bajo mi control.- contestó el rey de
Urano molesto.- Además, en que te basas para afirmar que la reina conoce
nuestros planes, ¿en esa reunión? No sería la primera vez que la reina convoca
alguna.
- Tal vez… pero si es la primera que convoca sin motivo alguno.
- Podría deberse a la muerte de su hija.
- ¿Qué quieres decir con eso?.- inquirió Zeus sin entender.
- Empiezo a dudar que la princesa esté muerta de verdad.
- Te recuerdo que fuiste tu el que confirmó su muerte.- lo acusó
Atlante perspicaz.
- ¿Habláis de la princesa Serenity?.- preguntó Zeus temeroso
recordando la conversación que tuviera con el capitán Arthur.
- Un pequeño fallo sin importancia en comparación con el tuyo.-
respondió Hades con presunción.- Dime, ¿estás seguro de que la princesa de
Neptuno, Arthur y el otro siguen en el calabozo?
- Por supuesto.- contestó a la defensiva y cada vez más furioso
por las continuas acusaciones de Hades.- Lo comprobé personalmente esta mañana
a primera hora mientras hacía los preparativos para la ejecución de los dos
prisioneros de la Luna. Iba a ejecutarlos mañana en cuanto finalizara la
reunión.
- ¿Ejecución?¡Qué ejecución!.- exclamó Zeus cada vez más alarmado
y molesto por ser ignorado.- No acordamos ninguna ejecución.
- Pues en ese caso.- le brillaron los ojos a Hades como si
estuviera disfrutando de la situación aunque esta supusiera un revés en sus
planes.- creo que tendrás que suspenderla porque me han informado de que han
visto al capitán Arthur en la Tierra.
- Eso… eso no es posible.- apretó los puños Atlante tratando de
contener su furia.- Me aseguré de que mis guardias les dieran una buena paliza
para que no pudieran escapar y además
todas las entradas y salidas a la prisión están vigiladas, es imposible que
hayan escapado.
- Pueden haberlo hecho haciendo uso de la teletransportación, tal
vez encontraron una forma de despertar a la princesa de Neptuno.- clavando su
penetrante mirada en Atlante.- Fue un error encerrarlos en la misma celda.
- ¡Suficiente!.- se levantó de golpe hecho una furia.- ¡Tu no eres
quien para cuestionar mis métodos!
Hades lo miró con sarcasmo
provocando que Atlante hirviera de coraje hasta el punto de golpear la mesa con
todas sus fuerzas e ir en busca de su supuesto aliado en la guerra. Zeus lo
imitó casi tan furioso como él por ser ignorado y lo agarró con fuerza del
brazo antes de que pudiera siquiera aproximarse a Hades. Atlante trató de
soltarse pero la gran fuerza de Zeus ( por nada era jupiteriano ) se lo impidió
obligándolo a centrar toda su atención en él.
-¡ ¿Se puede saber qué estás haciendo?!.- gritó.
- Por mi puedes golpearlo hasta que te canses.- respondió con
aparente calma.- Pero después de responder a mis preguntas.
Los dos reyes se
miraron con rabia mientras Hades los contemplaba divertido.
- Me parece que estáis olvidando quien es nuestro verdadero
enemigo.- decidió intervenir por fin.- Y las discusiones entre nosotros a estas
alturas solo harán que perdamos la guerra.
- Mira quien fue a hablar.-
respondió Atlante sin quitar la mirada de encima a Zeus.- Has sido tu quien ha
empezado con las acusaciones.
- ¡Oh!.¿Eso es lo que crees?- puso cara de arrepentimiento
mientras se levantaba de su asiento y se acercaba a los dos reyes.- Solo
trataba de poner las cartas boca arriba para que todo estuviera perfectamente
organizado para el día del ataque.- agarró la mano de Zeus y lo obligó a soltar
a Atlante con una fuerza que ni el soberano de Urano ni el de Júpiter esperaban
que tuviera.- No quiero más disputas entre nosotros, ¿entendido?.- los miró a
ambos con una seriedad rara vez vista en él que resultaba algo tenebrosa.
- Nosotros tampoco.- replicó Atlante con voz gélida.- Por esta vez
pasaré por alto tus insinuaciones pero te advierto que será la última vez que
lo haga.- dijo mientras volvía a sentarse.
Hades sonrió y miró
a Zeus quien parecía a punto de decir algo pero al final desvió la mirada y
volvió a su asiento sin abrir la boca.
- Bien.- volvió a sentarse Hades.- Ahora que conocemos la
situación debemos discutir cual será nuestro próximo movimiento, está claro que
esa reunión de la reina es una trampa.
- Lo mejor será que adelantemos el ataque a esta noche.- aconsejó
Atlante.- Si es cierto que mi hija me ha traicionado.- echó de reojo una mirada
de rabia a Hades pero se abstuvo de comentar nada.- debe saber que pensábamos
atacar mañana al anochecer. Adelantando el ataque, la sorprenderemos.
- Estoy de acuerdo.- asintió Hades.- pero no será esta noche
cuando el reinado de la Luna llegue a su fin sino mañana durante la reunión.-
miró a sus compañeros.- Planeo acudir.
- ¡¡Pero si es una trampa!!.- exclamó Atlante.- ¡¿Para qué
demonios vas a ir?!
- Me gustan los juegos.- se limitó a decir con sonrisa traviesa.-
Y no pienso perderme este cuando la reina lo ha convocado en nuestro honor.
- ¡Pues no cuentes conmigo para esa locura! No pienso entregarme a
la reina en bandeja de plata.
- No tenia intención de pedirte que vinieras.- lo corrigió Hades
casi con amabilidad.- Solo iré yo, vosotros dos seguiréis con el plan acordado y
esperaréis a mi señal para atacar.
- ¿Qué señal?.- inquirió Atlante con desconfianza.
- Lo sabréis en su momento.- respondió mientras se levantaba dando
por finalizada la reunión.
Atlante estuvo a
punto de replicar pero se lo pensó mejor y guardó silencio. Necesitaba a Hades
para llevar a cabo sus planes de conquista así que por el momento soportaría
sus aires de magnanimidad, pero solo por el momento.
- ¿Era necesario que la princesa Serenity muriera?.- preguntó de
pronto Zeus cuando Hades estaba a punto de salir de la habitación.
- No está muerta.- respondió el rey de Saturno sin siquiera
voltear.- Pero pronto lo estará al igual que la reina.- girando la cabeza y
mirándole fijamente como si pudiera leerle la mente.- Y harías bien en recordar
que ante los ojos de la reina eres un traidor y que ya no hay marcha atrás. Si
no te gusta nuestra forma de actuar habértelo pensado dos veces antes de unirte
a nosotros, esto es una guerra y en las guerras vence quien más daño hace a su
enemigo.- se dio media vuelta y abandonó la habitación rumbo a la Tierra, en
busca del cristal dorado.
Júpiter
Después
de que Rei le contara todo lo que había pasado desde que ella fuera capturada y
lo que la reina le había ordenado que hiciera, Lita se había sumido en un
profundo silencio aún más deprimente que el que la rodeaba cuando el demonio la
estaba controlando. Después de un rato sin que nada pareciera cambiar, Rei
decidió intervenir.
- Lita.- se sentó
a su lado Marte.- Tienes que tomar una decisión ya, hay mucho en juego.-
tomándola de la mano con gentileza.- Entiendo que esto sea muy duro para ti,
todas sabemos lo mucho que quieres a tu padre pero este ha tomado un camino
equivocado y tu no puedes hacer nada por él.- endureciendo un poco el tono de
su voz.- Eres una sailor y tu deber es proteger a la reina y a la princesa por
encima de cualquier otra cosa, no puedes permitir que….
- Aún no puedo creer que dejara a un demonio
vigilándome.- la interrumpió de pronto.- Eso significa que además de ser un
traidor tiene tratos con criaturas diabólicas.
- Lita…
- Como bien has
dicho.- se levantó de golpe y caminó con altivez hacia una ventana.- Soy una
sailor y mi deber es para con la reina y la princesa.- su voz sonaba amarga
pero su rostro se mantenía inexpresivo.- Mi padre ha traicionado a la reina y
por lo tanto también a mi.- girándose hacia Rei.- Fingiré estar de acuerdo con
él y averiguaré la identidad de todos los que pretenden destruir nuestro reino.
- Lita.- se
levantó ella también.- Según lo que nos contó Arthur cabe la posibilidad de que
Zeus esté siendo utilizado, tal vez…
- No, no lo está
siendo.- respondió con frialdad.- Eso era lo que yo pensaba también porque
deseaba con todas mis fuerzas que fuera así pero la realidad es que esté siendo
utilizado o no, está dispuesto a matar a gente inocente por tal de conseguir lo
que desea, no importa que intente que las bajas sean mínimas.
- Lo siento,
Lita.- la miró con tristeza.- Si pudiera…
En
ese momento sonó el intercomunicador de Sailor Marte.
La Tierra
-
¡Arthur!.- exclamó Serena sorprendida.
El chico le sonrió con dulzura y
extendió una mano hacia ella.
-
Ven conmigo.- la apremió.- Tenemos que marcharnos de aquí lo antes posible.
Serena no se movió. El hombre al que
supuestamente amaba y al que había deseado abrazar y sentir desde que llegara a
la Tierra ( al principio porque lo extrañaba, más tarde porque necesitaba sacar
de su cabeza a Endymión aunque no quisiera reconocerlo ) estaba allí, a escasos
centímetros de ella, esperando a que tomara su mano para llevarla de vuelta a
casa.
Debería sentirse feliz, correr a sus brazos
llorando de alegría y abrazarlo con fuerza, pero en ese momento lo único que su
imagen le transmitía era la certeza de que él la llevaría de nuevo a la Luna y
que nunca más volvería a ver a Endymión. Y aún peor que esa certeza era el no
poder negar durante más tiempo que se había enamorado del príncipe de la
Tierra. Lo miró, y sus ojos le suplicaron en silencio que no la dejara marchar.
Arthur, que no entendía por que su princesa
no corría a abrazarlo, se dio cuenta entonces de la presencia de Endymión y del
atuendo que llevaba puesto ( recordad que se había quitado el disfraz y se
había quedado en ropa interior ). En su
mente cobró sentido la extraña mirada que Serena le había dirigido segundos
antes a aquel hombre, era una mirada de temor, a saber lo que ese infeliz le
habría hecho.
-
Miserable.- siseó con veneno en la voz y con los ojos inyectados en sangre a
causa de la furia que se había apoderado de él.- ¿Qué ibas a hacer?.- avanzó
hacia Endymión con tanta rapidez que al príncipe apenas le dio tiempo a
esquivar la primera estocada, la segunda lo hirió en el hombro.
Serena, reaccionando por fin al ver la
sangre, corrió hacia Arthur y lo agarró del brazo.
-
¡Arthur! ¡No!.- exclamó asustada.-¡Para!
- No te preocupes.- la miró y la apartó de él
mientras Endymión aprovechaba para alejarse y buscar algo con lo que
defenderse.- Pagará por haber intentado siquiera ponerte una mano encima.
-
No… no entiendo.- empezó a desesperarse al ver que Arthur la ignoraba e iba de
nuevo en busca de Endymión.- ¡No te entiendo!
-
Creo que tu prometido piensa que he
intentado tomarte en contra de tu voluntad.- le aclaró Endymión mientras cogía
la espada de uno de los soldados caídos.- Tal vez en la Luna tratéis a las
mujeres así pero aquí, en la Tierra,
las tratamos como se merecen, con respecto y consideración.
-
Y por eso estás en ropa interior, ¿no?.- lo acusó Arthur sin creer una sola
palabra mientras chocaban espada contra espada. Para su sorpresa, Endymión
resultó ser un excelente espadachín.- Eres bueno.- lo alabó.- Pero no lo
suficiente como para vencerme.- dijo al mismo tiempo que conseguía desarmar al
príncipe y se disponía a darle el golpe final.
Pero antes de que pudiera hacerlo,
Serena lo empujó lejos de Endymión provocando que se le cayera la espada.
-
¡Basta!.- exclamó la princesa mientras se acercaba a Arthur, lo cogía de ambos
brazos y lo miraba suplicante.- No es lo que tu piensas, Endymión no me ha
hecho nada solo trataba de ayudar.
-
Pero Serena.- protestó el joven.-Él…
-
Mira su cara Arthur, está maquillado.- lo señaló con la mano.- Se disfrazó de
mujer para poder entrar en la habitación y sacarme de aquí sin que nadie se
enterase.
Arthur miró a Endymión con desconfianza
y después a Serena. Impropio de él, tenía un mal presentimiento respecto a
aquel hombre pero si su princesa decía que no le había hecho ningún daño no le
quedaba más remedio que creerlo, al fin y al cabo, no había ninguna razón para
que ella mintiera.
-
Te debo una disculpa.- se separó de Serena y le ofreció una mano a Endymión.-
Malinterpreté la situación.
Endymión lo miró con cierto recelo pero
al final aceptó su ayuda.
-
No importa.- contestó el príncipe.- En tu lugar, yo hubiera hecho lo mismo.
-
Siento lo de tu hombro.- se disculpó mientras se situaba detrás de Serena y la
rodeaba por la cintura con los brazos.- Vámonos a casa, mi princesa.
-
Pero… pero… no puedo irme….- se quejó la joven mientras intentaba separarse con
suavidad de él pero cada vez que estaba a punto de lograrlo el chico volvía a
sujetarla y a atraerla hacia él.-… Haruka aún no me ha dado la señal… y…
-
Olvídate de Urano.- respondió abruptamente.- La reina me ha enviado
personalmente a buscarte.
-
Pero… .- intentó liberarse nuevamente pero Arthur volvió abrazarla, esta vez
con más fuerza que antes.
-
Serena.- acercó su rostro al oído de la joven y le habló con dulzura.- Vámonos
a casa.- aspiró su perfume y la besó con suavidad en la mejilla mientras la
estrechaba un poco más entre sus brazos ( si es que eso era posible ).
Serena miró una última vez a Endymión
con tristeza y asintió con la cabeza. Cerró los ojos y dejó que su poder la
inundará, un aura plateada los envolvió a ambos y, segundos después, justo
cuando llegaban Hiperión, Diocles y un destacamento de soldados, desaparecieron
de la habitación.