FELIZ NAVIDAD Hanamichi

(Un fanfiction de Slam Dunk, por Fadet)

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La ciudad estaba impregnada del ambiente navide�o, aunque era un d�a bastante fr�o, numerosas familias a�n paseaban por las calles bellamente decoradas de Kanagawa. Hab�a llegado la Navidad, era sin duda un d�a para disfrutar.

Pero no todos parec�an estar de �nimo para gozar de esta festividad, un muchacho corr�a desesperado por la playa como si se le fuera la vida en ello, sin duda las lagrimas que corr�an por su rostro presentaba un gran contraste con el ambiente festivo de la ciudad. Despu�s de correr un largo trecho, y al llegar a un paraje solitario, la figura juvenil por fin se detuvo. Aun jadeante por la carrera, el muchacho se derrumb� en la arena y all� encogido rompi� a llorar como si fuese un ni�o peque�o. Su dolor no era algo nuevo, no era fruto del rechazo de alguna muchacha ni por la perdida de alg�n partido, como habr�an pensado quienes lo conoc�an, este era una un dolor mas profundo y mucho m�s antiguo de lo que cualquiera hubiera esperado de alguien como �l. Era una pena que hab�a estado tratando de ignorar por demasiado tiempo, la pena de saberse solo, de sentirse rechazado y fuera de lugar, la tristeza de saber que la �nica persona que realmente lo hab�a amado lo hab�a dejado tambi�n justo un a�o atr�s.

Tal vez si su situaci�n actual no fuera tan dif�cil lo podr�a soportar, pero la vida parec�a divertirse a costa de sus sue�os y sus deseos.

�Por qu� siempre se le daba para luego quitarle sin piedad?

Hab�a vivido pr�cticamente toda su ni�ez con su abuelo, ya que su padre, debido a su trabajo de vendedor, estaba constantemente viajando por todo el pa�s. Esto hab�a hecho que la relaci�n con su padre no fuera de lo mejor, �l realmente lo amaba pero nunca hab�an estado el suficiente tiempo juntos para conocerse. Cuando su abuelo muri� se mud� con �l, y despu�s de errar durante 2 a�os de ciudad en ciudad, finalmente se establecieron en Kanagawa.

El dinero era siempre escaso, pero su abuelo le hab�a ense�ado desde peque�o a disfrutar de todo al m�ximo, "nada es eterno Hanamichi, las cosas y las personas est�n demasiado poco tiempo en este mundo, debes vivir y disfrutar a fondo cada instante de tu vida". Sabias palabras las de su abuelo, aunque en su caso parec�an casi una sentencia, �l estaba destinado a disfrutar las cosas por demasiado poco tiempo. Su madre muri� cuando �l ten�a solo dos a�os de edad, ni siquiera la pod�a recordar, luego su abuelo parti� cuando �l estaba por cumplir los diez a�os de edad y por �ltimo su padre lo hab�a dejado hac�a un a�o, justo cuando estaban empezando a entenderse. Ahora viv�a solo, la compa��a para la que hab�a trabajado su padre le pagaba un seguro de orfandad, gracias a esto y a que a�n le quedaba un pariente vivo, una t�a lejana, no hab�a tenido que ir a un orfanato y pod�a vivir tranquilamente solo. Su t�a pagaba las cuentas ya que era su tutora, aunque no lo visitaba muy a menudo, prefer�a mantenerlo alejado de su propia familia a quienes �l no parec�a agradarles.

�Por qu� le era tan dif�cil ser aceptado y amado tal cual era?

Se hab�a acostumbrado desde muy peque�o a causar rechazo en la mayor�a de las personas, simplemente por tener el cabello rojo. Todo el mundo parec�a esperar de �l solo cosas malas, como si estuviese destinado a ser solo un delincuente, nadie parec�a realmente creer en �l. Adem�s, se hab�a criado en un ambiente bastante rudo, su propio barrio era dominado por tipos prepotentes y peligrosos, y como desde peque�o hab�a sido el centro de burlas y ataques, solo por parecer diferente, debi� desde muy temprano aprender a defenderse. Tal vez por eso era tan agresivo, modales no es lo que se aprende en las calles cuando se intenta sobrevivir en un ambiente que parece ser habitualmente hostil.

Las luchas eran algo de todos los d�as, pero siendo el chico hiperactivo que era, estas resultaban mas un juego que otra cosa para �l. Vagar por las calles, luchar con otras pandillas, re�r con los amigos, esa sol�a ser su vida antes de ingresar a Shohoku, pero cuando regresaba a su hogar lo �nico que encontraba era silencio. Ese maldito silencio que siempre le recordaba que �l estaba solo, que ya nadie lo esperaba. Su ejercito se hab�a convertido ahora en su familia, pero ni siquiera ellos pod�an llenar ese vac�o que sent�a en su coraz�n, esa sensaci�n de estar fuera de lugar, de no pertenecer a nada ni a nadie.

Cuando entr� a Shohoku y descubri� sus habilidades para el baloncesto pens� que por fin hab�a encontrado su lugar en este mundo, �l ser�a un jugador y ya nadie lo podr�a acusar de ser solo un vago. Adem�s, �l era bueno, realmente bueno y estaba ansioso por demostrarlo a todos. Al comienzo solo lo hab�a hecho para impresionar a Haruko, pero con el paso del tiempo fue descubriendo que realmente le gustaba el basketball y sobre todo ser parte de un equipo. Deseaba con todo su coraz�n ser el mejor, que todo el mundo supiera que �l podr�a ser algo mas que un ni�o problema, y �l estaba seguro de poder lograrlo a pesar de la incredulidad de quienes lo rodeaban. Hab�a sido un aprendizaje duro, pero finalmente hab�a valido la pena, adem�s Haruko hab�a confiado en �l y eso era algo tan extra�o y nuevo en su vida, pero a la vez tan dulce...., cuando se est� acostumbrado a solo recibir burlas y frases despectivas, la confianza de una hermosa muchacha es un tesoro invaluable.

El basketball significaba mucho para �l, se hab�a convertido en una raz�n para luchar, en una fuente interminable de emociones, en un objetivo en su vida. Todo lo que sent�a, toda su pasi�n la estaba volcando en ese deporte, su vida se estaba llenando de algo mas que luchas tontas y vagar con los amigos. Ahora sus noches estaban llenas de im�genes y sue�os de triunfo que parec�an estar mas al alcance que cualquier cosa que hubiese deseado en toda su vida. Le hubiese gustado tanto que su padre y su abuelo lo vieran, que estuviesen orgullosos de �l...

"Pap�, m�rame, soy un jugador de basketball y voy a ser el mejor, cuando vuelva te traer� el primer lugar en el campeonato nacional". Frente a la tumba de su padre, casi como un juramento, hab�a dicho esas palabras.

Pero como siempre, la vida volv�a a burlarse de sus anhelos.

Ahora estaba lesionado y el m�dico no hab�a sido muy optimista en cuanto a la rapidez de su recuperaci�n. Al principio �l se hab�a revelado contra este diagn�stico, pero las terapias resultaban ser cada vez mas dolorosas y �l se sent�a cada vez mas solo.

�Por qu�?

�Por que todo siempre ten�a que ser tan duro para �l?

�Por qu� siempre ten�a que estar luchando y luchando contra todo?

�Por qu� cuando pensaba que por fin hab�a alcanzado su sue�o, este simplemente se esfumaba?

Por mas que �l se esforzara en salir adelante, por mas ganas que pusiera en lo que hac�a, todo siempre parec�a salirle mal, siempre acababa siendo el payaso del cual todos se re�an. Todo lo que hab�a conseguido hasta ahora se esfumaba con esa lesi�n.

Ese d�a en el hospital hab�a visto muchas personas visitando a sus familiares con regalos, hab�a sentido mas fuerte que nunca su soledad. Sus compa�eros de equipo no lo visitaban desde hac�a bastante tiempo, y su ejercito hab�a conseguido un trabajo que los manten�a bastante ocupados.

Hab�a comenzado a caminar por las calles sin rumbo fijo y hab�a llegado hasta las puertas de Shohoku. Su coraz�n lati� muy fuerte cuando se asom� al gimnasio, pero entonces los vio.

Todos estaban all� riendo y celebrando (vestidos con ropa de calle).

- Creo sinceramente que vamos a ser lo mejores de este a�o. - escuch� que comentaba Ayako, quien miraba entusiasmada la clavada realizada por Rukawa (Rukawa es siempre Rukawa).

- Por supuesto que s�, somos los m�s fuertes.- Se�al� orgulloso Mitsui.

-�Hoy entrenaremos como siempre?. - Pregunt� un chico nuevo que Hanamichi no conoc�a.

- Claro que no, �qui�nes crees que somos?. - Le rega�� Ayako.- Vamos a festejar la Navidad con nuestras familias, ahora solo nos reunimos para una peque�a celebraci�n entre nosotros.

- Muchachos, j�ntense todos porque voy a tomar una fotograf�a del equipo.- Les pidi� la muchacha encargada del peri�dico escolar. Se escucharon risas y murmullos hasta que todos se lograron ordenar. -Vamos, �est�n todos?

- S�, solo date prisa, mi familia me est� esperando.- Se quejo Riota.

- Y la m�a.- Repitieron varias voces.

Oculto tras la puerta Hanamichi hab�a observado todo silenciosamente. Su coraz�n ahora le dol�a mas que su espalda.

Nadie lo hab�a mencionado.

Como si �l nunca hubiese existido, nadie parec�a recordarlo.

Parec�a como si a nadie le importara si �l estaba o no.

Todos re�an y estaban ansiosos por ir a celebrar con los suyos. Hasta Haruko re�a feliz y despreocupada.

�Y �l?.

��l ya no era importante para nadie, ni siquiera para Haruko?

�Tan poco val�a que al perder sus habilidades, tambi�n hab�a perdido su estima y amistad?

Abatido por una sensaci�n de abandono y soledad, se marcho r�pidamente sin que nadie lo notara. Mientras caminaba, se dio cuenta que hab�a tomado el camino a su hogar, la imagen de una casa vac�a le vino a la mente y detuvo sus pasos autom�ticamente.

"No tengo a donde ir. Estoy y siempre estar� solo"

Mir� a su alrededor y le pareci� tan pat�tica su existencia. Era Navidad, todos re�an y disfrutaban con sus seres amados y �l estaba all�, parado solo, sin un lugar a donde ir y sin nadie a quien realmente le importara.

Sus ojos se llenaron de l�grimas, y como hab�a sucedido justo un a�o atr�s despu�s de despedirse de su padre en el cementerio, corri� y corri� con todas sus fuerzas tratando de ahogar la pena y el dolor que lo embargaban.

As� hab�a llegado hasta esa playa, donde pod�a gritar con todas sus fuerzas su dolor, su rabia contra la vida, contra el destino que parec�a divertirse siempre a costa de su dolor.

- Tu prometiste que no me dejar�as solo...- Grit� como una fiera herida.- Me mentiste, porque...por..que pap�...pap�...mam�...abuelo...ya no quiero estar solo...por favor....ya no....por favor...- Las palabras parec�an perderse entre el ruido de las olas y sus propios sollozos.

Poco a poco su llanto se fue calmando, pero su alma segu�a en total abatimiento. Aun arrodillado sobre la arena y con el rostro ba�ado por el llanto, Hanamichi perdi� su mirada en el mar tempestuoso, la danza perpetua de las olas parec�a como si lo llamara, parec�a invitarle a olvidar sus penas y a ser parte de ella. El muchacho simplemente se levanto y comenz� a caminar hacia la orilla, casi como hipnotizado por el movimiento del oc�ano. El clima era bastante fr�o, pero sus piernas no parecieron notarlo mientras avanzaba lentamente, y justo cuando las agitadas aguas tocaban ya sus rodillas, un dolor en su cabeza lo volvi� a la realidad. Mirando desconcertado a su alrededor se encontr� con un bal�n de basketball que flotaba cerca suyo. Tom� el bal�n confundido, mientras se preguntaba como pudo llegar hasta all�.

- Pero que.....-

-���HEY, ESE BALON ES M�O, DEVULVEMELO!!!

Hanamichi retrocedi� hasta la orilla, sinti�ndose a�n asustado por lo que parec�a hab�a estado a punto de hacer. Mir� el bal�n y se pregunt� de donde diablos hab�a salido ese bal�n.

-TE DIJE QUE SUELTES ESE BAL�N, ES MIO.- Al tiempo que escuch� estas palabras unas manos le arrebataron el bal�n de las manos. En un comienzo, Hanamichi no vio a nadie a su alrededor, solo al mirar hacia abajo se encontr� con un par de ojos casta�os que lo miraban furiosos.

Se trataba sin duda de un ni�o, de no m�s de 6 a�os, cuyo rostro enojado asomaba entre una bufanda y un gorro rojo. La criatura lo segu�a mirando con ce�o fruncido, casi como si lo evaluara.

- Y tu que haces aqu� ni�o. -Pregunt� a su vez Hanamichi totalmente extra�ado de ver a un ni�o tan peque�o, solo en la playa.

-SOY UNA NI�A, IDIOTA.- Le grit� furiosa la peque�a.- �NO VES MI CAPUCHA?

- Bueno ni�a, �pues que haces aqu�?, es peligroso que andes sola por estos lados. Si te descuidas una ola podr�a tomarte y llevarte mar adentro.- El pelirrojo la mir� molesto.

- Yo no soy tan tonta como para meterme con ropa y todo mar adentro.- Exclam� despectiva la impertinente muchachita, mientras se�alaba la ropa h�meda del pelirrojo.

- Ese no es asunto tuyo enana.- Gru�� Hanamichi ruborizado.- Vete de aqu�, seguro tus padres te deben estar buscando.

- Ese tampoco es asunto tuyo.

Hanamichi la miro enfadado, vaya con la muchachita grosera...

- Quiero estar solo, �por qu� no desapareces?

- La playa es de todos.

El pobre pelirrojo estaba empezando a perder la paciencia. Caminando hacia ella y totalmente erguido en su estatura la mir� hacia abajo con ojos amenazantes.

- Escucha enana, es mejor que desaparezcas antes que me enfade realmente.

- No quiero.- Contesto desafiante la peque�a ni�a.

- Desaparece

- No.

- Vete

- No quiero.

Hanamichi finalmente perdi� totalmente la paciencia y tom�ndola por la capucha la comenz� a llevarla lejos de la orilla.

- Escucha peque�o monstruo, no estoy de humor para aguantarte ni a ti ni a nadie, solo quiero que te vayas a jugar a otro sitio y me dejes tranquilo.- Mientras avanzaba, la peque�a pataleaba tratando de zafarse.

-�����BAJAME GRANDUL�N, BAJAME, BAJAME, BAJAMEEEEEEEEEEEE!!!!!

El pelirrojo finalmente la baj�.

- Mira cosa peque�a, tus padres deben estar busc�ndote, ser� mejor que te vayas de inmediato. Adem�s, �nadie te ha ense�ado que no debes hablar con extra�os?

- ����NO SOY UNA ENANA, DEJA DE LLAMARME ASIIIIIIIIIIIIIIII!!!!

- Solo toma tu bal�n y vete.

- Yo voy a crecer mucho y volver� y te pegar�.

- Si, si, lo que quieras.

- Yo voy a ser m�s grande que t�, voy a ser tan alta como mi pap� y jugar� basketball, y ser� la mejor del mundo igual que mi pap�.

-�Tu pap� juega basketball?.- No pudo evitar preguntar el muchacho.

- S�, y es el mejor jugador japon�s en la NBA.- Se�al� orgullosa la ni�a.

-�Un jugador japon�s en la NBA?.- �l no recordaba que hubiese alg�n jugador japon�s participando actualmente en la NBA, por supuesto que el basketball era algo relativamente nuevo para �l y no estaba al tanto de todo. Adem�s su presupuesto no le alcanzaba para comprar revistas deportivas.

-�T� juegas basketball?

- Por el momento no, estoy lesionado.- respondi� �l con amargura.

-�Por eso estas triste?.- Se condoli� la peque�a. - Mi pap� una vez tambi�n estuvo lesionado, pero dice que le sirvi� para hacerse mas fuerte. Apuesto que tu tambi�n te recuperar�s r�pidamente, mi pap� se lesion� la espalda pero con mucho esfuerzo, mucho esfuerzo...logr� salir adelante. Mi t�o Shohei dice que mi pap� es el tipo m�s luchador que �l conoce.

Hanamichi sonri� agradecido, tanto �l como la peque�a se hab�an olvidado completamente de la pelea.

-�Y sabes jugar?

- Por supuesto que s�, ya te dije que voy a ser la mejor jugadora de basketball. Mi pap� dice que lo llev� en la sangre, que el genio es hederi..he deri...

- Hereditario. -Complet� sonriendo Hanamichi.

- Eso, hederitario.

-�Y como te llamas?

- Anna.

- Es un hermoso nombre. Mi madre se llamaba as�.- Sonri� melanc�lico

-�Y cual es tu nombre?. Pregunt� ella.

- Puedes llamarme Tensai. Soy el genio del equipo de basketball de Shohoku.

-�De ver�s?.- Exclam� encantada la peque�a.- Mi pap� asisti� a esa escuela, dice que all� aprendi� a jugar basketball.

-�Verdad? - Por supuesto que s�. Ahora por su trabajo vivimos en Am�rica, pero siempre venimos a Jap�n cuando est� de Vacaciones. Mi t�o Shoei es el manager de mi pap� y �l tambi�n es japon�s.

-���ANNA.....!!!

-���ANNAAAAAAAA.....!!!

El pelirrojo y la peque�a se volvieron en direcci�n de donde proven�an los gritos.

-Ufff!!!, parece que nuevamente estoy en problemas.- Se lament� la peque�a.

-Te lo dije.

-YA VOYYYYYYYYYYYYYY.- Le dedico una sonrisa traviesa a Hanamichi y parti� corriendo por la arena.

-HEY ANNA, TU BALON....-Grit� el pelirrojo.

La muchachita se devolvi� y jadeante tom� el bal�n de las manos del muchacho.

-Gra..gra ..cias.-

Hanamichi qued� sorprendido al verla, con la carrera el gorrito que llevaba puesto se hab�a ca�do hacia atr�s dejando ver un sonrosado rostro rodeado por una reluciente cabellera roja.

-Nos vemos pronto..., despu�s de mi castigo.- R�o p�cara, y volvi� a alejarse por la playa.

-ANNA SAKURAGI, ESTAS CASTIGADA. TE HE DICHO MILES DE VECES QUE NO TE VAYAS SIN AVISAR. -Se escuch� una voz femenina rega�ar.

-Lo siento mam�, solo estaba jugando con un amigo.

-Vamos hija, una jugadora debe aprender disciplina y aqu� el jefe es tu madre.- Intervino una voz ronca.

-Es tu culpa que sea tan traviesa Hanamichi, tu deber�as imponerle m�s disciplina. Esta ni�a es demasiado independiente y habladora para su edad. Ahora escucha jovencita, en castigo no ir�s a jugar a la casa del t�o Yohei.

-Pero mam� yo no estaba haciendo nada malo....

La tarde estaba cayendo y Hanamichi solo pod�a ver las siluetas que se alejaban por la playa, poco a poco sus voces tambi�n se fueron extinguiendo.

-Hanamichi...Hanamichi.....����HANAMICHI !!!!

Una voz grit� a su espalda. A�n desconcertado por lo que acababa de o�r, el pelirrojo se volte� encontr�ndose cara a cara con su amigo Yohei.

Hanamichi...te he estado buscando desde hace rato...

Yohei yo....-

Te busque en el hospital, dicen que te desapareciste desde la ma�ana, est�n muy preocupados por ti amigo.

Yo....

�Me estas escuchando?.- Yohei miraba preocupado a su amigo, el pelirrojo luc�a desali�ado y su ropa parec�a estar mojada.- �Pero...que has estado haciendo?

Hanamichi volvi� su mirada hacia donde la peque�a Anna se hab�a marchado, pero las siluetas ya hab�an desaparecido.

�Sue�o?

�Realidad?

�Qu� pas� realmente?

Hanamichi necesitaba urgente una respuesta y ante el asombro de su amigo, comenz� a correr buscando las figuras que solo unos minutos antes estaba seguro hab�a visto alejarse.

-����HANAMICHII....HANAMICHIIIIIIIIIIIIIIII !!!!.- Escuchaba gritar a Yohei tras �l. Despu�s de recorrer un buen trecho y viendo que la playa luc�a completamente vac�a, se detuvo jadeante.

- No est�n, se fueron, no los logro ver....

- �A quienes...?

- A la ni�a....a sus padres...

- �Qui�nes?, �De quien estas hablando?

- Anna....- En ese momento una sonrisa le ilumin� el rostro.- Ella se llama como mi madre.

En ese momento yohei se acerc� preocupado a su amigo y le toc� la frente con la mano.

- �Te sientes bien?

�Podr�a ser cierto?

Una peque�a ni�a pelirroja con el nombre de... Anna Sakuragi.

Era demasiado extra�o.

Demasiado incre�ble.

Demasiado maravilloso.

�Lo so�� todo o realmente...?

Su sonrisa se hizo m�s amplia, en realidad no importaba. Lo �nico importante era que algo fant�stico le hab�a sucedido, algo que hab�a hecho desaparecer toda su tristeza.

- Hanamichi...�qu� le pas� a tu ropa?

-�Hmmm?, o nada amigo, solo fue un peque�o chapuz�n. El agua fr�a no hace nada al tensai.

- Deber�as cuidarte, estas en plena recuperaci�n y un resfriado no te ayudar� en nada.- Lo rega�� Yohei.

-Jajajajajajaja, Yohei eres el mejor amigo que alguien puede tener.- Acto seguido le dio un fuerte abrazo.- Eres como mi hermano.

Yohei que hab�a visto el estado depresivo en que se encontraba su amigo �ltimamente, se alegr� al verlo reir.

-�Y quien es Anna, que de tan buen humor te ha puesto?

Hanamichi no hizo caso de la pregunta en cambio tir� del brazo de su amigo para obligarle a correr con �l.

- Ven amigo, debo encontrar unas flores r�pido. Hoy voy a visitar a mis padres, no quiero llevarles cualquier cosa.

Yohei not� sorprendido que la voz del pelirrojo no ten�a ese dejo de amargura habitual en �l cuando hablaba de sus padres. Intrigado por ese cambio repentino, pero feliz de verle animado nuevamente, corri� junto al muchacho en busca de unas flores.

Despu�s de visitar el cementerio, fueron hasta la casa de Hanamichi para buscar algo de ropa para cambiarse. Al llegar, encontr� su hogar bellamente decorado y a todo su ejercito esper�ndole.

- Hey Hanamichi, Yohei, donde han estado, tenemos mucha hambre...- Se quej� Takamiya.

- T� solo piensas en comer.- Ri� Hanamichi. El pelirrojo observ� maravillado el peque�o pero hermoso �rbol navide�o que estaba en una esquina de su sala, a decir verdad todo luc�a mucho mejor de lo que jamas hab�a estado. Le costaba trabajo creer que su ejercito hubiese podido realizar tal trabajo de decoraci�n.

- Haruko y sus amigas decoraron el lugar.- Dijo Yohei, como adivinando sus pensamientos.

- �Haruko estuvo aqu�?.- Pregunt� sonroj�ndose, la idea que ella hubiese visto su descuidado hogar lo preocup�.

- S�, y tambi�n Ayako. Te dej� un regalo a nombre de todo el equipo.

- �Un regalo?, �para mi?.- Hanamichi lo mir� incr�dulo. Entonces no lo hab�an olvidado, despu�s de todo �l no estaba tan solo como pensaba.

Aquella noche cen� alegremente con sus amigos, y entre risas y peleas fueron abriendo los regalos. Hanamichi recibi� muchos, como nunca antes, pero el mejor de todos ya lo hab�a recibido aquella tarde en la playa: "Una Esperanza", la promesa de un futuro donde ya no estar�a solo.

FIN

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