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Las Bayas Comestibles

Es al final del verano cuando las bayas del bosque adquieren un mayor protagonismo. Después de la temprana fresa silvestre de la que aún quedan ejemplares en las zonas más altas, las frambuesas, los arándanos y las grosellas están en pleno apogeo. Más tarde llegan las moras y la recogida de las endrinas (pacharanes) que son el aviso del entrado otoño y preludio de las primeras nieves. En otras zonas el madroño permanece en el árbol todo el año juntando la nueva floración con el fruto anterior.
Aquí os mostramos las bayas más fáciles de encontrar en nuestras salidas al monte y os damos algunas ideas de como aprovecharlas más allá de su simple recolección y consumición "in situ" que dicho sea de paso con alguna no sirve de mucho.

  Fresa Silvestre

Estas fresas son diminutas sólo su sabor y su olor rivalizan con las variedades hortícolas. Crece a la sombra de los bosques y es una de las primeras hojitas en aparecer tras las nieves. Su flor no es vistosa pero en cambio sus hojas tras el verano toman un tono rojizo que compite en belleza con las hojas de algunos árboles. Siempre a ras del suelo emite unos tallos largos en cuyo final crece una nueva matita que enraiza allí donde toca tierra.

fragaria vesca

 fresas al riñón
Es muy fácil, como estas fresas son las bayas más diminutas que podáis imaginar, no hay forma de tener suficientes para preparar nada con ellas. Lo mejor es comerlas tal cual , una aquí, otra allá, agacharse, ...estirarse...arriba..abajo y recordad que hay que doblar algo las rodillas para no castigar demasiado los riñones.

Toña
  Frambueso

Es hermano del grosellero y de la zarzamora, pero más alto que el primero y sin las hirientes espinas de la segunda. Crece todos los años desde el suelo pues no es arbusto. Le gustan los claros en el bosque donde le lleguen los rayos del sol pero no durante demasiadas horas al día como ocurre en el solano.

rubus idaeo

 licor de chordón
Yo con esta receta no me he atrevido, pero si eres un manitas creo que merece la pena intentarlo.
El chordón exprimido y guardado durante cuatro o cinco días, se cuela y se hierve una vez. Luego se vuelve a hervir muy despacico con su peso y medio en azucar añadido. Se vuelve a colar y se deja enfriar reposando durante dos o más horas. Entonces se embotella cuidando de no echar los posos y se tapa la botella con papel de barba agujereado con un alfiler hasta que fermente. Después se tapa con un corcho.
(Cuaderno de Anciles nº7)
 Arándano

Otro amante del sol, crece en praderas o claros de los bosques. La mata es perenne de poca altura y crea una alfombra espesa en amplias zonas abiertas.
 
vaccinum myrtillus

 compota de arándanos y manzana
Se limpian y parten por la mitad 1kg de manzanas y se meten en una cazuela con 1/2 kg de arándanos, 250 gr de azucar y el zumo de un limón. Cocer a fuego medio 20 min. Después de hecho se puede congelar.
Si os gustan las crêpes éste es un buen acompañamiento.

Toña
 Zarzamora

Es la más popular. No crece a mucha altura, pero ocupa un puesto de importancia a la vera de los viejos caminos y edificaciones de la montaña. Lo peor son sus espinas, pero nadie se las reprocha teniendo en cuenta su rico fruto.
 
rubus fruticosus

 moras con azucar
Pues es así de simple, se limpian las moras, se echan en un cuenco, se les añade azucar y se ponen a refrescar durante 3 horas en el frigo.. ¡están deliciosas!

Toña
Endrino

Este arbusto crece, como la zarzamora, en el solano a no demasiada altura y se le conoce también como arañón o como pacharán en la vecina Navarra. Las terminaciones de sus tallos son puntiagudas en forma de espina recta. El fruto que al principio es verde vira al azul oscuro (negro con una patina blanca que se va con el dedo). En su madurez la pulpa se vuelve rojiza.
 
prunus spinosa

pacharán
Esta receta es de mis preferidas y como este licor mejora con el tiempo te aconsejo que reserves una botella para las grandes ocasiones.
Los pacharanes han de cogerse cuando la pulpa no esté verde (otoño). Se echan 3 dedos de bayas en una botella de litro y se añaden unos granos de café, una ramita de canela y el anís. Si te gusta muy dulce puedes añadir azucar. Para poder consumirlo con una calidad aceptable hay que esperar un año.

Toña
Higo Chumbo

La  chumbera es un cactus de gran tamaño muy abundate en todas las zonas secas de la costa mediterránea . Sus frutos, los higos chumbos, son comestibles pero es necesario recogerlos con mucho cuidado por lo abundantes y finas que son sus espinas.
Con los higos chumbos podemos hacer una bebida refrescante, no es conveniente abusar en demasía de esta bebida pues es bastante astringente, aunque a algunas personas no les puede venir nada mal su consumo.
Zumo de higos chumbos
Pelamos los higos con muchísimo cuidado para no pincharnos con sus púas, los cortamos en rodajas y colocamos en un recipiente formando capas y añadiendoles azucar entre capa y capa. Dejamos reposar entre doce y veinticuatro horas, pasado este tiempo lo colamos,a poder ser, utilizando una tela  y a la vez presionamos la pulpa para extraer todo el jugo.El líquido resultante, dulce y espeso, se diluye en agua dándonos una bebida  muy refrescante.

Maricarmen
Madroño

El madroño, aunque es el árbol que figura en el escudo madrileño, sólo tiene en las tierras del interior una presencia simbólica, siendo más frecuente en Extremadura y en todo Andalucía y costa del Mediterráneo.
Los frutos del madroño maduran un año después de su floración. Son comestibles cuando están maduros y poseen un color rojo intenso, y en ese momento ya están fermentando y contienen cierta cantidad de alcohol, por lo que no es conveniente abusar de ellos.
" Del Campo a la mesa"
D. Juan Antonio de la Rica.
Natillas de madroños

Ingredientes:
Madroños maduros, huevos, leche azucar y corteza de limón.


Se lavan los madroños  cuidadosamente para evitar que se deshagan. Se ponen a continuación a calentar con un fondo de muy  poca agua y azucar al gusto.
Aparte, se preparan una natillas con un cuarto de litro de leche que se hierve con un trozo de corteza de limón. A continuación se separan dos yemas de las claras y remueven con 100/150 grs. de azucar. Esta mezcla se pone a fuego muy suave y se le añade poco a poco la leche no demasiado caliente, moviendo sin cesar hasta lograr la consistencia deseada, momento en que retiramos las natillas del fuego.
Se colocan los madroños sobre una fuente y se tapan con las natillas justo antes de servir.
Maricarmen

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