Travesía Pto.de Cotos-Cima
Peñalara-Riscos Claveles-R. Pájaros-Laguna
Pájaros-L. Claveles-L. Grande Peñalara-Cotos
Subtítulo: Epi, o la Importancia de Llevar Botas en la Montaña.
La
excursión la habían proyectado Epi y Blas para una semana antes, pero
tuvo que ser aplazada por "causa de fuerza mayor". Llegado el día OP
(Operación Peñalara) recogimos a Epi, con nuestro vehículo, cerca de su
casa e iniciamos nuestro acercamiento al punto de salida: el Puerto de
Cotos.
Nada más llegar al mismo propuse que nos tomáramos un café,
en mi caso me era absolutamente necesario, había desayunado a las 5h.
de la mañana, como tantos otros días desde que entré en esta fase
menopáusica, y los bostezos se me iban y se me venían. Estuvieron
conformes y entramos en la Venta Marcelino, único punto existente para
reponer fuerzas en el puerto -ahora a la actividad de ingerir algo se
le llama restaurar, y al oficio: restauradores, como si de oficios
artísticos estuviéramos hablando-. Para comer me tuestan pan ¡que bien!
pues será ¡que mal! sabe a plancha no limpiada o mal limpiada ¡sabe
Dios! no digo ni mú y me lo como -esto no es normal en mí-. Acabamos y
ya estamos a punto para comenzar nuestra excursión. Son las 11h. 40´de
esta mañana cubierta de nubes por todas partes.
Hay que reconocer
que desde la declaración de Parque Natural, a Peñalara, la zona ha
ganado "un huevo". Las praderas se han repoblado de hierba, desapareció
el telesilla y han hecho cantidad de mejoras en el entorno, amén de las
señalizaciones de los distintos recorridos.
El nuestro se inicia al
lado del Centro de Interpretación -actualmente en obras- siendo esta
primera parte una pista flanqueada de pinos -Valsaín, que para eso
estamos al lado de Segovia-. Al poco llegamos a un mirador, llamado -me
entero ahora- Mirador de la Gitana, donde han colocado, maravilla de
las maravillas, un indicador de las diferentes cimas que
vislumbraríamos desde aquí si viéramos algo, que por el momento es poco.
A
los 40 minutos del inicio nos encontramos una bifurcación que indica, a
la derecha: refugio Zabala, y de frente: cimas de Peñalara, ésta es la
nuestra. Epi y Blas, que iban por delante mío, como es lo normal, en
cuanto alcanzamos altura y el camino llanea prácticamente, se me quedan
atrás, ya he "calentado" y estoy a pleno rendimiento. Se ha comenzado a
abrir el día y vemos toda La Cuerda Larga, el Valle del Lozoya, el
pueblo, su embalse y otro algo más lejos, cuyo nombre ignoro en este
momento ¡que ignoraba! Acabo de mirar en el mapa de carreteras y al
siguiente le llaman "embalse de Riosequillo" Por el lado de Segovia un
enorme mar de nubes llega hasta donde nos llega la vista. Es precioso.
Están blancas, algodonosas. Epi tira unas fotos.
A estas alturas ya
no tenemos ni pinos ni retamas -actualmente en floración-; a nuestros
pies sólo queda algo de enebro rastrero y unos pequeños grupos de
flores minúsculas color lila rosáceo o rosa liláceo, son preciosas,
siempre suelen ser preciosas. Y los narcisos amarillos, que no suelen
faltar a estas alturas.
LLego a la altura de un pequeño promontorio,
marcado con un mojón de granito de forma alargada y rectangular.
Estamos en La Primera Hermana y son las 12h. 50´. La Segunda Hermana
está poco más adelante, a los 15´, siendo la altitud de ambas: 2.271 m.
y 2.280m. respectivamente. Nuestro punto de salida, el Puerto de Cotos
está a 1.800 metros, la misma altitud, o similar, que tienen el Puerto
de Navacerrada y el de La Morcuera.
El camino está marcado de
continuo con enormes mojones, de tipo piramidal que se acercan al metro
de altura. Estando el día claro estrañan un poco, pero si se cae en la
cuenta de que esta zona suele tener bancos de niebla abundantes, ya no
lo hará tanto. Mi experiencia al respecto es que las dos veces
anteriores que aquí estuve, en una, la niebla era absoluta, tanto que
perdí la orientación por completo, en cuanto me dí media vuelta, y en
la otra pudimos ver algo más, pero ante todo nos sirvió el conocimiento
que teníamos del terreno. Nuestro hijo Álvaro sólo estuvo dos veces y
en ninguna vió nada -ninguna de ellas con nosotros, cosas de la edad-.
A
la cima llegamos a la una y media del mediodía, Peñalara mide 2.428
metros, la mayor altura del Sistema Central -recordar las lecciones de
Geografía que nos metíamos de pequeños, sin entender nada de nada,
siquiera el concepto geografía- y no permaneceremos en ella más de
pocos minutos por el frío glacial que hace. Emilio, nuestro Epi, está
comprobando lo que ya le advertimos y lleva puesto el forro polar extra
que trajimos para él.
Continuamos por los Riscos de los Claveles,
aquí la zona se pone "pirenaica total" es cuando se tiene realmente
sensación de estar haciendo montaña. En esta época del año no entraña
riesgo alguno, a novato que se sea, no así en enero -recordad los
accidentes de hace dos años, en que fallecieron cinco personas- en que
estos riscos tienen grandes placas de hielo. Es aquí cuando nuestro Epi
echa las manos al suelo, el calzado no le parece seguro, y es que no lo
es, trajo deportivas blancas de tenis -wambas las llamé yo- milagro que
no se "escoñe". En honor a él, hay que reseñar que no emitió una sola
queja por esa "boquita", ni una sola. Sólo, cuando pasó "el peligro",
admitió que no le gustaban esos pasos.
De la cima de los Claveles ha
desaparecido la virgen negra que vimos la vez anterior que aquí
estuvimos -finales de enero de 2004, el mes de los accidentes en
cuestión- la hora es: las dos y media y la altitud que tiene es de
2.388 metros.
De allí a los Riscos de los Pájaros, pocos metros más
abajo -mide 2.334 m.- Al pasar por éstos, reconozco los cortados de la
derecha, donde la vez anterior había formaciones de nieve tipo seraks,
ésa fue la palabra utilizada por el montañero catalán que se unió a
nuestro grupo en aquella aventura.
Atrochamos un poco para llegar a
la Laguna de los Pájaros, 2.170 metros de altitud, lo pone en un mojón
puesto recientemente. Son las 3 y media de la tarde, buena hora para
comer, pues comemos. Con las fotos, que de las vituallas sacó Epi, ya
han tenido risas para rato Miguel Ángel y Valerio, los dos
"deportistas" del grupo tertuliano cafetil que tenemos formado a través
de los años.
A las 4h. 5´ levantamos nuestras reales posaderas del
lugar y continuamos, dejamos a nuestra izquierda la Laguna de los
Claveles, similar en forma y tamaño a la anterior, y a la Laguna Grande
Peñalara llegamos a las 5h. 25´. A lo largo de la bajada, Epi ha tenido
la oportunidad de pisar nieve en varias ocasiones, lo que causará la
admiración de su madre cuando lo vea en la tele -lleva cámara digital-
ésto y la chica "tan alta".
La altitud de la Laguna Grande, de
origen glacial, es de 2.020 metros. Está acotada para evitar el
acercamiento a la misma y facilitar su recuperación -enormemente
erosionada por las multitudes que suelen llegar hasta aquí, sobre todo
antes que tenía tan cerca el telesilla-.
Hay una guarda del parque
allí mismo, sentada y comiéndose una manzana, tan tranquila, no hay
nadie, salvo nosotros. Hay enormes manchas de flores amarillas, como
también vimos por el camino, las de aquí mismo no son narcisos, sino
tipo pequeña rosa silvestre color amarillo, que no levanta 5
centímetros del suelo. Ranúnculas, nos dice que se llaman. Me lo apunto.
Podemos
volver al Puerto de Cotos, cómodamente y ya de bajada, o -alternativa
planteada por Blas- subir al refugio Zabala ¡para ver en perspectiva la
laguna! ¡cagoenlá! Epi dice sí, pues para arriba ¡Ganas subir tienen
ellos! Y ahí vamos, cuando se oye ¡para, para! igualita que Meri
Ingels, la de la Casa de la Pradera, poso y foto.
En el refugio
estamos a las 6h. 5´su altitud es 2.078 m., tiene una parte libre,
pequeña, y otra más amplia, cerrada a cal y canto. A partir de aquí
todo es paseo, 20´después nos encontramos nuevamente en la bifurcación
mencionada al inicio y faltando 5´para las 7 de la tarde llegamos a
Cotos, fin del recorrido.
Epi está supersatisfecho -superlativo que no suelo usar por el abuso que de él se hace últimamente-.
PAQUITA