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Espolon del Adamelo - Riglos con sabor añejo



Abril 2007

El Espolón del Adamelo fue abierto en 1965 por la mítica cordada aragonesa Ursicino Abajo y Jesús Ibarzo, autores de vías como “La Carnavalada” o de la 2ª ascensión al “Espolón del Fire” entre otras muchas vías de alta dificultad y que forman parte de la historia de la escalada en España.

Hacía tiempo que en nuestras conversaciones de escalada hablábamos de repetir esta bella, clásica y evidente vía de Riglos. Probablemente la vez anterior en que la realizamos fue hace más de quince años. Menos hablar y a por ella que nos está esperando. Nos decimos. Quedamos para el sábado 21 de abril,  Miguel, Javichu y el que suscribe (Josele). Félix, “Grandaz” hoy nos falla, bien a su pesar, pero la familia es lo primero. Después de cumplir en Ayerbe con nuestras viejas costumbres aterrizamos en Riglos a la 8 y media de la mañana y antes de las 9 de esta bonita mañana de primavera estamos al pie del espolón con los bártulos puestos.

Javichu se pide “prímer” y comienza el primer largo, unos metros más a la izquierda de donde comenzábamos antiguamente. Según la ficha actual este largo es de 5b. Javichu lo solventa con maestría; tiene dos pequeños pasos que tiran un poco hacia atrás, pero no tienen excesiva dificultad, después Miguel y yo subimos sin problemas.

Ahora llega el segundo largo, el más difícil y a la vez el más corto de la vía que une dos de las más típicas panzas rigleras, la del “Cansao” y la del “Pijo”, de 5c y 6a. Se encarama Javichu y no encuentra el agarre de salida de la primera panza. Se baja. Se lo replantea, mira las panzas con cara de mala ostia y vuelve de nuevo a por ellas. Pasa la primera, la del “Cansao” y arremete contra la segunda y tras unas pequeñas diferencias con un enorme bloque que se mueve lo supera aliviado y comienza a largar: - Qué mire ud., que se me va a mover ese bloque precisamente cuando paso yo-. Le sigue Miguel con soltura y hace las dos panzas en un pis-pas. Me toca. La primera-¡coño!- qué fácil me ha resultado-. La segunda -¡coño!- que no puedo. Un grito de ánimo de Miguel, un tironcito de la cuerda de Javichu, los brazos doloridos y ya estoy encima.

Continúa Javichu a buen ritmo. No lo vemos pero parece que....¿está cantando?. ¿Qué canta?, “Soy el novio de la muerte...” el Himno de la Legión. Está claro que hoy nada se nos pone por delante. El siguiente largo comienza con otra famosa panza, la del “Cabrón”, esta no nos da muchos problemas, está bien asegurada y el magnesio nos dice por dónde están los buenos cantos, está graduada como 5b, luego continúa el espolón con agarres pequeños y las chapas un poco más alejadas.

En la siguiente tirada, la 5º, el espolón ya se tumba un poco, la roca es peor y decrece la dificultad, 4c, y acaba el largo en una canal terrosa y sucia al lado de una enorme sabina donde antiguamente hacíamos la reunión. Ahora ésta se encuentra unos metros más arriba en una buena repisa. En este largo unos metros antes de llegar a la canal me encuentro con un viejo conocido: Un “féretro”, una vieja clavija que metí una de las primeras veces que subí por aquí hace treinta y tantos años y que todavía se sigue utilizando para asegurar el paso. Me alegro mucho de verla allí todavía cumpliendo su función y me recordó los viejos tiempos (bábaros, medias de lana, cletas, clavijas, martillo, compañerismo y buen rollo con los amigos con los que ahora mismo comparto la cuerda); cuantos buenos momentos vividos juntos y que bonito poder seguir con ello. Dejamos la nostalgia y continuamos con dos largos, más fáciles, que nos quedan de espolón hasta el collado, allí nos pensamos que hacer, si seguir hasta el Pisón por la normal o bajarnos. Después de ver la hora y el calor que estábamos pasando decidimos bajarnos pero por el norte hacia el “Circo”, que hay buena sombra y hace fresquito. No conocemos esta bajada, nos han dicho que en tres rápeles de 60 mts. Estás en el suelo. Miguel no se lo piensa y vamos para allá. Los rápeles son como nos habían contado, aunque las repisas son pequeñas e incómodas, pero cuando hace calor es una buena solución para bajar por la sombra. Ahora unas buenas birras, que nos las hemos ganado y para casa.

En definitiva, preciosa escalada con el clásico ambiente de Riglos de gran patio y con una dificultad “moderada”.

No os la perdais.

Josele.

PD. En nuestras conversaciones de escalada ya ha surgido el nombre de otra vía, o sea que os seguiré dando la brasa.


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