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Yo no conocí al padre José,
cuando me incorporé a este club él ya estaba muy
enfermo y al poco tiempo murió. De esto se cumplen ahora
25 años.
Nunca he comprendido porque cuando se recuerda a alguien con
cariño
y con respeto se conmemora el día de su muerte en vez del
de su nacimiento, que a mi me parece mas motivo de alegría
y celebración, pero eso es lo de menos, como os decía
yo no lo conocí, o sea que solo puedo hablar por lo que
he oído de él.
Todos me dicen que fue el fundador
de la Casa Jesús Obrero y de sus diferentes secciones,
que hizo mucho por la gente necesitada y sobre todo por los
jóvenes.
Me dicen que vino de lejos, que cruzó los Pirineos a pie
y que de allí lo trajeron a Zaragoza donde transcurrió
el resto de su vida y donde ofreció lo mejor de si mismo
a los demás.
No se cual sería su opinión sobre la S.M.J.O actual
o sobre su historia a lo largo de estos 40 años. No se
si somos o hemos sido el grupo en el cual pensó cuando
lo creó. Por este club hemos pasado de todo y no hemos
destacado precisamente por nuestra ortodoxia, sobre todo en el
tema religioso.
Pero no somos desagradecidos y al menos aquellos que le conocieron
no le han olvidado.
Yo, me limito a reflejar el sentir de estos socios, y me atrevo
a añadir que si la cara es realmente el espejo del alma,
viendo su foto y la expresión de su rostro no puedo negar
que el padre José era un hombre bueno, todo humanidad y
simpatía, y que de algún modo le hecho de menos,
porque esta es su casa, que nunca cerró sus puertas a nadie
y en la que hoy nosotros habitamos, quizás algo diferentes
de como él nos imaginó, pero no por ello peores
de como él siempre quiso que fuéramos, o al menos
así me gusta creerlo.
Toña
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