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Ruta de los Glaciares
 

Collado Bellido

   Los interesados en el fenómeno  glaciar o curiosos en  este tipo de naturaleza, se sintieron recompensados con la excursión del pasado día 19 de marzo.

  El día, para no perder la costumbre de las últimas veces que hemos estado en el Moncayo, trascurrió nublado y frío con riesgo de tormentas, que a veces nos caían encima con el llamado matacabras, tan fuerte algunas veces que parecía granizo .

  Llegamos al Santuario del Moncayo sobre las nueve de la mañana, donde empezamos la marcha. Se trataba de hacer la ruta de los glaciares, llegar al collado Bellido y de allí subir a la cima del Moncayo Un camino mucho más largo pero también más suave, A la vez que una manera distinta de llegar a la cima; pero tal y como estaba el tiempo nos limitamos a ir hasta el collado Bellido y bajar por una pista dando toda la vuelta al bosque y a volver al Santuario.

  El camino comienza tomando la primera desviación a la izquierda de la senda de ascenso a la cumbre, a unos 60 metros de la fuente de la casa. El camino, aunque estrecho está bien trazado y transcurre por el bosque. Pronto  hacen su aparición las primeras manchas de nieve que más adelante ya no dejariamos más que en algunas excepciones, el problema venia cuando la nieve amontonada en los ventisqueros nos obligaba a hundirnos hasta la rodilla y el esfuerzo  por avanzar se duplica.

 El primer descanso lo hicimos en un replano  que se identifica como el escalón inferior de las morrenas de Morca, unas barritas de cereales repartidas por Félix y unas galletas con chocolate por parte de Paquita nos hacen reponer fuerzas y seguir para adelante.

Después de 2 h. 45 m. llegamos a collado Bellido donde el viento se hizo sentir con toda su fuerza. Tras hacer las fotos y pensar  por que lado bajábamos, (En un lado estaban los ventisqueros de nieve y en el otro la pista a 5 minutos), decidimos bajarnos por este último sin reparar en la enorme vuelta que esta decisión conllevaba. Las vistas que algunas veces la niebla nos dejaba ver nos recordaban otras excursiones de la zona. Cuando llevábamos bastante rato andando por la pista decidimos parar a tomar un caldo caliente que llevaba Félix y un bocado, el cual lo tuvimos que dar tan rápidamente como pudimos porque en ese momento se nos caía el cielo encima, en forma de nieve helada.

Así que recogimos enseguida y comenzamos a andar a la par que desaparecía la tormenta. 
Por fin llegamos a un cortafuegos en el collado del Cabezo la Mata, el cual subimos dando otra vez  a una pista en la cual ya cogimos un camino a través del bosque que nos llevó a la fuente de San Gaudioso, y de aquí al Santuario a donde llegábamos a las 15 horas, allí tomamos unas cervezas y después al restaurante a comer, que nos lo habíamos ganado.

Presen    

                                                                          
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