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Agüero - Punta Común



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El punto de encuentro fijado fue: Casa Buisán, Santa Eulalia de Gállego. Día: sábado 18 de febrero. Hora: la que a cada uno le cuadrara. Así las cosas, a las 9 o 10 de la noche ya estábamos todos reunidos, excepción hecha de la familia Ridruejo, que vendrá el domingo mismo a las 9 de la mañana, al desvío convenido, cercano a Murillo de Gállego.
La cena, normal. Los comensales, también? Antes de retirarnos a nuestros aposentos se fija la hora de "levantada". Dicen las 7, pues las 7.
A dormir, el que pueda. A las 3 y media comienza el extraño desfile.
Primero Blas, que se levanta, no sabe donde se encuentra y empieza a trastabillar de un lado a otro. Segundo el perrito/nieto de los anfitriones, que ladra que ladrarás, nos quiere advertir de una presencia anormal en el entorno ¡está hecho todo un perro guardián! Tercero, el propio anfitrión, que se habrá levantado también él a mear -presumo yo- y luego ¿quien viene luego desde el final del pasillo? intentando que no se le oiga, pero no lo consigue ¡Presen! Que viene a beber agua -luego nos lo dirá- y no la encuentra. Busca que buscarás, la localiza finalmente en el frigorífico. El sitio más lógico en pleno invierno, considerando las temperaturas que corren y el peligro de descomposición que tiene dicho elemento -de todos sabido-.
Para continuar con la juerga, yo me levanto a eso de las 5 y media. La musa ha llamado a mi puerta y no la puedo dejar esperando. Cojo papel y boli -he venido preparada- y me bajo al recibidor, donde a la luz del retrete/baño -actualmente llamado servicio, ¿servicio de qué?- doy rienda suelta a esta vena lírica que me ha brotado últimamente y que me supongo que caducará en breve.
A las 6 y media aparece Pilar -Lamana- y como ya se va a quedar levantada, me subo con ella a la cocina -ya no molestará tanto la luz-.
Desayunamos. Comienza el segundo desfile: Jose Mari, Josele, Amalio, Presen, Félix, Mari Carmen y Pilar García -que se levantan para desearnos buena aventura- y Blas? Blas ronca, hasta que lo deja, se levanta, prepara y a otra cosa.
Es pronto, así que pensamos en irnos yendo y tomarnos otro café en Ayerbe, concretamente, en Casa Valero, y allá que vamos.
Durante el café Blas destrozará, literal, un chiste que nos contó Valerio y que he confirmado era como yo decía -no siempre es así- A las 9 llegamos al desvío convenido con los Ridruejo y allí están. Saludos y nuevamente al coche, hasta el final de la pista forestal desde la que arranca el inicio de la excursión proyectada. Equipados y en fila india iniciamos la marcha ¿todos? no, la fémina joven de los recien llegados dice que ¡verdes las han segado! y se queda.
El día evoluciona ... evoluciona, vamos adquiriendo la certeza de que la escalada se nos ha aguado
el cielo está nuboso total, nos está nevando prácticamente todo el trayecto
pero llevamos buena cara.
La senda, inicialmente con una pronunciada inclinación, después se suavizará en parte, solo en parte, porque de senda tiene más bien poco, las piedras están a flor de piel, o sea sobre el terreno, señal de que no han sido pisadas o escásamente pisadas.
La parte ilustrada de la expedición, Josele y Félix, van informándonos al resto, de los relieves que destacan en el horizonte cercano. Allí, a la derecha, tenemos la vía ferrata que ¡íbamos! a subir, y que quedará para mejor ocasión. Nos encaminamos a Punta Común.
La senda comienza a no estar tan clara, pero después de varias vacilaciones, todos seguimos a Félix, que se dirige cual obús -en línea recta- a la punta mencionada.
Hace años leí un libro sobre supervivencia, y en él decía que, en situaciones extremas, se debe elegir un líder, cuyas decisiones no se cuestionarán por el resto de los integrantes del grupo. Éste debe ser uno de esos casos, estamos subiendo por camino de vacas -lo dijo él mismo- abriéndonos paso entre jaras, aliagas, bojes, zarzas ...
Llegamos a la cima. Desde ella se divisa ... una preciosa niebla, tras la que se vislumbra solo lo más inmediato. Me gusta, a mí, me gusta. Todo tiene su punto. Sobre ella hay un vértice geodésico, clásico -cilindro de cemento, diseño exclusivo- junto al que nos fotografiaremos.
El descenso lo haremos por la izquierda, por donde había aventurado Josele que podría ser la subida, y llavaba razón. Mucho mejor, sin comparación posible. Vistas espléndidas, las que tienen que verse un día con buena visibilidad.
Al coche llegamos justo, a la 4 horas de nuestra partida, son las 13h.40´ El desnivel que hemos superado es de 500 metros, siendo la altitud inicial de poco más de 800 metros y la de Punta Común 1300 metros, algo más.
La última parte del camino nos hemos puesto de "chúpame domine" el suelo es arcilloso ¡lástima cántaros! que podríamos haber hecho. levamos las botas emplastecidas y hasta los pantalones.
Algo recompuestos, subimos a los vehículos y para casita. Eso creíamos, porque el coche de Fernando dice que no, que no quiere moverse, que se queda, clavado total. Para desesperación de Isabel y alborozo de sus hijos, que ya están pensando en lo divertido que será cuando lo cuenten en el "cole". Pero como la alegría dura poco, y puesto que hemos llevado, casualmente, el 4x4, logran solucionar la cuestión mediante cuerdas atadas a ambos coches.
A las 3h. ya estamos en Santa Eulalia, mojados, embarrados, sumamente satisfechos ¡yo al menos!
Mari Carmen es la protagonista absoluta del siguiente apartado: la paella. Paella culminada por un batallón de cigalas colocadas en rueda, a modo de bailantes de jota aragonesa.
Nos hemos encontrado la mesa preparada, para sentarse y listo, y eso haremos, sentarnos a comer.
Colaboraron al bienestar de todos los excursionistas: ambas Pilares y la citada Mari Carmen, además de Presen, que se puso al tajo, nada más llegar ¡no como otras!
Gracias a todos los participantes por haberlo hecho posible.

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