Periodista
Periodista,
nunca serás un artista.
-Bueno,
hablemos del disco...
INDIO:
Sí, lástima que últimamente los reportajes que estamos dando...
-¿Por
qué lo decís?
INDIO: Sale cada cosa... Más allá del elogio del reportaje de ustedes de
la vez pasada, supongo que el espacio que tiene la revista permite que la
fotografía salga un poquito menos deforme que cuando te sacan en un
diario. El otro día,
casualmente, hablaba con los chicos de otra revista que el método que
usamos y que uno lo llama música de edición, no es que esté copiado de
lo que hacen los periodistas, porque se usa en cine y todo, pero es el
mismo. Es decir, vos cuando
venís acá a tomar un reportaje, tomás muestras que son las preguntas
que haces. Y, de acuerdo al
sentido que le des, es el monstruo que se arma al final.
Es lo mismo que cuando uno toma muestras de Buddy Miles, de Chet
Baker, después les cambia los armónicos que hay alrededor, los saca, lo
edita, pone cosas adelante, y de acuerdo al sentido que le querés dar es
la música que te queda.
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Un
reportaje es lo mismo: si vos iluminás a un tipo que lo está esperando
un hombre -que parece que fuera un guardaespaldas- y después, renglón
seguido, la otra pintura es que hay un loco que anda con una
escopeta,rodeado de perros ovejeros, y que se la pasa en los shoppings...
es un monstruo riquísimo, pero lo tendría que hacer un artista, y no un
periodista. Porque los artistas partimos de la ficción. Entonces, esta
claro que el monstruo que uno hace se intenta diferenciar de la muestra.
Nosotros, cuando tomamos muestras, la transponemos de tonalidad, les
cambiamos el nudo melódico, desarmamos el sonido. Es lógico, partís de
una vision o de un sonido previo para generar un monstruo cuyo objetivo es
que sea diferente. En cambio, acá, hay un criterio de verdad, que parece
ser que el monstruo que queda al final sos vos y en el que muy pocas veces
en un diario uno se reconoce. En las revistas es más fácil porque te
toman más fotografías. Un
sampler es una especie de fotografía de un sonido que metés en un
ordenador. Y esto es lo mismo. Todas las preguntas que puedas poner,
aunque vos digas una tontera en algún momento, la tontera forma parte de
la amabilidad. Cuando decís que vas a un shopping estás tratando de
avisar, con cordialidad, que no vivís en una nube de pedos. Que vos hacés
lo mismo. Pero yo voy una vez al año al shopping . Cuando voy a Nueva
York aprovecho para comprarme ropa, porque no me gusta mucho lo que pasa
cuando voy acá. Pero ahí parece que uno fuera del shopping a la
escopeta, y de la escopeta al guardaespaldas.
Momo
Sampler
¿Qué muestras hay en Momo
Sampler?
INDIO: Ya
ni me acuerdo. En realidad,
cuando uno empieza a tomar muestras está pendiente de la tracción de
sonido. Entonces podes tomar muestras de una paleta inmensa porque hoy
se utiliza mucho el sampler para obtener muestras reconocibles.
Inclusive, aunque no se reconozca la melodía, se ponen modas, por
ejemplo, del soul barato, de la bossa nova... y te da un carácter que
empieza a parecerse. La idea es utilizar la herramienta.
La primera diferencia que tenés es de dónde tomas muestras.
Si abrevás del mismo lugar que todo el mundo por la moda o por
el momento, o tomas de cualquier otro lado. Y después está el trabajo
que hacés. Yo repito siempre que es como un collage o una técnica
mixta. No es lo mismo
recortar todo ese dibujo que está ahí (señala
un cuadro de Rocambole) y pegarlo, a sacarle un ojo, cambiarle el
color, ponerle un anteojito, ponerle otra cara... El objetivo es que
aunque tomes muestras, te olvides en el momento.
Porque terminás probando fracciones, cambiando el nudo melódico,
entrando en la intimidad del sonido. De lo que me acuerdo, hay un viejo
disco de Buddy Miles del que tomamos algo.
De cualquier manera, el juego de emulaciones que jugamos acá es
permanente. Porque más allá
del espejo conceptual que uno quiere hacer con respecto a lo que está
pasando, al travestismo político, social, a la gente soportando
decorados que ya no soportan más.
Por miedo a la situación social, a quedarse sin laburo, todo el
mundo termina, aunque renegando, soportando los discursos insistentes.
Pero más allá de eso, lo que hicimos es la venganza del músico.
Es decir, una vez que compusimos el monstruo, los músicos
copiaron, se volvieron a tocar todas las baterías.
Es como que los músicos tomaron muestras de las muestras.
Entonces, era jugar con el concepto del carnaval de la emulación,
que es como un falso ir en acción.
-No queda claro todavía quien
grabó el disco. ¿Tocaron los músicos?
INDIO:
En realidad, el álbum esta hecho con Skay
y el equipo Luzbola: Eduardo, que es el ingeniero y Hernán, que
trabajó mucho porque es el más diestro con respecto a la parte midi.
Yo manejo las máquinas pero con cierto rubatto
y cuando estás queriendo pintar necesitas la destreza y también
las opiniones. Supongo que
se parece un poco a la dirección de una película, que hay un director
de fotografía que te dice "mirá, la luz que vos querés no
da", "suspendemos", "seguimos"... Y después,
intentamos grabar con los músicos.
Me acuerdo de que en un reportaje que me hicieron en Cerdos
& Peces hace muchos años, que en una parte se refería a la
aventura espacial, y yo decía que uno pone un hombre en este arañar acá
nomás que hacemos con combustibles sólidos y otras cosas del pasado (se
sonríe) para viajar al espacio, y que un cabeza cuadrada, un
astronauta pesa 75 u 80 kilos. Entonces
si vos mandás un supercomandante electrónico de 70 kilos que es
resistente a los rayos y a todo lo que pasa, es mucho más cómodo y
sirve más que pagar un boludo con electrodos a ver qué le pasa.
Y esto es lo mismo. Las
técnicas trabajan a imagen y semejanza de lo que generan. También ponía
como ejemplo que cuando estás trasponiendo sonidos, subís un par de
octavas, o modificas el sonido, y lo que es pasa a los armónicos que
están alrededor... La muestra está tocada por unos músicos que en esa
altura tonal, en esa tesitura, en e momento armónico, está bien.
Pero cuando empezás a trasladarlos de tonalidad, hay un montón
de armónicos parásitos que en la toma original
no se notan, que se modifican, y hayque cantar encima. Por eso,
generalmente, lo que haciamos era poner rapidamente alguna rítmica,
alguna acústica, para que la canción crezca. Lo que tiene la música
de edición es esta cosa (chasquea los dedos) impresionantes que no pasa
cuando estas trabajando con sonidos naturales: tenes que poner el equipo
y entrar a correrlo en distintos lugares para ver donde rinde mas, y
cuando queres acordar estas toda una tarde ahí para recién empezar. Y
encima en una búsqueda de encontrarle un rango al sonido del bajo, y
cuando queres tener subloads ya tenés que entrar a ver de qué manera
lograr que el bajo esté en esa franja, para que no se mezcle y los armónicos
compitan, los armónicos de los graves de la guitarra, o de los sonidos
que elegiste. Y encima,
cuando había una intención de que el horizonte de guitarras le diera
el carácter humano que tiene este disco, que yo lo siento, a pesar de
que usamos mucha más tecnología, y de que prácticamente los músicos
no participaron a no ser por un solo de saxo y un calefonazo en Pool,
Averna y papusa.
SKAY: Hay
algunos bajos más, que tocó Semilla y quedaron...
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-¿Y
el acordeón?
INDIO:
Eso lo toqué yo con una chapa. Lo que pasa es que hay mucho laburo con el
equipo de emulación. También son
chapas los arreglos de cuerdas, por ejemplo
el de la Virgencita, más allá de
que hay un cello que tocó Dimitri Rodnoi. Lo que pasa es que los hicimos
emulando cada sonido independiente, siempre planteándonos cómo funciona
realmente un cuarteto de cuerdas. El laburo que hemos hecho acá es para que al
menos la impresión básica no moleste como de artificio.
-Esta idea de la emulación relacionada con el sampler y a
la vez con el Momo, ¿cerró después de grabar o existía desde antes?
INDIO:
Siempre es muy difícil explicar cómo nacen las cosas, porque nacen, primero,
de una materia que tiene que ver con toda la musicalidad que tiene Skay y que
tengo yo. Todavía, ahí, no hay ningún concepto ni ninguna letra, ni
una merda. Hablo de este caso,
porque ahora tenemos pensado volver a zapar, hace tres álbumes que estamos
componiendo por separado y después nos juntamos.
Originalmente
él está tocando la viola, y grabando partes de violas y momentos musicales.
Por otro lado yo estoy generando estructuras de canciones con samplers,
me hacia cargar muestras en un pad de un sample cualquiera y con eso componía
la estructura, los sonidos que me interesaban. Ese es el momento de mayor
disfrute. Creo que salió en algún
reportaje que yo decía que era cuando estás componiendo, "solo".
Ahí había una intención, en el reportaje. Y, después sí, esa es una
especie de marea que tenemos alrededor de los dos, que es independiente.
Hay canciones que empiezan con una idea de Skay, pero del paquete más
grande yo genero la melodía cantada y las letras, las texturas y las armonías
del tipo de melancolía... o del tipo de oscuridad (risas)...
-¡Qué palabra!, ¿no?
INDIO:
¡Cómo estamos! (risas).
Primero hago las melodías, y después recién las letras.
Por eso digo que tampoco disfruto... Disfruto cuando escribo en un
cuaderno, bartoleando. Pero cuando
tenés que ponerte a hacer línea por línea y que coincida la cadencia y la
musicalidad y todo eso, es un puto laburo.
No hay mucho placer en eso. El
placer está después, si te gusta cómo quedó.
Pero mientras tanto, es reinar. Entonces,
ni bien aparecen las canciones, tanto en el caso de las que van quedando como
las que más nos gustan, yo le paso un montón de ideas a Skay, él selecciona
las que le gustan y también las que tienen que ver con cosas en las que él ya
tiene dominio para hacer las codas, para hacer los intermezzos.
SKAY:
Tiene que ver con las cosas más estimulantes y también las que son más
diferentes unas de otras. De todo
el paquete de ideas que él me da, por ahí hay muchos temas que tienen el mismo
clima, la misma intención. Entonces,
tratas de diferenciar un poco, elegís los climas más distintos.
Y después empieza todo el otro laburo.
Yo escucho las ideas del Indio un par de veces, las saco, y no escucho más
el sonido, empiezo a jugar con lo que me van sugiriendo. Y no hay sonido, no hay
nada. Después empieza la otra confrontación cuando, para mí el tema se disparó
para un lado y empezamos a conversar, a ver qué cosas entran a tener un
sentido...
INDIO:
Porque se sigue modificando todo. Y
a partir de ahí ya empieza el laburo. A
partir de ahí ya hay una demo. Previo
a grabar, nos reunimos en el mismo estudio nosotros dos, sin los técnicos, con
grabadoras digítales, a hacer las demos. Y una vez que ya se armó, a partir de
ahí es entrar a mejorar la calidad. Yo siempre doy un ejemplo que es pintar:
primero empezás haciendo el bosquejo con una carbonilla que todavía es una
especie de visión primordial. Pero
cuando ves el cuadro terminado, entre el bosquejo original y el final, hay
personajes que los tapaste todos porque no prosperaron y pusiste otros... Esto
es lo mismo: arrancas y generas una estructura que es el primer boceto, que en
nuestro caso ya tiene las tensiones, los claroscuros están determinados.
Y en los últimos casos más porque generalmente la mayoría de los
samplers que hemos tomado y el trabajo ese quedan también.
Y después, para definir, empieza el trabajo más fino.
Ahí en general ya vienen el ingeniero y Hernán a trabajar.
Habitualmente no se desechan muchos temas.
De hecho, de los temas que habíamos decidido se cayó uno solo, pero por
otros problemas. Ese es uno de los
motivos por los que estamos pensando en fortalecer Luzbola con mejores
procesadores, porque empezás a disfrutar de la libertad del tiempo.
Cuando decidís ir a mezclar afuera se complica. Por ejemplo, cuando querés
ir a mezclar a Nueva York, de movida, tenés que plantear: "Vamos cinco
personas". Y Nueva York es un
lugar que está prendido todo el tiempo. No
es que vos pasado mañana podés decir "Quiero cinco habitaciones en algún
lado", tenés que contratarlo con tiempo.
Con los estudios es lo mismo. Los
estudios están todo el tiempo funcionando.
Por un lado, en cuanto ya llegó el momento de arrancar para allá,
porque nos teníamos que ir, acá todavía no estaba del todo terminado el
laburo. Estaba todo terminado pero
no estaba convincente, había cosas que todavía, si hubiéramos tenido quizá
un par de semanas más, hubiera estado más claro el asunto.
Y después, durante el laburo allá, pasa lo mismo. Porque vos calculás,
a priori, en función del trabajo que estás haciendo en tu estudio, sin tomar
en cuenta que el entorno de sonido te cambia totalmente; vas a otro estudio, tenés
que volver a entender cómo es ese ambiente de sonido para no hacer cagadas.
Eso lo controlamos mucho con Skay: nos compramos unos aparatos domésticos
bien berretas, en el hotel, para ver cómo escucha la gente. Vos decidiste, así,
arbitrariamente, que vas a mezclar dos o tres días por tema.
Y te tomas tres días más, por las dudas si algún tema no te gustó,
para remezclarlo. Pero, de pronto,
pasa que el primer tema que llega a ese nuevo entorno, la primera mezcla, en
general, no está a la altura del segundo o tercer día, que ya, al reconocer el
sonido, empezás a saber cómo se labura bien en ese estudio.
Luzbola
versus Nueva York
-¿Para ustedes lo ideal sería mezclar acá?
SKAY:
En principio, el plan para este disco, incluso antes de ir a mezclar
afuera, era mezclar cosas acá...
INDIO:
Claro, en Luzbola, y no tuvimos tiempo.
SKAY:
Para poder tener, al menos, dos mezclas de cada tema, es lo ideal.
Siempre hay cosas que te quedan y les podés sacar el jugo. No nos dio el
tiempo pero queriamos mezclar acá antes de ir.
INDIO:
Sobre todo porque había mezclas, llamémosle, crudas, de Luzbola que eran muy
buenas. Porque es un estudio
digital. Pasa que Luzbola empezó
siendo, primero, un estudio para mí. Después
vimos que era cómodo trabajar, para que no fuéramos a algún lado con el
monitoreo de los pibes que, todo el tiempo, están viendo cuando entrás y
cuando salís, y que te escrachan el lugar, todo.
Como una especie de comodidad de ese tipo se amplió un poco.
Entonces compramos una 02R, algunos procesadores, samplers y cosas así.
La idea ahora, es ir por Protools y comprar buenos procesadores para no
tener que compartir.. Tenemos tres o cuatro procesadores más o menos buenos, y
después otros más de segunda importancia para demear.
Porque el problema, como decía antes, es que allá no te podes quedar
cinco días más, porque viene otro número, ya está alquilado. Entonces La
Tomatita, que era un tema que estaba bien, fue el primero que se mezcló, y
no hubo tiempo de volver a hacerlo, y la mezcla no estaba a la altura del resto
de lo que hicimos. En general
, la mayoría de las bandas, cuando vos lees en las revistas de ustedes, lo que
cuentan los músicos de otros lados y de acá, inclusive, es que mezclan mucho.
Por ahí mezclan en distintos estudios, con distintos productores.
Nosotros lo producimos nosotros pero
queremos mas opciones de mezcla. Una de las ideas base era mezclar todo en
Luzbola, y después hacer otra
mezcla allá. Pero no dio el tiempo, tampoco, para eso.
-¿Cómo surgió lo del título, lo del Momo
Sampler?
INDIO:
En
un momento aparece la idea. Me
gustaba un poco por esto que pasaba en los reportajes, también, copiar el método
de trabajo de la edición, que me parecía bueno para crear un monstruo, para
que aparezca otra cosa y no lo que debe ser.
Y, por otro lado, porque veía que con el carnaval, y esa cosa de
travestismo, de farsa, de gente disfrazada de gente, de lo que no es, la única
diferencia que había con lo que estaba pasando en la vida cotidiana de todos,
era que el carnaval es un episodio cíclico, y que el carnaval que vivimos ahora
es permanente, que no hay ninguna cuaresma, ningún ascetismo posterior, no pasa
nada que modifique el estado de locura, de travestismo de disfraces, de máscaras,
de antifaces donde, inclusive -y, esto los excluye por la libertad que tienen
ustedes de trabajar en una cosa que no está circunscripta a la política- el
bastión de la relación entre las personas, que es el periodismo, hoy también
da pena, por los intereses de las corporaciones que están encima, de las líneas
editoriales. 0 ves la televisión, que es el mediador que ha reemplazado al
resto de los territorios de encuentro entre la gente, y ves los programas periodísticos
y son de terror. Tiene que haber de
todo, pero cuando la fórmula del éxito es copiar, cuando Mariano Grondona
utiliza la misma estética de Chiche Gelblung, estamos hasta las manos.
No estoy en contra, tiene que haber boludeo, tiene que haber de todo,
porque la vida necesita de frivolidades. Pero
cuando está todo el mundo atrás del éxito, de los intereses.
Si el artista que va a tocar hoy no es del Grupo Clarín, es del otro, en
el noticiero no aparece o le tiran algún mierdeo, y si es al revés, Natalia
Oreiro es el peor número que hay en la Tierra.
Entonces ya no hay ningún criterio de verdad funcionando ahí, sino que
hay un montón de intereses que tienen como mascaron de proa un medio para que
la línea editorial represente las conveniencias de la Fundación de la
Corporación del capital que está atrás metida. Todo superorganismo está
atomizado, somos distintas personas, y siempre hubo mediadores o territorios de
encuentro. Y el territorio de
encuentro que es el rock también está atomizado, porque está el punk-metal,
el pendorchopop, el qué se yo, hay como una atomización muy loca que si fuera
un episodio cíclico está bien. Nosotros
venimos de generaciones donde las marchas eran cosas de todos los días, pero
había como un brillo en los ojos, la gente creía algo, aunque sea en una
ideología. Y digo aunque sea en
una ideología porque nosotros somos de mudar de dogmas permanentemente.
Cuando uno habla de la cultura rock, habla de un evento histórico donde,
en el caso nuestro, no tuvimos ni tenemos una militancia por algún género en
particular. Creo que en cada
momento se hicieron cosas buenas y fue importante para la cultura.
No somos mucho de una ideología, y convencer a todo el mundo y
"vamos con esta bandera", porque esas cosas cambian de acuerdo al
momento histórico, al nodo en el que estás metido, a la encrucijada en la que
te fuiste a parar. Lo que veo yo
hoy es que los ojos de los piqueteros no son ojos vinculados con una creencia,
sino con el desamparo. No ves un
brillo que dice "vamos a tomar la Casa Blanca con máuseres", una cosa
del pasado, pero que por lo menos daba un brillo en los ojos.
Hoy están ahí como diciendo "bueno, estamos haciendo este quilombo
para ver si alguien, Dios, miranos, alguien..."
-Sin líderes...
INDIO:
Los líderes ni hablar, son una cosa medio nefasta. Desgraciadamente parece ser
que el superorganismo necesita esa cosa delos líderes para que haya
movilidad. Pero lo que hay que hacer es mudar de líderes rapidamente (se
sonríe), porque ellos siempre
viven situaciones privilegiadas, tanto para que los maten como para las
componendas. Esto ni siquiera censura el rol de líder. Porque el pobre líder
también es parte del superorganismo; es como el profeta, el tipo al que
expulsan, al que lo tiran al desierto para que coma lombrices y después cuando
viene y loquea, todo el mundo lo usa oracularmente. Un líder puede ser un
miserable, o puede ser un inocente, un ingenuo, puede haber distintos tipos...
-¿En algún momento de tu vida le creías a algún líder?
INDIO:
A nosotros nos tocó un momento muy especial.
Uno venía del escepticismo del beatnik y del existencialismo.
Uno lo que hace es admirar gente. Ya
pasó tanto tiempo que los recuerdos mienten un poco, como dice el poeta (risas).
Pero me parece que la admiración es diferente.
Yo estoy haciendo hincapié, sobre todo, en esa frase de Apuleyo que hay
en el disco y que trata de eximir al artista del exceso en pro de su vida,
porque me interesa la obra de la gente, no me interesa lo que le pasa al
personaje. Entonces uno sabía que,
de movida, cuando leía a los poetas malditos o a Buffoughs, que no eran
personas para admirar en su absolutidad (sic), que no eran modelos para seguir,
probablemente, porque uno casi mata a la mujer en pedo.
Norman Mailer, lo mismo. Personas
que no son modelos virtuosos pero que tienen talentos y capacidades para
determinada cosa, y que por eso vos los admirás.
Pero eso no quiere decir que vos admires que el tipo sea un genio
absolutamente.
SKAY:
Además, la apuesta es que cada uno sea líder de su propia vida.
Hay gente que uno puede admirar por determinado de habilidad, pero tu
vida es la tuya, derecho, ni debería ni siquiera influir en tus decisiones.
-También estas hablando de lo que pasa con ustedes...
INDIO:
Exacto. Hay una necesidad,
en general, de reducirte a una imagen, y por más que vos patalees y putees,
llega un momento en que decís "lo único que importa acá es cómo
soportar la presión, porque tengo el placer de hacer lo que quiero cuando
quiero.... Ya te importa un queso tu imagen pública, porque sabes que hagas lo
que hagas hay una necesidad de encasillarte de una manera determinada.
Y una de las maneras es no estar permanentemente bajando línea.
Nosotros cacareamos cuando ponemos un huevo: si vamos a sacar un álbum,
vamos y cacareamos por promoción o lo que carajo fuera, para ampliar un poco lo
que hay alrededor de la obra, pero después, durante el resto del tiempo no le
quiero llenar la cabeza a nadie de lo que a mí me parece.
En todo caso militaré en algún lado, como puedo, pero desde un llano.
Pero yo no tengo ninguna claridad especial como para estar mandándole
viaje a nadie, y sobre todo a pibes que tienen, seguramente en sus nervios, más
información del futuro de la que tengo yo. Yo estoy más para escucharlos en
este momento, y ver qué pasa con la vida.
Es una cosa que pasa indefectiblemente cuando, por algún motivo, en
muchos casos estás en el momento adecuado, en la hora adecuada y en el lugar
adecuado. Te pasa la cultura y te
transformas en alguien que no zapa, sino que realmente le pasó la cultura,
porque tenés la edad justa para haberla vivido completa sin que te cuenten un
pedazo. Te transformas, a veces, en
una especie de referencia que usan los demás.
Pero eso se puede mirar de muchas maneras.
A mí lo que me interesa en todo caso, y creo que con esto Skay estará
de acuerdo, es que si uno enuncia algo es porque quiere decir algo, pero desde
la obra, desde lo que hacemos, desde el disco, las letras. O cuando he escrito
algo, para que se lea en esos términos Y como uno se dedica a esto, que son
como ramificaciones del arte, o disciplinas cercanas -hacer canciones y todo
eso- tiene que ser leído simbólicamente y en términos estéticos, a lo cual
nosotros no le adjudicamos un valor menor que al panfleto.
Todo lo contra es mucho más profundo, provoca cambios.
Pero provoca cambios de libertad. Es
decir, cuando estos chicos de Laferrere están cantando las letras que yo hago,
a ellos les está pasando algo, pero algo que yo ignoro.
No es lo mismo que mandarles un panfleto.
Estás
provocando algo, un enigma, una especie de oráculo... Lo que tiene que ser es
potente, y para hacer eso sí creo que tenemos cierto talento.
Simplemente, el hecho de perdurar tanto tiempo, de alguna manera lo
confirma. No es que uno cree a
priori. Cuando empezamos nos
asombraba que a un amigo le gustara lo que hacíamos.
Pasaron treinta años y de alguna manera encontramos la vuelta para
generar algún tipo de enigma, de misterio con potencia o con carácter, como
para que la gente apasionadamente lo viva y para ella signifique chi
lo sa...
-¿Con esa intención está la cita de Apuleyo en el
disco? Es probable que el 99
% de la gente que se encontró con eso no
tenía idea de lo que se trataba Y quizá tuvo que ir corriendo a la
enciclopedia (risas)...
INDIO:
Y está bien, si conmueve hasta ese punto no
está mal. Porque también hay una especie
de standard de reducción de la información sensible, que es leer que es ver
películas, que es ver el arte. Hoy la gente tiene muy poca paciencia para
comprender. A mí siempre me ha pasado de esa manera, siempre aquella persona
que me interesó leer, o que lo que hacia, o las canciones que hacia eran una guía
cuando citaba a alguien en el libro, o cuando en un reportaje decía que
escuchaba a los bluseros negros. Por ejemplo, a los bluseros los escuche cuando
supe que los Stones los recomendaban, para ver que eran. Es una pena que haya
una reducción de eso. Pienso que tiene que ver con lo que esta pasando en la
sociedad, esto de que los porcentajes de marginación y de riqueza, en realidad,
no han variado tanto: en realidad, si uno lee las estadísticas, no hay muchos más
marginales; lo que se ha desmoronado es la clase media. Lo que caracterizó a
Uruguay, a nosotros, a Australia (nada más que con otro destino y otra suerte).
Y ahí sí es grave, porque la clase media ha sido el gran movilizador de la
cultura. Y, cuando vos ves que hay cierto conservadurismo, muchas veces, en los
jóvenes, que hay cierto resentimiento con la tecnología, también. ¿Por qué?
Porque no la tienen a su alcance. Y
a uno le da pena. Porque yo no creo
en la reducción, yo creo en la
ampliación del campo posible de las cosas.
Al no responder a dogmas, lo diverso sobrevive, lo nuevo está bien,
aunque te tengas que arremangar los pantalones...
-¿Poner la palabra sampler en el título del disco tiene
este sentido del que hablas?
INDIO:
Yo creo, y confío, también, en la ansiedad de la gente. Lo único es que hay
que buscar vehículos que lleguen a su corazón. Cuando hay setenta mil personas
en un estadio, es difícil pensar que todos pertenecen a un grado social que
pueda entender, al pie de la letra, por llamarlo de alguna manera, las cosas.
Pero cuando ves todas esas banderas con frases de lo que vos decís, las
remeras, y todo eso, te das cuenta de que sí vos llegas al corazón, se
despierta otro tipo de interés y hacen aunque se el esfuerzo porque les
signifique algo aunque sea un eslogan. Y ni siquiera todos eligen el mismo,
porque eso pasaría en un dogma.
Así
que Momo Sampler es un poco
eso. La idea original tiene que ver con reflejar esta especie de farsa, de
carnaval de emulaciones donde todo el mundo está medio travestido.
-¿
Y cómo empieza la relación
específica con el carnaval? Tanto con los ritmos musicales, como con la tradición,
la Cultura...
INDIO:
Cuando uno elige un concepto, quiere elegir siempre algún condimento.
Yo voy a los carnavales de Uruguay que son los que mas me
gustan, y que cada vez son más difíciles de encontrar, hay que irse al
Club Albatros, a la concha de la lora, porque en el Teatro de Verano hay una
cosa más televisiva ya. Lo que me pasa con el carnaval se parece lo que me pasó
antes con el circo. Cuando yo era pibe, el circo era una cosa con una estética
propia, el hombre bala las fieras... Y de pronto, con la aparición de la
televisión, a la gente empieza a gustarle que haya bailarinas con coreografías...
Con el carnaval pasa lo mismo, hay una invasión de la estética televisiva, y
con muicho éxito, se llena mucho más el Teatro de Verano, van turistas de
todos lado. En cambio, vas al Club Sporting, y es la gente del barrio, hay
choripanes, copos de nieve, entre grupo y grupo, hay bingos, ¡es muy bueno!
Cuando vas a ver a Araca la Cana o a Falta y Resto al Club Sporting, te encontrás
con tipos de tu edad cantando a voz en cuello, apasionados, las letras de los
tipos, y ahí sí que los discursos de la murga, de alguna manera, señalan las
cagadas que se mandan desde el poder. De todos modos a nosotros no se nos ocurre
pretender hacer murgas, ni ritmos de ellos.
Está muy en boga, pero nosotros no somos cultores de nada, ni de la
cultura rock. En nuestros álbumes
hacemos un par de rocanroles, pero el resto, desde siempre, es otra cosa.
Por que el rock
es un evento transcultural. Yo no tengo la esencia de los bluseros negros, y lo
mismo que me pasa acá con el folclore, a mi el folclore de salón no me gusta.
Me gusta lo que hace Leda Valladares, pero el "chirarararaiii" (imita algo
tipo los Chalchaleros), es un embole, nunca me dijo nada. Lo mismo pasa con
el disco, hubiera sido ridículo que uno quisiera hacer murga. Aquél que lo
quiera hacer, que lo haga. Sí hemos incluido mucho tambor batiente.
En la gráfica hay algunos personajes de la comedia del arte mezclados,
por supuesto, porque es un carnaval
al uso Patricio Rey (risas).
-El disco
tiene una estructura de saludos y retiradas, que tiene que ver directamente
con el lenguaje del carnaval.
INDIO:
1a idea está en jugar con el concepto del carnaval, con la jerga del carnaval.
Nosotros hemos usado la jerga taurina, del burladero.
A mí me embola la ficha técnica, así, cruda, entonces, siempre me
gusta jugar con eso.
SKAY:
Hablando de eso, podríamos hacer un paréntesis e incluir partes de la
ficha técnica...
INDIO: Los
llamamos "los niños de Ayohuma", porque cosen y cosen los samplers
que están ahí. El Kid Eduardo
Herrera y Hernan Cacao Aramberri. Y
Mario Breuer en el papel de teachering, y Dimitri Rodnoi toco el cello.
-Contaron que
Semilla grabó algunas
cosas, hay algo de Sergio, ¿y la
batería?
INDIO:
La batería la volvió a tocar toda Hernán. Primero tomamos muestras de
distintos lados, de algunas baterías que había compuesto yo. Pero todo midi,
todo una cadorcha. Eso, por un lado, porque queríamos darle una unidad de
contexto humano, y por otro lado, una vez que se armó toda la estructura rítmica,
se reemplazaron cada uno de los módulos vueltos, a tocar, y se volvieron a
tomar muestras, y se volvió a trabajar con muestras...
-¿Loopeada?
INDIO:
Muestra. A veces loopeada, y a veces no. Los platos, por ejemplo, están tocados
en tiempo real. Hay cosas, hechas para darle naturalidad. Las escobillas están
tocadas en tiempo real. Hernán trabajó bastante. Lo que pasa es que la
comodidad de trabajar con Hernan es que estaba en el estudio. Que viniera Walter
para tocar una timbaleta, una cosita, estando ahí Hernan, no tenía mucho
gollete.
-¿Cómo fue la relación con los otros integrantes de /os
Redondos cuando supieron como iva a ser este disco?
INDIO:
Pasó que fueron a grabar, y la tecnología escapa, expulsa un poco las cosas.
Se hacía muy difícil.
SKAY:
Semilla grabó todos los bajos, con distintos equipos...
INDIO:
Y no andaban...
SKAY:
...probando distintos equipos. Y el quilombo era el sonido: cómo
conciliar sonidos que, por ahí, tenían una gran profundidad, probamos de mil
maneras y no rendía
INDIO:
Se lo morfaban los loops.
SKAY
: los bajos que tocó Semilla quedaron en algunos lugares donde sí había más
espacio, donde no competía. Pero en los otros lugares, donde estaba muy cargado
de instrumentos, ahí hay bajos de chapa, o sintetizado.
INDIO:
De cualquier manera ustedes preguntaban cómo lo tomaron. Yo supongo que lo
tienen que tomar bien.
POLI:
Uno cambia de dogmas...
INDIO:
Claro, continuamente. Hay muchas cosas que yo tocaba en otro momento, y cuando
íbamos al estudio las tocaba Sergio. Pero
que estando ahí, en casa, las toco yo.
SKAY:
Y teniendo la posibilidad de volver a grabar...
INDIO:
Haces una muestra y la repetís todas las veces que querés. Es ridículo.
Cuando tenés un plan de trabajar con música de edición, llega un momento en
que 1a epopeya de 1a grabación en directo se justifica sólo si tenés ganas de
hacerlo.
Hoy
no es lo mismo que
en
los años '70, donde las emulaciones eran muy berretas, donde había síntesis
de sonidos. Y un sampler es una muestra de sonido natural. Vos tenés a tu
merced un tipo que toca la balalaika en otro lado, una librería de un tipo que
toca otro instrumento... Y después tenés que componer y reemplazás el sonido
de la chapa por el sonido de bajo, por ejemplo.
Entonces, si tenés ganas de decir "un, dos, tres, pum..., llamás a
los músicos. Pero si, por otro
motivo, por el concepto, tenés ganas de generar esta idea de música de edición
en contexto humano, utilizas otro sistema.
En realidad, lo que uno hace siempre es darle un sentido a los ruidos.
Y eso es como una escenografía que hay por detrás de las guitarras y de
la voz. Es como la escenografía
del drama musical que se va haciendo y después actuamos: el que canta la lírica,
el que toca los solos en la guitarra, el solo de otro.
Pero la escenografía musical puede estar dada por otros músicos o, por
ejemplo en este caso, por muchas muestras, y trabajos que hemos hecho nosotros.
Este es un proyecto que, inclusive, se intentó hacer de otra era en
algunos temas, y no prosperó, se puso muy difícil.
Se podría haber hecho pero tendríamos que haber invertido
mucho más tiempo: si tenés que agarrar el bajo y volver a trabajar ese
sonido hasta distorsionarlo, ya no solo tenés que encontrar un buen lugar en la
sala, microfonearlo bien, sino que después tenés que encontrarle un lugar al
sonido,algo que esté vinculado al escenario del sonido que estás generando.
Esta idea empezó en el álbum anterior y que tiene que ver con que si uno esta
jugando a ser algún tipo de espejo, como artista, de lo que pasa, hoy no podés
no incluír sonidos electrónicos. Si querés hacer un drama musical de esta época,
un poco de quilombito que vaya más allá de
la guitarra, el bajo y la batería tenés que hacer.
El
escapulario
-¿Todos
los escapularios tienen el mismo número?
POLI:
No.
-Pero nosotros tenemos tres, y tienen el mismo número...
INDIO:
Entonces nos están falsificando (risas)...
-Pero no se suponía que eran numerados.?
SKAY: Es por partidas.
-Cuando lo vimos, pensamos: "Acá hay un mensaje
" (risas).
INDIO: En realidad, no les queríamos decir, pero si sumás todo, le restás
y le volvés a sumar... (risas) La
idea del escapulario es la de aprovechar todo el espacio que hay para llegar a
la gente. Me acuerdo de que la vez
pasada les llevé a los asistentes en Nueva York el disco y pasó algo curioso
con Los Redondos, porque para ellos un número latino es otra cosa, es
"parapapapapapa" (hace una
trompeta), y cuando nos escuchan se sorprenden.
Y cuando les llevé la tapa del disco anterior la abrieron, miraron todo
y dijeron "esto es un delirio". Porque
en el mejor de los casos allá, cuando hacen una producción gráfica
importante, es una edición limitada, no es para todo el mundo, no es un
escapulario de 38 gramos para toda la gente.
Y una de las cosas en las que nos gusta gastar el dinero es esa.
Era una idea que surgió antes de irnos, en el brain storming que tenemos
con el Mono (Rocambole), yo le paso un poco el concepto y él sigue trabajando.
Nosotros nos fuimos a Nueva York pensando alegremente –yo, al menos- que iban
a agarrar pedazos de bronce, matricería... una cosa de cordura. Y cuando
llegamos, fuimos a La Plata y estaba todo en pelotas. Entramos a un lugar y nos
encontramos que habían comprado la casa de al lado, habían traído a un
maestro fundidor parta aprender a fundir, había parva de lingotes, la goma que
habíamos pensado originalmente se doblaba así que la cambiaron, era todo un
delirio de “los chicos jugando”, una pyme funcionando. Y ahí tenemos a Momo
Sampler, que esperamos que le guste a la gente porque sino vamos a tener que
tocar con cascos, ¿te imaginás 70 mil revoleando escapularios? De los
redonditos de ricota a los momo sampler...
-La primera
sensación que tuvimos fue “espero que no se me caiga porque se me puede
romper". Y la segunda fue
"espero que no se me caiga porque me puede romper un pie "...
POLI:
Ya le pasó a uno, se le cayó en el pie...
SKAY:
... tuvieron que hospitalizarlo.
INDIO:
La cuestión fue que nos encontramos al grupo jugando alegremente a Zorba el
griego. Imaginate que hacer tiradas como para la venta de Los Redondos, de todo
eso, bruñirlo, ponerlo, es un delirio que solamente una producción
independiente cabo. Si vas con un
plan así a un corporación, te dirían que estás totalmente colifa.
POLI:
Los van entregando de a poco porque como son pegados a mano, un por
uno...
INDIO:
Y los imanes para que cierre... un disparate total.
POLI: No
hay manera de hacerlos en serie, entonces a medida que los van haciendo, nos los
van dando.
De gira por Guatezuela II
-¿Cuándo
fue la última vez que los llamaron de una multinacional?
INDIO: Ahora ya no te llaman, ya saben que si no nos convenía cuando no
vendíamos nada, menos nos va a convenir ahora. No sé qué te pueden dar.
Un siempre dice que lo único que podría dar una corporación, si a uno
le interesara, es el hecho -que creo que lo hablamos la vez pasada-
de organizar una gira.
Por Guatezuela...
INDIO:
En ese momento dije eso que por ahí puede sonar a veces medio
discriminatorio, y no es tampoco la intención. Pero de alguna manera se parece,
en el sentido de que la cultura rock
tanto en la Argentina como en Uruguay
todos hijos de gringos, se dio con un carácter universalista muy claro,
algo que en el resto de Latinoamérica no pasa. Recién ahora están apareciendo
en México, Café Tacuba y otros grupos interesantes, pero en realidad siempre
ha sido una cadorcha. Incluso España
aprendió el rocanrol a través de Moris, a través de Calamaro, a través de la
gente que se fue de acá, y aún hoy escuchás cada cosa que decís "dios mío".
A mí no me interesa formar parte
de la moda Guatezuela, esos lugares que se baja un delm escenario y sube
Pantoja, cualquiera, y el público está acostumbrado a esa organización. El
fenómeno musical que ha ido aparte de la cultura rock tiene características
que hacen que ni se le ocurra que la música es vehículo de algo más que de
entretenimiento. Yo lo comparaba
con lo que pasaba antes de la cultura rock aquí mismo.
Cuando era pibe, ponías Neil Sedaka por ejemplo, y a nadie se le ocurría
que era algo más que Neil Sedaka cantando para que vos tengas la radio prendida
o te guste la melodía; y en el resto de Latinoamérica pasó lo mismo. Cuando
veías que se hablaba del éxito de Los Fabulosos Pedorretas o quien fuese a
tocar por ahí, y después veías que se bajaban ellos y aparecía otra gente
que no era del rock, y el público iba a ver números promocionados por las
corporaciones que unos días antes ponían todo el tiempo en la radio, veías a
la música no como vehículo de una cultura sino como un evento de
entretenimiento. Entonces tampoco
ha sido una ambición de conquistar el público no sé de dónde.
Y eso es lo único que una corporación te puede dar, por más que hoy en
día uno obtuviese un montón de prerrogativas por la importancia de la banda.
En realidad más libertades que las que te podes tomar no teniendo que
consultar con nadie, nada más que con ellos (señala a Poli y Skay), es ridículo.
Siempre aparecen ofertas desde el poder político de cosas para que
apoyes esto o aquello, porque es gente que no conoce cómo trabajamos.
SKAY:
Hay compañías que por ahí también llaman y te dicen: "Queremos
conversar".
-Llaman por las dudas...
INDIO:
Sí, pero no significa nada. Llaman pensando "a ver si de pedo los tipos
están cansados, se quieren jubilar".
Carne
Política
-¿
Y los políticos para qué llaman?
INDIO:
Para que toques en las campañas. Cuando ven que metes 170 mil personas en un
lugar, el poder político cree que es nerca, en el sentido de que si yo digo
"vamos para acá, vamos para allá", me van a obedecer.
Pero no funciona de esa manera: lo más probable es que si vos señalaras
un norte de un camino sin corazón, para estos chicos apasionados, el momo
sampler te lo ponen en el orto. Esos
son criterios que tienen que ver con cómo ha funcionado generalmente esto.
De todas formas, creo que el público de rock ya sabe que no es que todos
los grupos que tocan en campaña creen lo mismo que el candidato.
Ocasionalmente puede haber artistas vinculados con los grupos de
izquierda, pero cuando tocan en la campaña de Pepeto de la Rúa o no sé qué
cosa, van porque les ponen un billete para tocar, hay un lugar y van a tocar.
No creo que todos los que tocan para los radicales sean radicales,
seguramente les importa un queso; la mayoría de los músicos no tienen un
partidismo político.
Tocar,
tocar
-Hablando
de tocar.. ¿cómo y cuándo tienen previsto tocar en vivo?
INDIO: Y... después de marzo, no sabemos ni cuándo ni dónde.
(A Skay y Poli). Me miran
como diciendo "no le creo" (se
ríe).
Suponemos que si todo sale bien vamos a hacer un estadio
grande. Yo
de lo que tengo ganas es de volver a de salir por las provincias,
pero está todo medio en el aire, De movida, yo pedí unos meses de
tranquilidad por motivos personales, y además la banda no conocía
las canciones así que Skay está ensayando con ellos para que suene
como en el disco.
-En una nota dijiste que este disco tenia mas
máquina pero que era más fácil de tocar para la banda.
INDIO: Creo que sí. En
realidad en el disco anterior la intención era la misma, el otro día
decíamos que parecía que se podía separar con la uña un poquito más
fácilmente lo tecno y lo tracción a sangre en el álbum anterior que
en este a pesar de que en éste la tracción a sangre prácticamente
no existió. Tiene que ver con el tipo de unidad que le querés dar.
Con la unidad que tiene éste,
con ese horizonte de guitarras muy dominantes yo supongo que va a ser
mucho más fácil de tocar que el anterior. Skay, que está trabajando
me avisa permanentemente que sí.
-¿Es así Skay?
SKAY: Hasta ahora llevamos ensayados cinco temas y está muy
bien, falta ablandarlos.
-¿Van
ensayando según el orden en que están en el disco?
SKAY:
Si pero es una manera de empezar.
INDIO:
Hay una manera, que Hernán hace desde la computadora y es mostrar cómo
suena el rol de cada uno, para que se enteren bien de cómo es, por
separado. Momentáneamente
están sin ingeniero de sonido, balbuceando.
Después habrá otro momento, una vez que esté todo aprendido,
de volver a pasarlo por la consola para aproximamos al sonido y eso
será cuando vaya yo.
-¿ Vos no vas a los ensayos?
INDIO:
No hace falta, lo que tengo que acordarme son las letras.
Ahora la banda tiene que sonar, tocar esos temas, con la cercanía
que el placer les dé, porque tampoco uno quiere que hagan una copia
exacta. La pulsión de aquel que lo toca le da un carácter diferente,
pero respetando un poco toda la estructura.
-¿Van alimentando los temas a medida que los
van
tocando.¿Como es ese el
proceso?
SKAY: Por ahora estamos en el primer momento que es reconocer
los temas, y entonces hay roles que por ahí caen, por ejemplo un solo
de viola que yo hacía, que si largo la rítmica se cae, entonces el
rol lo hace el saxo. Todavía
estamos resolviendo ese tipo de cosas, la parte rítmica está
bastante bien resuelta.
-Indio,
hablaste de la música de edición
pero también hablaste de la posibilidad de juntarse para zapar...
INDIO: A nosotros nos gusta ir adonde no estuvimos. Yo puedo
estar muy enamorado de la música de edición, pero puedo seguir
haciendo cosas para mí. No sé, esto es una conversación, recién
acabamos de terminar un disco. Por
ahí en el próximo álbum él
toca computadora también. Yo estoy muy entusiasmado con eso,
porque como no soy un diestro ejecutante, en verdad soy bastante
maleta, la tecnología me facilita mucho todo, con que vos me toques
un compás bien, en tempo, yo lo repetí y se terminó.
Por eso me gusta mucho lo que propone esto, y también el
asunto de las texturas, que creo que es donde ha crecido mucho la música.
Musicalmente, en general, salvo la gente que tiene un espíritu
diferente, hay una emulación de las bandas de lo que ya ha pasado en
el rock, del riff de guitarra, en general todo se parece.
En realidad, un poco lo que hay que ver es cómo generar un
sonido que difiera o que modifique lo que uno viene acostumbrado.
Probablemente depende también del hecho de que venimos de
muchos meses de trabajar con este sistema y que de pronto una manera
de escapar de eso es decir "para el próximo nos reunimos y
zapamos".
SKAY:
Capaz que lo hacemos todo como éste, o con un tema zapado, otro en
vivo...
INDIO:
No nos gusta decir "éste es el método".
El método es el que uno tiene ganas en el momento.
A uno lo que le gusta es la novedad para entusiasmarse.
Si no te entusiasmas vos es muy difícil transmitir un
entusiasmo. Si trabajas
de vos mismo y utilizás todo lo que dominás, no encontrás
novedades. Nosotros estamos muy acostumbrados a encontrar muchas
novedades en el error, cuando te equivocas aparece como una novedad
grandiosa en el plan. Todo
depende del sentido que la gente le da a los ruidos o a las cosas.
Eso es cualquier acto de creación, darle un sentido a algo,
con las distintas materialidades, cada disciplina tiene una
materialidad diferente.
SKAY:
Por eso yo te insistía con el tema de la zapada, porque ahí vamos a
cometer muchos errores...
INDIO:
Aparte para disfrutar del momento, de estar jugando ahí, sobre todo
que hoy podés ir grabando todo en una grabadora digital y si hay un
tramo que te gustó, usarlo. El
gran mezclador de directos y estudios que fue Frank Zappa hacía eso:
hay muchos discos con pedazos que vienen del directo y de pronto se
mezclan con una parte en estudio.
Hoy la tecnología te permite eso, si hay un buen momento en la
zapada, tuc, y ahí lo entroncas con otra cosa. En realidad estamos
balbuceando acá lo mismo que dijimos “el próximo lo vamos a
arrancar zapando en vez de que vos estés en tu
casa y yo en la mía y después nos juntemos a ver las
ideas”. Yo ahora no estoy yendo a ensayar pero tengo todo montado en
mi casa, estoy tocando la guitarra, cosa que no hacía hace mucho
porque el dedito meñique hoy llega hasta donde puede, y tengo un montón
de maquinolas, hice como un escenario porque tengo que acostumbrarme a
hacer sonar esas cosas en tiempo real.
Cuando compongo con las maquinolas paso por paso, no en tiempo
real, y para hacerlo en tiempo real hay que saber manejar los
auriculares y sacar el mute de afuera para no poner cualquier cosa.
Los aparatos tienen distintas conmutaciones para hacerlo. Por
ejemplo en Nueva York vimos a Liquid Soul,
una
banda de Chicago que toca muchos brasses pero además tienen un
MC y un DJ que trabajan en tiempo real y es alucinante verlos.
Hay que manejar la técnica, tenés que estar escuchando hasta
que corregís dentro de la máquina el sonido que vas a mandar al éter,
porque tenés que poner los BPM apropiados, tenés que loopear una
melodía que te guste, mandarla en un CD... Tengo un montón de
manuales de Roland... y tengo 52 pirulos, no nací manejando un
joystick. Aunque (se ríe), como
ustedes sabrán, sí manejo pistolas de gran calibre
(mas risas). Entonces
sí me estoy armando un entorno, pero para mas adelante.
Ahora yo también tengo que ensayar y después tocar.
Este supongo que será un año de tocar, si es posible.
Acá
y allá
II
-Al
final Nueva York le ganó a Londres...
INDIO:
Eso es una cuestión económica más que nada. Nueva York es tan cara
como Buenos Aires así que a nosotros no nos asusta nada. Vienen París,
Tokio, Nueva York y nosotros. Averiguamos precios de estudios porque
no conozco Londres y tenía ganas de ir.
Pero después dijimos "estamos yendo a laburar",
cuando querremos ir a Londres vamos de paseo y mientras tanto, si el
estudio nos cuesta tres veces más que Sterling Sound -un estudio de
allá que está muy bien y tiene mucho vintage de puta madre-, no
tiene sentido. Mandamos a
pedir presupuesto a un estudio con las mismas características y salía
mucho más caro. Ir era
ridículo, sobre todo cuando no tenés mucho tiempo. Yo soy de
madrugar, aprovecho la mañana para rajarme, y cuando se termina la
jornada, a eso de las ocho, vamos a comer por ahí y vamos a ver algún
show, pero durante todo el día estás metido en el estudio.
Así que no valía la pena gastar tanto más dinero en un
estudio cuando hay otro que te da la misma prestación en Nueva York y
sale todo bien.
Es
raro, porque si hay algo a lo que Los Redondos le escaparon desde que
los invadió la masividad, es a ser clásicos, a convertirse en
caminantes de una ruta segura y sin obstáculos, a trabajar de sí mismos.
Y en contradicción con eso, cada nuevo trabajo de la banda -que
por algo es la más popular de Argentina- se transforma
a esta altura en un clásico al segundo de salir al ruedo. Pero
eso ocurre justamente por
esa aceptación instantánea de su público a cada paso que dan, por
esa sensación de que se les perdona todo, o porque ellos tienen
permitidas aquellas cosas por la cuales otros artistas serían
defenestrados. Ultimo bondi a Finisterre
fue la prueba más acabada. ¿Alguien escuchó a un fan
redondito quejarse de la inclusión de samplers en la banda del
palo por excelencia? Nadie. Y con este décimo disco pasa lo mismo,
con el agregado de que esta vez fueron aún más
lejos y dejaron como mensaje la palabra sampler,
como para que quede claro que van a seguir sentando jurisprudencia
rockera en Argentina.
Momo
sampler es
la recorrida por el corsódromo argentino, un carnaval entre triste y
furioso a punto de hervir, un cuadro con las manchas que fueron
dejando los que ocuparon los sillones durante los últimos años.
Y musicalmente es una mezcla de Luzbelito
y Finisterre. Del primero, porque varias canciones y algunos
tramos decididamente oscuros lo traen a
la memoria; y del segundo, porque está el mismo tratamiento de
sonido, aunque intensificado por la decisión de instalarse en la música
de edición, y la casi certeza de que los samplers se les hicieron
amigos, se les metieron en la piel. Con esto tiene mucho que ver Hernán
Aramberri, operador de artificios, un verdadero nuevo socio de
Patricio Rey.
Templo
de Momo abre
el álbum, y funciona como un saludo
murguero. Se enumeran las partes del espectáculo («Licor y
baladas para embaucar ... ») y los personajes («Aquel rubio que se
tragaba cien lucas ... »). Son
algo más de tres minutos que dejan en claro cómo viene la mano.
Morta punto com es
la continuación de Lavi-Rap, porque
El Morta sigue vivo, y porque la estructura de la canción se parece:
letra rapeada, estribillo pegadizo.
Eso sí, suena bien 2000.
La Murga de los
Renegados es un homenaje a los redonditos, a los desencantados, a
los que no dan más. Skay
regala un solo de las viejas épocas, y eriza la piel. Tiene todo para
ser himno, para escucharlo en directo a la luz de las bengalas.
Dr. Saturno es un
autorretrato actual, en principio del Indio, y por extensión de la
banda. «Voy ciego, tonteando en la Orquesta Antibalas, oh no.» Una
nueva leyenda de banderas se verá en las canchas.
Párrafo
aparte para La Murga de la
Virgencita, que tiene destino de hit, pero de esos hits internos,
que la gente canta a voz en cuello porque es la historia de una puta
de acá a la vuelta. A
esa base de guitarras, a las cuerdas y a la melodía triste y dulce no
se le puede decir otra cosa más que gracias.
Y
qué bueno es escuchar un blues de Los Redondos, aunque
Pool, averna y papusa tiene además algunos toques de reggae.
Entrega los primeros saxos del disco, y la batería se torna un
respiro, Vuelve El Zumba de Gualicho,
pero se va, bye bye. Llega
Murga purga, que suena a
comparsa de fondo, y viene con dedicatoria a una tercera persona para
la que «ya no hay más propina».
Qué feo que te dediquen algo así...
Sheriff
es
una crónica del reclamo temeroso e hipócrita de <<meter bala a
los delincuentes>>, con una letra bien al alcance (como pocas) y
un sonido oscuro, desgarrador, «frío, despiadado y fatal». Pensando
como una acelga es el más cercano a Finisterre
en lo conceptual, pero con aires de Bang
bang en ciertas guitarras que dan vueltas por ahí.
Permiso
para otro apartado, porque el tema 10 es Una
piba con la remera de Greenpeace... . Ya sé, acá no hay novedad,
pero no puede negarse que las típicas canciones de amor de Los
Redondos son hermosas mal. Se
ubica, cómoda, en la filita de esas que usamos cuando estamos
enamorados o intuímos que vamos a llorar.
En la línea de oro de Tarea
fina Esa estrella era mi lujo, La hiia del fletero y La pequeña novia
del carioca. Aplausos.
La
retirada del Momo sampler no
pudo estar mejor pensada: Rato
molhado es una marcha densa, muy propia (<<Los tiros nos
duelen mucho, él sabe que sólo arden>>), y con un final que
invita a recordar las despedidas de los shows en vivo, cuando el Indio
grita, encandila y se va.
Para
retomar y reafirmar aquello de lo clásico, vale agregar que en el
futuro, cuando querremos recordar de qué la vino el 2000 tan
esperado, vamos a tener en Momo
sampler algo así como esas agendas o diarios que buscamos para
refrescar nuestro archivo, pero con banda de sonido.
Feliz Carnaval, Redondos.
Por: Humphrey I.
Pablo M.
Martín C.
Ingrid B.
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