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El psicodrama dibujado

El quiasma del devenir

Sergio Canade

Lo que no cae por su peso

El sitio de Ruth Tarquini

CONCEPTO DE FRONTERA

    Entrada al grupo. Hay una frontera entre el afuera y el  adentro de la sesión. No solo delimitados por al frontera objetiva de las paredes de la consulta, sino también por el encuadre y sus reglas. Entrar en un grupo de psicoterapia es también salir desde un medio dentro del cual se tienen contradicciones (conflictos) no resueltas y que se buscan comprender. En este nuevo espacio de la sesión se encuentra con otros, incluidos los terapeutas. Los terapeutas cuya función en un primer paso es explicar el contrato y el encuadre. En otras palabras establecer una frontera. Si no se establece esta frontera el afuera social invadiría al grupo y éste carecería de operatividad para realizar la tarea psicodramática.

   Si bien las dificultades que se plantean en un grupo de psicoterapia están en el vivir cotidiano, es el encuadre lo que permite que éstas entren en el grupo para ser comprendidas y no reeditadas. En definitiva, al estar “dentro” los miembros del grupo deben darse cuenta de que allí hay unas cualidades diferentes en la relación, en la interacción con otros, orientadas a logros terapeúticos. Atravesar esta frontera significa que hay un cambio de inflexión de la trayectoria que se tiene en el afuera social, que permite comenzar a establecer un tejido social diferente durante el Primer Movimiento Grupal.

    Esta frontera no es rígida ni establecida de una vez para siempre, sino que es flexible; puede ser cuestionada. (y por lo tanto respondida) Es flexible entre determinadas cotas: se mueve a veces para no inmovilizar o “encerrar” sin dejar de tener por eso el mismo tejido dentro de ella: grupal y terapeútico. Al entrar y pasar por la “frontera” cambia la trama del tejido social y se transforma en terapeútico. Para que esto suceda los miembros del grupo deben comprender el encuadre de trabajo, para unos es más fácil que para otros.

    Al hablar de frontera también quiero decir que no hay una zona de transición donde los hilos que vienen desde el tejido social se entrecrucen dentro de un tejido intermedio para luego comenzar a establecer la trama grupal. Con el concepto de frontera se está señalando que la trama cambia. Cambia el sentido de las interacciones. Y en este primer momento es el terapeuta quien señala la frontera, los límites.

   La flexibilidad de la frontera no implica invasiones desde el afuera o hacia el afuera, ni tampoco una transición o zona intermedia. Habla de una movilidad del encuadre que muchas veces está en relación con la plasticidad del terapeuta.

   Movilidad de frontera es entonces aquí disponibilidad del encuadre para los miembros del grupo. A mayor rigidez y tendencia de caer en lo social por parte del grupo más movilidad deberá tener la frontera para abarcar, para “encuadrar” aquellas conductas que no respetan la heterogeneidad de los espacios grupal y social.

   Para establecer frontera hay que explicar y no utilizar el encuadre como defensa. Se transforma el tejido con los mismos hilos del afuera, las personas son las mismas lo que cambia es el contexto, un nuevo contexto, un espacio diferente creado por todos.

                                                             Sergio Canadè. 1994

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