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El psicodrama dibujado |
El quiasma del devenir | Sergio Canade |
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Lo que sigue a continuación es una lectura del Psicodrama Dibujado (Canadè) desde la Semiótica Teatral (Ubersfeld) y la Estructura del Lenguaje (Chomsky). Llegando a un planteamiento de la técnica de la Inversión de Roles (Moreno) como “productora” de devenir y cambio.
La representación dramática en el espacio del escenario es algo más de lo hablado en el Primer Movimiento Grupal. ¿Es solo traducir el relato de la escena, procurando serle lo más fiel posible? Esto supone una equivalencia de significados entre el relato de la escena y su representación, su dramatización. No permanecen inalterables ni el contenido, ni la forma de expresión. La mayor o menor coincidencia dependerá de los modos de lenguaje, con sus estructuras: profunda o de superficie y de los modos de representación: plana o elocuente. No olvidar que la representación dramática tiene sus instrumentos propios.
La dramatización permite una creación a partir de las grietas (lo transformado) del discurso precisamente. Y de ahí su valor. Si nos aferramos a la anécdota tal como nos la cuenta el protagonista, nos encontraríamos con una valla para un progreso escénico, para un progreso psicodramático. Hay que distinguir con toda claridad los dos espacios: Grupal y Dramático para poder analizar sus relaciones y su trabajo en común. Y, para ver cuál es el efecto de la representación.
El Primer Movimiento Grupal tiene dentro de su discurso matrices textuales de representatividad. También el director de psicodrama conviene que tenga el hábito “técnico” que se requiere para construir, al hilo de la escucha, una representación ficticia.
¿Qué hace que un discurso pueda ser considerado como apto para dramatizar? Nos hace falta delimitar el Contexto de la comunicación. Determinar una pragmática. Es decir, las condiciones concretas del uso de la palabra. La estructura profunda del lenguaje puede preparar la práctica de la dramatización. (¿Quienes? ¿Dónde?)
El protagonista “no se dice” en la Puesta en Escena, sino que le ayudamos a organizar el espacio para que los “otros” hablen y a elegir, determinar un lugar para él. Los aspectos subjetivos (“objetos internos”) están remitidos a otros locutores. Con ellos tiene que hablar, interactuar. Y “pasar” por ellos.
La materia de expresión de los Movimientos Grupales es lingüística, verbal, se dice discrónicamente y se escucha de forma lineal. Sigue un orden en el tiempo. Mientras que la percepción de lo representado implica una organización espacio-temporal de signos múltiples y simultáneos. Tiene materialmente un carácter polisémico. Discurso en el Primer Movimiento Grupal: escena relatada. Primer Movimiento Dramático: escena relatada más puesta en escena.
La escena relatada es un texto abundante en “lagunas”, la puesta en escena se inscribe en los agujeros o lagunas de lo dicho. La dramatización debe responder a las preguntas (a las lagunas). La puesta en escena se interpone necesariamente entre el relato y la dramatización. La “cuarta pared”.
Es una característica del psicodrama que el espectador de la escena la considere como “no real”. Más exactamente como no verdadera. Esto también para el protagonista: gracias al auditorio, los otros que intervienen en la dramatización no son “los originales”,el escenario, etc.
Lo que vemos en el escenario es un real concreto, unos objetos y unas personas cuya existencia concreta nadie pone en duda. Pero además, se trata de una construcción imaginaria (como la de los sueños); el espectador, el protagonista saben que esta construcción queda separada de la esfera de la existencia cotidiana.
Importante: que el protagonista no esté apresado por la acción (“actuación”). Es importante que tanto el protagonista como el espectador puedan permitirse el lujo de ver funcionar las leyes que lo rigen sin someterse a ellas (la técnica del espejo por ej.), ya que estas leyes se encuentran negadas a posta en su realidad forzada. Es una “Realidad Excedente” (Moreno).
Es tarea del director y de los yo-auxiliares de “poner” una serie de signos encargados de concienciar al espectador y al protagonista de que está en un “como si” y no en otro lugar.
La diferenciación y separación entre los espacios dramático y grupal por ejemplo.
Para dramatizar hace falta un espacio, que llamamos escenario. Es el lugar donde se despliegan las relaciones entre el protagonista y “sus personajes”. El Espacio Dramático es la imagen y la contraprueba de un Espacio Social. Se necesita una dimensión de profundidad. Es en este espacio donde se produce la articulación relato-dramatización. Nos ofrece un espesor de mensajes sincrónicos (espacializados). El espacio es donde debe aparecer lo no dicho para ser dramatizado.
La puesta en escena: indicaciones de lugar, los nombres de los personajes (número, naturaleza y función), manera de ocupar el espacio, gestos y movimientos.
Lo que se representa en el escenario son las estructuras espaciales que los miembros del grupo se imaginan del mundo en que viven y de los conflictos subyacentes. Tal como lo recuerdan.( “modelo”-“mapa”-“estructura profunda”). Siendo siempre el Espacio Dramático área de juego y al mismo tiempo el lugar donde se representan (traspuestas) las condiciones concretas de la vida. Siendo de naturaleza icónica sostiene relaciones de similitud con aquello que quiere representar. En Psicodrama la comprensión de un relato del Primer Movimiento Grupal (el texto dramático) pasa decisivamente por su representación .
La Dramatización aparece así como una estructura simbólica en la medida en que el funcionamiento de los dispositivos de sustitución no son otra cosa que el funcionamiento simbólico. En este sentido, la dramatización es el lugar de conjunción de lo simbólico y lo imaginario, del simbolismo común a todos y de lo imaginario propio de cada uno. Aquí se manifiesta el trabajo del auditorio en el espacio dramático que será poblado por los fantasmas de cada uno.
Hay un funcionamiento triangular escena-auditorio-dramatización en la dramatización. El momento capital de la dramatización es durante la inversión de roles. El psicodrama se afirma.
Inversión de roles y doble denegación:
Aquí nos encontramos con una escena dentro de la escena .Y menos por menos es igual a más . La escena dentro de la escena es cuando el protagonista ocupa el lugar del otro. El protagonista al pasar por los diferentes lugares de la escena crea otra escena dentro de la primera que va a decir: no lo real, sino lo verdadero, cambiando el signo de la ficción ( del como sí) y haciéndola notar, denunciándola como tal.
Este es el entrecruzamiento de roles , un Quiasma Psicodramático que se va a dar dentro de la escena (inversión de roles) . También se da otro quiasma en la intersección de los espacios dramático y grupal: en la escena de salida, o tercera escena, que es cuando vuelve a ocupar su lugar hay otro quiasma que dará lugar a la escena dentro del grupo y pié al Segundo Movimiento Grupal. (La escena circula por el grupo) (Cuando ocupa el lugar del otro ocupa el lugar del “grupo”). El quiasma es un entrecruzamiento que va a permitir la inversión y la reversión de lo social en dramático, de lo dramático en grupal y social. Son lugares de transformación y reordenación de la vivencia. Abre un devenir. La posibilidad de resolver contradicciones. Es lo que permite el devenir de los grupos de psicodrama.
Sergio Canadè. Junio 2007-07-04