PORQUE
UD. DEBE DESECHAR EL LICOR DE SU VIDA
(Publicado
en nuestra revista MISION
SIGLO XXI Nº 1)
El
abuso del licor ha causado nefastas consecuencias a la humanidad,
pero la humanidad no escarmienta hasta ahora. Al contrario las
empresas productoras de licor progresan y mueven grandes cantidades
de dinero en publicidad para convencer a la gente a consumir abundante
licor. Por eso es un deber cristiano el advertir a la gente porqué
debe desechar el licor de su vida. He aquí las razones:
1. PARA EVITAR EL DAÑO A SU SALUD
El
alcohol cuando entra a la sangre la «sancocha» un poco y la torna
más espesa. Por tanto el corazón tiene que bombear con más fuerza
para hacerlo circular y la sangre llaga al cerebro con menos oxígeno
originando adormecimiento de las extremidades y lentitud de las
funciones orgánicas. ¡Esta es la embriaguez! Pero el daño no queda
ahí. ¡Van muriendo muchas neuronas cerebrales por la falta de
oxígeno embruteciendo a las persona y trayendo riesgo de derrame
cerebral!
Los daños del alcohol son muchos:
- El alcohol destruye los glóbulos
rojos ocasionando anemia y debilidad.
- El alcohol ataca los riñones
causando deficiencia renal y perjudicando la purificación sanguínea.
- El alcohol daña las funciones
estomacales reduciendo la función nutricional produciendo anemia,
anorexia, bajas defensas, raquitismo y posibles cáncer.
- El alcohol ataca las cédulas
óseas debilitando el calcio de huesos y dientes.
Y todos estos daños son herencia
segura para los hijos del consumidor.
2. PARA EVITAR PERJUICIOS EN
SU VIDA Y EN LA DE SUS SEMEJANTES
Innumerables hechos lamentables
con saldo de heridos, lisiados y muertos se han originado por
el consumo de licor: Crímenes familiares, violaciones de menores
y accidentes de tránsito. Muchas personas en estado etílico han
matado a sus propios seres queridos, han atropellados a peatones
y han chocado con otros vehículos.
Y lo peor del licor es que mantiene
en el embriagado la sensación de que no está borracho y para demostrarlo
hace cosas TEMERARIAS que luego producen accidentes y muerte.
Ningún bebedor acepta que llega a emborracharse. Todos dicen «yo
tomo medido, no soy alcohólico». ¿Es esto verdad? ¿Y entonces
de dónde brota tanta desgracia cuyo protagonista es el licor?
3. PARA EVITAR LA DESDICHA DE
SU HOGAR
Una
de las primeras causas de la desdichas familiares es el licor.
Primero porque malgasta el dinero de la familia condenando al
hogar a pasar penurias y miserias. Y luego porque genera crisis
familiares como peleas, traumas, abusos y ruptura de hogares.
¡Cuántos hombres y mujeres alcoholizados deambulan mendigando
y dando pena! ¡Cuántos terminan muertos en alguna calle! ¡Cuántos
jovencitos y niños ya están siguiendo la misma ruta fatal!
¿COMO
PARAR ESTE PROBLEMA SOCIAL?
Ud. tiene la respuesta. Piense.
Medite. Analice las consecuencias. ¿Es justo cambiar nuestro inmensos
valores: SALUD, HOGAR, PROGRESO Y AUN LA VIDA PROPIA O LA DE NUESTROS
SERES QUERIDOS por una copa de ese veneno social llamado licor?
Es cierto que el licor EN PEQUEÑA CANTIDAD puede servir como símbolo
de BRINDIS en alguna celebración importante (aniversario, bodas,
etc.). Pero... debería quedar en eso, ¡un brindis, y nada mas!
En cambio, lo que pasa es que, luego de la primera copa viene
la segunda, luego los vasos llenos de más licor, luego las botellas
y las cajas, así hasta terminar borrachos como cerdos. Y de ahí,
LA SECUELA DE MALES QUE HEMOS CITADO.
Preguntémonos ¿Porqué no todo queda
en brindis?. Simplemente porque son escasas las personas que tienen
la virtud cristiana del dominio propio. Ud. ¿lo tiene? ¡No se
engañe amigo! (Isaías 5,22). Sea menos necio y más sabio, reconozca
su debilidad y QUITE el licor de su vida. Cambie a esos amigos
del licor que lo buscan para emborracharse por amigos que en verdad
deseen su bien. Y si Ud. está dominado por el vicio, y no puede
resistir «la tentación de una copitas» busque la ayuda de Dios
(Mateo 11,28). Entréguese a Cristo que lo liberará mediante el
poder de la Palabra de Dios y la oración (Jn 8,32). SIN EL LICOR,
su vida personal y familiar será mas dichosa, menos dolorosa y
con mayor progreso humano! (Salmo 1,1-3).
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