PORQUE NO DURAN LOS MATRIMONIOS

(Publicado en nuestra revista MISION SIGLO XXI Nº 13)

¡Es un reto verdaderamente difícil para los casados MANTENER VIVO EL AMOR CONYUGAL A TRAVES DEL TIEMPO! ¿Porqué? Porque hasta en la pareja más enamorada inevitablemente se presentan crisis muy serias. ¿Verdad que no es exagerada esta aseveración? Por eso en cada número de Misión siglo XXI aportamos diversos consejos y enseñanzas para que los casados puedan perseverar de la manera más feliz posible en su matrimonio.

Todos los tratados de vida conyugal coinciden en señalar NUEVE causas de la desintegración de los matrimonios en el mundo de hoy. Aquí los presentamos con un breve comentario en cada punto a fin de que Ud. amigo casado pueda analizar si sus problemas conyugales provienen de alguna de estas causas y pueda buscar alguna apropiada solución.

1) HABERSE CASADO POR ENAMORAMIENTO PREMATURO

El enamoramiento prematuro entre adolescentes, o entre una adolescente y un hombre mayor, establece relaciones sentimentales poco sólidas de carácter mayormente emocional y pasajero. Estos enamoramientos requieren de mucho tiempo y maduración para adquirir solidez. Sin embargo hay matrimonios que se realizan movidos por la fuerza del "flechazo" suponiendo que todo será lindo al casarse. Lo cierto es que tales casamientos tienden a fracasar debido a la conducta inmadura (egoísmo y celos) de uno o de ambos cónyuges. Y las serias exigencias del matrimonio y de la crianza de los hijos recaen antes de tiempo sobre hombros aún frágiles de jovencitos que ni siquiera han madurado sus sentimientos ni su capacidad de supervivencia. A esto se debe que hoy muchas personas mayores cargan las responsabilidades matrimoniales de sus hijos. Más aún si desean reiniciar los estudios interrumpidos por el matrimonio.

2) HABERSE CASADO POR MOTIVACIONES INADECUADAS

Hay personas que escogen el matrimonio como una válvula de escape para salir de la soltería y huir de la soledad, o para salir del control de los padres o de desagradables situaciones familiares que ya no soportan. Estas personas se casan buscando el cariño y las satisfacciones que no encontraron en su hogar paterno. También hay quienes deciden casarse porque inesperadamente hay un hijo en camino y "deben cuidar el honor de la familia o dar un hogar al niño". Los matrimonios realizados por estos motivos tienden a desmoronarse porque no tienen una sólida base. También hay quienes se casan para "salir de pobres". Entonces disfrazan su hipocresía y engaño con expresiones de ternura. Pero con el tiempo este fingimiento se torna más difícil hasta que en algún momento "revienta el chupo" y el matrimonio naufraga.

3 - DESCONOCIMIENTO DE LA PAREJA

Otra causa de graves crisis familiares es el haber llegado a casarse sin conocer bastante bien los defectos, los desequilibrios, los traumas psíquicos y los malos hábitos de la pareja. Tampoco conocieron bien sus amistades, la situación de su familia, el trabajo que realizan, sus ingresos económicos, su vida anterior y su comportamiento con el otro sexo. Un ejemplo de esto es cuando la mujer después de casarse se entera que su esposo ha tenido hijos anteriormente o que sufre serios problemas psicológicos. O cuando el esposo descubre en su esposa formas de ser egoístas y dominantes. Por eso es saludable una discreta investigación de la pareja durante el noviazgo y observar la forma de ser del otro. Ayuda mucho una comunicación abierta y sincera entre ambos. Lo que pasa es que por ver "solo la envoltura" descuidaron observar el "contenido" de la persona. Y luego pagan las infelices consecuencias por falta de este conocimiento anticipado. Solo las parejas que mantienen una actitud permanente de comunicación abierta y de diálogo sin reservas sobreviven triunfantes en su matrimonio.

4 - EXCESIVO ENFASIS EN LO SEXUAL

Hay matrimonios que se realizan porque la pareja siente demasiado apetito sexual en su enamoramiento y noviazgo. Ponen más énfasis en cultivar su vida sexual que en el compañerismo de futuros esposos o de buscar el bien del otro. Las novias generalmente buscan más el cariño, la ternura y la seguridad. Pero ceden su cuerpo a los desmesurados deseos sexuales de su pareja para no perderlo. Este tipo de relación prematrimonial donde uno se aprovecha del otro no es garantía de amor estable y fidelidad. Al casarse en tal situación ponen su matrimonio sobre una base demasiada quebradiza. Luego vendrán las infidelidades y desprecios de un esposo mujeriego o de una mujer coqueta e insinuante. Este problema requiere de una consejería matrimonial y espiritual para superarse.

5 - ESTERILIDAD Y FRIALDAD SEXUAL

Así como el demasiado énfasis sexual es pernicioso para el matrimonio también lo es el extremo contrario de indiferencia o frialdad en lo sexual. La frialdad sexual es signo de desajustes psicológicos en el cónyuge que se manifiesta frío en la intimidad o de profundas heridas entre los esposos. El dato psico-biológico que el varón tiene mayor tendencia hacia el placer sexual (un 70 %), y en menor grado la mujer (un 30 %), demuestra que la frialdad en lo sexual no es normal. La frialdad sexual en el matrimonio requiere de terapia conyugal por parte de un profesional para evitar las consecuencias de adulterio o separación del matrimonio.

Caso parecido es el de la esterilidad, cuando no es posible el engendrar hijos por parte de uno de los esposos. Aquí ocurre que muchas veces el cónyuge estéril es víctima de humillación y desprecio por su pareja hasta que finalmente se llega el rompimiento del hogar.

6 - MACHISMO Y EGOISMO

Si durante el enamoramiento y el noviazgo ocurrió que el varón se mostró egoísta y machista, eso muestra que el matrimonio se edificó sobre una mala base. Una mujer jamás debería casarse con un hombre así por muy enamorada que esté pues va a sufrir las duras consecuencias hasta arrepentirse de hacerse casado. Ya casados el hombre se pone peor: exige que todo sea como él quiere, falta constantemente el respeto a su esposa, es mujeriego, llega tarde a casa o duerme fuera. En vez de preferir pasar su tiempo libre con su esposa lo hace con sus familiares y amigos. Y puesto que él es "el hombre" no permite que nadie le corrija ni le llame la atención. Están casados pero quieren llevar vida de solteros según la cínica frase: "soy soltero, la casada es mi mujer". Este tipo de esposos generalmente maltratan y golpean a sus esposas, y se entregan más a sus ocupaciones y a cuidarse a sí mismos que a su pareja.

7 - LA MUJER PROGRAMADA PARA SERVIDUMBRE

Hay mujeres que crecieron en hogares machistas donde las prepararon para las faenas de la casa, parir hijos, estar al servicio de los varones de la casa. Esto era costumbre en los pueblos antiguos y aún subsiste en muchos hogares contemporáneos especialmente provincianos. Como consecuencia de esto hay muchas mujeres que se resignan a vivir oprimidas y explotadas por sus esposos borrachos, adúlteros, violentos e irresponsables. Algunas no soportan más y se separan rompiendo la unidad matrimonial.

8 - APEGO A LOS FAMILIARES ANTES QUE AL CONYUGE

El matrimonio es entre dos personas: un hombre y una mujer. Terceras personas suelen interferir negativamente. Por eso es un grave error en los casados NO buscar un lugar donde vivir separados de la familia de ambos. Hoy generalmente los recién casados se van a vivir a casa de los padres de uno de los dos. Y allí generalmente se dan situaciones de hostilidad y abuso de los familiares al cónyuge extraño. O también sucede que el cónyuge de casa se apega más a sus familiares que a su esposo(a).

9 - POCO O NADA DE VIDA ESPIRITUAL

La gran mayoría de matrimonios que se destruyen tienen un factor común: han tenido una vida espiritual conyugal muy escasa o nula. Como se dice hoy en día: "no hablaban el mismo lenguaje". De poco sirvió que uno o los dos fueran creyentes si vivieron su religión de una manera individualista. Lo provechoso es vivir la dimensión religiosa en forma conjunta y unida. Y por tanto cuando fueron surgiendo los problemas conyugales no tuvieron el poderoso dique de la vida espiritual y moral cristiana. Al no tener poder espiritual en sus vidas fueron arrasados por los torrentes de infidelidad, violencia familiar, borracherismo, irresponsabilidad, etc.

SECRETOS PARA QUE EN EL MATRIMONIO HAYA FELICIDAD

Frente a estos nueve causas de desintegración conyugal debemos APRENDER una serie de principios para lograr la dicha conyugal.

1.- Todo matrimonio, para ser feliz, tiene que tener tres presencias: Marido, Mujer y Dios.

Muchos matrimonios fracasan porque los esposos no viven la presencia de Dios en sus vidas ni lo llaman en su ayuda. Viven como si ellos solos fueran capaces de lograr la felicidad y luego constatan que sin Dios eso es imposible. La Biblia dice "Lo que nos trae éxitos es la bendición de Dios. Nuestro afán no añade nada" (Prov 10,22). Por eso lo primero que cada día deben hacer los esposos para obtener bendiciones y llenar de alegría el hogar es: Elevar la mente a Dios varias veces al día y hablarle dándole gracias por sus dones, pidiéndole perdón por los pecados y encomendándole sus necesidades. La persona buena se acuerda de Dios siete veces al día y le va bien (Sal 119,164).

2.- Alejar el mayor enemigo de la paz y de la alegría del hogar: el pecado y la maldad.

El pecado quita las bendiciones de Dios y trae muchos males más. Por eso es vital el propósito de no permitir pecados en el hogar: el mal genio, el meter chismes, las lisuras, coger lo ajeno, las borracheras, etc.., etc. Cada uno sabe cuál es el pecado que más comete y debe esforzarse por superarlos. Para conseguir vencerlos hay que pedir constantemente a Dios la fuerza para no seguirlos cometiendo. Un casado que peca y peca y sigue tan tranquilo en sus pecados trae mucha desdicha a su matrimonio.

3.- Practicar el secreto para obtener grandes ayudas económicas de parte de Dios

El secreto para obtener grandes ayudas económicas de parte de Dios es compartir las ganancias de la familia con la Iglesia y con los pobres. La Palabra de Dios promete: "Dios hará que la generosidad de ustedes produzca una gran cosecha. Así tendrán ustedes toda clase de riquezas y podrán dar generosamente" (2 Cor 9,10-11). La Biblia cuenta que Jacob prometió dar a Dios la décima parte de lo que ganara (Gen 28,20-22). Cumplió su promesa y Dios le convirtió en el hombre más rico de la nación (Gen 33,11). Muchos matrimonios reciben poco o nada de Dios porque no comparten generosamente con los pobres y no dan para la Iglesia. Jesús dijo: "Den y Dios les dará una medida buena, y repleta. Dios les medirá a ustedes con la misma medida con que uds. midan a los demás" (Lc 6,38)

4.- Leer el libro que contiene instrucciones para lograr la felicidad en el hogar: la Biblia.

La Biblia es el libro útil para aprender a ser mejores esposos, para corregirse y educar a los hijos en una vida de rectitud (2 Timoteo 3,16). Jefferson, uno de los grandes presidentes de los Estados Unidos, repetía: "Siempre he comprobado que la lectura de la Biblia hace mejores padres, mejores esposos y mejores hijos". Por eso en todo hogar católico debería leerse cada día un pasaje de la Biblia. Así ese hogar sería definitivamente más alegre, más pacífico y más bendecido por Dios; lejos de los vicios y otras calamidades. Hagan el ensayo: lean diariamente un pasaje de la Biblia juntos en familia, especialmente de los Santos Evangelios, coméntenlo entre uds. y aplíquenlos en su vida. Entonces verán cómo Dios les ayuda a ser mejores esposos e hijos y a vivir contentos. Miles de familias que han hecho este experimento bendicen a Dios por los resultados.

5.- La cualidad que más paz y armonía produce en un matrimonio es la paciencia.

PACIENCIA es la cualidad que consiste en que, cuando sucede algo que no nos gusta, no nos dejamos llevar por el mal genio, la tristeza y el desaliento. Hay casados que cuando les ocurren cosas desagradables piden a Dios alivio de esas cargas (y está bien pedir eso: Mt 11,28). Pero se les olvida pedir la cualidad más importante para vivir felices en medio de las pruebas: un genio tranquilo y paciente. Y puesto que tienen mal genio entonces se impacientan ante las dificultades y se encolerizan, o se entristecen. Dice un pensamiento: "Una persona es tan pequeña como las cosas que le ponen de mal genio". Por eso en el matrimonio los esposos no deben encolerizarse por cualquier tontería. Ambos tienen defectos que los dominan. No por mala voluntad sino porque no es fácil corregirse. Por eso tienen que tener mutua paciencia con los defectos del cónyuge. Una gran muestra de paciencia es CALLAR ante las contradicciones: "El que mucho habla mucho yerra, callar a tiempo es cosa de sabios" (Prov 10,19; Eclo 5,11-14; Prov 14,29).

 

EL REMEDIO INFALIBLE CONTRA LAS PELEAS CONYUGALES:

Llegó una vez a un pueblo un vendedor que vendía una milagrosa "Agua de Jerusalén" con la cual se evitaban para siempre las peleas entre casados. La botellita llevaba esta indicación: "Señor, señora, cuando su pareja la empiece a insultar o discutir, échese Ud. un trago de Agua de Jerusalén a la boca, y no se la pase sino que téngala allí durante todo el tiempo que este siendo agredido o insultado. Cuidado, no se la pase, porque es veneno. Cuando su pareja pare de atacar entonces bote el agua y respóndale con paciencia". Ocurrió que sobre todo las mujeres compraban el agua milagrosa y cuando el marido empezaba a decir tonterías, ellas se echaban un trago en la boca y la tenían allí. Los resultados fueron milagrosos de veras. Las peleas disminuyeron en los hogares. Entonces un sacerdote preguntó al vendedor: "¿Dónde consiguió ud. esa agua tan maravillosa?" Y él le respondió: "Padre el agua que yo vendo es agua del caño. Pero el secreto está en esto: mientras el marido insulta a la señora, ella tiene el agua en la boca y no puede contestar, y así no hay peleas, porque para pelear se necesitan dos".

 

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