QUE NO TE MENOSPRECIEN
POR SER JOVEN
(Publicado
en nuestra revista MISION SIGLO XXI Nº 13)
Amigo(a)
joven: Hoy por hoy, la palabra juventud está perdiendo valor.
Las noticias donde los jóvenes son protagonistas hablan más de
pandillas, drogadicción, delincuencia, suicidios por causas sentimentales,
etc. Por eso queremos compartir contigo unas reflexiones tomadas
del libro de superación familiar: "un grito desesperado"
de Cuauhtémoc Sánchez. Deseamos que los consideres y los apliques
en tu superación personal. Y por supuesto puedas transmitirlas
a tus amigos para que también ellos puedan salir de su estancamiento
o deterioro juvenil.
Hay que empezar reconociendo que
el joven siempre será un incomprendido pues vive la edad de los
grandes retos y de las grandes frustraciones. ¿Qué joven no llega
a tener problemas con sus padres? ¿Qué joven no recibe algunas
reprensiones en su centro educativo, ya sea porque "fumó
en clase", o por "contestar altaneramente", o por
"no cumplir con sus tareas, etc.Y cuando reciben
las reprimendas de los adultos (sean padres o profesores), los
jovenes se llenan de fastidio y cólera contra su hogar y su colegio.
A pocos jóvenes les agrada estar en sus casa pues no se sienten
acogidos. Prefieren pasar las horas en compañía de sus amigos.
En la calle desarrollan una conducta sarcástica y liviana. Lo
prohibido les causa gran atracción. Las borracheras, el amor libre,
la deserción escolar, la rebeldía contra los padres son cosas
usuales entre los jóvenes de hoy. ¿Verdad que sí, querido joven?
Pero también hay momentos en que
el joven entra en reflexión y autoanálisis donde saca en claro
que su vida no anda bien. Y entonces quisiera ser de otro modo.
¿Qué hacer? Algo nada fácil: VENCERSE A SI MISMO y superarse.
SOBRE LA VALORACION DEL JOVEN
¿Cómo eres tú joven? ¿Eres impuntual,
flojo, chabacano y grosero? ¿Qué concepto tienen de tí los profesores?
¿Qué ambiente originas cada día en tu casa? ¿Cuáles son los informes
respecto de tu persona? Examínate con estas preguntas y con las
respuestas podrás ver cuál es el nivel de tu autoestima y valoración.
Hay jóvenes que son buenos cabecillas
para los malos actos. Incitan a sus compañeros a cometer maldades
encontrando siempre la forma de salir exculpados. Son muy inteligentes
y en su casa aparentan ser hijos tranquilos, pero en la calle
se comportan como realmente son: rebeldes pero terriblemente infelices.
Su autovaloración es muy pobre y necesitan elevar el nivel de
su autoestima.
Cuando un joven anda en malos pasos
los primeros responsables son sus padres, ya sea porque le dieron
mal ejemplo o porque no supieron educarlo. Todo ser humano aprende
a valorarse o desvalorizarse en el hogar donde ha crecido. Las
personas con quienes convive ayudan a edificarlo o a destruirlo.
Si en su hogar le gritan, le insultan y abofetean; si le aplican
sobrenombres y burlas, y exaltan las capacidades de unos menospreciando
a otros. Entonces allí comienza a deteriorarse su autoestima.
Y allí comienzan sus problemas de conducta pues cada persona se
comporta en la calle como aprendió a hacerlo en su casa.
Si estas cosas pasan en tí y muchas
veces sientes menosprecio de tí mismo, no te asustes ni te hundas
en el desaliento. Eres uno de miles de jóvenes que han crecido
dentro de una familia con grandes problemas. Mira estas estadísticas:
- Cuatro de cada diez niños pasan su infancia en hogares de un
solo progenitor. - El 80% de los padres maltratan a sus hijos.
- En promedio, 32 adolescentes se quitan diariamente la vida en
América. - El 85 % de las familias tienen por lo menos un hijo
fracasado en los estudios. No eres pues un caso aislado. Muchos
jóvenes hay en parecidas circunstancias. El punto ahora es: qué
puedes hacer tú para superarte a tí mismo.
OCUPATE EN MEJORARTE A TI MISMO
La vida te devuelve siempre lo
que tú le das. El que es bueno siembra el bien y le va bien. El
que va po r malos caminos siembra el mal y leva mal. Nunca olvides
esto (Gálatas 6,7-8).
Por eso, tú como hijo de Dios debes
SUPERARTE A TI MISMO. Para lograrlo es imprescindible que te pongas
en contacto con las verdades que conducen al triunfo humano sobre
la tierra y a la Vida eterna en el reino de Dios. Búscalas en
los buenos libros de superación personal, en conferencias sobre
el éxito, en homilías y en tratados de moral. Pero también los
puedes encontrar en consejos de buenos amigos, en poesías, en
canciones, y sobre todo en la Biblia.
Las Verdades de la autosuperación
están a tu alcance y debes empaparte de ellas (Proverbios 18,2).
Con su motivación sentirás surgir en tí poderosas energías interiores
que hasta ahora desconocías. Energías con las que lograrás dar
pasos diarios hacia el éxito.
Estas verdades han sido escuchadas
por muchos adultos a lo largo de su vida y eso les hace suponer
que ya lo saben. Hay hombres que leen bastante sabiduría sobre
el éxito y sin embargo son unos fracasados. ¿Por qué? Porque
no aplican lo que aprenden en sus vidas. Por eso las personas
adultas se superan con vergonzosa lentitud en comparación con
la celeridad con la que los jóvenes se superan cuando se deciden
a hacerlo.
Tú, empápate ávidamente de estas
verdades y, al hacerlo, sigue cuidadosamente tres pasos para que
esas leyes leídas funcionen en tu vida:
PRIMER PASO: DOBLEGA TU ORGULLO
Hay muchos jóvenes que presumen
saberlo todo pero viven vidas fracasadas y desdichadas. Están
caídos en el abismo de la existencia inútil. Les falta el puente
para poder cruzar dicho abismo hacia la montaña del éxito: EL
PUENTE DE LA HUMILDAD. No basta conocer los secretos para triunfar.
Es necesario vivirlos. El que sabe algo y no hace nada es sólo
un fanfarrón. Tú, déjate guiar. No supongas que estás haciendo
bien las cosas cuando en realidad solo estás haciendo lo que te
es más cómodo y placentero. Mira lo que dice la Biblia al respecto:
"El necio tiene por recto su Camino. El sabio siempre
está atento a los consejos" (Prov 12,15). Por eso no
seas necio y sujétate a los principios de mejoramiento personal.
Así harás lo bueno y te irá bien (Deut 7,11-15).
Reconócete imperfecto y asiste
a conferencias de autosuperación personal. Por más que te sientas
seguro de ti mismo, date cuenta que te falta mucho por aprender
y que incluso de los niños puedes aprender algunas cosas buenas.
Deja a un lado el orgullo y la vanidad pues de nada te sirven.
No pierdas el tiempo resaltando tus apariencias. No te quedes
en las críticas burlonas hacia tus amigos que luchan por salir
de la vida banal. Sé humilde y atento a los chispazos de la luz
que te está brindando Dios a través de diversas canales. Solo
así podrás salir del abismo de la inutilidad hacia la cima de
la productividad.
Nunca digas: "por supuesto,
es obvio, eso ya lo sabía, no es nuevo para mi". Los
adultos estancados y fracasados repiten estas frases con frecuencia.
Tú, sé sencillo de corazón y muéstrate dispuesto a aprender. El
primer paso hacia la grandeza es doblegar tu orgullo. Hazlo y
comenzarás a cruzar el puente de la humildad hacia la superación
personal. Sigue este consejo bíblico: "Examina todo sin
prejuicios y aprende lo bueno que encuentres" (1 Tes
5,21). Muchos jóvenes han cruzado el puente de la humildad con
ocasión de un retiro espiritual, de una excelente conferencia,
o la lectura de un libro profundo que les hizo reflexionar (Eclesiástico
25,3).
SEGUNDO PASO: ASIMILA EN SOLEDAD
Y EMPIEZA EL ASCENSO
¿Qué hay del otro lado del puente
de la humildad? ¿Qué ocurre en la mente humana después de que
lo cruza?
Pisa un suelo en el que vive en
carne propia los sentimientos de superación y siente enormes deseos
de cambiar. Anhela ser mejor, y siente el ardor de la automotivación;
hace planes, y empieza a escalar la pendiente de la autosuperación.
Pero casi siempre hasta ahí llegan muchos jóvenes para después
de unos días después regresar por el mismo puente rumbo a la mediocridad
de antes. Sólo que ahora con la ilusión falsa de poseer los hermosos
mensajes recibidos.
¿Qué ha pasado ahí? Un fenómeno
ordinario en el hombre: se deja ganar por la inercia de su anterior
inutilidad, olvida sus propósitos y vuelve a ser como antes. Por
eso tú, si quie res superarte, debes tener la precaución de
no regresar. Una vez que aprendas principios de elevación
personal y te propongas aplicarlo, da el segundo paso: Lucha en
soledad y a tu estilo para transformar en vida los conceptos que
has aprendido.
Interpreta a tu manera las máximas
establecidas por otros triunfadores para convertirlas en tu propia
verdad. Al llegar a este punto entabla largas pláticas a puerta
cerrada contigo mismo (meditaciones personales). Allí debes orar,
relajarte y reflexionar dichos conceptos para que penetren en
tu subconsciente. Y ponte de acuerdo contigo mismo sobre la manera
en que aplicarás en tu vida lo aprendido (Proverbios 19,8).
Esta práctica en soledad es difícil
para tí joven en un mundo saturado de ruidosos cantantes de moda
y del sonido a alto volumen de las radioemisoras; en un mundo
donde los equipos estereofónicos y los walk-man se consideran
imprescindibles. Pero debes hacerlo si quieres salir de tu sepulcro,
y debe hacer de ello un habito. Sólo en los momentos de silencio
personal el concepto de "alcanzar el éxito" deja sus
apariencias mitológicas para pasar a ser lo que es: una provechosa
experiencia al alcance de tus posibilidades.
Hay mucha gente que le teme a la
soledad pues apenas se ve en medio del silencio enciende la televisión
o llama a algún amigo por teléfono. Es gente que nunca dejará
el fango de la mediocridad. Tú, aprende a encontrarte en el silencio
con los eternos mensajes de la sabiduría y con el aná lisis de
tu rico potencial. Así darás el segundo paso que te llevará a
la montaña del éxito.
TERCER PASO: DA TESTIMONIO
DE TUS FRUTOS
Si perseveras en este camino, empezarás
a hacer serios cambios en tu vida y a trazarte nuevas metas para
las cuales, sin duda, tienes capacidad. En este empezar a reverdecer
tu vida, empieza también a compartir tus AVANCES con tus "patas".
Sin miedo, con maneras sencillas y al estilo que más te guste
comunica los principios de autosuperación a los cientos de jóvenes
estancados que deambulan por la vida. Y Dios puede usar tu estilo
para salvar esas vidas desperdiciadas. Por lo tanto: habla, escribe,
da consejos y conviértete en pregonero del éxito juvenil entre
tus amigos. Pero cuida siempre de hablar con humildad. Para ello
no dejes nunca la meditación en soledad.
Tu persona es como el agua: una
fuente poderosa de vida. Pero así como el agua cuando se estanca,
se descompone y hace daño a quien la toma. Así también si tus
energías no fluyen al exterior produciendo frutos, entonces se
corrompen y producen malestar en el entorno donde vives. El apóstol
Pablo recomendó a los muchachos de su tiempo: "evita que
te menosprecien por ser joven" (1 Tim 4,12). No te permitas
ser uno de tantos jóvenes improductivos y problemáticos. Demuestra
que puedes ser un joven de éxito personal, familiar y social.
¡Está a tu alcance! Sólo falta que lo intentes y lo lograrás.
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