COMO MEJORAR EN TUS ESTUDIOS

(Publicado en nuestra revista MISION SIGLO XXI Nº 12)

Querido joven: Tu y yo sabemos que uno de tus más serios problemas es tu rendimiento en los estudios. ¿Verdad que quisieras que con el solo hecho de escuchar una lección se grabara en tu mente? ¿O que con el solo leer tus libros ya pudieras dar tus exámenes? Pero no es así. Al contrario, es un trabajo cansador el hecho de tener que leer, entender y memorizar lo retenido para dar bien los exámenes y sacar altas notas. Pues bien aquí va un artículo en tu ayuda compuesto de principios básicos y sencillos del arte de estudiar a fin de que aplicándolas puedas mejorar en tus estudios.

EL PODER DE LA AMBICION

Para tener éxito en los estudios como en cualquier empresa humana, el primer requisito es que tu mente y tu corazón encierren un ardiente deseo de triunfar y tener éxito. Eso se llama ambición. Cuando se estudia por un gran motivo el estudio resulta muchísimo más fácil. Por lo tanto tienes que desarrollar la ambición de conquistar algo con tus estudios. Solo así te darán ganas de estudiar. Proponte por ejemplo lograr tu ingreso a la universidad en uno de los primeros puestos, o tal vez el lograr una beca, o piensa en tener la satisfacción de ganar el primer puesto en tu salón, o trázate la meta de conseguir excelentes resultados en tu libreta para dar un gran gozo a una persona que amas como tu mamá o tu pareja joven.

No importa que el motivo sea social, familiar, sentimental o personal. Pero sea cual fuere debe encender en ti el ardiente deseo de lograr lo que te has propuesto y este deseo darte la fuerza de voluntad para estudiar. El deseo aviva el entusiasmo y lo transforma en el poder incontenible de la ambición. La ambición de triunfar hace que la fatigosa tarea de estudiar se torne ligera, interesante y productiva.

CONSTANCIA

El éxito en los estudios también requiere de continuidad en el esfuerzo. La inconstancia en los estudios solo conduce a la mediocridad porque un día pones ganas de estudiar pero al día siguiente ya no tienes ganas, y tomas los cuadernos y libros con pereza buscando cualquier pretexto para evadir el estudio. Así tu éxito es incierto.

Tu esfuerzo por estudiar debe ser permanente y tener etapas cortas de descanso solo de vez en cuando. Si deseas triunfar en los estudios debes armarte de valor para estar en un camino de constante esfuerzo (Mt 7,13-14). ¿Y sabes qué? Cuanto más te acostumbres al esfuerzo constante de estudiar más fácil se te hará después, porque SE VOLVERA UN HABITO PODEROSO que por sí solo te moverá a estudiar con ahínco y dedicación. Cada descanso largo en el estudio es un retroceso hacia etapas iniciales que luego cuesta mucho remontarlas. Por eso se constante en tu estudio aún a costo de sacrificios y sinsabores. Ten presente el sabio axioma que dice: "la raíz del estudio es amarga pero los frutos dulces". Si vences los escollos del desaliento y en ello templas tu voluntad, entonces triunfarás en los estudios!

Los pasos iniciales en el estudio son difíciles, pero una vez tomado el impulso con disciplina y adquirido el hábito de estudiar progresarás con mayor facilidad y rapidez. Las facultades mentales igual que las físicas, rinden más cuanto más se ejercitan . EL estudio desarrolla las facultades mentales y su constancia hace más fácil el ejercicio mismo del estudio (Gal 6,9).

COMO ADQUIRIR EL HABITO DE ESTUDIAR

Para adquirir el hábito de estudiar debes hacerte un horario de estudio razonable para toda la semana. Es mejor estudiar todos los días unas tres horas que ponerse a estudiar ocho, diez o mas horas en los periodos de exámenes. Dedicando un tiempo razonable diario al estudio podrás planificar también otros aspectos valiosos de tu vida juvenil como los deportes, las responsabilidades hogareñas y los deberes parroquiales. Una vez que definas tu horario de estudio debes cumplirlo con la mayor fidelidad posible. Recuerda que haciéndolo aprovecharás el poder del habito a tu favor.

El hábito es una acción constante que cuesta esfuerzo plantarlo, pero una vez plantado se convierte en una fuerza que mueve "automáticamente" la maquinaria humana a realizar dicha acción con facilidad y provecho. Es decir que si te esfuerzas en cumplir un horario de estudio, al principio te será más difícil PERO LUEGO TE SERA MAS FACIL. El estudio es siempre tedioso solo para el que no estudia con constancia (Proverbios 24,30-34).

Alterna los tiempos diarios de estudio con momentos de actividad física y recreación para renovar energías y ganas de estudiar. De paso eliminas las toxinas del cuerpo que dificultan la concentración y el rendimiento.

Escoge la hora más propicia para el estudio. No trates de estudiar después de haber almorzado pues la digestión vuelve difícil esta tarea. Si te ocurre que tienes momentos desagradables de discusión o pena familiar es mejor que dediques algún rato a la oración y a dar un pequeño paseo para calmar los ánimos y retomar tus estudios en paz. ¡No se puede estudiar con la mente divagando en problemas!

Hazte un ambiente tranquilo que invite al estudio. Nada de música o ruidos estridentes. No aceptes interrupciones de otras personas en tus horas de estudio. Haz como si estuvieras en tus horas de clase. Siéntate con comodidad pero no de modo que te invite el sueño. Jamás te eches ni te pongas a comer cuando estudias. Que no te falte la adecuada iluminación.

EL METODO DE ESTUDIO

Al comenzar a estudiar señala la porción de páginas y temas que vas a estudiar. Que sea algo razonable para tus tres horas de estudio. Primero haz la lectura informativa de lo que te toca estudiar. Así tomarás cuenta de lo que tienes que grabar en tu mente. Luego procede con el estudio reflexivo parte por parte. Al grabar un conocimiento en tu memoria trata de comprender lo que estudias para no caer en el memorismo. La clara comprensión de un punto facilita enormemente su memorización. Por eso si un tema no te queda claro debes aclararlo con tu profesor o con libros y diccionarios que traten de dicho tema.

Después de estudiar un tema trata de expresarlo en tus propias palabras. ¡Esa es la prueba de que en verdad lo has aprendido! Para retener mejor un punto en la mente relaciónalo con alguna cosa de tu vida personal o familiar. La lecciones más difíciles debes repasarlos al día siguiente para reafirmar su retención y aún otro día más si es necesario. Conversa los temas que has estudiado con tus compañeros de clase planteando mutuas preguntas. Ahí te darás cuenta si los puntos que has estudiado están bien o mal fijados en tu memoria.

A la mitad de tu tiempo de estudios descansa cada día unos instantes saboreando la cantidad aprendida. Luego nuevamente toma impulso para afrontar la otra porción del material de estudio. Al ir estudiando es bueno resaltar los puntos más importantes (fechas, formulas, definiciones, etc) con un lápiz de color o plumón resaltador. Haz resúmenes escritos de lo que vas aprendiendo a fin de que te sirva como guía de REPASO para los periodos de exámenes. Cada cierto tiempo haz repasos generales de lo aprendido, por ejemplo cada semana o 15 días. Así fijarás definitivamente en la memoria los temas estudiados.

SE UN BUEN ESTUDIANTE

Querido joven: el honor más grande a tu edad es ser un buen estudiante. Cuando en el colegio los compañeros se burlan de los buenos estudiantes es porque inconscientemente tratan de desanimarlos y hacerlos tan mediocres como ellos de manera que no haya quienes pongan en evidencia su mediocridad (Jer 13,23). Pero tú NO DEBES CEDER a esa presión. ¡Ojo!: No solo NO ES una vergüenza ser un buen estudiante, sino que es UN GRAN HONOR. Y para disfrutar este honor solo tienes unos pocos años: TUS AÑOS DE JOVEN ESTUDIANTE que va de tus 12 a tus 25 años más o menos. ¿Te das cuenta?

Por lo tanto no cometas la estupidez de ser un mal estudiante. Capacidad no te falta. ¡Fíjate en tus dones y habilidades! Lo que te falta es DECISION PERSONAL Y PODER DE VOLUNTAD. ¡Ponlos, y verás como mejora tu vida y tus estudios! Por ello: asiste puntualmente a clases; lleva todos tus útiles escolares; guarda compostura seria en al aula; no tomes parte en las malcriadeces de tus compañeros; toma ordenadamente todos los apuntes necesarios; haz las preguntas necesarias para que te quede claro cada leccións; no te atrases en tus tareas; estudia todos los días una porción de las clases recibidas, así no tendrás que amanecerte en las vísperas de exámenes.

El buen ejemplo es contagioso, por eso trata de formar grupos de estudio con los más interesados en estudiar (Prov 13,20). APARTATE de aquellos que tienden a la vagancia, a las pandillas, al licor y las fiestas sociales (Eclo 11,33-34; 1 Cor 15,33). Estas cosas destruirán tu preciosa y pasajera juventud.

Adquiere también el hábito de leer para que amplíes tus conocimientos con lecturas adicionales. ¡Qué triste es oír decir a un joven: "no me gusta leer"! Tal joven nunca conocerá los tesoros escritos que el saber humano ha producido. Si esto te pasa a tí entonces empieza a leer ya mismo porque el gusto de la lectura solo se adquiere LEYENDO CON FRECUENCIA!!

Otro punto importante es que no te hagas adicto a la televisión pues la TV es un terrible enemigo de los estudios por dos razones: quita tiempo; y adormece la agilidad reflexiva mental. Es decir que vuelve OCIOSA a la mente. Otra cosa, peor aún para el estudiante es la malicia y morbosidad sexual que como mala hierba abunda en los kioskos y programas de TV (1 Cor 6,9-11). Estas plagas embotan el cerebro y atrofian las ganas de estudiar llevándo a los jóvenes a la masturbación y a la promiscuidad. La malicia sexual es una de las causas de la pereza y del fracaso de los estudiantes. ¡Cuántos chicos y chicas, en vez de dedicarse a los estudios, ocupan tiempo en jugar al amor y al sexo, desperdiciando sus vidas y muchas veces truncando sus futuros con embarazos y paternidades prematuras (Ef 5,3-7).

Siguiendo estos consejos no harás daño a nadie. En cambio estarás sembrando las bases de una exitosa y fructífera vida profesional para tus años adultos cuando tengas que cargar sobre tus hombros los destinos de una familia y de la patria entera. No seas uno de tantos jóvenes fracasados, inútiles, buenos para nada, que forman bandas juveniles, esclavos de los vicios, siendo la vergüenza y el dolor de sus padres. Tú, ponte a estudiar con ahínco hoy para que puedas cosechar mañana UN GRAN FUTURO. Recuerda que: "lo que se siembra, eso se cosecha" (Gálatas 6,7). ¡Ah!, y siempre que te pongas a estudiar empieza con una oración a Dios para que cuentes con su poderosa ayuda (Sant 1,5). Dile algo así: "Amado Padre Dios, te entrego hoy mi vida joven. Levanto mi mirada a tí antes de inclinarme sobre mis libros y cuadernos. Concédeme estudiar con todas mis fuerzas para avanzar en el logro de mis metas y así merecer mi pan de cada día. Que los frutos de mi estudio sean para gloria tuya y bien de mis semejantes. Amén" (Proverbios 2,2-6).

 

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