
(Sobre
la exposición del pintor español
, de Cantabria, Joaquín Martínez Cano 
en la galería Siboney de Santander 12 de mayo al 7
de junio de 2006)
Autor
Eliseo Rabadán Fernández
La
situación política internacional ha dado un giro radical a partir de los ataques
frontales al Imperio por parte de los terroristas islámicos: Nueva York , Madrid, Londres
Desde
la revista El Catoblepas se han hecho ya análisis
sobre este asunto, pero a raíz de la citada exposición pictórica , me parece que
podemos tratar de analizar el papel del arte , en este caso la pintura en la reflexión
acerca de los sucesos trágicos producidos por el atentado de los yihadistas en Londres,
el día de san Fermín, 7 d e julio del pasado año 2005.
Un
grupo de profesores de

El
azar permitió que estos diez amigos y amigas , sólo fueran testigos de un atentado que
fue poco menos trágico que los anteriores, en Madrid y Nueva York
Sólo
el azar les hizo subir en el vagón que no tuvo muertos
Al
volver a casa, Martínez Cano, ya en su estudio de la villa cántabra de Noja, se puso a
tratar de hacer una catársis personal sobre lo vivido en ese fatídico día.
Comenzó
a dibuja rostros, trozos de carne humana quemados, y a utilizar la técnica de
vaciar las figuras de los personajes representados en sus lienzos hechos sobre la materia
para construcción que le permite digámoslo con un término vulgar pero certero:
escarbar. No como el escultor que va quitando materia para dar la forma que busca a la
piedra por ejemplo o a la madera, en esta técnica lo que busca el pintor es que quede
algo semejante a la marea cuando al llegar a la bajamar deja el vacior, así llamado en la
costa cántabra, lo que queda al vaciarse el agua en las rías de este Norte de España en
que las vivezas de marea son llamativas por su gran fuerza

El
pintor trabaja sobre materiales que son parte del Eje Radial del Espacio Antropológico, y
a partir de ellos en conexión con el uso de los colores mediante franjas tal que semejan
barridos sobre áreas elegidas estratégicamente por el artesano , dando con los
tonos variantes de los rojos a los tonos azulados y neutros , la sensación al espectador
de que está ante una representación de los sentimientos de los personajes, no por
anónimos , menos dramáticos : el miedo, la muerte, la angustia ante otros posibles
estallidos o saber si alguien querido ha sido asesinado en vil atentado suicida.
El
autor de esta exposición finalmente pudiera parecer un mero narrador de hechos, pero ahí
hay mucho más , pues , visto desde el Materialismo Filosófico, se trata de relacionar
los componentes antropológicos que componen lo que se expone en las pinturas: hombres en
relación violentada por metas etológico-políticas de
La
meta final de este terror religioso político , va forjando su red en el propio espacio
antropológico, pero como decíamos, al considerar a los viajeros del metro de Londres
como númenes que hay que abatir estamos ante un aspecto del Espacio Antropológico
fundamental que han señalado en esta misma revista varios autores, entre ellos Iñigo
Onagy, Tresguerres, Alvargonzález y Gustavo Bueno
sin dejar de mencionar a Pedro
Insua y otros conocidos . La clave es por lo tanto el componente angular de esta
situación expuesta en los cuadros de Martínez Cano, pero ello nos hace constatar que el
componente animal, etológico, que hay en estas situaciones de brutal guerra de religiones
( ¿y, acaso también, de culturas en el sentido de Huntington?) es fundamental para
comprender cabalmente el asunto de la guerra emprendida por el mundo musulmán contra
Occidente. El artista refleja hechos , miméticamente o como quiera que se considere la
conceptuación perceptiva de los fenómenos, pero al Materialismo Filosófico permitirá
que esos fenómenos sean vistos según , tanto su génesis como su estructura
Lo
que nos parece interesante es en este caso la vía abierta a un intercambio entre artista
y filosofía materialista