X Encuentros de Filosofía en Gijón
Organizados por
7-9 de julio del 2005
Autor Eliseo Rabadán Fernández
Comenzamos este escrito colocando una serie de « tablas » que consideramos necesarias para que los términos y relaciones de los fenómenos que manejaremos queden organizados sistemáticamente desde las coordenadas filosófico materialistas que serán la clave de tal estudio. [2]
En una primera parte presentamos análisis de « casos » planteados por algunos especialistas en la temática de la seguridad nacional , entre los que mencionamos al economista canadiense Michel Chossudovsky, del analista político francés Alain Joxe , entre otros
En una segunda parte analizamos la cuestión de las relaciones entre el llamado terrorismo islámico y la guerra . Aquí mencionaremos trabajos ya conocidos de colaboradores de la revista El Catoblepas y otras referencias, en especial un muy interesante artículo de Bat Ye ´or titulado El retorno de Munich : el espíritu de Eurabia
La parte tercera de este trabajo trata acerca de la cuestión seguridad
nacional, integración y cambio de identidad en el cual mostramos el trabajo llevado a
cabo por analistas noruegos del Instituto Noruego de Asuntos Internacionales . Tomamos
este referente para evitar en la medida posible que el peso específico de los Estados
europeos cuyo mayor poder político militar y económico impida lograr la mayor claridad
posible en el estudio del problema planteado, a saber: ¿qué papel juegan en este proceso
de cambios de las estrategias de Seguridad nacional en Europa, las potencias de
TABLA UNO
Este cuadro y su explicación lo hemos tomado del citado Diccionario
Filosófico
Puede establecerse, por tanto, una tipología de las normas
políticas fundamentales (intencionales) que presiden las relaciones uni-plurívocas
(X,[Y]) entre las sociedades políticas según que el tipo holótico de la relación sea
isológica o sinalógica y según el grado de la relación de cada tipo. Atendiendo a
estos criterios obtenemos la siguiente tabla:
Grado de cada tipo según la
disposición del otro Tipo holótico de relación política |
Grados mínimos |
Grados máximos |
Isología política |
I |
II |
Sinalogía política |
III |
IV |
La tabla va referida a normas imputables emic a una sociedad,
pero en la medida en que tal normatividad intencional quede reflejada etic en
algún comportamiento objetivo. A veces la imputación de una norma a una sociedad depende
de sus relaciones con ella: una sociedad colonizada tenderá a ver a la metrópoli como un
Imperio depredador, aunque la metrópoli no se considere como tal. La constatación de una
normatividad interna intencional, en una sociedad, no garantiza en ningún caso que en la
práctica empírica esa norma haya de ser seguida de un modo constante. [4]
TABLA DOS
Tabla tomada del artículo titulado « Principios de una teoría
filosófica político materialista » y sus correspondientes explicaciones [5]
§3. Los tipos de relaciones fundamentales mutuas: tabla de situaciones
Los tipos de normas fundamentales establecidos en el §2 se refieren, obviamente, a cada una de las sociedades políticas, pero abstrayendo las relaciones recíprocas (sean simétricas o asimétricas) que las otras sociedades políticas del entorno puedan mantener con la sociedad de referencia. Relaciones recíprocas que pueden también ser muy variadas desde el punto de vista empírico; sin embargo aquí nos importa examinar las situaciones teóricas que puedan ser concebidas sin salirnos fuera del horizonte propio de las relaciones entre las sociedades políticas en el sentido establecido. Se nos abre aquí, por tanto, la posibilidad de trazar una matriz resultante de poner en correspondencia cada tipo de norma fundamental de una sociedad política X con los otros tipos de normas que presiden las sociedades Y que tengan relación con la primera. La matriz comprenderá 4*4=16 situaciones, que podremos disponer en una tabla autológica de doble entrada. Así pues, mientras que la tabla del §2 se refiere a relaciones uni-plurívocas, la tabla de situaciones de este §3 contempla las relaciones pluri-plurívocas entre las sociedades políticas.
Tabla de situaciones
susceptibles de ser ocupadas por las sociedades políticas
orientadas según los tipos de normas fundamentales
Y X |
I |
II |
III |
IV |
I |
Situación 1 |
Situación 5 |
Situación 7 |
Situación 9 |
II |
Situación 6 |
Situación 2 |
Situación 11 |
Situación 13 |
III |
Situación 8 |
Situación 12 |
Situación 3 |
Situación 15 |
IV |
Situación 10 |
Situación 14 |
Situación 16 |
Situación 4 |
Observaciones a la tabla:
1. Las situaciones producto del cruce han sido numeradas teniendo en cuenta las propiedades lógicas de la tabla:
a) Ante todo, los cuatro cuadros «diagonales» (de la diagonal principal) se numeran correlativamente para subrayar el común carácter simétrico de las situaciones por ellos representadas (por ejemplo, la situación 1 es la constituida por dos Estados que se rigen por la norma de la coexistencia política simple, en el límite, por la norma de un aislacionismo mutuo de tipo «megárico»).
b) Las restantes situaciones son asimétricas; sin embargo entre ellas los cuadros opuestos respecto de la diagonal principal son equivalentes (pues es igual la relación X,Y que la relación Y,X). Por ello los numeramos de forma que los cada dos cuadros homólogos tengan números consecutivos, según las siguientes equivalencias: 5=6, 7=8, 9=10, 11=12, 13=14 y 15=16.
2. Teniendo en cuenta las equivalencias entre cada dos cuadros de los doce distintos de la diagonal principal, es decir, reduciendo las doce situaciones a las seis equivalentes, y agregando las cuatro situaciones diagonales, obtenemos una clasificación de 6+4=10 situaciones fundamentales.
3. Las relaciones representadas en la tabla no son reflexivas; los cuadros diagonales incluyen simetría entre X e Y, pero no reflexividad (X,X o Y,Y). Tampoco hay transitividad. En la medida en que la relaciones pueden ser simétricas o asimétricas tampoco puede hablarse de relaciones de dominación, salvo parcialmente en situaciones encadenadas que puedan representarse según matrices de dominación.
4. Cuanto a las situaciones diagonales (simétricas): no solamente en las relaciones sociales etológicas o humanas, en general, suele cumplirse la regla de que la competencia y el antagonismo surge más entre los iguales que entre los desiguales. También entre las relaciones entre las sociedades políticas, las relaciones simétricas (más próximas a la igualdad) pueden implicar un antagonismo o incompatibilidad que a veces las relaciones asimétricas no implican. Esto no significa que las situaciones simétricas hayan de ser siempre antagónicas. Concretando: las situaciones 1 y 2 no son por sí mismas antagónicas; las situaciones 3 y 4 son antagónicas por principio (al menos en la medida en que quepa establecer una intersección de su influencia sobre alguna tercera sociedad política dada). En la medida en que sea posible establecer «zonas de influencia» disyuntas el antagonismo disminuirá, y más en la situación 3 que en la situación 4.
Las situaciones 1 y 2 definen la situación genérica de la coexistencia pacífica; las situaciones 3 y 4 definen una situación genérica de antagonismo polémico, incluso de guerra virtual.
La situación 3 recoge la incompatibilidad de dos imperios depredadores ante las mismas terceras sociedades políticas (por no citar aquí las preestatales): podría ejemplificarse esta situación por el antagonismo de Roma (si la interpretamos bajo la norma III) y Cartago (Delenda est Cartago). Sin embargo, si mantenemos la interpretación de Roma desde la norma IV, el delenda habría que inscribirlo en la situación 15.
La situación 4
podría ser ejemplificada por la guerra fría que después de
5. La situación 5 y 6 es la ocupada por dos sociedades políticas que respetándose en sus soberanías mantienen una relación asimétrica «ejemplarizante» de naturaleza política, que se llevará adelante por vía de propaganda política, ideológica, proselitismo, &c., como pueda ser el caso de la propaganda de las monarquías parlamentarias.
6. La situación 7 y 8 está constituida por una sociedad no agresiva y una sociedad depredadora; aquella desarrollará estrategias de repliegue o de resistencia. Es la situación a la que debe hacer frente toda política colonialista.
7. La
situación 9 y 10 es similar a la situación 7 y 8, sólo que la política será
diferente. También aquí habrá estrategias de resistencia, incluso más intensas, por
parte de las sociedades del tipo I; sin embargo cuando Francia, en sus conquistas
africanas del siglo XIX, buscaba elevar a los nuevos países a la condición de diputados
de
8. La
situación 11 y 12 es similar a la 7 y 8, pero en el momento en el que la resistencia
(rebelión o liberación) sea mayor; puesto que las sociedades sometidas mantendrán una
llamada «fuerza moral» derivada de su norma constitutiva. Probablemente esta situación
permitiría definir a la situación de
9. La
situación 13 y 14 implica también conflicto; si bien este conflicto se atenuará en el
caso en el que los modelos de constitución de X,Y sean convergentes (caso de las guerras
napoleónicas en Europa respecto de algunas sociedades políticas, sobre todo alemanas).
Pero el «imperio generador» no podrá tolerar una sociedad ejemplar no convergente con
la suya; esta modulación de la situación 13 y 14 plantea un caso de singular interés
teórico, y obliga a analizar las causas de esta intolerancia: la situación de los EE.UU.
(interpretados emic como «imperio generador») frente a
10. La
situación 15 y 16 nos pone delante de un enfrentamiento total, que podría simbolizarse
en el antagonismo entre Alejandro y Darío: «así como no puede haber dos Soles en el
Cielo, tampoco cabemos Darío y yo en
TABLA TRES
En el análisis crítico de las democracias empíricas o positivas, resulta fundamental la utilización del siguiente modelo, a saber, el modelo canónico genérico de sociedad Política , propuesto en el libro de G Bueno Panfleto contra la democracia realmente existente [6]
Ramas del poder(eje sintáctico) |
Capa conjuntiva(eje semántico) |
Capa basal(eje semántico) |
Capa cortical(eje semántico) |
Sentido(vectorial ) de la relación |
Operativa |
Poder ejecutivo Obediencia/desobediencia civil |
Poder gestor Contribución/sabotaje |
Poder militar Servvicio/deserción |
Descendete Ascendente |
Estructurativa |
Poder legislativo Sufragio/abstinencia |
Poder planificador Producción/huelga, desempleo |
Poder federativo Comercio/contrabando |
Descendente Ascendente |
Determinativa |
Poder judicial Cumplimiento/desacato |
Poder redistributivo Tributación/fraude |
Poder diplomático Alianzas/inmigración privada |
Descendente Ascendente |
PRIMERA PARTE Capa
cortical y rama operativa del poder político. Análisis de casos
El economista canadiense Michel Chossudovsky plantea que existe una carrera
armamentística no declarada entre
Según la tesis de Chossudovsky hay en el presente dos ejes militares
dominantes en Occidente, a saber: el eje anglo americano y la competencia de la alianza
franco-germana. Según el economista canadiense, el proyecto militar europeo, dominado
ampliamente por Francia y Alemania, acabará minando a
Si embargo lo que resulta aparentemente contradictorio es el hecho de que las corporaciones europeas deban seguir sosteniendo su papel de aliado de América en sus varias alianzas militares, para poder enfrentar al Big Dog ( palabras que copio textual de Chossudovsky) desde una cierta posición de fuerza.
De cualquier modo, no se trata de una carrera de armamentos al estilo de
Podemos por lo tanto, considerar que hay un intento de consolidar
Francia, Alemania ,Bélgica y Luxemburgo pedían una fuerza multinacional
europea, pero a la reunión en la que se solicitaba esto no acudió Javier Solana, jefe de
Política Internacional de
Por otra parte y volviendo a sacar a la palestra el célebre texto kantiano
sobre la paz perpetua , el profesor alemán Herfried Münckler critica el nuevo modo de
hacer la guerra . El modelo propuesto por Münckler busca desprestigiar las políticas de
EEUU en el presente tanteen asuntos militares como de política internacional, diciendo
que no se hace la guerra en relación con
Más bien habría que plantearse la cuestión desde una propuesta de Raymond
Aron en su libro República Imperial: según
que los ejércitos traigan con ellos la libertad o el despotismo, desarrollo económico o
estancamiento ,una élite modernizadora o reaccionaria, el papel imperial aparece como
bienhechor o como odioso [9]
. Sobre la violencia y su relación con la guerra en este contexto, el materialismo
filosófico ha desarrollado importantes aportaciones . Me permito remitir al libro de
Gustavo Bueno La vuelta a la caverna . Terrorismo, guerra y globalización; Barcelona;
Eds. B; 2004 . Sobre
Alain Joxe ( hermano de un ministro francés, por cierto) es uno de los más
influyentes abogados de la necesidad de organizar una defensa europea independiente de los planes de los EEUU .
Su libro El imperio del caos . Las repúblicas frente a la dominación estadounidense
en las posguerra fría . Argentina; Ed Fondo de Cultura Económica; 2003 plantea tesis
a mi juicio excesivamente radicales, aunque ello no es indicativo de falta de
fundamentación como para que nos llevara a desdeñarlas para llevar a cabo los análisis
del fenómeno de la política actual en
Por lo tanto, es importante elucidar
la cuestión de la definición por los Estados Unidos, de sus alianzas cercanas de Europa,
en los Balcanes y el mundo árabe; para ser aliados, o incluso solamente coaligados, por
lo menos hay que ser dos. Y el problema, para Europa, es saber silos Estados Unidos
todavía razonan estratégicamente en términos de alianzas políticas.
Ciertamente, si tenemos en cuenta las tesis sostenidas por Henry Kissinger en
su libro
La intervención militar unificadora se propone entonces la creación de espacios económicos unificados no soberanos, que acepten las recomendaciones del Banco Mundial y el FMI( Fondo Monetario Internacional) y compensen con las concentraciones económicas la pulverización de las soberanías formales, que deben funcionar como democracias pero no soberanas. La democracia ( la global governance) se convierte así en una cualidad simplemente municipal . Y ese proyecto imperial, totalmente comparable al del imperio romano, no tiene ninguna necesidad de alianzas [11]
SEGUNDA PARTE El terrorismo islámico y la
guerra
En cuanto a la situación de Europa en relación con los Estados árabes y la religión mahometana es imprescindible que se tengan las cosas muy claras. En esta labor aclaratoria colaboran algunos estudios que nos parecen imprescindibles . En primer lugar citamos una serie de seis artículos del profesor Serafín Fanjul publicados en el diario madrileño ABC con el título ¿Vuelve Al Andalus ? Confrontación y coexistencia con el Islam [12]
Tenemos por otra parte, que hacer especial hincapié en el conocido ensayo
que publicara en la revista El Catoblepas Pedro Insua [13]
, el cual muestra con meridiana claridad y contundencia argumentativa el verdadero peligro
que para
Veamos pormenorizadamente cómo se
desarrolla esta complicidad entre yihadismo e izquierda fundamentalista, verdadero agujero
negro del 11 - M
La sola idea de que puede haber una complicidad entre el yihadismo y la izquierda fundamentalista es muy grave como para no dedicar un esfuerzo a estudiar muy cuidadosamente estas tesis de Insua . Nos referimos a la idea de fundamentalismo de la izquierda o izquierda fundamentalista en el sentido de las tesis que sostiene el libro El mito de la izquierda, de G Bueno . En este tipo de la izquierda indefinida se incluyen algunos influyentes teóricos de la política como sería el caso de Bill Kymlicka y entre otras cosas habría que recordar el hecho de que quienes se mueven dentro de las coordenadas de la izquierda( indefinida ) fundamentalista, apoyan este modo de acción social y política , a saber ( cito textualmente del libro El mito de la izquierda) : esta izquierda promoverá , con carácter prioritario, la necesidad de educar en valores ( es decir, en sus valores) a la juventud y al pueblo en general . [15]
Podemos comprobar en España, en estos momentos que la joya de la corona de la nueva Ley de Educación promovida por el Gobierno de Zapatero(PSOE, Partido Socialista Obrero Español) es la llamada Educación para la ciudadanía. Ciudadanía que deberá ser educada en esta línea ideológica y política . No podemos extendernos en este asunto crucial. Quede señalada su importancia presente.
En la revista Arbil [16]
podemos leer algunos interesantes artículos sobre esta temática, como el escrito por
M.A. Rodríguez de
Además de los análisis que nos expone Gustavo Perednik en El Catoblepas [17]
sobre el modo en que Europa se ha ido definiendo en lo que toca a las naciones árabes,
desde un anti sionismo evidente que ve en Israel al enemigo de la justicia por su modo de
discriminar a los pobres palestinos ,hay una página web http://www.infoisrael.net , donde disponemos de un artículo muy importante
para nuestro modo de plantear la tesis de que Europa no acaba de ver con la necesaria
claridad el peligro que supone el ataque del Islam a la raíz de la propia civilización
europea. Quisiera al respecto , destacar el artículo de Bat Ye ´or que lleva el
sugerente título de El retorno de Munich: el espíritu de Eurabia
La tesis que propone BatYe ´or es la siguiente :
En Munich , en 1938, Francia e Inglaterra, agotados por la cifra de muertos
de
Y de un modo tan claro como contundente continúa la elaboración de su tesis central con los argumentos siguientes:
En Munich la guerra no se había declarado aún. Hoy la guerra está en todas partes. Y aun así, la Unión Europea y los estados que la abarcan han negado la realidad de esa guerra, con el ataque terrorista de Madrid del11 de marzo del 2004 justo delante de las narices. Si hay un peligro que Europa reclama urbi et orbi ,ese peligro sólo puede venir de América y de Israel. ¿ Qué debe una entender ? ¿ Puede haber alguien que sostenga enserio que son las fuerzas norteamericanas y las israelíes las que nos amenazan en Europa ¿ No, lo que tiene que entenderse es que las políticas norteamericanas e israelíes de resistencia al terror yihadista provocan represalias contra una Europa que ha dejadote defenderse hace tiempo. Así que para que la paz pueda prevalecer por todo el mundo , sólo se necesita que esos dos países ,América e Israel, adopten la estrategia europea de rendición constante, basada en la negación de la agresión. Cuán simple
Y Francia, bajo las coordenadas manejadas por Bat Ye ´or , es la causante de la situación de ese espíritu de dihmitud (que quiere decir : la condición de sumisión de judíos y cristianos a la dominación musulmana) :
La sumisión, sin una sola lucha, ha
tenido lugar ya. Una maquinaria que ha hecho de
Europa el nuevo continente de dihmitud
arrancó hace más de 30 años por instigación de Francia .
TERCERA PARTE La seguridad , la integración y el cambio de
identidad
La investigadora noruega Pernille Rieker , desde el Instituto Noruego de Asuntos Internacionales plantea lo siguiente en el tema de la seguridad:
Este artículo ha sugerido una manera de entender tanto el modo en que
La comunidad de seguridad fuertemente cohesionada tiene también fuerte impacto sobre las identidades de seguridad nacional. Podemos argumentar que las normas de la comunidad influyen sobre el cambio político mediante un proceso de socialización que combina diferentes formas de acción social y que cada una de ellas es dominante en varios estadios del proceso de socialización . Mientras que la lógica instrumental es a menudo el punto de partida, una lógica argumentativa se activa cuando las ideas nacionales tradicionales son objeto de un reto y los riesgos de ser persuadido por los instrumentos de tales retos se incrementan.
Una institución de construcción de seguridad
NATO
Una comunidad de seguridad débilmente acoplada
UE
Una comunidad de seguridad fuertemente acoplada
Según Risse, argumentar supone que
los actores tratan de poner a prueba la validez inherente de lo sostenido en cualquier
afirmación de tipo causal o normativa e intentar un consenso comunicativo acerca de la
comprensión de una situación y además intentar justificaciones para los principios y
normas que guían su acción. Basada en la teoría de la comunicación comunicativa de
Habermas, la racionalidad argumentativa implica también que los participantes en un
discurso están dispuestos( are open to..)
a ser persuadidos por un argumento mejor y a que las relaciones de poder y las jerarquías
sociales se sitúen en un segundo plano . Esto significa que la meta de la interacción
discursiva es lograr un consenso argumentativo con el otro , no imponer la propia visión
del mundo y los propios valores morales. Como las pretensiones de validez de identidades e
intereses están en juego en los discursos teóricos y prácticos , un consenso
argumentativo tiene efectos constitutivos sobre un actor . Este punto ayuda a clarificar
la mutua constitutividad de agentes y de estructura social que el constructivismo
enfatiza. Los agentes no son simplemente marionetas de las estructuras sociales ya que
pueden cuestionar las pretensiones de validez inherentes en cualquier acción comunicativa
. Al mismo tiempo, son agentes sociales que producen las estructuras de significado
intersubjetivas a través de sus prácticas comunicativas
En este sentido habermasiano , la
racionalidad argumentativa está basada en varias precondiciones. Primera, los actores
necesitan habilidad para empalizar [(nota de E Rabadán, a la traducción: del concepto ,
digamos, psicológico, empatía, utilizado también en estética, en el sentido de ein
fühlung alemán
empatía
)] . Segunda, los actores necesitan compartir un mundo
de la vida común, el cual consiste en una cultura compartida, una sistema de normas y
reglas percibidas como legítimas y la identidad social de actores que sean capaces de
comunicar y actuar. Finalmente, los actores necesitan reconocerse unos a otros como
iguales (Risse 2000): 10) A menudo se sostiene que las relaciones
internacionales son anárquicas y que no podría haber un mundo de la vida común. Por añadidura se sostiene
que las relaciones de poder están siempre presentes en las relaciones internacionales.
Como propone Risse la anarquía podría ser considerada
un mundo de vida común limitado si éste (El mundo de vida) es
el fondo cultural compartido contra el
que se comunican los actores en la política del mundo. Pero en las relaciones
internacionales hay también situaciones caracterizadas por densos modos de interacción en el seno de instituciones internacionales
altamente reguladas . Esto significa que una comunidad de seguridad europea fuertemente
vinculada basada en una identidad colectiva y en valores y normas puede constituir un
mundo de vida común. Sin embargo, la otra condición en torno a la ausencia de relaciones
de poder es más difícil de cumplir . Pero aun cuando la condición habermasiana del
igual acceso al discurso no la encontramos en la política mundial, esto no quiere decir
que aquéllos actores que tienen el privilegio de participar en el discurso de las
organizaciones internacionales o en negociaciones inter estatales no se involucren nunca
en un comportamiento (truth-seeking behaviour) de búsqueda de verdades y en debatir
acerca de normas. El asunto no es realmente saber si las relaciones de poder están
ausentes en un discurso , sino saber hasta qué punto pueden (dichas relaciones de poder)
explicar el resultado final argumentativo (Risse 2000: 18)
Como sugiere Risse, los varios modos de acción social representan tipos ideales que raramente ocurren de forma pura en la realidad. Los actores actúan a menudo estratégicamente al tiempo que actúan discursivamente y al hacerlo así en primer lugar siguen normas que permiten esta interacción . La lógica del consecuencialismo está de tal manera presente que los actores usan la retórica para convencer a otros de que cambien sus intereses, identidades o visiones del mundo. La lógica de lo apropiado (appropiateness) [podríamos decir, acaso, que esta palabra appropiateness equivale a lo políticamente correcto, dado el contexto en que se maneja. Comentario de E Rabadán] prescribe lo que es considerado como una demanda legítima de verdad en un discurso público dado y, por tanto, circunscribe los límites de este discurso. Finalmente, la lógica de la racionalidad argumentativa y la conducta de búsqueda de verdad parece llegara imponerse ene. Caso de que los actores estén inciertos sobre sus propias identidades, intereses y visiones del mundo y/o silos argumentos retóricos están sometidos al escrutinio y contra retos que lleven a un proceso de auto entrampamiento argumentativo (Risse 2000: 23)
| 1990 - 1992 | 1992 - 1995 | 1996 - | |
| Fase I : discurso tradicional | Fase II : un nuevo discurso combinado con una defensa del enfoque tradicional | Fase III y IV : Adaptación instrumental y elementos del cambio de identidad | |
| Principal tarea de las fuerzas militares | Defensa territorial (OTAN) | Defensa territorial (OTAN) | Defensa territorial (OTAN) y manejo de crisis internacionales (UE y OTAN ) |
| Un enfoque más amplio sobre seguridad | Iniciativa débil de seguridad (UE) | ¿ Hacia un pensamiento comprehensivo sobre seguridad nacional? (UE) |
Tabla: La europeización de la identidad de seguridad de Noruega
No hay un Estado o sociedad política que pueda, por medio de la razón discursiva, el diálogo «consensuado », actuar políticamente en base a acuerdos que respeten la identidad nacional en el sentido que se plantea en el análisis de la investigadora noruega, y ello en tanto en cuanto ella acepte las tesis de Habermas, que al parecer no lo hace sino, acaso, de un modo parcial y por lo mismo, a mi modo de ver, confuso .
La lucha por imponer unas normas frente a otras no es función de un modelo en el
que el parámetro esencial de la función es la apertura a los otros ( con talante
comunicativo, con « buen talante » [18]
) o el consenso, porque aquí de lo que se trata es de garantizar la seguridad de cada uno
de los Estados de Europa, frente a terceros. Y esto es, precisamente, lo esencial en
cuanto al fenómeno de la seguridad y no tanto , pues, el concepto de la identidad de cada
nación en su propio interés. El interés es común, pero frente a terceros. Sí habrá
consenso, pero más bien en el seno de una biocenosis [19].
Y desde luego , en la lucha por sobrevivir( es decir, en términos filosófico
materialistas : la eutaxia de cada Estado es el
objeto que se persigue de los planes, proyectos, estrategias en las relaciones con los
otros Estados que conforman esa biocenosis, en este caso, la constituida por los actuales
25 Estados de
Podemos pues ir elaborando nuestra propia alternativa materialista filosófica ( o alternativa analítica en un lenguaje filosófico metodológico más mundano pero muy poco claro [20] ) con respecto a los cambios que experimenta la llamada identidad del Estado , en lo referido a la seguridad del mismo ( en el sentido de seguridad de sus fronteras, de sus habitantes, de sus capas productivas- capa basal en nuestros términos-)
Un libro fundamental al respecto de lo que nos ocupa, es decir, desarrollar
una propuesta de «análisis» acerca de la
seguridad en Europa & es La vuelta a la caverna
(Terrorismo, Guerra y Globalización ) [21]
. Comencemos por delimitar algunos asuntos clave a partir del siguiente texto de la obra :
La guerra presupone al Estado, pero
sin reducirse a las categorías políticas, puesto que hay otras categorías involucradas
con éstas. Ahora bien, el desbordamiento de de la categoría política que
No se propone la categoría de biocenosis en este contexto por mera cuestión
de método o de teoría digamos, sino que en el ejercicio de las relaciones políticas
constatamos que cuando , en la búsqueda de la propia eutaxia, los Estados de
Como ya anticipara el citado España
frente a Europa, esta cuestión ( ¿Cómo podría afectar y especialmente respetar este [posible]Estado Federal (europeo)
las identidades de los Estados socios, en una comunidad de biocenosis antropológica? ) es
uno de los problemas más complicados en la sistasis o con-formación de
Este problema ya se mostró en todo su alcance político ejercitado ,
efectivo, al rechazarse en el referendum
francés, la propuesta para un Tratado de
Y en el contexto de España frente a Europa, podemos ver cómo , a cinco años ya de su publicación nos encontramos, los europeos ante hechos que muestran la utilidad de propuestas filosófico materialistas como la siguiente tesis de la incompatibilidad de España ( y de su Imperio) y del Islam, a saber :
Esta incompatibilidad no significa por sí misma menosprecio por el Islam, como tampoco implica menosprecio por la cultura hispánica. Significa simplemente escepticismo ante el eclecticismo y, por tanto, exhortación a tomar partido. [23]
Y el asunto es crucial por lo siguiente: no parece prudente, para la eutaxia
de los Estados Europeos, el admitir en su seno un Estado (o varios si se diera el caso)
cuya política incluya el modelo coránico de naciones étnicas de tipo tal que sea el
Corán la pauta a seguir cuando se trata de orquestar la política , como advertía ya
Gustavo Bueno en 1999 . Sin embargo hay un Estado con mayoría religiosa islámica que ,
siendo miembro importante de
Es una referente muy interesante este caso ( y eventualmente otros que
podrían darse en el próximo futuro político del curso de
( en el sentido de la solidaridad política, materialista, no ética,
idealista, ideológica o retórica ) con Turquía. El asunto clave es, a mi juicio, que
hay un proyecto de Europa norteamericano, que incluye el control estratégico y político
sobre
No puedo extenderme en este análisis de los autores citados, pero sí merece la pena, cuando menos, citar una importante tesis que encontramos en su libro. Se trata de la tesis según la cual la centralidad del estado imperial a la hora de incrementar el poder estadounidense por medios militares refuta las hipótesis de destacados teóricos del Movimiento Anti-Globalización , tales como S George,T Negri, Ignacio Ramonet, Robert Korten & que tienden a creer en la autonomía de las corporaciones globales, y que según la tesis de Petras-Veltmeyer resultan en el momento actual hipótesis anacrónicas. Citamos un texto para tratar de explicar un poco más el tema :
[ declaración de guerra de EEUU a Afganistán en 1991] está basada en imperativos estratégicos y económicos, sin que tenga nada que ver un supuesto choque de civilizaciones El imperio norteamericano incluye Estados musulmanes (Pakistán, Arabia Saudita, Egipto, Turquía, Marruecos, Bosnia, Albania &), el Estado judío de Israel, y regímenes laicos nominalmente cristianos . Lo que define la ofensiva imperial estadounidense no son unos aliados permanentes de una religión o de una civilización u otra, sino sus intereses permanentes. [25]
Hay un libro [26] muy sugerente al respecto de este tema , en e1 cual se muestra detalladamente la conexión entre componentes del eje angular con componentes políticos pertenecientes al eje circular . El uso de términos como el bien y el mal y el modo cómo los medios se hacen eco de tales conceptos en los Estados Unidos y en el Mundo . Pero esto , manejado desde las coordenadas que sugiere el Espacio Antropógico, nos permitirá hacer una trituración de las ideas implícitas o explícitas en los estudios sobre la sinalogía política en Europa dentro de un contexto del curso de las sociedades políticas, de los Estados , en el cual se está dando el proceso ( en marcha, en curso ) de una fase terciaria, en la que podrá advertirse la multiplicación de relaciones políticas que desbordan el ámbito estatal, porque se establecen a través de Estados, pero sobre todo porque abren camino a ciertas estructuras que parecen desbordar los marcos de los estados históricos (fase postestatal) [27]
Ante el hecho de que los gastos militares suponen cifras difíciles de
sostener o alcanzar por la mayor parte ( si no todos ) los Estados de
Lo difícil, en un asunto planteado desde coordenadas de seguridad nacional ,
es decidir acertadamente cuáles son las estrategias más eutáxicas, pero por la
implicación digamos estructural de Economía ( capa basal ) y de estrategias de defensa ,
tenemos el problema, aparentemente complejo al menos, de saber cómo compaginar asuntos de soberanía militar de
Llama la atención que un Estado con relativa importancia militar en
En el seno de
Políticas: acercamiento de los Estados miembros
Militares : interoperabilidad y logística
Económicas: compartir costes
Industriales: estructurar polos de excelencia
Una interesante pregunta que debemos plantearnos es la siguiente : ¿ qué Estados serán los que dirijan las estrategias de estructuración industrial europea en el ámbito militar ?
Es importante señalar que en un estudio publicado en Francia el año 2000 la
cifra de negocios de la industria de defensa norteamericana superaba en una proporción de
tres a uno a la europea : 130 mil millones de
euros de los EEUU frente a los 45 mil millones de euros de
En cuanto a cifras sobre Europa en este ámbito: El Reino Unido tiene una cifra de negocios de 20 mil millones de euros , seguido de Francia con 1 mil millones de Euros. En tercer lugar Alemania con 6 mil millones , Italia con 5 mil, Suecia con 2 mil y España con mil millones de euros
El modo actualmente operante en el contexto militar europeo , parece ser el
que se ha ido construyendo a partir del llamado Eurogrupo (creado en
Los objetivos específicos de esta organización política son : utilizar los recursos de modo más eficaz, abrir los mercados nacionales de defensa a la competencia transnacional ( lo cual explica el hecho de que haya empresas españolas que tienen como principales accionistas a empresas tradicionalmente radicadas y nacidas, por decirlo de este modo, en los EEUU como es el caso de General Electric ). Reforzar la base industrial y tecnológica de defensa europea y la cooperación en materia de investigación y desarrollo ( el conocido I+D+i )
Pero, aun teniendo en cuenta que España forma parte, con Suecia en un nivel similar
( con una mínima presencia, por supuesto) de los Estados que producen el 90
% del armamento europeo ( los cuatro más poderosos en este ámbito son el Reino Unido,
Francia, Alemania e Italia ) hay que reconocer que al igual que otros Estados de
La situación, todavía, permite ciertos planes , prolepsis [28] controlables , al menos en parte, desde los Estados llamados soberanos. Lo que se valora en política es precisamente tal capacidad para la prudencia
Sin duda, en todas estas decisiones políticas, ha jugado y seguirá jugando
un importante papel
la p1olít1ica exterior de los EEUU y la de
Desde el ataque al corazón del Imperio [29]
el 11 de septiembre del año 2001, las cosas han cambiado y mucho en las relaciones de
poder interestatales. Ha cambiado el papel que juega en el Nuevo Orden Mundial
[1] Vid Diccionario Filosófico de Pelayo García en http://www.filosofia.org/filomat/pcero.htm
transcribo la definición a continuación
[212]
Identidad
fenoménica (Unidad) / Isología / Sinalogía
A través de las figuras de
los fenómenos [190] la
identidad se nos presenta como «identidad fenoménica» y es esta modulación de la
identidad la que interpretamos, por los motivos que exponemos a continuación, como unidad.
Obviamente, esta interpretación presupone una determinada concepción de la unidad y, por
supuesto, de la identidad. Hemos de arriesgarnos a situar nuestras posiciones en
coordenadas históricas, por generalísimas que éstas sean (y, por cierto, delimitadas
desde la misma concepción de la unidad y de la identidad que presuponemos; queremos decir
que estas coordenadas históricas se desdibujan en el momento en que adoptemos otros
presupuestos). Serían las siguientes: (a) De una parte, una tradición de estirpe
monista, eleática, que se manifiesta por la tendencia a escoger la identidad como idea
primitiva. A esta tradición se aproximarían, acaso, algunos herederos de El Sofista
platónico, por ejemplo, Plotino, con su doctrina del Uno. Esta línea correría también
a través de una tradición escolástica. Pero el mismo Descartes, con espíritu
eleático, hacía descansar su principio de «conservación de la cantidad de movimiento»
(una modulación del principio de identidad) nada menos que en la inmutabilidad divina (Principia
Philosophiae, Parte II, XXXVI). (b) De otra parte, la tradición pluralista que se
expresaría, en este punto, por la tendencia de definir la identidad a partir de la
unidad, vinculada, a su vez, al Ser, entendido no en sentido monista, sino pluralista,
implícito en el concepto de analogía. Esta tradición habría llevado, por ejemplo, a
Suárez a considerar a la célebre formulación de Antonio Andrea (omnis ens est ens)
como tautológica y vacía. En la medida en que el materialismo filosófico es un
pluralismo, se inclinará por el primado de la unidad, referida, sobre todo, a las
esencias (o sustancias plurales), antes que por el primado de la identidad. Poner a la
unidad en primer lugar, en cuanto atributo del Ser, significa, ante todo, que la unidad no
es una idea o forma exenta, sino sincategoremática (como lo es también la igualdad o la
congruencia); y que, así como carece de sentido hablar de igualdad o de incongruencia en
abstracto, si no se determina la materia o el parámetro k al que se refieren (A=kB),
así tampoco «unidad» significa nada si no va vinculada al Ser, pero a un Ser
pluralmente entendido, como unidad-soldado, o como unidad-pelotón (de soldados), pongamos
por caso; o si se quiere, la unidad constituida por un átomo de rubidio, o bien la
entidad única «superátomo», constituida por un conglomerado de unos dos mil átomos de
rubidios enfriados hasta las proximidades del 0 absoluto, hasta alcanzar el llamado
«estado condensado». Antes que la afirmación «todo ser es uno», nos
interesará la recíproca «todo lo que es uno es ser, y ser
determinado» dentro de una pluralidad originaria. La unidad no solamente une, sino
separa, de la misma manera a como las infinitas rectas del plano pueden recibir
universalmente la relación de paralelismo de cada una de ellas con otras rectas también
infinitas en número; sin perjuicio de lo cual, la unidad que a todas ellas conviene, en
tanto participan de esa misma relación de paralelismo, no las une confusivamente entre
sí. Porque la universalidad de la relación de paralelismo no es conexa y, por ello, las
infinitas rectas resultan estar separadas en las clases disyuntas de rectas por los haces
de rectas paralelas, que también son infinitas en número.
La idea de unidad no es
unívoca, sin perjuicio de lo cual esta idea ha de poder aplicarse a todos los entes del
mismo modo. Y sólo si la propia idea de unidad no es una idea simple, sino compuesta,
podría aplicarse del mismo modo sin anular su multiplicidad. La idea de unidad no es
simple, en efecto, sino compleja y al menos ha de constar de dos componentes o momentos de
cuyas «proporciones» puedan resultar las variedades de la unidad de los entes. Pero los
componentes de esa complejidad ya no podrían considerarse ellos mismos como acepciones
de la idea de unidad, porque, en tal caso, la idea unitaria o común (no unívoca) de
unidad se rompería, haciéndose equívoca, respecto de tales acepciones. Los dos
componentes o momentos de la idea de unidad son: el momento isológico y el momento
sinalógico de la unidad. [36]
Este análisis de la unidad puede considerarse como desconocido prácticamente por las
diferentes tradiciones que se han ocupado de la idea de unidad. Podía ser «cómodo»,
sin duda, referirse a estos dos momentos de la unidad como si fueran dos acepciones bien
diferenciadas del término, sin perjuicio de la posibilidad de su composición en casos
concretos. La unidad que media entre dos soldados, o dos globos, o dos círculos, la
consideraríamos como ejemplos de una unidad en su acepción isológica; pero la unidad
que media entre las partes constitutivas de esas unidades dadas (los órganos, las
células, &c. de cada soldado, la cesta y la lona de cada globo, los círculos o
diámetros de cada círculo) la consideraríamos como una unidad sinalógica. Sin embargo,
esto nos plantearía un problema sin salida, o un proceso ad infinitum; porque la
unidad que cubriera a esas dos acepciones de unidad ya no podría ser ni isológica ni
sinalógica, sino de un tercer tipo. Detendríamos, por anástasis [105], este planteamiento insoluble,
rechazando la consideración de los momentos de la idea de unidad como acepciones
de esta idea, y los concebiremos como momentos inseparables de la idea de unidad, una
inseparabilidad que no excluye su disociabilidad. Disponemos, además, de un concepto
capaz de expresar la intrincación entre estos dos momentos: es el concepto de
conjugación de conceptos. Isología y sinalogía podrán ser vistos como
conceptos conjugados, de forma tal que la idea de unidad se hiciera consistir en esa
conjugación (lo que implica, además, rechazar la hipótesis de la irreducibilidad de la
sinalogía a la isología, o recíprocamente, así como la hipótesis de la refundición
de ambos momentos en un tertium, al que se haría corresponder con el unum
original; por supuesto, rechazamos también la hipótesis de la mera yuxtaposición. [53] La conjugación de estos dos
momentos de la unidad explica también la posibilidad de hablar de una dualidad (a la
manera de
En conclusión, como la
unidad, aplicada necesariamente a una materia k, dirá tanto algún tipo de
isología entre partes sinalogadas de la materia o sujeto al que se aplica (por ejemplo,
la unidad de un soldado dice isología entre sus células, tejidos, &c., pero sin que
ello nos autorice a reducir sus relaciones sinalógicas, como un caso de isología en
vecindades, porque la vecindad ya rebasa el concepto de isología), como sinalogías entre
partes isológicas que la unidad determina. No sería posible citar ningún caso de
isología pura, al margen de las relaciones sinalógicas, ni tampoco ningún caso de
sinalogía pura, al margen de cualquier de tipo de relaciones isológicas. La idea de
extensión pura contiene un momento sinalógico (expresado en la fórmula: partes extra
partes) y un momento isológico (que puede hacerse consistir en la misma extensividad
y divisibilidad recurrentes de las partes extendidas). Un ser simple, como el punto
geométrico de Euclides, o el Dios de los teólogos terciarios, no es un ser uno,
precisamente porque al no tener partes sinalógicas, no puede tampoco existir isología
entre ellas. El punto, o Dios, no son unidades, sencillamente porque no son entes, sino
límites negativos de un cierto género de entes o de su conjunto. Tampoco sería posible
un unidad puramente sinalógica, sin ningún tipo de isología entre sus partes, como
sería el caso de la sucesión infinita de causas y efectos sinalógicamente vinculados,
pero sin repetición alguna (siguiendo la hipótesis sugerida por Gabriel Tarde). Como
idea límite de unidad podíamos citar la de una unidad que sólo constase de una única isología-k
(y no de múltiples) y de una sola sinalogía-s (y no de múltiples). Advertimos
que este límite no es la simplicidad, porque las partes sinalógicas son múltiples o
incluso infinitas, aunque la isología entre ellas fuera siempre la misma de modo
uniforme. Acaso la idea más próxima a esta idea límite sea la idea de extensión pura o
res extensa infinita, una idea que se expresa en la res extensa cartesiana,
o en las formas a priori del espacio o del tiempo de Kant. De donde puede
inferirse, si nos replegamos, por anástasis, de este límite de la unidad, que la
idea de unidad ha de aplicarse a múltiples entes (rocas, animales, rebaños, astros,
constelaciones...) o, dicho de otro modo, que los contenidos o parámetros de la
sinalogías y de las isologías han de ser también diferentes (este «repliegue»
estaría representado, en el sistema cartesiano, por la «inyección» del movimiento a
cargo de Dios, en la res extensa, si interpretamos como efecto formal de tal
«inyección», no tanto la recepción global, metamérica, de una cantidad
constante de energía, sino la diferenciación diamérica, aun sin perder la
continuidad mutua si no se admite el vacío de unas «regiones en
torbellino», respecto de las otras). Habrá que concluir, por tanto, que la idea de
unidad k de un ente contiene necesariamente la pluralidad o multiplicidad de las
partes sinalógicas que constituyen al ente considerado uno, sino las partes de su entorno
con respecto de las cuales habrá variado la materia de la sinalogía (por ejemplo, en los
cuerpos, el vacío atmosférico, u otra «solución de continuidad» entre los cuerpos).
La inseparabilidad absoluta
entre la isología y la sinalogía no excluye su disociabilidad relativa. [63] El momento isológico de una
unidad material k dada es inseparable de todo género de sinalogía, pero no de alguno en
particular, y recíprocamente. Por ejemplo, entre los organismos vivientes, las llamadas
relaciones de analogía entre partes suyas, son, fundamentalmente, isologías funcionales
(por ejemplo, las relaciones isológicas entre las alas de un insecto y las alas de un
ave), en tanto que disociadas de relaciones sinalógico-embriológicas entre tales
órganos. Mientras que las llamadas relaciones de homología entre partes suyas,
por ejemplo, la aleta de un pez y el brazo de un mamífero son sinalogías porque ambas
proceden de tejidos comunes que se han especializado en funciones diferentes. En realidad,
la cuestión es algo más compleja, pues no cabe poner en correspondencia simple la
homología con la sinalogía y la analogía con la isología. La homología (si además no
es analógica) se basa, desde luego, en conexiones sinalógicas, pero de los órganos
homólogos con sus precursores efectivos: la homología es una isología entre sinalogías
paralelas (isológicas), por ejemplo, la sinalogía sucesiva (transformativa) de las alas
de un ave y de los brazos de un primate (respecto de un tetrápodo reptiliano precursor).
La analogía (no homóloga) dice relación de isología (de función o de morfología, por
ejemplo la que existe entre el ojo de un cordado y el ojo de un cefalópodo), pero excluye
la isología de las relaciones de sinalogía sucesiva transformativa: el ojo del
vertebrado deriva del encéfalo (salvo el cristalino, que deriva de la piel), mientras que
el ojo del cefalópodo deriva de la piel. Por otra parte, tendría algún sentido afirmar
que los dos momentos que reconocemos en la idea de unidad, la isología y la sinalogía,
fueron ya tradicionalmente tratados, si bien refractados y distorsionados a través del
prisma psicológico constituido por el concepto de asociación (de imágenes, de ideas),
bajo la forma de las «asociaciones de semejanza» (bajo cuya rúbrica se contenían las
igualdades, la congruencias, &c.) y las «asociaciones por contigüidad»,
respectivamente.
La idea de unidad,
entendida de acuerdo con la tradición, aunque interpretada en coordenadas materialistas
como un trascendental que afecta a todos los entes (porque ninguno de ellos serían tales
entes primogenéricos, segundogenéricos, terciogenéricos si no fueran unos),
no se reduce, por tanto, a la idea de identidad, ni recíprocamente. El ser uno (es decir,
la unidad de un organismo o la de un rebaño) no dice, por sí misma, identidad, aunque no
sea más que porque dice, formalmente, diversidad. Y no sólo diversidad de separación,
es decir, de negación de lo otro (ser uno es no ser lo otro, estar separado o disociado,
con una mínima claridad de los demás), también diversidad de las partes reunidas en la
composición, porque ser uno es tener indivisas sus múltiples partes (por ello, el ser
simple es inconcebible). La unidad del ente se nos muestra, por tanto, en un determinado
grado de claridad («una idea es clara, no oscura, cuando basta para hacer reconocer,
distinguiéndola de las demás, la cosa representada») y en un determinado grado de
distinción («una idea es distinta, no confusa, cuando pueden enumerarse sus elementos,
cuando es posible su definición»). Según esto, la claridad y la distinción, entendidas
de este modo (no muy lejano al modo leibniciano), son constitutivas de la unidad de un
ente (estructura o proceso) y no son aspectos separables suyos, aunque sean disociables,
en la medida en que los grados de claridad, según parámetros determinados, puedan
variar, en ocasiones, con cierta independencia de los grados de distinción. La unidad de
un organismo no puede mantenerse al margen del medio en el que vive, como la unidad de un
sistema termodinámico es inseparable del medio en el que está inmerso. Entre el sistema
y el medio hay un nexo sinalógico indisoluble o necesario (una sinexión), pero esta
unidad sinalógica no implica identidad, sino, precisamente, diversidad entre el sistema
termodinámico (el organismo) y el medio; de la misma manera que la unidad sinectiva entre
el anverso y el reverso de una medalla, o la unidad sinectiva entre la corriente
eléctrica que pasa por el hilo y el campo magnético que induce, no autoriza a hablar de
identidad entre el anverso y el reverso, o entre la corriente y su campo magnético
perpendicular. Tampoco la unidad sinalógica constituida por el «encaje» o «engranaje
natural» de la cabeza de un fémur y su acetábulo, implica identidad entre el fémur y
el hueso pelviano correspondiente; en cambio, existen isologías entre las cabezas y los
acetábulos enantiomorfos del mismo esqueleto y, por supuesto, de esqueletos de la misma
especie.
Ahora bien, que la unidad
no sea identidad no significa que la identidad haya de entenderse como una determinación
«sobreañadida», acaso como una denominación extrínseca, a la unidad del ente
presupuesto (y tendríamos que entenderla así, si la unidad o la identidad fueran ideas
simples). Pero, según hemos expuesto, ni la unidad es simple, ni tampoco lo es la
identidad (tampoco las identidades son idénticas entre sí). La tesis fundamental del
materialismo pluralista al respecto, es la que establece que en cada unidad que afecta a
un ente están siempre «actuando» diversas modulaciones de la identidad, si bien confusa
y oscuramente. Esto supuesto, cabría decir que la identidad, más que añadir alguna
determinación a la unidad, suprime o abstrae determinadas modulaciones confusamente
incluidas en ella; o, si se prefiere, ejercitadas en ella. Esto nos permite afirmar el
carácter intrínsecamente dialéctico (negativo) de la identidad, respecto de la unidad,
lo que constituye una interpretación característica del lema omnis determinatio est
negatio. Porque, al determinar la identidad de un ente, no estaríamos tan sólo
negando a otros entes (a otras unidades), sino también a otras modulaciones de la
identidad contenidas confusamente en la unidad dada, pero de diverso modo, y con las
«cortaduras» propias de la symploké [54] correspondiente. Desde esta
perspectiva, la identidad se nos muestra como una selección y como una oposición a otras
modulaciones de la identidad que atraviesa la unidad que se trata de identificar. Esta
oposición, cuando se trata de identificaciones b-operatorias, que tienen que abrirse camino
ante otras identificaciones que la amenazan, puede tomar la forma de una reivindicación
(como es el caso de la reivindicación de la unidad de un pueblo, siempre frente a
otros). Precisamente, la dificultad, implícita en todo proceso de identificación de
una unidad dada, deriva del hecho de que esta unidad puede mantener relaciones
sinalógicas necesarias de inseparabilidad (sinexiones) o, al menos, convenientes con
otras unidades distintas del mismo o de diferente rango. Así, la identidad de un órgano
(la identidad del hígado de un vertebrado) puede ser reivindicada, o bien frente a la
identidad de otras partes (morfológicas, funcionales) del organismo (el corazón, el
cerebro), o bien sea frente a la identidad del organismo como un todo, en el sentido de
que se postule la viabilidad de su segregación (separación) respecto del organismo
considerado como un todo numérico, ya sea en el sentido de una explantación de cualquier
organismo, ya sea en el sentido de una explantación orientada hacia la implantación en
otros organismos de la misma especie, género, orden, clase, &c. Puede decirse, por
tanto, que la identidad, así ententida, está contenida en la misma unidad del Ser,
aunque de un modo oscuro y confuso. Sería, entonces, posible definir la identificación
como un determinación del grado de claridad y distinción en el que nos es dada una
unidad previa. Por decirlo así, la identificación no «trabaja en el vacío», ni
tampoco sobre un caos, sino a partir de una unidad fenoménica previamente dada;
identificar esta unidad equivaldría a determinar, en grados de claridad y distinción
más algos, dentro de los márgenes elegidos, la unidad de partida. Identificar algo no
es, pues, crearlo ex nihilo, ni sacarlo del caos, sino redefinir su unidad, dada en
un grado determinado de oscuridad y confusión, en un grado más preciso de claridad y
distinción, precisando las coordenadas de las unidades de su contexto y la estructura de
sus partes constitutivas.
Distinguimos dos grandes
grupos de modulaciones de la identidad, a partir de los dos componentes conjugados que
venimos distinguiendo en la unidad y que la identidad tiende a disociar, con referencia a
materiales o parámetros determinados: el grupo de las identificaciones autológicas
(que siempre tienen que ver con las sinalogías) y el grupo de las identificaciones
isológicas (que tienen que ver con las isologías). En la tradición aristotélica,
la identificación autológica se correspondía con la sustancia primera; por tanto, se
correspondía con la unidad sustancial; mientras que la identificación isológica, se
manifestaba, principalmente, en la forma de una identidad esencial (a veces denominadas
sustancias segundas). Entre los elementos de una misma especie se establecía la relación
isológica de igualdad, o de semejanza, que sería preciso distinguir de la identidad, al
menos en tanto que no se tomase en cuenta el momento de la reflexividad (así Husserl, Investigaciones
lógicas, II, §3: «Donde quiera que existe igualdad hallamos también identidad en
el sentido estricto y verdadero... la identidad es indefinible. En cambio, la igualdad es
la relación de los objetos que pertenecen a una y la misma especie»). La interpretación
sustancialista de las identidades autológicas, así como la interpretación esencialista
(específica, genérica) de las identidades isológicas, encierra un gran peligro cuando
se sobrentiende, de acuerdo con la metafísica sustancialista o esencialista, que la
identidad sustancial agota al individuo singular de una especie que, a su vez, tendrá que
ser entendida al estilo megárico. Desde las coordenadas del materialismo filosófico, las
identidades sustanciales no agotan al individuo, sino que constituyen solamente una
determinación de su unidad, por medio de una identidad material k. Por ello, cada
individuo, o cada singularidad individual, no es tanto una unidad-sustancia, cuanto una
identidad seleccionada dentro de una symploké de identidades constitutivas de su
unidad. Por ello, la identidad sustancial de un ente cuya unidad sinalógica se mantiene
(autológicamente) en sus transformaciones morfológicas (por ejemplo, en la metamorfosis
del gusano en mariposa desaparece la mayor parte de las relaciones de isología entre
partes homólogas, pero subsiste la continuidad sinalógica sucesiva de sus partes
transformadas las unas en las otras). Por ello, la identidad sustancial no tiene por qué
ser siempre pensada al modo aristotélico, como la identidad estática invisible que
permanece debajo, invariante en el cambio, sino como la identidad global de la unidad
sinalógica del organismo en sus fases sucesivas. El caso opuesto a esta identidad
autológica global es el de la identidad autológica de la identidad estructural singular
(no específica) del barco de Teseo que es invariante en su morfología global, pero ha
mudado todas sus partes formales (su singularidad se manifiesta en la imposibilidad de
poner frente a frente, como si fueran dos barcos numéricamente distintos, los diferentes
conjuntos de piezas empleados).
En cualquier caso, la
igualdad autológica, en cuanto igualdad interna, no ha de confundirse con la igualdad
isológica. Aquella deriva de identidades autológicas (la que se expresa mediante el
término mismo, en cuanto traduce al autós griego); identidades
autológicas que no tienen por qué ser sustancias en el sentido aristotélico (si se las
llama sustancias es por pura ampliación del término), sino unidades sinalógicas
reflexivizadas, a través de una isología, entre los momentos de su desdoblamiento. Como
ejemplo, podríamos citar el caso de la identidad autológica entre el cateto de un
triángulo rectángulo y la base del cuadro construido sobre él. Decimos que el segmento
de recta que constituye el cateto es el mismo (es decir, idéntico autológico, autós)
que el que sirve de base al cuadrado de referencia; de otro modo, que el triángulo
rectángulo y el cuadrado de referencia intersectan en un mismo segmento de recta y se
identifican autológicamente a través de él (mientras que la identidad entre el lado
base del cuadrado y cada uno de los otros lados es, salvo el punto de intersección, sólo
identidad isológica, es decir, igualdad). La intersección entre cateto y lado base es
una unidad sinalógica, pero des-doblada (reflexivizada) por estar incorporada
simultáneamente a dos estructuras diferentes, el triángulo base y el cuadrado. Este
desdoblamiento, además, incluye una isología establecida entre el segmento-cateto de la
recta al que pertenece y el mismo en cuanto lado del cuadrado: la reflexividad, como
desdoblamiento, no es, por tanto, sólo noética (resultante de la repetición de la
operación con un término en sí mismo considerado), sino objetiva, porque tiene lugar
mediante la inserción de este mismo segmento de figuras objetivas diferentes. {BS25a 16-21}
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Diccionario filosófico
[2] Gustavo Bueno ha planteado un asunto fundamental para nosotros, porque si se soslaya la cuestión de la relación entre la moral y la ética con el derecho, se cae con bastante frecuencia en el idealismo o en concepciones políticas de cuño teológico. El materialismo filosófico insistirá por tanto en lo siguiente, a saber : ( Vid. Sobre esto G. Bueno; Principios de una teoría filosófico política materialista en http://www.filosofia.org/on/cub/dt001.htm ), a saber:
Los conflictos entre las normas éticas y las normas morales de una sociedad intentarán ser resueltos mediante las normas jurídicas. El Derecho, según esto, podrá definirse como el conjunto de normas que teniendo en cuenta las costumbres (los mores, la moral y , mejor dicho, las diferentes morales de los diferentes grupos que integran una misma sociedad política) trata de conciliar estas costumbres con las normas éticas , referidas a los individuos personales ( los llamados derechos humanos tienen preferentemente un contenido ético cuya realización requiere la difícil abstracción de múltiples normas morales actuantes ligadas a la raza, al sexo, a la cultura, ala religión & ) En cualquier caso, al menos desde un punto de vista materialista hay que tener en cuenta que las virtudes éticas no pueden derivarse del supuesto de una subjetividad pura, dado que la subjetividad ética, para su consistencia material, necesita de un minimum de condiciones de vida por debajo de las cuales la degradación ética es inminente ( es imposible por ejemplo, esperar y menos aún exigir una conducta generosa a quien está muriéndose de hambre ) En este sentido las condiciones para una conducta ética de los ciudadanos han de ser puestas también , en cierto modo, por los planes y programas políticos
Es en este momento cuando es preciso introducir el concepto de biocenosis
aplicado a la teoría política. En el libro de G Bueno España frente a Europa, páginas
[3]
Consideramos de gran interés la lectura de cuando menos dos materiales para delimitar
estas cuestione, porque se trata de definir
James Petras, artículo « El significado de la guerra: una perspectiva heterodoxa » en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=12605
Gustavo Bueno , La vuelta a la caverna ( Terrorismo, guerra y globalización ), libro publicado por eds. B, Barcelona, 2004 Información sobre el mismo en http://fgbueno.es/gbm/gb2004vc.htm
[4]
Cfr loc.cit. http://filosofia.org/filomat/df579.htm
En esta definición se aportan datos sobre la aplicación al análisis de las sociedades políticas del presente de los conceptos del materialismo filosófico siguientes: totalidades atributivas, distributivas e isoméricas
Nos parece relevante en el caso que estudiamos este punto , que transcribimos :
2) La multiplicidad de
sociedades políticas del presente pueden considerarse:
(a) Como una totalidad
distributiva, según las relaciones de isología política fundada en la condición que
sus «partes» tienen de Estados soberanos independientes, por tanto, implicando la misma
distributividad o independencia en la participación estructural de la relación de
soberanía política.
(b) Como una totalidad
atributiva según relaciones políticas de sinalogía entre Estados (relaciones
políticas, no ya estrictamente económicas, sociales, &c., sin perjuicio de su
entrelazamiento real) que haremos consistir fundamentalmente en la interacción política
o influencia política de unos Estados sobre otros. (Esta interacción puede tener lugar
ya sea a través de una intervención militar, capaz de mudar el régimen de un Estado
determinado, ya sea a través de la acción ejemplar que un Estado pueda ejercer sobre
otros de su entorno). {PTFPM}
[5] El artículo fue publicado en la web del Proyecto de Filosofía en Español dentro de la sección Anuario Hispano Cubano de Filosofía en 1995 Puede consultarse dicho trabajo de Gustavo Bueno en http://filosofia.org/mon/cub/dt001.htm#01
[6]
Información con detalle acerca de este libro ( publicado por
[7] Cfr M Chossudovsky New undeclared arms race
:
[8] H Münckler . Viejas y nuevas guerras. Asimetría y privatizaciones de la violencia; Madrid; Siglo XXI España Eds; 2005
[9] R Aron ; Republique imperiale. Les Etats-Unis dans le monde, 1945-1972 ; Paris;Calman-Lévy; 1973
[10]
H Kissinger.
Sin embargo, hay que tener muy presente que los sucesos del 11 S , ataque a las Torres Gemelas de Nueva York ,& han cambiado de tal manera el panorama internacional que las propias tesis de Kissinger en este libro seguramente serían incluso más fortalecidas , esto es, se verían reforzadas por la necesidad de defender su hegemonía por parte de los EEUU , hegemonía que pretenderá ser atacada y rechazada por el mundo musulmán,& Sobre esta temática sugiero la lectura de algunos importantes artículos (varios autores) que han venido publicándose en la revista El Catoblepas en su web http://www.nodulo.org/ec
[11] Alain Joxe, op cit . Págs. 201-203
[12] En la web de ABC http://www.abc.es/especiales/index/.asp?cid=11188
La misma clave ,pero terminada en 9985 y en 9986 9987 9989 para los distintos artículos de la serie
[13] En la web de la revista El Catoblepas http://www.nodulo.org/ec/2005/n038p01.htm
[14] En la web del Proyecto de Filosofía en Español http://www.filosofia.org/his/200111012.htm
Y en la web de
Respectivamente.
[15]
Cfr G Bueno El mito de la izquierda; Barcelona;
Eds B ; 2003 . Pags 242-243 ss. Interesa señalar en esta lectura que la izquierda
fundamentalista, desde
[16] En la web http://www.arbil.org/(66)rodr.htm
Por otra parte, en las segundas Jornadas de Nódulo Materialista en Madrid, se llevaron a cabo interesantes discusiones sobre el asunto que nos ocupa, en relación con el atentado de los terroristas suicidas en Madrid el 11 de marzo y su conexión con el proceso de elección presidencial en España el día 14 de marzo del año 2004. En estas jornadas participaba el profesor Fanjul , y El Catoblepas publicó la transcripción íntegra del mismo en su web http://www.nodulo.org/ec/2004/n034p15.htm
[17] Podemos consultar los trabajos publicados por Perednik en El Catoblepas en la web http://www.nodulo.org/ec/aut/gdp.ht
[18]
Sobre esta postura política tanto en su aspecto teórico como político ( es decir, en
cuanto a sus aspectos de representación y de ejercicio ) el artículo de Gustavo Bueno El pensamiento Alicia (Sobre
[19] En España frente a Europa Barcelona; Alba Editorial;1999 , Gustavo Bueno propone utilizar este concepto de biocenosis, en cierto modo para evitar caer en la mera teorización en cierto modo imperfecta ( gnoseológicamente considerada, con lo cual dicha imperfección gnoseológica puede acarrear confusionismo en cuanto a las cuestiones ontológicas de los estudios acerca de la identidad en la seguridad &)
[20] Consultar en Diccionario Filosófico de Pelayo García , el término materialismo metodológico para entender mejor la importantísima cuestión de lo que implica el uso del término « análisis » en http://filosofia.org/filomat/df002.htm .
También es importante que se conozca el concepto
de identidad sintética y la relevancia que el
mismo supone para la teoría de
[21] Gustavo Bueno es el autor de este libro publicado en el año 2004 por Eds B, de Barcelona
[22] Muy interesante nos parece la lectura del artículo de Pedro Insua : Habermas en España . En la web de la revista El Catoblepas http://nodulo.org/ec/2003/n021p04.htm
[23] Razones que justifican y explican ampliamente el por qué de esta necesidad de tomar partido podemos encontrarlas en el artículo de Pedro Insua Variaciones sobre Al-Andalus en la revista El Catoblepas, Ens. Web http://nodulo.org/ec/2002/n009p15.htm
[24] Madrid; Editorial Popular; 2004
[25] Petras-Veltmeyer. Op cit páginas 67-69
[26] David Domke. God willing? (Po1itical
fundamentalism in the White House, the war on terror , and the echoing press ) .
[27]
Imprescindible para entender el alcance de las tesis del materialismo filosófico en este
punto , la lectura del Primer Ensayo sobre las
categorías de las Ciencias Políticas de G Bueno , publicado por
[28]
Prolepsis (En Diccionario Filosófico de Pelayo García)
Es necesario distinguir dos
tipos de operaciones que corresponden también a dos niveles distintos de conducta
operatoria, la que corresponde a la del ave «componiendo» su nido (o a la del chimpancé
Sultán enchufando las cañas) y la que corresponde a la conducta del hombre de
Neanderthal que talla piedras «normalizadas».
¿Cómo formular estas dos
situaciones operatorias de modo no metafísico o tautológico ? Habría que distinguir la
conducta operatoria puramente apotética (prólepsis en sentido amplio) y la
conducta que además es proléptica en sentido estricto, que sería propiamente
teleológico-causal. Una representación no puede serlo del fin en cuanto referido al
objeto futuro, que no existe, pero sí de un objeto apotético presente de la misma clase
y que ya ha sido percibido (anamnesis). El hombre de Neanderthal no se representaba
el hacha que iba a construir; sus manos van dirigidas, no por el hacha futura, sino
por alguna forma pretérita: la prólepsis procede de la anamnesis. Dicho de otro modo: no
es la representación intencional del hacha futura lo que dirige la ejecución de la obra,
sino la percepción del hacha pretérita.
La prólepsis la
ponemos en el mismo momento en el cual el objeto apotético enclasado, para ser
representado, como un plan, tiene que segregar a otros objetos que intersectan
necesariamente con los de su clase. Esta segregación hace que el plan se
constituya internamente como norma. El concepto de prólepsis humana o
estricta se nos da así como un concepto ligado inmediatamente al concepto de norma
o regla. Toda prólepsis es normativa, aunque lo sea en diferentes grados.
[29] El artículo de Gustavo Bueno Ataque al corazón del Imperio en http://www.fgbueno.es/hem/2001n14.htm