Noviembre de 2006 
NUESTRA AMERICA Y ESTADOS UNIDOS: ENTRE
Este breve ensayo que reescribo, tras aproximadamente diez años de haber sido
redactado, como participación desde España en un homenaje celebrado recientemente en la
ciudad de México al escritor y latinoamericanista Gregorio Selser fallecido hace 15 años
en México, homenaje también a Marta Ventura , su esposa y colaboradora además de ser
quien se ha encargado de mantener vivo el acervo periodístico de Selser tras su muerte.
Las condiciones políticas en Iberoamérica han cambiado pero ,acaso , las estructuras
siguen siendo similares las que se daban hace
15 años y por otra parte, el presente está dado siempre desde sus generatrices
históricas. El uso de la expresión Nuestra América en este ensayo forma parte también
de ese homenaje a Gregorio Selser .
Por otra parte, el desarrollo del Materialismo Filosófico ha do consolidándose como la filosofía más potente existente en el presente en Iberoamérica, y de ello es testigo el fortalecimiento de Proyecto de filosofía en Español, de nódulo materialista , de esta revista El Catoblepas y del surgimiento de una tercera y una cuarta oleada del materialismo filosófico, de modo que este artículo quisiera ser una muestra de cómo se ha ido luchando desde el materialismo Filosófico por triturar las ideologías y mitos de la izquierda para rescatar las estructuras esenciales del socialismo .desde la crítica filosófico materialista
Este ensayo lleva un título semejante al de una conferencia de Gregorio
Selser presentada en
Los recientes hechos muestran una estrategia nueva, sin duda, de Estados Unidos respecto de América Latina, si tenemos en cuenta, en especial, la firma del Tratado de Libre Comercio(NAFTA, en inglés) entre Canadá, Estados Unidos y México.
Cuando Hinkelammert enfrenta los sofismas del teólogo del capital Michael Novak, o cuando enfrenta los discursos «cuasi religiosos» de los economistas o militares del imperio, como sucede en los casos de Hayek o el halcón Brzeszinski, &tc.
En México, donde se espera el resultado de las próximas elecciones en
los Estados Unidos, la «Iniciativa para las Américas» de Bush, en
Como siempre, las palabras de Bush eran muy "hermosas y
prometedoras", pero, como siempre, también, eran meras palabras, que los hechos
enterraban en el olvido. El libre comercio que Estados Unidos quería para la década de
1990, se debía basar en un intercambio «libre y justo».Ese era el primer pilar de la
iniciativa. El segundo pilar-decía Selser-basaba su fuerza en el tema clave de las
inversiones. Había que cambiar las negativas condiciones que impedían tanto la
inversión interna de los países latinoamericanos, como la exterior. México, con las
políticas adecuadas, llevadas por Carlos Salinas a la práctica, entraba de lleno,-ya
había preparado el terreno el anterior presidente M. de
El tercer pilar de la liberación propuesta por Georges Bush es el «alivio de la deuda».
Evidentemente, es la línea mantenida y desarrollada durante el mandato de Clinton, que tan poco se ha ocupado de Latinoamérica. Quizá porque, simplemente,«la suerte ya estaba echada».
Como advirtiera Selser en su conferencia hace cinco años, más que de
un tercer pilar para la liberación de Latinoamérica, ese alivio de la deuda, es
realmente su verdadero «talón de Aquiles». Los hechos son que, en 1990, según informe
de
Se trata sencillamente de llevar a cabo un «pillaje», mediante las
políticas neoliberales impuestas por el FMI y el gobierno de Estados Unidos, que como
decía Petras, acaban secando la vaca que da leche, pero al final acaban por llevarse
hasta la vaca, mediante las «privatizaciones» y las «desnacionalizaciones».Se trata,
tanto en Brasil, Perú, Jamaica, Argentina, Venezuela o Colombia, &tc, de una
neoliberalización sin ningún flujo de capitales. En palabras de Petras:
«(...)No se puede entender a Menem-actual presidente argentino[1996]-si
no se cuentan los 30.000 muertos de
Hay tantos dólares latinoamericanos invertidos en Estados Unidos como el total de la deuda. Pero esto es producto de la propia presión y la enorme capacidad de Estados para proyectar su política y su enorme poder ideológico y militar.
La nueva estrategia suponía un importante giro en la tradición
anterior de las relaciones entre Estados Unidos u Latinoamérica. Antes se hacía una
política en que eran considerados más o menos como «iguales» los países, eran los
tiempos del llamado «panamericanismo», pero en la actual situación Estados Unidos busca
alianzas estratégicas, en la que elige selectivamente a sus socios. El primero es
México, otros son Brasil y Venezuela, países que tienen una estructura y capacidad
«útil» a los intereses financieros de los yanquis. Los países más pobres, como decía
Luis Maira (citado por Selser en el texto de referencia), quedan por debajo de la «línea
de flotación», cada vez más hundidos en la miseria, que ha aumentado en Latinoamérica
de 113 millones de gentes por debajo del mínimo índice de pobreza, a 194 en 1991.
La absorción benevolente: el caso de México
Según John Saxe-Fernández, el NAFTA, o TLC, es una absorción benevolente.¿Qué quiere decir con estas palabras el investigador mexicano? Tratemos de responder, siguiendo su propia argumentación. [2]
Recuerda Saxe que, al igual que
«(...) desde una perspectiva histórica-[comenta John Saxe]-cabría
calificar este proceso de «integración»-[de México con Canadá y Estados Unidos]-como
una nueva expresión de «monroísmo», una vinculación directa del NAFTA con la
tradición expansionista de Estados Unidos, recientemente vivida de manera gráfica y urbi et orbi por el vicepresidente Al Gore al
equiparar al NAFTA con las adquisiciones territoriales de Luisiana y Alaska realizadas por
Estados Unidos el siglo pasado(...)»
Al igual que
Como indica muy acertadamente Saxe, Estados Unidos mantiene una política «cultural» de «amnesia histórica», pues todos sus intelectuales tratan de que la historia de su rapiña latinoamericana sea borrada de los libros de Historia. También se ha tratado de no hablar, para nada, de las enormes «asimetrías» con México, al firmar esos tratados de libre comercio. «El PNB de EU-explica John Saxe-es unas treinta veces mayor que el de México. Y la riqueza acumulada de ese país (...)(...)es entre 250 y 300 veces mayor que la de México». Lo mismo sucede con sus fuerzas armadas.
Una importante tesis de John Saxe en el citado ensayo, que es
imprescindible tener en cuenta cuando, desde la filosofía o desde cualquier otro ámbito
de investigación se hable de libertad en Nuestra América, es esta, que transcribo:
«(...) El asunto principal consiste en que la geografía económica y
geopolítica que se ha consignado en el NAFTA, además de usar a México como plataforma
de lanzamiento para una proyección hemisférica, también se transforme en el pivote
desde el cual se articularía un esquema de orden
global. Henry Kissinger sostiene que ante la resistencia japonesa y europea a
someterse de nueva cuenta a la hegemonía estadunidense, «el nuevo orden mundial podría
realizarse primero en América Latina».
Las consecuencias de esta política serán, y lo estamos ya constatando en México con las graves crisis política, social y económica, graves para la estabilidad, generadoras de inseguridad y mayores polarizaciones tanto en el aspecto económico como político de toda Latinoamérica, porque está siendo cada vez más notorio el hecho de que estas políticas están dirigidas hacia un «esquema de globalización centrado en el interés privado estadunidense», es decir, a consolidar el sistema capitalista, labor a la que, como hemos visto, el papa Juan Pablo II tanto ha contribuido y sigue haciéndolo ,cosa que no variará, creemos, con la llegada de un nuevo sucesor de San Pedro al Vaticano.
Según Saxe, los años 80 de este siglo, supusieron, para América Latina, simple y sencillamente, la transformación de sus economías nacionales, en meras economías tributarias, debido a la llamada «crisis deudora».Pero se trata de una vieja cuestión, como hemos visto. Lo que ha estado sucediendo, es que «las viejas tendencias de depredación hemisférica»-en términos expresados por Saxe-se ha consolidado y perfeccionado al punto de poner en peligro la integridad de la propia nación mexicana. Podríamos preguntarnos cuáles serán las siguientes víctimas.
Lo interesante de este proceso ,si nos fijamos en la interesante
acotación que hace John Saxe en este ensayo, puede ser, desde el análisis de las
consecuencias del TLC en el interior de los Estados Unidos, que se está provocando un
fenómeno social y político de posibles consecuencias serias para la eutaxia"política en el seno del imperio, a
saber:
«(...) El abandono total de los compromisos con las bases-[dentro de la política estadounidense, a
raíz de las rupturas que el Tratado provocó en el Partido Demócrata]-ha creado un clima
de confrontación de clases que no se había observado desde las luchas sociales de los
años treinta (...)».
Los dirigentes políticos y los consejeros de Clinton, comenta Saxe, esperan que a través de la propaganda y la poca memoria de las masas, ayuden a resolver el descontento de los amplios sectores de clase media que veían en peligro sus puestos de trabajo e incluso su nivel de vida.
Nos parece muy importante tener en cuenta el punto de vista que sostiene
Saxe-Fernández en cuanto a que los Estados Unidos están manteniendo una estrategia
geoeconómica que sigue englobando dentro de la geoeconomía, posiciones
político-militares vigentes todavía en
Aunque supongo que los datos aportados por Saxe-Fernández son conocidos
en México, aunque me parece que más de un filósofo, demasiado ocupado con el análisis
del lenguaje-todavía-,o la lógica matemática, &tc, ignore estos datos. La
situación resulta en verdad preocupante, porque un país en el cual 90 % de empresas «
entrarán en virtual liquidación o fusión y absorción con las contrapartes
estadounidenses y canadienses, pierde autonomía política». Ahora bien,¿qué hacer ante
esta situación que parece ser irreversible?.James Petras puede ayudar a analizar esta
cuestión. Pero mientras tanto, creo que es imprescindible reflexionar sobre lo que piensa
Saxe-Fernández sobre los efectos del NAFTA para México:
«(...)La absorción benevolente
de México ocurre como resultado de la puesta en marcha de un mecanismo de regionalización económica y política que le
permite a las corporaciones estadounidenses poner en marcha una Estrategia Norteamericana
Total(...)(...)Con el NAFTA, desde una
perspectiva de operación económica, el país casi funcionará como cualquier otro
«estado» de
¿Qué se puede hacer?
James Petras estuvo en México durante julio de 1995,y el diario Excelsior (25-VII-1995)publicó un extenso artículo titulado Alternativas al neoliberalismo en América Latina.(Perspectivas para la liberación). De él vamos a ayudarnos para tratar de analizar cuáles pueden ser, efectivamente, las perspectivas que puede haber ante el embate que es, sin duda, muy fuerte, del neoliberalismo, es decir, de los intereses del capitalismo no sólo estadounidense, sino japonés y europeo desde México hasta Argentina.
En primer lugar-señala el investigador de la universidad Estatal de Nueva York en Binghamtom-se está comprobando, desde 1994 y 1995,tras las últimas elecciones en países como Argentina, Brasil, Perú, Bolivia,&tc, que el neoliberalismo que, en efecto, fue implantado por los regímenes militares desde 1970 con Pinochet, no es necesaria y únicamente viable en dictaduras. También en las actuales democracias su implantación y consolidación, son llevadas a la práctica, aunque con la ayuda de las estructuras, todavía intactas en esos países, de la policía, el ejército, los poderes judiciales, heredados de los anteriores gobiernos fascistas.
Por otra parte, intelectuales y políticos del centro-izquierda han aceptado que la ideología dominante es el liberalismo, pero nada menos porque las mismas masas lo apoyan en los procesos electorales.
Se da, sin embargo, una paradoja. Cuando, tras las campañas
electorales, cada vez más controladas por el
liberalismo, a través de la propaganda en los medios(en especial
Los procesos electorales son ganados por partidarios del neoliberalismo, sean de centro-derecha o de la centro-izquierda que supuestamente por pragmatismo político se alejan de los planteamientos realmente liberadores de las masas exprimidas. A través de un proceso de «debilidad estructural inducida-dice Petras-en la fuerza de trabajo por el régimen represivo y el tratamiento económico de choque»(...)(...)«las fuerzas armadas desarticulan a las organizaciones cívicas, eliminan sindicalistas y domestican al los políticos e intelectuales. El tratamiento económico de choque debilita la legislación social, a los sindicatos obreros y crean una vasta reserva de trabajadores desempleados y temporales. Estas condiciones estructurales de atomización y fragmentación de la clase trabajadora reducen la solidaridad de clase y hacen más deseables los atractivos individualistas de los políticos neoliberales». Por cierto, este individualismo es, en el ámbito de la ética, el modelo defendido por el filósofo español posmoderno en su librito para estudiantes de secundaria adolescentes, Etica para Amador, uno más del frente filosófico de esta corriente tan de moda y tan regresiva en el ámbito de la política, que si en Europa puede ser nefasta, sería, de extender su influencia despolitizadora, mucho más negativa para Nuestra América.[4]
La situación paradójica de la que habla Petras, en la que las luchas sociales contra el liberalismo han sido derrotadas, en el terreno político, produce, en cambio, un continuo enfrentamiento en la calle, donde, a pesar de todo, los movimientos sociales solidarios siguen siendo preocupantes para los neoliberales que han logrado atraer a las fuerzas armadas, a la administración pública y al cuerpo judicial. El Estado neoliberal no considera contendientes serios a esos movimientos de protesta y de solidaridad. Posiblemente ni siquiera sean efectivos en cuanto a logros decisivos para la lucha antiliberal.
Ahora bien, tras los éxitos en la implantación del neoliberalismo en los años setenta, con la represión a sangre y fuego de trabajadores (sindicatos), asociaciones ciudadanas y campesinas, en los primeros años de «democracia» neoliberal, parecía que había llegado, según los defensores de este sistema capitalista «nuevo»,el «fin de la historia». Sucede, sin embargo, en el estudio de James Petras, que los más recientes hechos muestran un neoliberalismo que ya no tiene los apoyos políticos y sociales anteriores, ni las reservas económicas que poseía. Ha sido precisamente el haber acabado con la vaca que da leche, tras el proceso de privatización de empresas productivas latinoamericanas, uno de los motivos del progresivo debilitamiento económico de quienes pretenden aplicar el neoliberalismo. El propio régimen se ve obligado a hacer inversiones especulativas para salvar el sistema.
Socialmente minado el neoliberalismo por la interminable serie de
«ajustes», ha perdido el apoyo y credibilidad que pudo haber logrado de las clases
medias y populares. Como advierte Petras, acertadamente, esa esperanza en llegar a través
de esos ajustes del cinturón a los niveles de vida del primer mundo, se ha perdido por
completo. Voy a transcribir un párrafo del escrito de Petras que me parece necesario para
entender bien lo que está sucediendo, en su opinión, que suscribo completamente, al
menos por lo que he observado en el caso de México, a lo que ya hemos hecho algunas
referencias.
«(...)Es evidente que las políticas de ajuste sólo proporcionan
recursos a corto plazo, al tiempo que deprimen los mercados y debilitan la capacidad de
producir, lo que crea un ciclo de endeudamiento, crisis de balanza de pagos y fuga de
capitales. La erosión de la confianza de las clases media y obrera va acompañada del
descenso social de quienes apoyan clave del modelo neoliberal; no sólo los pobres y los
empleados públicos, sino también los sectores de la clase profesional y empresarial
afectados duramente por las deudas contraídas en dólares y la devaluación de los
ingresos. En esta fase de declinación-[en la que se encuentran en 1996 los países
latinoamericanos que han aplicado políticas neoliberales, es decir, todos, salvo Cuba,
podemos decir, sin errar]-, algunos sectores de la clase media, la burocracia
sindicalizada e incluso las fuerzas armadas y la jerarquía eclesiástica rompen con el
régimen neoliberal. En la esfera política, el régimen neoliberal depende cada vez más
de la fuerza militar para imponer sus medidas y conservar el poder,-[subrayo]- lo que pone en tela de juicio la legitimidad del
régimen.(...)»
La política neoliberal tiene que enfrentar, cada vez más, las reacciones de las fuerzas populares, que se han manifestado en movimientos campesinos como los de Chiapas y otros no tan organizados en los estados del sur de la república mexicana, constituyen, en opinión de Petras, «un atisbo de procesos revolucionarios que tratan de acumular fuerzas y espacios políticos para mantener la lucha».En Brasil se fortalecen los movimientos de campesinos que presionan al gobierno de Cardoso, quien ha tenido que recurrir, dado su poco apoyo popular, a las fuerzas militares para romper la huelga de trabajadores petroleros.
Lo que propone hacer James Petras es trabajar por el mantenimiento de una ética socialista, que implica la lucha por una cultura no de élites millonarias, sino que se manifieste en las calles, en la música y el teatro y el cine populares, que «confrontan las contradicciones del individualismo y el imperialismo cultural, el consumismo y la pobreza». Esta ética no se puede imponer ni forzar, ha de ser voluntaria, aunque parece ser que las propias condiciones enajenantes que el neoliberalismo «individualista» trata de imponer, ayuda a que surja esa voluntad que lleva a la necesaria conciencia social solidaria, en el barrio, el trabajo, el campo. Como dice Petras: «(...)La forma en que uno busca sus intereses materiales o de clase es una cuestión ética: buscar el progreso social a través de la corrupción política-[podemos añadir, o intelectual]-o a través de la solidaridad social ».
Podemos terminar este último capítulo con estas palabras de Petras,
intelectual que ha mostrado el camino de la opción de una ética socialista, palabras que
al menos abren un camino posible y, me parece,
necesario, a la libertad.
« (...)Las decisiones colectivas de los trabajadores de Tierra del Fuego y de Oruro, las decisiones de los trabajadores rurales sin tierras de Brasil o de Paraguay para ocupar edificios municipales o tierras, no son sólo acerca de necesidades materiales; son también una afirmación de su propio valor, su dignidad y capacidad de gobernarse a sí mismos, de convertirse en seres humanos plenos y compartir la amistad y las relaciones íntimas sin la constante amenaza del abuso, el hambre y el temor.
El factor subjetivo hoy en día es el gran terreno de lucha-[se refiere
Petras a la necesidad de esa consolidación de la conciencia de clase como sujetos de la
historia, por parte de la clase trabajadora, a través no sólo de luchas económicas,
sino además en el terreno de la cultura ]-:
las condiciones económicas y sociales para el derrocamiento del neoliberalismo se están
recreando cada día en todos los países, centros de trabajo y barrios. Lo necesario es la
creación-[subrayo]-continua de una nueva
conciencia social, de una cultura, y una ética, para convertir estas condiciones en bases
para la transformación.»
Creo, tras los esfuerzos que he realizado para estudiar críticamente el
problema de la liberación latinoamericana, que en este proyecto alternativo, en la
elaboración de los planes políticos que será necesario elaborar, necesariamente, pueden
jugar un interesante papel, tanto los teólogos como los filósofos de la liberación, a
condición, ambos, de que abandonen todo tipo de dogmatismos. En el caso de los teólogos,
creo que es una condición sine qua non, un
requisito imprescindible, que rompan con El Vaticano, para consolidar el proyecto de
vinculación de los valores salvables del cristianismo de izquierda, hoy debilitado por el
alejamiento gradual, pero creciente, de los métodos de las ciencias sociales. Los
filósofos latinoamericanos que, más o menos con valiosos aportes en el sentido de que
han trabajado con el convencimiento y el afán de que sus métodos
historicistas,-excesivamente influidos por el psicologismo historicista y el
raciovitalismo orteguiano-vía José Gaos y sus admiradores- adoptado sin la necesaria
crítica filosófica-serían realmente el modo más adecuado para contribuir a la
liberación de estos pueblos tan perseguidos por el capitalismo imperialista. Estos
habrán de trabajar, al igual que los teólogos, con mayor conciencia de la enorme e
ineludible labor desarrollada por sociólogos, científicos políticos y economistas, a
sabiendas de que no por ello abandonan el necesario trabajo de crítica, desde ese saber
de segundo grado que es la labor de la filosofía. Evidentemente, además, la única
manera de «vencer al enemigo», es conociéndolo a fondo, pero siempre alerta para no
caer en el error de subestimarlo, cosa que sucede en ocasiones cuando se es excesivamente
generoso y noble, cosa de la que pueden realmente presumir los pueblos de Nuestra
América, nunca los europeos o estadounidenses. Y no quiero con ello decir que tanto en
Estados Unidos como en Europa no haya generosidad y nobleza, por supuesto. Se trataría,
precisamente, de buscar esa colaboración de fuerzas liberadoras para la labor común de
lucha por el socialismo, que, creo, es el pequeño grano de arena que están tratando de
sembrar, como una semilla de esperanza, las universidades de Las Villas, en Cuba, y de
Oviedo, en Asturias, España, a través de un interesante proyecto filosófico
materialista en curso desde hace dos años. Frente a otros muchos proyectos que hay
promovidos desde los gobiernos latinoamericanos y español, quizá sea este el único que
tiene muy claro el objetivo, en el sentido de que hay que apostar y trabajar por un
pensamiento fuerte, materialista, que enfrenta
al otro pensamiento, que reivindica el posmoderno pensamiento débil, en el que ya no
habrá lugar para proyectos sociales globales, sino meras discusiones sobre problemas
parciales (el aborto, los debates presupuestarios, casuística en la ética, &tc.),lo
que implica que la división política entre partidos de derecha y de izquierda pierde su
razón de ser, debido a que la única alternativa actualmente posible es la del mercado
como único Dios verdadero, y el objetivo primordial de eliminar inclusive el socialismo
democrático de corte escandinavo como modelo real y factible, desmantelando el llamado
Estado de Bienestar, y donde se soñó con él, eliminar de la sociedad ese sueño posible.
A la situación preocupante de la enseñanza de la filosofía en los centros de educación superior y a la crisis por la que atraviesan las principales corrientes filosóficas, debemos añadir la aparición de nuevos planteamientos. El reciente Congreso Nacional de Filosofía confirma la presencia -[subrayo]-del nihilismo posmodernista, del pensamiento habermasiano del último período y de las versiones de Rorty y Lyotard.
De este modo la situación política del país, con los cambios
constitucionales, hace prever nubarrones para el pensamiento progresista, un
endurecimiento del conservadurismo, un resurgimiento de la arracionalidad religiosa con
sus secuelas de fanatismo y superchería. Es una etapa, sin embargo, transitoria, que
encontrará nuevos rumbos con el inicio del siglo venidero. Esta última frase no tiene
por que ser verdadera, ya que el siglo venidero se prevé mucho más complejo, y las
luchas serán realmente difíciles, cuando constatamos cómo la mayoría de los
«intelectuales» se van alineando en ese llamado «pensamiento débil»,y colaborando con
los políticos de centro-izquierda «pragmáticos»,que no ven otra alternativa que el
neoliberalismo, ayudan a crear esa «filosofía de la realidad virtual» que no es sino el
intento, implacable, por otra parte, de eliminar toda capacidad de organizar un
pensamiento y una acción críticos. El llamado por Chomsky control del pensamiento no se
va a detener el siglo XXI, creo que va a tratar de apretar la tuerca, sin duda. No se
puede ser ingenuamente optimistas, hay que mantener alerta el pensamiento crítico, aunque
no sea aceptado masivamente y, por supuesto, tampoco por las élites en el poder.
AUTOR : ELISEO
RABADAN FERNANDEZ
[1]
1. Las conferencias de Petras y comentarios de Selser están publicados por el diario
mexicano
[2] 2. Voy a referirme en especial al breve pero muy sustancioso ensayo de SAXE-FERNANDEZ, John: Nafta:los cruces de la geopolítica y geoeconomía del capital ; México; UNAM ;1994
[3] 3. Cfr.SAXE,op.cit;pág.29
[4] 4. Sobre este asunto de la influencia de la llamada filosofía posmoderna en América Latina, y concretamente en México, es interesante el artículo publicado en la revista cubana Islas, Nº 102,de mayo-agosto de 1992,escrito por el filósofo mexicano Roberto Hernández Oramas y que lleva por título Cultura e identidad nacional. Una reflexión en torno a la filosofía en México, siglo XX. Por considerarlo de interés para el objetivo general de este trabajo, transcribo un párrafo de su artículo: ( ...) Por lo que respecta a la filosofía latinoamericanista, se mantiene en una situación latente-[yo me preguntaría,¿no habrá estado, acaso, como parecía pensar Salazar Bondy, en ese estado latente siempre?]-Por un lado han surgido en el país centros interesados en la investigación del pensamiento mexicano y latinoamericano, especialmente, de la -[subrayo]-historia de la filosofía. Por otra, la filosofía de la liberación mantiene su diversidad de interpretaciones. Son contados, sin embargo, los intelectuales públicamente comprometidos con ese modo de pensar.