Eliseo Rabadán Fernández

Noviembre de 2006     homgmselser.gif (125482 bytes)

 NUESTRA AMERICA Y ESTADOS UNIDOS: ENTRE LA REALIDAD Y LA   UTOPIA


  Este breve ensayo que reescribo, tras aproximadamente diez años de haber sido redactado, como participación desde España en un homenaje celebrado recientemente en la ciudad de México al escritor y latinoamericanista Gregorio Selser fallecido hace 15 años en México, homenaje también a Marta Ventura , su esposa y colaboradora además de ser quien se ha encargado de mantener vivo el acervo periodístico de Selser tras su muerte. Las condiciones políticas en Iberoamérica han cambiado pero ,acaso , las estructuras siguen siendo similares  las que se daban hace 15 años y por otra parte, el presente está dado siempre desde sus generatrices históricas. El uso de la expresión Nuestra América en este ensayo forma parte también de ese homenaje a Gregorio Selser .

Por otra parte, el desarrollo del Materialismo Filosófico ha do consolidándose como la filosofía más potente existente en el presente en Iberoamérica, y de ello es testigo el fortalecimiento de Proyecto de filosofía en Español, de nódulo materialista , de esta revista El Catoblepas y del surgimiento de una tercera y una cuarta oleada del materialismo filosófico, de modo que este artículo quisiera ser una muestra de cómo se ha ido luchando desde el materialismo Filosófico por triturar las ideologías y mitos de la izquierda para rescatar las estructuras esenciales del socialismo .desde la crítica filosófico  materialista

Este ensayo lleva un título semejante al de una conferencia de Gregorio Selser presentada en la VIII Semana Galega de Filosofía en marzo de 1991, poco antes de su muerte. El escrito de Selser, llevaba por título: «¿Frente a un nuevo concepto económico de Estados Unidos sobre América latina? Entre la realidad y la utopía». [1]

Los recientes hechos muestran una estrategia nueva, sin duda, de Estados Unidos respecto de América Latina, si tenemos en cuenta, en especial, la firma del Tratado de Libre Comercio(NAFTA, en inglés) entre Canadá, Estados Unidos y México.

Cuando Hinkelammert enfrenta los sofismas del teólogo del capital Michael Novak, o cuando enfrenta los discursos «cuasi religiosos» de los economistas o militares del imperio, como sucede en los casos de Hayek o el halcón Brzeszinski, &tc.

En México, donde se espera el resultado de las próximas elecciones en los Estados Unidos, la «Iniciativa para las Américas» de Bush, en 1990, ha sido olvidada por la crudeza de los hechos. La agresión por parte de los políticos norteamericanos de la línea más dura, reflejada en las leyes que pretenden negar escuela y atención médica a los hijos de inmigrantes ilegales, especialmente en California, recuerdan cada vez más al nazismo alemán. Las agresiones contra los derechos humanos: violaciones, agresiones de la policía, &tc, en muchos casos ni siquiera merecen un mínimo espacio en las columnas de la prensa. El fantasma del llamado entonces, por sus propios medios de propaganda,«muro de la vergüenza»-el Muro de Berlín, edificado por los rusos-,vuelve a nacer en la realidad de la frontera mexicano-estadounidense. Claro que también en la frontera sur de México hay violaciones a los derechos humanos. El hambre y el desempleo no sólo empujan a mexicanos hacia el país rico del Norte, también muchos centroamericanos víctimas de la miseria de la guerra y los genocidios apoyados criminalmente por los gobernantes estadounidenses buscan sobrevivir internándose en México, donde no siempre encuentran una situación fácil. El drama humano de miles de seres humanos tiene largas y profundas raíces, algunas de las cuales hemos tratado de mostrar. Nos queda ahora tratar de ver un poco más a fondo, desde el presente más cercano , la situación, no de toda América-labor no de un pequeño libro como este, sino de años de trabajo y que de hecho se está haciendo con admirable tesón y gran capacidad de trabajo ilusionado y responsable por una juventud que es-y no es mera retórica-la auténtica savia de esa liberación que avanza, a pesar de todos los obstáculos, y quizá sin hacer tanto ruido, pero, me parece, sí con más "sabiduría y prudencia",forjadas en las luchas sociales revolucionarias de cinco largos siglos.

Como siempre, las palabras de Bush eran muy "hermosas y prometedoras", pero, como siempre, también, eran meras palabras, que los hechos enterraban en el olvido. El libre comercio que Estados Unidos quería para la década de 1990, se debía basar en un intercambio «libre y justo».Ese era el primer pilar de la iniciativa. El segundo pilar-decía Selser-basaba su fuerza en el tema clave de las inversiones. Había que cambiar las negativas condiciones que impedían tanto la inversión interna de los países latinoamericanos, como la exterior. México, con las políticas adecuadas, llevadas por Carlos Salinas a la práctica, entraba de lleno,-ya había preparado el terreno el anterior presidente M. de La Madrid-en el GATT, abriendo plenamente sus fronteras a la importación de productos y bienes de capital del exterior. El saqueo, antes más disimulado, era ahora ya «completamente libre», sin máscaras ni cortapisas legales ni morales de ningún tipo. La veda estaba abierta para la caza, el coto privado de caza, hasta entonces reglamentado, se abría a una caza tan voraz como salvaje. El TLC implicaba que «se iniciaba una etapa nueva»,en la que los inversores extranjeros podían «participar y lucrar en los mercados latinoamericanos»,eso sí, con plenas garantías, sin los sobresaltos que en otras épocas provocaban los «enemigos de la libertad», los políticos de la «fatal arrogancia», es decir, los socialistas latinoamericanos, o los democratacristianos, incluso, en algunos casos, que al menos ponían reglas de caza en los cotos, para al menos no agotar las «especies cinegéticas»: las reservas naturales, la riqueza nacional latinoamericana.

El tercer pilar de la liberación propuesta por Georges Bush es el «alivio de la deuda».

Evidentemente, es la línea mantenida y desarrollada durante el mandato de Clinton, que tan poco se ha ocupado de Latinoamérica. Quizá porque, simplemente,«la suerte ya estaba echada».

Como advirtiera Selser en su conferencia hace cinco años, más que de un tercer pilar para la liberación de Latinoamérica, ese alivio de la deuda, es realmente su verdadero «talón de Aquiles». Los hechos son que, en 1990, según informe de la CEPAL, la deuda significaba que América Latina seguía siendo exportadora neta de capitales, por noveno año consecutivo, llegando ese año a 20.000 millones de dólares. A pesar de ello, la deuda llegaba ya a 417.000 millones de dólares. El «proyecto de Bush», ese tercer pilar para ayudar a la libertad ,era sólo una tomadura de pelo, pues pretendía «reducir» la deuda en un tres por ciento. Está además el tema de la llamada «fuga de capitales», producida por la corrupción interna, por la inestabilidad política y financiera, y otros factores, que suponía la cifra, enorme también, estimada ,según unos autores, en 155.000 millones para 1989,y según otros llegaba a 235.000 millones de dólares para el año 1990.Sin embargo, según el Banco Interamericano de Desarrollo, citado por Selser, el porvenir era todavía más negro para los pequeños países latinoamericanos con menores recursos industriales o naturales, cuya deuda aumentaría de 56 mil a 84 mil millones de dólares para el año 2000 y su crecimiento anual del PNB sería de un modesto 3% anual-[eso si no hay algún elemento que lo haga disminuir, lo que no es difícil, en esos países, como agresiones militares al estilo de la sufrida por Panamá o Nicaragua, etc.]-.Citando una conferencia de Petras en la UNAM, explicaba Selser cuál es la verdadera política económica «nueva» de Estados Unidos.

Se trata sencillamente de llevar a cabo un «pillaje», mediante las políticas neoliberales impuestas por el FMI y el gobierno de Estados Unidos, que como decía Petras, acaban secando la vaca que da leche, pero al final acaban por llevarse hasta la vaca, mediante las «privatizaciones» y las «desnacionalizaciones».Se trata, tanto en Brasil, Perú, Jamaica, Argentina, Venezuela o Colombia, &tc, de una neoliberalización sin ningún flujo de capitales. En palabras de Petras:
 

«(...)No se puede entender a Menem-actual presidente argentino[1996]-si no se cuentan los 30.000 muertos de la Guerra Sucia de Videla, Viola y Galtieri(...)».
 

Hay tantos dólares latinoamericanos invertidos en Estados Unidos como el total de la deuda. Pero esto es producto de la propia presión y la enorme capacidad de Estados para proyectar su política y su enorme poder ideológico y militar.

La nueva estrategia suponía un importante giro en la tradición anterior de las relaciones entre Estados Unidos u Latinoamérica. Antes se hacía una política en que eran considerados más o menos como «iguales» los países, eran los tiempos del llamado «panamericanismo», pero en la actual situación Estados Unidos busca alianzas estratégicas, en la que elige selectivamente a sus socios. El primero es México, otros son Brasil y Venezuela, países que tienen una estructura y capacidad «útil» a los intereses financieros de los yanquis. Los países más pobres, como decía Luis Maira (citado por Selser en el texto de referencia), quedan por debajo de la «línea de flotación», cada vez más hundidos en la miseria, que ha aumentado en Latinoamérica de 113 millones de gentes por debajo del mínimo índice de pobreza, a 194 en 1991.
 

La absorción benevolente: el caso de México
 

Según John Saxe-Fernández, el NAFTA, o TLC, es una absorción benevolente.¿Qué quiere decir con estas palabras el investigador mexicano? Tratemos de responder, siguiendo su propia argumentación. [2]

Recuerda Saxe que, al igual que la Alemania fascista, los Estados Unidos, tratan de solucionar los problemas que le han llevado a sus crisis internas, mediante una política exterior expansionista, que se logra mediante una economía controlada mediante controles de cambios y tratados comerciales bilaterales. El propio Saxe se refiere a las equiparaciones hechas por el vicepresidente Al Gore, ya en la «era Clinton», en estos términos:
 

«(...) desde una perspectiva histórica-[comenta John Saxe]-cabría calificar este proceso de «integración»-[de México con Canadá y Estados Unidos]-como una nueva expresión de «monroísmo», una vinculación directa del NAFTA con la tradición expansionista de Estados Unidos, recientemente vivida de manera gráfica y urbi et orbi por el vicepresidente Al Gore al equiparar al NAFTA con las adquisiciones territoriales de Luisiana y Alaska realizadas por Estados Unidos el siglo pasado(...)»
 

Al igual que la Alemania nazi, Estados Unidos soluciona su crisis interna, los momentos de recesión más agudos, evitando medidas que afectaran a sus grandes monopolios a través de la división internacional del trabajo,«por medio de una especialización dentro de cada grossraum »,explica John Saxe, basando sus tesis en el estudio comparado del libro de Alan Milward, La Segunda Guerra Mundial,1939-1945.

Como indica muy acertadamente Saxe, Estados Unidos mantiene una política «cultural» de «amnesia histórica», pues todos sus intelectuales tratan de que la historia de su rapiña latinoamericana sea borrada de los libros de Historia. También se ha tratado de no hablar, para nada, de las enormes «asimetrías» con México, al firmar esos tratados de libre comercio. «El PNB de EU-explica John Saxe-es unas treinta veces mayor que el de México. Y la riqueza acumulada de ese país (...)(...)es entre 250 y 300 veces mayor que la de México». Lo mismo sucede con sus fuerzas armadas.

Una importante tesis de John Saxe en el citado ensayo, que es imprescindible tener en cuenta cuando, desde la filosofía o desde cualquier otro ámbito de investigación se hable de libertad en Nuestra América, es esta, que transcribo:
 

«(...) El asunto principal consiste en que la geografía económica y geopolítica que se ha consignado en el NAFTA, además de usar a México como plataforma de lanzamiento para una proyección hemisférica, también se transforme en el pivote desde el cual se articularía un esquema de orden global. Henry Kissinger sostiene que ante la resistencia japonesa y europea a someterse de nueva cuenta a la hegemonía estadunidense, «el nuevo orden mundial podría realizarse primero en América Latina».
 

Las consecuencias de esta política serán, y lo estamos ya constatando en México con las graves crisis política, social y económica, graves para la estabilidad, generadoras de inseguridad y mayores polarizaciones tanto en el aspecto económico como político de toda Latinoamérica, porque está siendo cada vez más notorio el hecho de que estas políticas están dirigidas hacia un «esquema de globalización centrado en el interés privado estadunidense», es decir, a consolidar el sistema capitalista, labor a la que, como hemos visto, el papa Juan Pablo II tanto ha contribuido y sigue haciéndolo ,cosa que no variará, creemos, con la llegada de un nuevo sucesor de San Pedro al Vaticano.

Según Saxe, los años 80 de este siglo, supusieron, para América Latina, simple y sencillamente, la transformación de sus economías nacionales, en meras economías tributarias, debido a la llamada «crisis deudora».Pero se trata de una vieja cuestión, como hemos visto. Lo que ha estado sucediendo, es que «las viejas tendencias de depredación hemisférica»-en términos expresados por Saxe-se ha consolidado y perfeccionado al punto de poner en peligro la integridad de la propia nación mexicana. Podríamos preguntarnos cuáles serán las siguientes víctimas.

Lo interesante de este proceso ,si nos fijamos en la interesante acotación que hace John Saxe en este ensayo, puede ser, desde el análisis de las consecuencias del TLC en el interior de los Estados Unidos, que se está provocando un fenómeno social y político de posibles consecuencias serias para la eutaxia"política en el seno del imperio, a saber:
 

«(...) El abandono total de los compromisos con las bases-[dentro de la política estadounidense, a raíz de las rupturas que el Tratado provocó en el Partido Demócrata]-ha creado un clima de confrontación de clases que no se había observado desde las luchas sociales de los años treinta (...)».
 

Los dirigentes políticos y los consejeros de Clinton, comenta Saxe, esperan que a través de la propaganda y la poca memoria de las masas, ayuden a resolver el descontento de los amplios sectores de clase media que veían en peligro sus puestos de trabajo e incluso su nivel de vida.

Nos parece muy importante tener en cuenta el punto de vista que sostiene Saxe-Fernández en cuanto a que los Estados Unidos están manteniendo una estrategia geoeconómica que sigue englobando dentro de la geoeconomía, posiciones político-militares vigentes todavía en la Guerra Fría. Al menos así parece derivarse de hechos como la Guerra del Golfo o la invasión de Granada y Panamá. Un país cuya economía estaba tan fuertemente ligada a la industria militar no pasa fácilmente a estrategias diferentes.

Aunque supongo que los datos aportados por Saxe-Fernández son conocidos en México, aunque me parece que más de un filósofo, demasiado ocupado con el análisis del lenguaje-todavía-,o la lógica matemática, &tc, ignore estos datos. La situación resulta en verdad preocupante, porque un país en el cual 90 % de empresas « entrarán en virtual liquidación o fusión y absorción con las contrapartes estadounidenses y canadienses, pierde autonomía política». Ahora bien,¿qué hacer ante esta situación que parece ser irreversible?.James Petras puede ayudar a analizar esta cuestión. Pero mientras tanto, creo que es imprescindible reflexionar sobre lo que piensa Saxe-Fernández sobre los efectos del NAFTA para México:
 

«(...)La absorción benevolente de México ocurre como resultado de la puesta en marcha de un mecanismo de regionalización económica y política que le permite a las corporaciones estadounidenses poner en marcha una Estrategia Norteamericana Total(...)(...)Con el NAFTA,  desde una perspectiva de operación económica, el país casi funcionará como cualquier otro «estado» de la Unión Estadunidense, excepto que todavía no cuenta con una integración a nivel fiscal y de formas de operación y administración, aunque los Public Enterprise Reform Loans(PERL) del Banco Mundial han estado trabajando en esa dirección desde mediados del decenio anterior. Con una política exterior y de defensa nacional subsumidas en las contrapartes estadunidenses, entonces el estatus del país se aproximaría mucho al de «territorio no incorporado», una figura jurídica en los Estados Unidos(...)». [3]

¿Qué se puede hacer?
 

James Petras estuvo en México durante julio de 1995,y el diario Excelsior (25-VII-1995)publicó un extenso artículo titulado Alternativas al neoliberalismo en América Latina.(Perspectivas para la liberación). De él vamos a ayudarnos para tratar de analizar cuáles pueden ser, efectivamente, las perspectivas que puede haber ante el embate que es, sin duda, muy fuerte, del neoliberalismo, es decir, de los intereses del capitalismo no sólo estadounidense, sino japonés y europeo desde México hasta Argentina.

En primer lugar-señala el investigador de la universidad Estatal de Nueva York en Binghamtom-se está comprobando, desde 1994 y 1995,tras las últimas elecciones en países como Argentina, Brasil, Perú, Bolivia,&tc, que el neoliberalismo que, en efecto, fue implantado por los regímenes militares desde 1970 con Pinochet, no es necesaria y únicamente viable en dictaduras. También en las actuales democracias su implantación y consolidación, son llevadas a la práctica, aunque con la ayuda de las estructuras, todavía intactas en esos países, de la policía, el ejército, los poderes judiciales, heredados de los anteriores gobiernos fascistas.

Por otra parte, intelectuales y políticos del centro-izquierda han aceptado que la ideología dominante es el liberalismo, pero nada menos porque las mismas masas lo apoyan en los procesos electorales.

Se da, sin embargo, una paradoja. Cuando, tras las campañas electorales, cada vez más controladas por el liberalismo, a través de la propaganda en los medios(en especial la TV), las masas se movilizan, porque tras las «promesas» de campaña, los gobernantes empiezan a aplicar las medidas sociales y económicas neoliberales, tal y como han sido impuestas desde fuera por el FMI y el Banco Mundial, esas masas descontentas y cada vez más conscientes de que son engañadas, no aceptan la situación, expresando su descontento con huelgas y movimientos sociales importantes.

Los procesos electorales son ganados por partidarios del neoliberalismo, sean de centro-derecha o de la centro-izquierda que supuestamente por pragmatismo político se alejan de los planteamientos realmente liberadores de las masas exprimidas. A través de un proceso de «debilidad estructural inducida-dice Petras-en la fuerza de trabajo por el régimen represivo y el tratamiento económico de choque»(...)(...)«las fuerzas armadas desarticulan a las organizaciones cívicas, eliminan sindicalistas y domestican al los políticos e intelectuales. El tratamiento económico de choque debilita la legislación social, a los sindicatos obreros y crean una vasta reserva de trabajadores desempleados y temporales. Estas condiciones estructurales de atomización y fragmentación de la clase trabajadora reducen la solidaridad de clase y hacen más deseables los atractivos individualistas de los políticos neoliberales». Por cierto, este individualismo es, en el ámbito de la ética, el modelo defendido por el filósofo español posmoderno en su librito para estudiantes de secundaria adolescentes, Etica para Amador, uno más del frente filosófico de esta corriente tan de moda y tan regresiva en el ámbito de la política, que si en Europa puede ser nefasta, sería, de extender su influencia despolitizadora, mucho más negativa para Nuestra América.[4]

La situación paradójica de la que habla Petras, en la que las luchas sociales contra el liberalismo han sido derrotadas, en el terreno político, produce, en cambio, un continuo enfrentamiento en la calle, donde, a pesar de todo, los movimientos sociales solidarios siguen siendo preocupantes para los neoliberales que han logrado atraer a las fuerzas armadas, a la administración pública y al cuerpo judicial. El Estado neoliberal no considera contendientes serios a esos movimientos de protesta y de solidaridad. Posiblemente ni siquiera sean efectivos en cuanto a logros decisivos para la lucha antiliberal.

Ahora bien, tras los éxitos en la implantación del neoliberalismo en los años setenta, con la represión a sangre y fuego de trabajadores (sindicatos), asociaciones ciudadanas y campesinas, en los primeros años de «democracia» neoliberal, parecía que había llegado, según los defensores de este sistema capitalista «nuevo»,el «fin de la historia». Sucede, sin embargo, en el estudio de James Petras, que los más recientes hechos muestran un neoliberalismo que ya no tiene los apoyos políticos y sociales anteriores, ni las reservas económicas que poseía. Ha sido precisamente el haber acabado con la vaca que da leche, tras el proceso de privatización de empresas productivas latinoamericanas, uno de los motivos del progresivo debilitamiento económico de quienes pretenden aplicar el neoliberalismo. El propio régimen se ve obligado a hacer inversiones especulativas para salvar el sistema.

Socialmente minado el neoliberalismo por la interminable serie de «ajustes», ha perdido el apoyo y credibilidad que pudo haber logrado de las clases medias y populares. Como advierte Petras, acertadamente, esa esperanza en llegar a través de esos ajustes del cinturón a los niveles de vida del primer mundo, se ha perdido por completo. Voy a transcribir un párrafo del escrito de Petras que me parece necesario para entender bien lo que está sucediendo, en su opinión, que suscribo completamente, al menos por lo que he observado en el caso de México, a lo que ya hemos hecho algunas referencias.
 

«(...)Es evidente que las políticas de ajuste sólo proporcionan recursos a corto plazo, al tiempo que deprimen los mercados y debilitan la capacidad de producir, lo que crea un ciclo de endeudamiento, crisis de balanza de pagos y fuga de capitales. La erosión de la confianza de las clases media y obrera va acompañada del descenso social de quienes apoyan clave del modelo neoliberal; no sólo los pobres y los empleados públicos, sino también los sectores de la clase profesional y empresarial afectados duramente por las deudas contraídas en dólares y la devaluación de los ingresos. En esta fase de declinación-[en la que se encuentran en 1996 los países latinoamericanos que han aplicado políticas neoliberales, es decir, todos, salvo Cuba, podemos decir, sin errar]-, algunos sectores de la clase media, la burocracia sindicalizada e incluso las fuerzas armadas y la jerarquía eclesiástica rompen con el régimen neoliberal. En la esfera política, el régimen neoliberal depende cada vez más de la fuerza militar para imponer sus medidas y conservar el poder,-[subrayo]- lo que pone en tela de juicio la legitimidad del régimen.(...)»
 

La política neoliberal tiene que enfrentar, cada vez más, las reacciones de las fuerzas populares, que se han manifestado en movimientos campesinos como los de Chiapas y otros no tan organizados en los estados del sur de la república mexicana, constituyen, en opinión de Petras, «un atisbo de procesos revolucionarios que tratan de acumular fuerzas y espacios políticos para mantener la lucha».En Brasil se fortalecen los movimientos de campesinos que presionan al gobierno de Cardoso, quien ha tenido que recurrir, dado su poco apoyo popular, a las fuerzas militares para romper la huelga de trabajadores petroleros.

Lo que propone hacer James Petras es trabajar por el mantenimiento de una ética socialista, que implica la lucha por una cultura no de élites millonarias, sino que se manifieste en las calles, en la música y el teatro y el cine populares, que «confrontan las contradicciones del individualismo y el imperialismo cultural, el consumismo y la pobreza». Esta ética no se puede imponer ni forzar, ha de ser voluntaria, aunque parece ser que las propias condiciones enajenantes que el neoliberalismo «individualista» trata de imponer, ayuda a que surja esa voluntad que lleva a la necesaria conciencia social solidaria, en el barrio, el trabajo, el campo. Como dice Petras: «(...)La forma en que uno busca sus intereses materiales o de clase es una cuestión ética: buscar el progreso social a través de la corrupción política-[podemos añadir, o intelectual]-o a través de la solidaridad social ».

Podemos terminar este último capítulo con estas palabras de Petras, intelectual que ha mostrado el camino de la opción de una ética socialista, palabras que al menos abren un camino posible y, me parece, necesario, a la libertad.
 

« (...)Las decisiones colectivas de los trabajadores de Tierra del Fuego y de Oruro, las decisiones de los trabajadores rurales sin tierras de Brasil o de Paraguay para ocupar edificios municipales o tierras, no son sólo acerca de necesidades materiales; son también una afirmación de su propio valor, su dignidad y capacidad de gobernarse a sí mismos, de convertirse en seres humanos plenos y compartir la amistad y las relaciones íntimas sin la constante amenaza del abuso, el hambre y el temor.

El factor subjetivo hoy en día es el gran terreno de lucha-[se refiere Petras a la necesidad de esa consolidación de la conciencia de clase como sujetos de la historia, por parte de la clase trabajadora, a través no sólo de luchas económicas, sino además en el terreno de la cultura ]-: las condiciones económicas y sociales para el derrocamiento del neoliberalismo se están recreando cada día en todos los países, centros de trabajo y barrios. Lo necesario es la creación-[subrayo]-continua de una nueva conciencia social, de una cultura, y una ética, para convertir estas condiciones en bases para la transformación.»
 

Creo, tras los esfuerzos que he realizado para estudiar críticamente el problema de la liberación latinoamericana, que en este proyecto alternativo, en la elaboración de los planes políticos que será necesario elaborar, necesariamente, pueden jugar un interesante papel, tanto los teólogos como los filósofos de la liberación, a condición, ambos, de que abandonen todo tipo de dogmatismos. En el caso de los teólogos, creo que es una condición sine qua non, un requisito imprescindible, que rompan con El Vaticano, para consolidar el proyecto de vinculación de los valores salvables del cristianismo de izquierda, hoy debilitado por el alejamiento gradual, pero creciente, de los métodos de las ciencias sociales. Los filósofos latinoamericanos que, más o menos con valiosos aportes en el sentido de que han trabajado con el convencimiento y el afán de que sus métodos historicistas,-excesivamente influidos por el psicologismo historicista y el raciovitalismo orteguiano-vía José Gaos y sus admiradores- adoptado sin la necesaria crítica filosófica-serían realmente el modo más adecuado para contribuir a la liberación de estos pueblos tan perseguidos por el capitalismo imperialista. Estos habrán de trabajar, al igual que los teólogos, con mayor conciencia de la enorme e ineludible labor desarrollada por sociólogos, científicos políticos y economistas, a sabiendas de que no por ello abandonan el necesario trabajo de crítica, desde ese saber de segundo grado que es la labor de la filosofía. Evidentemente, además, la única manera de «vencer al enemigo», es conociéndolo a fondo, pero siempre alerta para no caer en el error de subestimarlo, cosa que sucede en ocasiones cuando se es excesivamente generoso y noble, cosa de la que pueden realmente presumir los pueblos de Nuestra América, nunca los europeos o estadounidenses. Y no quiero con ello decir que tanto en Estados Unidos como en Europa no haya generosidad y nobleza, por supuesto. Se trataría, precisamente, de buscar esa colaboración de fuerzas liberadoras para la labor común de lucha por el socialismo, que, creo, es el pequeño grano de arena que están tratando de sembrar, como una semilla de esperanza, las universidades de Las Villas, en Cuba, y de Oviedo, en Asturias, España, a través de un interesante proyecto filosófico materialista en curso desde hace dos años. Frente a otros muchos proyectos que hay promovidos desde los gobiernos latinoamericanos y español, quizá sea este el único que tiene muy claro el objetivo, en el sentido de que hay que apostar y trabajar por un pensamiento fuerte, materialista, que enfrenta al otro pensamiento, que reivindica el posmoderno pensamiento débil, en el que ya no habrá lugar para proyectos sociales globales, sino meras discusiones sobre problemas parciales (el aborto, los debates presupuestarios, casuística en la ética, &tc.),lo que implica que la división política entre partidos de derecha y de izquierda pierde su razón de ser, debido a que la única alternativa actualmente posible es la del mercado como único Dios verdadero, y el objetivo primordial de eliminar inclusive el socialismo democrático de corte escandinavo como modelo real y factible, desmantelando el llamado Estado de Bienestar, y donde se soñó con él, eliminar de la sociedad ese sueño posible.

A la situación preocupante de la enseñanza de la filosofía en los centros de educación superior y a la crisis por la que atraviesan las principales corrientes filosóficas, debemos añadir la aparición de nuevos planteamientos. El reciente Congreso Nacional de Filosofía confirma la presencia -[subrayo]-del nihilismo posmodernista, del pensamiento habermasiano del último período y de las versiones de Rorty y Lyotard.

De este modo la situación política del país, con los cambios constitucionales, hace prever nubarrones para el pensamiento progresista, un endurecimiento del conservadurismo, un resurgimiento de la arracionalidad religiosa con sus secuelas de fanatismo y superchería. Es una etapa, sin embargo, transitoria, que encontrará nuevos rumbos con el inicio del siglo venidero. Esta última frase no tiene por que ser verdadera, ya que el siglo venidero se prevé mucho más complejo, y las luchas serán realmente difíciles, cuando constatamos cómo la mayoría de los «intelectuales» se van alineando en ese llamado «pensamiento débil»,y colaborando con los políticos de centro-izquierda «pragmáticos»,que no ven otra alternativa que el neoliberalismo, ayudan a crear esa «filosofía de la realidad virtual» que no es sino el intento, implacable, por otra parte, de eliminar toda capacidad de organizar un pensamiento y una acción críticos. El llamado por Chomsky control del pensamiento no se va a detener el siglo XXI, creo que va a tratar de apretar la tuerca, sin duda. No se puede ser ingenuamente optimistas, hay que mantener alerta el pensamiento crítico, aunque no sea aceptado masivamente y, por supuesto, tampoco por las élites en el poder.
                       

 

AUTOR : ELISEO RABADAN FERNANDEZ
                                       

 



[1] 1. Las conferencias de Petras y comentarios de Selser están publicados por el diario mexicano La Jornada; México, días 7,8,9 y 10 de marzo de 1991

 

[2] 2. Voy a referirme en especial al breve pero muy sustancioso ensayo de SAXE-FERNANDEZ, John: Nafta:los cruces de la geopolítica y geoeconomía del capital ; México; UNAM ;1994

 

[3] 3. Cfr.SAXE,op.cit;pág.29

 

[4] 4. Sobre este asunto de la influencia de la llamada filosofía posmoderna en América Latina, y concretamente en México, es interesante el artículo publicado en la revista cubana Islas, Nº 102,de mayo-agosto de 1992,escrito por el filósofo mexicano Roberto Hernández Oramas y que lleva por título Cultura e identidad nacional. Una reflexión en torno a la filosofía en México, siglo XX. Por considerarlo de interés para el objetivo general de este trabajo, transcribo un párrafo de su artículo: ( ...) Por lo que respecta a la filosofía latinoamericanista, se mantiene en una situación latente-[yo me preguntaría,¿no habrá estado, acaso, como parecía pensar Salazar Bondy, en ese estado latente siempre?]-Por un lado han surgido en el país centros interesados en la investigación del pensamiento mexicano y latinoamericano, especialmente, de la -[subrayo]-historia de la filosofía. Por otra, la filosofía de la liberación mantiene su diversidad de interpretaciones. Son contados, sin embargo, los intelectuales públicamente comprometidos con ese modo de pensar.

 

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