LA PRODUCCIÓN DE LACTEOS Y SU CONSUMO,OTRA FORMA DE ACABAR CON LA
SALUD Y EXPLOTAR ANIMALES

Los consumidores que evitan la carne, por razones éticas o de
salud, generalmente siguen considerando a los productos lácteos como nutritivos
y benéficos. Pero los productos hechos con leche de vaca están lejos de ser
"naturales" para los humanos y son cualquier cosa menos benéficos
para las vacas y sus terneros.
La leche de vaca es apta para las necesidades nutricionales de
los terneros, que a diferencia de los bebés humanos, duplican su peso en 47días
(a diferencia de los 180 días que demoran los humanos),
desarrollan cuatro estómagos, y llegan a pesar entre 1.100 y
1.200 libras en dos años. La leche de vaca contiene aproximadamente tres veces
más proteínas que la leche humana y casi 50% más de grasa.
Aparte de los humanos, ninguna otra especie toma leche después
de la infancia, y ninguna otra especie toma la leche de otra especie (salvo los
perros y gatos domésticos que adquieren este hábito de los humanos). Después
de los cuatro años de vida, la mayor parte de la gente desarrolla intolerancia
a la lactosa, incapacidad para digerir el carbohidrato lactosa (presente en la
leche), debido a que dejan de sintetizar la enzima digestiva lactosa. Las
personas con intolerancia a la lactosa que beben leche, pueden sufrir calambres
estomacales,gases y diarrea. Según algunos cálculos, hasta un 70% de la
población mundial no tolera la lactosa. (1). La intolerancia a la lactosa se da
en el 50% de los hispanos adultos, y en el 75% o más de aquellos descendientes
de africanos, asiáticos o indígenas de Estados Unidos.
Carne líquida
Además de ser una comida antinatural para los humanos, la
leche de vaca, como otros productos lácteos, es insalubre. El doctor John A.
McDougall denomina "carne líquida" a los productos lácteos, porque
su contenido nutricional es muy similar. Los productos lácteos son ricos en
grasas y colesterol. Entre ellos se encuentran el queso, la leche, la
mantequilla, la crema, el yogur y el suero (presente en muchas margarinas y
productos horneados), los cuales contribuyen al desarrollo de enfermedades cardíacas,
algunas formas de cáncer e infartos, las tres enfermedades más fatales de
nuestra nación. Robert Cohen, autor de "Milk: The Deadly Poison" (La
Leche: El Veneno Mortal), calcula que para cuando un estadounidense corriente
tiene 50 años, él o ella habrá consumido en productos lácteos la misma
cantidad de colesterol presente en un millón de rodajas de tocino. (2) Quizá
lo más sorprendente sea que el consumo de productos lácteos ha sido vinculado
a la osteoporosis, la misma enfermedad que supuestamente es prevenida por la
leche.
La osteoporosis es una enfermedad debilitante caracterizada
por la baja masa ósea y por el deterioro del tejido óseo. Contrariamente a las
afirmaciones de la industria láctea, esta pérdida ósea no se
detiene o impide con un incremento en el consumo de calcio
sino con una disminución en el consumo de proteínas. En realidad, luego de
estudiar la dieta de 78.000 mujeres estadounidenses durante un
período de más de 12 años, los investigadores de la
Universidad de Harvard concluyeron que "es poco probable que un consumo
elevado de leche u otras comidas fuentes de calcio durante la adultez
proporcionen considerables efectos protectores contra las
fracturas de cadera o del antebrazo"; de hecho, aquellos participantes del
estudio que consumieron más de 450 miligramos de calcio proveniente de comidas
lácteas duplicaron el riesgo de sufrir fracturas de cadera. (3) Los alimentos
ricos en proteína animal como la carne, los huevos y los productos lácteos,
separan el calcio del organismo para regular los derivados ácidos que resultan
de la descomposición del exceso de proteínas; esto causa una pérdida neta de
calcio (4). Aquellas sociedades con poco o ningún consumo de productos lácteos
y proteína animal, muestran una baja incidencia de osteoporosis. Además, el
doctor McDougall comenta, "La deficiencia de calcio causada por una
cantidad insuficiente de calcio en la dieta no se conoce entre los
humanos". (5)
Otras enfermedades también son más predominantes entre
aquellos que consumen grandes cantidades de productos lácteos que entre los
veganos. El 90% de los pacientes asmáticos que fueron sometidos a una dieta
totalmente vegetariana (sin carne, huevos o productos lácteos), experimentaron
grandes mejoras en la frecuencia y la gravedad de sus ataques. (6) Según la
Academia de Alergia, Asma e Inmunología de Estados Unidos, la leche es la causa
principal de alergias en niños, causando síntomas tan diversos como exceso de
mucosidad nasal, problemas en los oídos, fatiga muscular y dolores de cabeza.
(7). Los productos lácteos también han sido relacionados con insuficiencias
cardíacas, tetania neonatal, dilatación de las amígdalas,
colitis ulserosa, enfermedad de Hodgkin, y problemas respiratorios, cutáneos y
gastrointestinales. (8)
Una vida de vaca
Por lo menos la mitad de los 10 millones de vacas criadas para
ser ordeñadas en Estados Unidos viven en granjas industriales en condiciones
que causan un enorme sufrimiento a los animales. No pasan
horas pastando en campos, sino que viven amontonadas dentro de
corrales o establos de ordeño con suelo de cemento, donde son ordeñadas por máquinas
dos o tres veces al día.
Las máquinas para ordeño generalmente les provocan cortes y
heridas que no ocurrirían si el ordeño fuese manual. Estas heridas promueven
el desarrollo de mastitis, una infección bacterial dolorosa. Más de 20 clases
diferentes de bacterias causan la infección, que se propaga fácilmente de una
vaca a la otra y si no es controlada, puede provocar la muerte.
En algunos casos, las máquinas para ordeño también producen
descargas eléctricas como consecuencia de fugas de voltaje, causándoles a las
vacas un gran malestar, miedo, daños en el sistema inmunológico y, en algunos
casos, la muerte. Es posible que sólo una granja pierda varios cientos de vacas
debido a las fugas de voltaje. (9)
Los grandes tambos también tienen un efecto perjudicial sobre
el medio ambiente circundante. Por ejemplo, en California, donde se produce un
quinto del suministro total de leche del país, el abono
proveniente de los tambos ha envenenados cientos —
probablemente miles— de millas cuadradas de agua subterránea, ríos y
arroyos. Cada una de las más de un millón de vacas del estado excreta 120
libras diarias de deshechos, lo que equivale al excremento de dos docenas de
personas. (10)
En las granjas actuales, las vacas viven sólo entre cuatro y
cinco años, en contraste con la expectativa de vida de 20-25 años que
disfrutaban en épocas anteriores. Para conservar a los animales en un
alto nivel de productividad, los productores las mantienen
continuamente preñadas mediante el uso de la inseminación artificial. Los
productores también utilizan una variedad de drogas, como la hormona de
crecimiento bovino (BGH por sus siglas en inglés); la prostaglandina, que es
utilizada para provocar el celo de la vaca cuando el productor quiere que ésta
sea inseminada; antibióticos y hasta tranquilizantes, para poder influenciar la
productividad y el comportamiento de las vacas.
A muchas de las vacas lecheras del país se les inyecta
rutinariamente BGH, que, según los productores, incrementa la producción de la
vaca en un 20 por ciento. Eso no es todo lo que la hormona BGH incrementa. De
acuerdo con la advertencia del gobierno que por ley debe exhibirse
en todos los envases de BGH de Monsanto, el uso de esta
hormona "ha sido asociado con el incremento de ovarios enquistados y
trastornos del útero", y podría incrementar el número de vacas que
sufren mastitis. (11) El aumento en la tasa de infecciones en las vacas ha
llevado a un incremento en el uso de antibióticos—en una época en que los
científicos dicen que el uso excesivo de antibióticos ha causado que cada vez
más variedades de bacterias sean resistentes a las drogas. La Unión de
Consumidores, en un editorial de la revista Consumer Reports (Informes al
Consumidor) advierte que una mayor tasa de infecciones en las vacas también
implica más pus en la leche que
se consume. (12)
Algunos investigadores también se preocupan por los efectos a
largo plazo de consumir leche proveniente de vacas tratadas con BGH. Por
ejemplo, el doctor Samuel Epstein, profesor de medicina ambiental en la Escuela
de Salud Pública de la Universidad de Illinois, cree que tal leche podría
incrementar el riesgo de ciertos tipos de cáncer en los humanos. (13)
¿Qué le sucede al ternero?
Quizá el mayor dolor sufrido por las vacas en la industria láctea
sea la pérdida repetida de sus crías. Las terneras deben unirse a la hilera de
los productores de leche, pero los terneros, por lo general
son separados de sus madres en menos de 24 horas de su
nacimiento y vendidos en remates ya sea para ser usados en la conocida industria
del ternero o por los productores de carne. Si se mata al ternero cuando es
joven, su cuarto estómago es también utilizado para la elaboración de queso
ya que contiene renina, una enzima utilizada para cuajar (o coagular) leche con
el fin de convertirla en queso. El cuajo, que tiene una membrana de la cual la
renina es un extracto, también puede utilizarse en este proceso. Es posible
producir queso sin cuajo (disponible en negocios de comida sana), pero la
estrecha
conexión entre la industria láctea, la del ternero y la del
cuero, hace que para los productores de queso sea más económico utilizar las
partes del ternero que una enzima de origen vegetal.
Tras 60 días, la vaca será otra vez fecundada. Por
aproximadamente siete meses de los nueve que dura su embarazo, a la vaca le
seguirán ordeñando la leche destinada para su ternero anterior. Una típica
vaca lechera industrial parirá tres o cuatro veces en su corta vida. Cuando su
producción de leche decae, es enviada al matadero, seguramente para ser molida
y transformada en hamburguesas para comida rápida.
