Santa Ver�nica


Biograf�a

Santa Ver�nica
Fiesta: 12 de julio
Patrona: de lavanderas, lavaderos, fot�grafos.

Su nombre significa "la que lleva la victoria".
Santa Ver�nica es recordada por su gesto compasivo hacia Jes�s en Su camino al Calvario. Unos le agred�an, otros permanec�an indiferentes ante tanta crueldad. Ella se le acerc� y le enjug� el rostro con su velo. Aquel divino rostro, cruelmente golpeado, ensangrentado y sudoroso suscit� en el coraz�n de Santa Ver�nica la misericordia. La fuente de Misericordia recibe de ella en aquel momento un amor que casi todos le negaron.

Aunque poco sabemos de la vida de Ver�nica y su acto de amor, no aparece en las Sagradas Escrituras, la tradici�n lo ha recogido como un acto ejemplar que recordamos en la sexta estaci�n del Via Crucis. Dante lo evoca en el canto XXXI del Para�so.

Santa Ver�nica es mujer de gran valent�a, ya que su acto de amor le podr�a haber causado una peligrosa reacci�n por parte de los romanos o de las turbas. Es mujer de gran compasi�n, ya que venci� todo el miedo y decidi� amar en medio de una multitud movida por el odio o la indiferencia.

El Velo de la Ver�nica y la ciencia

Tras trece a�os de investigaciones sobre el "Velo de la Ver�nica" (el que, seg�n la tradici�n, utilizara para enjugar el rostro de Cristo camino del Calvario), el prestigioso historiador alem�n P. Heinrich Pfeiffer S.J. certifica su autenticidad. Seg�n Pfeiffer, el rostro de Cristo que aparece en el Velo de la Ver�nica (hoy conservado en Italia), se sobrepone perfectamente a la imagen de la S�bana Santa de Tur�n.

Los trazos son los mismos: rostro oval ligeramente redondo y asim�trico, cabello largo, un mech�n de cabellos sobre la frente, la boca ligeramente abierta, la mirada dirigida a lo alto; rasgos que influyeron en toda la iconograf�a de Cristo en los siglos posteriores.

Entre los ex�menes a los que ha sido sometido el Velo de la Ver�nica destacan las fotograf�as digitales realizadas por Donato Vittore, experto de la Universidad de Bari, as� como las observaciones bajo luz ultravioleta que confirman la inexistencia de pintura sobre el pa�o.

En efecto, la densidad del color del rostro es muy fuerte sobre el tejido blanco casi transparente, pero estas tomas digitales dejan bien a las claras que no hay pintura. No puede, por lo tanto ser la obra de un artista. Adem�s, en el rostro se observan dos manchitas y da la impresi�n de que un l�quido, que bien podr�a ser sangre, se impregn� en las fibras del tejido.

Pfeiffer: Las im�genes sobre la "Ver�nica" no fueron producidas por ninguna t�cnica conocida. Igual que con el Sudario de Tur�n, la imagen sirvi� de modelo a las representaciones posteriores del rostro de Cristo, incluso las de las catacumbas romanas del siglo IV.

Historia.

Hist�ricamente el origen de la devoci�n a la Santa Faz, que no es otra cosa que el culto tributado al rostro de Cristo en sus misterios de dolor, se remonta al memorable d�a del Viernes Santo, cuando cargado con la Cruz, Nuestro Se�or ascend�a a la cima del G�lgota.
Seg�n refiere Lucas: "le segu�a gran muchedumbre de pueblo y de mujeres, las cuales se deshac�an en llanto y se lamentaban".

La Ver�nica es un personaje que no aparece en el Evangelio. Se la relaciona en la Edad Media con la hemorroisa, curada por Jes�s de los flujos de sangre y se le denomina Berenik�. La leyenda la hace residir en Pan�as (Cesarea de Filipos) donde ella m�s tarde, como testimonio de agradecimiento, eregir�a un grupo escult�rico en bronce con una mujer arrodillada a los pies de Cristo.

Esta es la leyenda que consta en los Actos de Pilato. La leyenda se desarrolla con el tiempo y la Ver�nica junto al paral�tico, el ciego de nacimiento y el leproso, todos curados por Jes�s, se habr�a presentado ante Pilatos para testimoniar a favor de Jesucristo. La leyenda del Velo de la Ver�nica se remonta al siglo XII.

No deja de ser curioso que el mismo nombre de Ver�nica signifique "Verdadera imagen". En principio ser�a un velo que Jes�s emple� en el huerto de los olivos para enjugarse el rostro ba�ado de sangre y sudor. Luego se identificar� con el velo que llevaba la Ver�nica y que se lo entregar� a Mar�a, que se lo queda y lo da a su Hijo cuando �ste se lo pide para secarse el rostro.

Posteriormente la leyenda dir� que la misma Ver�nica, al ver pasar a Jes�s camino al Calvario, se acerc� a �l pasando entre los soldados y le enjug� el rostro con su velo, en el que qued� su Santa Faz impresa. Como vemos la leyenda de la Ver�nica muestra grandes analog�as con el Mandylion de Abgar. Ya en el siglo XI Bernado de Soracte habla del lienzo de la Ver�nica como una reliquia en la que Nuestro Se�or, al enjugarse del polvo y del sudor, dej� impreso su rostro.

Su �xito en la Edad Media hizo que pasara a la posteridad como la VI estaci�n del V�a Crucis, en el siglo XIII, y que S. Buenaventura escribiera sobre el Rostro de Cristo. En el siglo XII Maillo testimonia que ante la Santa Faz que se conservaba dentro de un marco de plata en Roma, ard�an d�a y noche diez l�mparas. En 1193 a instancias del Papa Celestino III fue venerada por el rey Felipe Augusto de Francia a su paso por Roma.

En el siglo XV se hace famosa la Santa Faz de Alicante, copia de la venerada en el Vaticano que, a su vez, como hemos visto, es probablemente una copia inspirada en el original Mandylion que se conservaba entonces en Constantinopla. Tambi�n adquirir�a fama la llamada Santa Faz de Osa de la Vega.

La tradici�n de La Ver�nica inspir� toda una espiritualidad, sobre todo en Francia, de la que su m�ximo representante fue Le�n Papin Dupont. Este caballero nacido en la isla de la Martinica se encendi� en la devoci�n hacia el Rostro de Cristo tratando con una carmelita del Monasterio Carmelita de Tours, Sor Mar�a de San Pedro, gran devota de la Santa Faz, y que al parecer tuvo revelaciones privadas al respecto.

Dupont, viudo a los 46 a�os, y habiendo perdido tambi�n a su �nica hija, consagr� su vida a la oraci�n y a las obras de misericordia. Tres a�os despu�s de la muerte de su amiga carmelita, Dupont se consagr� al apostolado de la Santa Faz. Erigi� un oratorio en su casa donde se veneraba una reproducci�n de la Santa Faz de Roma.

Lo que empez� como una empresa privada, gracias al entusiasmo y a la vida cristiana pr�ctica de su promotor, se convirti� en centro de espiritualidad y de reforma de vidas. Multitud de personas visitaban y escrib�an a la casa de Dupont, y �l las atend�a bajo el cuadro de la Santa Faz, habl�ndoles del amor de Dios y de la necesidad de reparaci�n.

Dupont falleci� en marzo de 1876 y la devoci�n a la Santa Faz la continuaron otros. Meses despu�s, el oratorio particular de Dupont fue elevado al rango de capilla p�blica. En 1884 se erige en Tours la Cofrad�a de la Santa Faz. Esta ciudad, con el Monasterio de Carmelitas en que se santific� Sor Mar�a de San Pedro, y la casa de M. Dupont se convirti� a finales del siglo XIX en la "ciudad santa" del Rostro, afrentado y dolorido del Salvador.

Veintid�s a�os despu�s de la muerte de Dupont se iniciar�a una nueva era en la devoci�n a la Santa Faz, fundada sobre el estudio cient�fico de la Sindone y la investigaci�n hist�rica sobre su origen y recorrido.


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