
Se�or, Jes�s, que llamaste al ap�stol Santiago de humilde pescador a ser uno de los doce ap�stoles y le diste la fuerza de tu gracia para predicar tu Evangelio, a�n al precio de su propia vida, te pedimos que sepamos imitar su ejemplo y poder alcanzar as� el premio que �l alcanz�. A Ti, que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Am�n.
