San Santiago Ap�stol


Biograf�a

San Santiago Ap�stol
Fiesta: 25 de julio
Patr�n: de veterinarios, peleteros, curtidores, equitadores, Espa�a.

Santiago, el Mayor
(Heb.Yakob; Sept.Iakob; N.T.Griego Iakobos; un nombre favorito entre los jud�os de la di�spora)

El hijo de Zebedeo (q.v.) y Salom� (Cf. Mateo 17:56; Marcos 15:40; 16:1). Zanh consigna que Salom� era la hija de un sacerdote. Santiago es designado "el Mayor" para distinguirlo del Ap�stol Santiago "el Menor," quien probablemente era m�s corto de estatura. No sabemos nada de los inicios de la vida de Santiago. Era hermano de Juan, el amado disc�pulo, y probablemente el mayor de los dos. Sus padres al parecer eran personas acomodadas como consta en los siguientes hechos:

� Zebedeo era un pescador del Mar de Galilea, que probablemente vivi� en o cerca de Betsaida (Juan, I, 44), tal vez en Cafarna�m; y dispon�a de algunos remeros o peones como sus asistentes comunes (Marcos, i, 20). � Salom� era una de las devotas mujeres que en adelante siguieron a Cristo y "cuidaban de su asistencia " (cf. Mateo, xxvii, 55, sq.; Marcos, xv, 40; xvi, 1; Lucas, viii, 2, sq.;xxiii, 55-xxiv,1). � San Juan era conocido del sumo sacerdote (Juan,xviii,16); y tuvo que haberse encargado de ah� en adelante de proveer por la Madre de Jes�s (Juan, xix,27).

Es probable, de acuerdo a Hechos 4:13, que Juan (y por consiguiente su hermano Santiago) no hayan recibido la formaci�n t�cnica de las escuelas rab�nicas; en este sentido carec�an de preparaci�n y de ninguna posici�n oficial entre los Jud�os. Mas sin embargo, de acuerdo al rango social de sus padres, debieron ser hombres de educaci�n promedio, en los �mbitos comunes de la vida Jud�a.
Tuvieron oportunidad frecuente de estar en contacto con la cultura Griega y su lenguaje, que para entonces estaban ampliamente difundidos a lo largo de las riberas del Mar de Galilea.

Relaci�n de San Juan con Jes�s

Algunos autores, comparando Juan 19:25 con Mateo 28:56 y Marcos 15:40, identifican, y probablemente en forma correcta, a Mar�a la madre de Santiago el Menor y de Jos� en Marcos y Mateo con "Mar�a de Cleof�s" en Juan. Como el nombre de Mar�a Magdalena ocurre en las tres listas, ellos identifican adicionalmente a Salom� en Marcos con "la madre de los hijos de Zebedeo" en Mateo; finalmente ellos identifican a Salom� con "la hermana de su madre" en Juan. Ellos suponen , para esta �ltima identificaci�n, que las cuatro mujeres son designadas por Juan, xix, 25; el Sir�aco "Peshito" da la lectura : " Su madre y la hermana de su madre, y Mar�a la de Cleof�s y Mar�a Magdalena." Si este �ltimo supuesto es correcto, Salom� era hermana de la Sant�sima Virgen Mar�a, y Santiago el Mayor y Juan eran primos hermanos del Se�or; esto podr�a explicar el apostolado de los dos hermanos, la petici�n de Salom� y su propio reclamo para la primera posici�n en su Reino, y Su encargo personal de la Sant�sima Virgen a su propio sobrino. Pero es de dudarse que el Griego admita esta construcci�n sin la adici�n o la omisi�n de kai ( y ). Por lo que la relaci�n de Santiago con Jes�s se mantiene en duda.

Su vida y apostolado

El origen Galileo de Santiago puede en cierto grado explicar el fuerte temperamento y la vehemente personalidad que les ganaron a �l y a San Juan el nombre de Boanerges, "hijos del trueno" (Marcos 3:17) ; la estirpe galilea era devota, fuerte, laboriosa, valiente, y la mas fuerte defensora de la naci�n Jud�a. Cuando Juan el Bautista proclam� el reino del Mes�as , San Juan se volvi� disc�pulo (Juan 1:35); �l fue conducido al "Cordero de Dios" y posteriormente condujo a su hermano Santiago al Mes�as; el obvio significado de Juan, i,41, es que San Andr�s encuentra a su hermano (San Pedro) primero y que posteriormente, San Juan ( que no se nombra a si mismo, de acuerdo con su habitual y caracter�stica modestia y silencio acerca de s� mismo) encuentra a su hermano (Santiago). El llamado a Santiago para el apostolado del Mes�as es reportado en una narraci�n id�ntica o paralela por Mateo 4:18-22; Marcos 1:19 sq.; y Lucas 5:1-11. Los dos hijos de Zebedeo, as� como Sim�n (Pedro) y su hermano Andr�s con quienes ellos estaban asociados (Lucas 5:10), fueron llamados por el Se�or en el Mar de Gallea donde los cuatro de ellos junto con Zebedeo y sus empleados estaban ocupados en su ordinario oficio de pescadores. Los hijos de Zebedeo " al punto, dejadas las redes y a su padre, le siguieron" (Mateo 4:22), y se convirtieron en "pescadores de hombres". Santiago estuvo con los otros once llamados al Apostolado (Mateo x, 1-4; Marcos iii,13-19; Lucas , vi,12-16; Hechos, i,13). En los cuatro (evangelios) se enlistan los nombres de Pedro y Andr�s, Santiago y Juan formando el primer grupo, un selecto y prominente grupo (cf. Marcos, xiii, 3); especialmente Pedro, Santiago y Juan. Solamente estos tres Ap�stoles fueron admitidos a presenciar el milagro de levantar de la muerte a la hija de Jairo (Marcos, v, 37; Lucas, viii, 51), en la Transfiguraci�n ( Marcos, ix, 1; Mateo, xvii,1; Lucas, ix, 28), y durante la Agon�a en Getseman� (Mateo, xxvi,37; Marcos, xiv,33). El hecho de que el nombre de Santiago aparece siempre (excepto en Lucas, viii, 51; ix,28; Hechos, i,13--Texto en griego) antes que el de su hermano implica aparentemente que Santiago era el mayor de los dos. Es notable mencionar que Santiago jam�s es mencionado en el Evangelio de San Juan; este autor observa una reservada modestia no solo en relaci�n con su persona, pero tambi�n con miembros de su familia.

Varios incidentes repartidos a trav�s de los Sin�pticos sugieren que Santiago y Juan ten�an una personalidad particular indicada por el nombre "Boanerges", hijos del trueno, dado a ellos por el Se�or (Marcos, iii,17); ellos eran impetuosos y apasionados en su celo evang�lico y fuertes de car�cter. Los dos hermanos mostraron su fiero temperamento en contra de "cierto hombre que expulsaba demonios" en el nombre de Cristo; Juan, contest�, diciendo: "Nosotros ( Santiago es probablemente incluido)le prohibimos, porque el no andaba con nosotros" (Lucas, ix,49). Cuando los samaritanos se rehusaron a recibir a Cristo, Santiago y Juan dijeron: " Se�or, quieres que mandemos que llueva fuego del cielo y los devore?" (Lucas, ix,54; cf. v. 49).

Su Martirio

Durante la �ltima jornada a Jerusal�n, su madre Salom� acudi� al Se�or y dijo a El: Disp�n que estos dos hijos m�os tengan su asiento en tu reino, uno a tu derecha y otro a tu izquierda" (Mateo, xx,21). Y los dos hermanos, ignorantes todav�a de la naturaleza espiritual del Reino Mesi�nico, se unieron a su madre en esta ansiosa ambici�n ( Marcos 10:37). Y a la afirmaci�n de que ellos estar�an dispuestos a beber del c�liz que El bebiera, y de ser bautizados con el bautismo de Sus sufrimientos, Jes�s les asegur� que ellos compartir�an Su pasi�n (Marcos 10:38-39). Santiago se gan� la corona del martirio catorce a�os despu�s de esta profec�a, 44 D.C.. Herodes Agripa I, hijo de Arist�bolo y nieto de Herodes el Grande, reinaba en ese tiempo como "rey" sobre un dominio mayor que el de su abuelo. Su gran prop�sito era complacer a los Jud�os en todas formas, y mostraba gran aprecio por la Ley Mosaica y costumbres Jud�as. De acuerdo con esta pol�tica, durante la celebraci�n de la Pascua de 44 D.C. , perpetr� crueldades hacia la Iglesia, cuyo r�pido crecimiento enfurec�a a los Jud�os. El car�cter apasionado de Santiago y su liderazgo entre las comunidades Judeo-Cristianas probablemente condujo al Agripa a escogerlo como la primera v�ctima. " Degoll� a Santiago, el hermano de Juan, con la espada."(Hechos 12:1-2). De acuerdo a la tradici�n, la cual, como sabemos a partir de Eusebio (Hist. Ecle., II, ix,2,3), fue recibida por Clemente de Alejandr�a (en su s�ptimo libro de su obra perdida "Hipotiposis"), el acusador que condujo al Ap�stol al juicio, conmovido por su confesi�n, se convirti� entonces al Cristianismo, siendo ambos decapitados. Como Clemente testifica expresamente que el relato le fue dado "por aquellos que estaban frente a �l," esta tradici�n cuenta con mejores fundamentos que muchas otras tradiciones y leyendas relativas a las obras Apost�licas y muerte de Santiago, relatadas en la obra en Lat�n " Passio Jacobi Majoris", el Eti�pico "Hechos de Santiago", y otros m�s.

Santiago en Espa�a

La tradici�n que asegura que Santiago el Mayor predic� el Evangelio en Espa�a, y que su cuerpo fue trasladado a Compostela, reclama consideraci�n m�s seria. De acuerdo con esta tradici�n Santiago el Mayor, habiendo predicado el Cristianismo en Espa�a, retorn� a Judea y fue ejecutado por orden de Herodes; su cuerpo fue milagrosamente trasladado a Iria Flavia en el noroeste de Espa�a, y posteriormente a Compostela, cuya ciudad, especialmente durante la Edad Media, se convirti� en uno de los m�s famosos sitios de peregrinaje en el mundo. El voto de realizar el peregrinaje a Compostela para honrara el sepulcro de Santiago es todav�a reservado al Papa, que de motu propio o derecho ordinario puede ser dispensado de realizarlo. En el siglo d�cimo segundo fue fundada la Orden de los Caballeros de Santiago de Compostela.

En relaci�n a la pr�dica del Evangelio en Espa�a por Santiago el mayor, varias dificultades han surgido:

* Santiago sufri� martirio en 44 D.C. (Hechos 12:2), y, de acuerdo a la tradici�n de la Iglesia primitiva, �l no hab�a dejado a�n Jerusal�n en ese tiempo (cf.Clemente de Alejandr�a, "Strom.", VI, Apolonio, referido por Eusebio, " Hist. Ecl. "VI, xviii).

� San Pablo en su Ep�stola a los Romanos ( 58 D.C.) expres� la intenci�n de visitar Espa�a (Romanos 15:24) justo despu�s de haber mencionado (Rom, 15:20) que el no iba a " edificar sobre el fundamento de otro."
� El argumento ex silentio: a pesar que la tradici�n de que Santiago fund� una sede Apost�lica en Espa�a estaba en boga en el a�o 700, no se encuentra menci�n de tal tradici�n de los escritos de los primeros escritores ni en los concilios iniciales; la primera menci�n la encontramos en el siglo noveno, por Notker, un monje de San Gall ( martirologio, Julio 25), Walafredo Strabo (Poema de XII Ap�stoles), y otros.
� La tradici�n no fue admitida posteriormente en forma un�nime, mientras numerosos estudiosos la rechazan. Los Bolandistas sin embargo la defendieron ( v�ase Acta Sanctorum, Julio, VI y VII, donde otras fuentes se mencionan).

La autenticidad de la reliquia sagrada de Compostela ha sido cuestionada y todav�a es puesta en duda. A�n si Santiago el Mayor no hubiera predicado la religi�n cristiana en Espa�a, su cuerpo podr�a haber sido llevado a Compostela, lo que ya constitu�a la opini�n de Notker. De acuerdo a otra tradici�n, las reliquias del Ap�stol se conservan en la iglesia de San Saturnino en Toulouse (Tolosa, Francia), pero no es improbable que tales reliquias sagradas hayan sido repartidas entre las dos iglesias. Un fuerte argumento en favor de la autenticidad de las sagradas reliquias de Compostela lo constituye la Bula de Le�n XIII, "Omnipotens Deus," del 1ero. de Noviembre de 1884.


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