Santa Rita de Casia


Biograf�a

Santa Rita de Casia
Fiesta: 22 de mayo
Patrona: de los casos imposibles

Naci� y muri� un 22 de mayo. Vivi� 76 a�os y pas� por todos los estados: matrimonio, viudez y vida religiosa, en cada una de estas etapas se dedic� a cumplir sus deberes con la mayor exactitud posible y todo por amor de Dios. Naci� en Casia, Italia. Su verdadero nombre era Margarita, pero desde muy peque�a la llamaron Rita, y as� le qued� para toda la vida.

Desde su nacimiento ya empez� a demostrar que iba a ser la "Abogada de los imposibles", pues su madre sufr�a la enfermedad de la esterilidad y no pod�a tener hijos y con mucha oraci�n obtuvo de Dios el prodigio de que le concediera esta buena hija, Rita. Cuando la ni�a naci� ya sus padres eran bastante viejos.

Desde sus primeros a�os dio muestras de una gran inclinaci�n a la piedad. Su mayor gusto era dedicarse a la oraci�n y el m�s grande deseo de su alma era ser religiosa. Pero los padres dispusieron m�s bien que deb�an hacerla contraer matrimonio. Y ella, que siempre fue muy obediente, acept� la determinaci�n paterna.

Sucedi� que, como se acostumbraba en ese tiempo, la elecci�n del esposo no fue hecha por la muchacha sino por los progenitores, y �stos se equivocaron totalmente al buscarle marido, quiz�s no se fijaron en las cualidades exteriores del individuo y no averiguaron bien como era su personalidad, y casaron a Rita con un verdadero monstruo de maldad. El marido result� brutal, mujeriego y de un temperamento ciento por ciento agresivo.

El tal hombre lleg� a ser el terror de los vecinos y un continuo agresor dentro de su casa. Rita soport� d�a tras d�a el genio feroz de este hombre por 18 a�os, y todo con la m�s exquisita paciencia, sin quejarse, sin recurrir a autoridades civiles para pedir sanciones y ofreciendo todo este lento martirio por la conversi�n de los pecadores y entre ellos, el primero, su brutal esposo.

Lo m�s grave fue que sus dos hijos heredaron el genio terrible de su padre, y empezaron a seguir sus malas andanzas. Rita sufr�a profundamente, pero no pod�a hacer otra cosa que llorar y encomendarlos en sus continuas oraciones. Los buenos consejos que ella les daba no serv�an de nada, ni siquiera consegu�a alguna enmienda.

Pero como "la paciencia todo lo alcanza", y como nunca queda sin cumplirse aquella promesa que hizo Jes�s: "Todo el que pide recibe. Todo lo que pid�is al Padre en mi nombre lo conseguir�is"; al fin las oraciones y s�plicas de la buena esposa y santa madre encontraron respuesta de Dios en el cielo, y el marido se convirti� y le pidi� perd�n a Rita por todo lo que la hab�a hecho padecer.

La conversi�n fue muy a tiempo y muy oportuna, porque poco tiempo despu�s, los vecinos trajeron a Rita el cad�ver de su marido, cubierto de heridas. Hab�a muerto v�ctima de una venganza. Afortunadamente hab�a pedido perd�n a Dios en los d�as anteriores por su indebida conducta y sus malos modos de proceder.

Sucedi� entonces que los hijos que eran tambi�n muy violentos, juraron vengarse de los asesinos de su padre. La Santa suplic� muy fervorosamente a Dios que no permitiese que sus hijos se convirtieran en asesinos. Dios escuch� su oraci�n y los dos j�venes enfermaron y murieron, sin lograr cumplir su venganza. Rita que los asisti� amorosamente en su enfermedad, consigui� que antes de morir perdonaran a sus enemigos.

Ahora ya sin esposo y sin hijos, Rita se dedic� a obras de caridad y a pasar largos ratos dedicada a la oraci�n y a la meditaci�n. Deseaba ser religiosa pero las comunidades de monjas le respond�an que ellas solamente recib�an a muchachas solteras. Ella aprovech� este intervalo de tiempo para espiritualizarse m�s y m�s, y dedicarse con mayor esmero a socorrer a los necesitados.

Al fin las hermanas Agustinas hicieron una excepci�n y la aceptaron en la comunidad. Una vez admitida como religiosa se dedic� con la m�s estricta exactitud a cumplir todo lo que mandaban los reglamentos de la Congregaci�n, y a obedecer a sus superioras con alegr�a y prontitud en todo. Una vez la directora para probar si la nueva religiosa era en verdad bien obediente, la mand� a regar una estaca seca en la huerta. Rita lo hizo as� por varios d�as, sin discutir ni protestar.

Desde muy peque�ita Rita era devot�sima de la Pasi�n y Muerte de Jes�s. Pensar en la Pasi�n de Cristo era su tema preferido en la meditaci�n. Y muchas veces mientras recordaba los sufrimientos de Jes�s quedaba en �xtasis sin o�r lo que dec�an los dem�s.

Un d�a oy� a San Jacobo pronunciar un impresionante serm�n de la coronaci�n de espinas y qued� totalmente emocionada y poco despu�s le sucedi� que estando arrodillada ante un crucifijo, meditando en los dolores de Cristo en su coronaci�n, sinti� una luz que sal�a de la imagen y le llegaba a su cabeza, y desde entonces tuvo una herida doloros�sima en la frente, como la que produce una espina reci�n clavada.

Dicha herida desapareci� por unos d�as mientras fue con sus compa�eras a Roma, y volvi� a aparecer cuando regresaron otra vez a su convento. La dolorosa "llaga" la acompa�� los �ltimos 14 a�os de su vida. En la comunidad Rita se dedic� a atender a las hermanas enfermas y a rezar por la conversi�n de los pecadores, y obtuvo prodigios a larga distancia.

Estando ya muy enferma pidi� a una visitante que le trajera unas rosas. No era tiempo de flores, pero la otra fue al jard�n y encontr� misteriosamente un rosal florecido. La amiga le pregunt� si deseaba algo m�s, y la Santa le respondi� que deseaba unos higos. Ese no era tiempo de cosecha de higos, pero al llegar la mensajera al huerto encontr� un �rbol sin hojas, pero con higos y los llev� a la enferma.

Por todos estos detalles de su vida la han llamado "Abogada de los imposibles" y much�simas personas en situaciones dificil�simas le han rezado a Santa Rita y han hallado soluciones admirables.

Muri� el 22 de mayo de 1457, y su cuerpo se conserva incorrupto.


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