San Patricio


Biograf�a

San Patricio
Fiesta: 17 de marzo
Patr�n: de Irlanda, Murcia, Nigeria y Boston; de barberos, tinajeros, mineros y del ganado, la catedral de Nueva York est� bajo su patrocinio.

Naci� en el a�o 372. Su madre era familiar de San Mart�n de Tours y su padre era oficial del ej�rcito romano. Ambos eran buenos cristianos. A los 16 a�os fue atacado por unos piratas que se lo llevaron prisionero y lo vendieron como esclavo en Irlanda, a Milcho, un jefe del norte de la isla. All� estuvo seis a�os cuidando ovejas. Y la Divina Providencia aprovech� este tiempo para espiritualizarlo y prepararlo para sus futuros apostolados, pues en aquellas soledades dedicaba mucho tiempo a la oraci�n y a la meditaci�n.

�l dice en su libro llamado "Confesiones" que rezaba m�s de cien peque�as oraciones diarias y que hac�a m�s de cien veces la se�al de la cruz cada d�a. Despu�s de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara lo que deb�a hacer, una noche so�� que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir. Huyendo, camin� varios kil�metros a pie hasta llegar al mar. Y all� encontr� el barco, pero el capit�n se negaba a transportarlo.

Entonces se dedic� a orar con fervor, y Dios cambi� la voluntad del capit�n, el cual acept� llevarlo hasta Francia. Al llegar a aquel pa�s desembarcaron en una regi�n deshabitada y, despu�s de caminar por varias horas, ya se sent�an desfallecer de hambre, y el capit�n le dijo: "T� que crees en Cristo, r�zale a �l para que nos env�e alg�n alimento y no nos muramos de hambre". San Patricio se puso a rezar y poco despu�s apareci� por all� una manada de cerdos salvajes, y aquellos hombres cazaron y comieron en abundancia y dieron gracias a Dios, que hab�a escuchado la oraci�n de su siervo.

En Francia se hizo monje bajo la direcci�n de San Germ�n, el cual lo hizo instruirse en Sagradas Escrituras y dedicarse por largos tiempos a la oraci�n y a la meditaci�n. A veces en sue�os le parec�a o�r voces de gente de Irlanda que le dec�a: "Ven a salvarnos". Se dedic� muchas horas a rezar, a leer y a meditar, prepar�ndose para ser misionero. Se fue a Roma a perfeccionar sus estudios y recibi� la ordenaci�n sacerdotal.

Entonces el Papa Celestino le orden� que se hiciera consagrar obispo para enviarlo de misionero a Irlanda. Lo consagr� San M�ximo, obispo de Tur�n, y enviado por el Sumo Pont�fice se fue a Irlanda a misionar. Al llegar a Irlanda, un jefe de tribus paganas se le acerc� para darle un golpe y herirlo con una espada. El Santo le hizo la se�al de la cruz y la mano le qued� paralizada al atacante. Aquel jefe se convirti� despu�s al catolicismo junto a muchos de sus s�bditos.

Al leer las cr�nicas antiguas se queda uno admirado con tantos prodigios y milagros con los que Dios favoreci� a San Patricio. Los sacerdotes de los paganos se le opusieron y, un S�bado Santo, cuando nuestro Santo encendi� el fuego pascual, se lanzaron con toda su furia a apagarlo, pero por m�s que insistieron no lo lograron. Entonces uno de ellos exclam�: "El fuego de la religi�n que Patricio ha encendido, se extender� por toda la isla". Y se alejaron.

Aquella frase se ha cumplido: la religi�n cat�lica se extendi� de tal manera por toda Irlanda, que a�n hoy sigue siendo un pa�s totalmente cat�lico, iluminado por la luz de la religi�n de Cristo. Una docena de veces fue prisionero por los partidarios de las religiones paganas. M�s de cinco veces trataron de asesinarlo.

En sus Confesiones dej� escrito: "Cada d�a vivo con peligro de ser secuestrado, de ser atacado a muerte, o de ser robado. Pero conf�o en la misericordia de Dios y cumplo lo que dice el Salmo 55: 'Coloca tus preocupaciones en manos de Dios. Que �l cuidar� de t�'". Los herejes pelagianos que andaban diciendo que para ser santo bastaba con propon�rselo, encontraron en Patricio un gran adversario, porque �l viv�a predicando que solamente seremos buenos si Dios nos concede la gracia de serlo. Porque por nuestras �nicas fuerzas no somos capaces sino de ser pecadores y malos.

�l repet�a que si Dios no nos da sus ayudas muy especiales, no lograremos ser buenos y santos. Los pelagianos trataron muchas veces de asesinarlo, pero se notaba que hab�a una intervenci�n milagrosa de Dios que lo libraba de la muerte todas las veces que los enemigos de la religi�n trataban de quitarle la vida. Patricio emple� unas t�cnicas muy especiales que le produjeron grandes �xitos en la evangelizaci�n.

La primera fue: ganarse la simpat�a de los jefes. La isla estaba habitada por diversas tribus. Y al jefe de cada tribu se esmer� nuestro Santo por gan�rselo. Si el jefe se convert�a a nuestra religi�n, se convert�an tambi�n muchos de sus s�bditos. Si no se convert�a pero aceptaba ser amigo, ya se hab�a ganado un gran terreno con eso, y por lo general sus hijas u otros familiares se convert�an y ya quedaba el campo abierto para seguir evangelizando.

Otra de sus t�cnicas para evangelizar era emplear un lenguaje muy sencillo y un modo de hablar muy proporcionado a la gente que lo escuchaba. As� por ejemplo, al hablarles de la Sant�sima Trinidad les presentaba la hoja del tr�bol, y les dec�a que as� como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja, as� las tres divinas personas, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, forman un s�lo Dios verdadero.

El pueblo, lo que deseaba era entender, y al misionero Patricio todos le entend�an. Por eso lo escuchaban con gusto. Recorri� la isla durante treinta a�os ense�ando religi�n, consagrando obispos y sacerdotes, y fundando monasterios. Y tuvo la feliz idea de que el obispo de cada regi�n fuera al mismo tiempo el Abad o superior del monasterio m�s importante de aquel sitio.

As� cada obispo era un fervoroso religioso y ten�a la ayuda de sus monjes para ense�ar la religi�n al pueblo. Las vocaciones que consigui� para el sacerdocio y la vida religiosa fueron much�simas. Sus temas favoritos y preferidos al predicar eran las cualidades que Dios tiene: poder, sabidur�a, bondad, misericordia, justicia, santidad, etc. La redenci�n que obr� Jesucristo y sus consecuencias.

La necesidad que tenemos de convertirnos y de hacer penitencia por nuestros pecados, y lo muy importante que es llenar nuestro d�a de peque�as oraciones. Recomendaba much�simo la se�al de la cruz. Logr� reformar las leyes civiles de Irlanda, dej�ndoles todo lo bueno que ten�an (que era mucho) pero a�adi�ndoles los principios cristianos, en vez de las ense�anzas paganas que antes las afeaban.

As� consigui� que en el pa�s toda la legislaci�n fuera hecha de acuerdo con los principios cat�licos, lo cual ha contribuido a que esa naci�n se haya conservado firme en la fe por m�s de 15 siglos, a pesar de las tantas persecuciones. Dicen sus bi�grafos que Patricio era un hombre muy sencillo, con un gran esp�ritu de humildad. Un trabajador incansable, y en su esfuerzo por extender la religi�n dicen que solamente se le puede comparar con los doce ap�stoles o con los profetas del Antiguo Testamento.

Cuando no estaba dedicado a predicar, o a ense�ar catecismo, o a visitar enfermos, se dedicaba a la oraci�n y a la meditaci�n. Su modo de tratar a la gente era extraordinariamente amable y bondadoso, y ten�a una capacidad excepcional para perdonar a los que lo ofend�an. Pero con los enemigos de la religi�n s� era fuerte e inexorable, y no les permit�a difundir sus errores por los sitios donde �l predicaba.

Dicen que esa fortaleza para no permitir a los enemigos del catolicismo que propagaran por all� sus herej�as, ha sido una de las razones para que Irlanda se haya conservado tan cat�lica.
San Patricio muri� el 17 de marzo del a�o 461.

Es invocado para evitar el infierno y por la liberaci�n de las almas del purgatorio porque, seg�n una leyenda, cav� en el suelo un pozo de donde salieron las llamas del purgatorio a fin de convertir a los incr�dulos.


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