
�Oh bienaventurado San Nicol�s de Bari! a qui�n Dios ha glorificado con innumerables milagros manifestando su voluntad de que acudamos a ti, en los momentos dif�ciles de nuestra vida, confiados en tu protecci�n. �Oh portento de caridad! al que acuden las familias, los pobres, los enfermos, los comerciantes, los empleados, los presos, los ni�os, las doncellas en peligro; yo, humildemente te pido me alcances la gracia que de ti espero (hacer petici�n) confiado en tu valios�sima protecci�n, la que nunca niegas a tus devotos, para que favorecidos por tus bondades, cantemos una vez m�s las misericordias del Se�or y las maravillas de sus santos. �Provident�simo San Nicol�s! no me abandones. As� sea.

Imploramos Se�or, suplicantes, tu misericordia, y por tu intercesi�n de San Nicol�s, Obispo, gu�rdanos de todos los peligros, para que se nos muestre expedito el camino de salvaci�n. Por Jesucristo Nuestro Se�or. Am�n.

�Oh glorioso San Nicol�s, mi especial protector! desde aquella morada de luz, en que goz�is de la presencia divina, volved piadoso vuestros ojos hacia m�, y alcanzadme del Se�or aquellas gracias y auxilios convenientes a mis presentes necesidades, tanto espirituales como corporales, y en particular la gracia (mencionar aqu�), que sea conducente para mi eterna salvaci�n. Proteged tambi�n, oh glorioso santo obispo, a nuestro Sumo Pont�fice, a la Iglesia santa y a esta devota ciudad. Reducid al camino recto de la salvaci�n a los que viven sumidos en el pecado, o envueltos en las tinieblas de la ignorancia, del error y de la herej�a. Consolad a los afligidos, socorred a los necesitados, confortad a los pusil�nimes, defended a los oprimidos, asistid a los enfermos; y haced por fin que todos experimenten los efectos de vuestro poderoso patrocinio para con el Supremo Dispensador de todos los bienes. Am�n.
Rezar un padrenuestro y avemar�a.
