
Gloriosa Santa Matilde, a ti acudimos, llenos de confianza en tu intercesi�n. Nos sentimos atra�dos a ti con una especial devoci�n y sabemos que nuestras s�plicas ser�n m�s agradables a Dios nuestro Se�or, si t� que tan amada eres de �l, se las present�is. Tu caridad, reflejo admirable de la de Dios, te inclina a socorrer toda miseria, a consolar toda pena y a complacer todo deseo y necesidad, si ello ha de ser en provecho de nuestra alma. Mira pues, nuestras miserias y penas, nuestros trabajos y necesidades, nuestros buenos deseos, y alc�nzanos que cada d�a aseguremos m�s nuestra eterna salvaci�n con la pr�ctica de las buenas obras y la imitaci�n de tus virtudes. As� sea.
