Santa Mar�a Magdalena


Biograf�a

Santa Mar�a Magdalena
Fiesta: 22 de julio
Patrona: de pecadores arrepentidos, fabricantes de guantes, peluqueros, mujeres pecadoras, perfumes, farmac�uticos, prostitutas reformadas .

Mar�a: significa "Preferida de Dios"
Magdalena: Se deriva de Magdala, poblaci�n situada sobre la orilla occidental del mar de Galilea, al norte de la ciudad de Tiber�ades, o de la expresi�n del Talmud que significa "rizar pelo de mujer", en referencia a las ad�lteras. La historia de Mar�a Magdalena es una de las m�s conmovedoras del Evangelio y tambi�n de las m�s enigm�ticas.

Se debate si la mujer que relatan varios pasajes del evangelio es una o tres mujeres:
1- La pecadora que unge los pies del Se�or. (Lc., VII, 37-50).
2- Mar�a Magdalena, la posesa liberada por Jes�s, que se integr� a las mujeres que lo asist�an (Lc. VIII; Jn XX, 10-18) hasta la crucifixi�n y resurrecci�n.
3- Mar�a de Betania, la hermana de L�zaro y Marta. (Lc., X, 38-42).

La liturgia romana siguiendo la tradici�n de los Padres Latinos (incluyendo a Gregorio Magno) identifican los tres pasajes del Evangelio como referentes a la misma mujer: Mar�a Magdalena. La liturgia griega, siguiendo a los Padres griegos, sin embargo, las reconocen como tres mujeres distintas. La cuesti�n sigue abierta.

El santoral lit�rgico actual celebra a una s�la: Mar�a Magdalena utilizando las referencias a su encuentro con Jes�s resucitado.
La Pecadora que unge los pies del Se�or en Galilea.
San Lucas hace notar que era una "pecadora p�blica" pero no especifica que haya sido una prostituta.

Cristo cenaba en la casa de un fariseo donde la pecadora se present� y al momento se arroj� al suelo frente al Se�or, se ech� a llorar y le enjug� los pies con sus cabellos. Despu�s lo ungi� con el perfume que llevaba en un vaso de alabastro. El fariseo interpret� el silencio y la quietud de Cristo como aprobaci�n del pecado y murmur� en su coraz�n.

Jes�s le recrimin� por sus pensamientos. Primero le pregunt� en forma de par�bola cu�l de dos deudores debe mayor agradecimiento a su acreedor: aqu�l a quien se perdona una deuda mayor, o al que se perdona una suma menor. Y descubriendo el sentido de la par�bola, le dijo directamente:
"�Ves a esta mujer? Al entrar en tu casa, no me diste agua para lavarme los pies, pero ella me los ha lavado con sus l�grimas y me los ha enjuagado con sus cabellos. T� no me diste el beso de paz; en cambio ella no ha cesado de besarme los pies. T� no me ungiste la cabeza y ella me ha ungido los pies. Por ello, te digo que se le han perdonado muchos pecados, pues ha amado mucho. En cambio, aqu�l a quien se perdona menos, ama menos".
Y volvi�ndose a la mujer, le dijo: "Perdonados te son tus pecados. Tu fe te ha salvado. Vete en paz". (Lc. 7)

La disc�pula de Jes�s, liberada de siete demonios.
En el cap�tulo siguiente, San Lucas, habla de los viajes de Cristo por Galilea, dice que le acompa�aban los ap�stoles "y algunas mujeres que hab�an sido curadas de esp�ritus malignos y enfermedades: Mar�a, llamada Magdalena, de la que hab�an salido siete demonios". (Lucas 8:2) Lucas no especifica ni niega que sea la misma pecadora que unge a Jes�s, pero ciertamente se trata de una pecadora y es la misma persona que en Marcos 16:9 es testigo de la resurrecci�n.

La hermana de Marta y L�zaro, residentes de Betania.
M�s adelante Lucas narra que, en "cierta poblaci�n", el Se�or fue recibido por Marta y su hermana Mar�a. Probablemente las dos hermanas se hab�an ido a vivir a Betania con su hermano L�zaro, a quien el Se�or hab�a resucitado a petici�n de ellas. Dada la mala reputaci�n que ten�a Mar�a en Galilea no ser�a extra�o que los tres hermanos se mudaran a Betania (Judea).

Marta se ocupaba con af�n de atender al Se�or y le pide que dijese a su hermana que le ayudase, pues Mar�a estaba a los pies de Cristo para escuchar cuanto dec�a. El Se�or respondi�: "Marta, Marta, te preocupas por muchas cosas y s�lo hay una necesaria. Mar�a ha escogido la mejor parte y no le ser� quitada". (Lc. 10:41)

Segunda unci�n con perfume.
San Juan en el cap. 12 (cf. Mat., XXVI; Mc, XIV) identifica claramente a Mar�a de Betania como la mujer que, en la v�spera de la entrada triunfal de Jes�s en Jerusal�n, le ungi� los pies y los enjug� con sus cabellos, de manera que "la casa se llen� del olor del perfume". �sto ocurri� cuando Jes�s cenaba con la familia de L�zaro en Betania. San Juan nos dice que Jes�s los amaba.

�Es Mar�a de Betania tambi�n la protagonista de la primera unci�n ocurrida en Galilea?. Creemos que s�, porque un cap�tulo antes de ocurrida la unci�n en Betania, es decir en Jn.11:2, San Juan se refiere ya a esta Mar�a como "aquella que ungi� los pies del Se�or". (he aleipsasa)

Si es as�, Mar�a la pecadora se hab�a convertido en contemplativa a los pies del Se�or, escogiendo la mejor parte. San Juan pone de relieve el poder transformador de Jesucristo sobre las almas. La que era posesa ahora es contemplativa. Una profunda ense�anza sobre la misi�n de Jesucristo Quien ha venido a perdonar y a salvar a los pecadores.

Tampoco faltaron cr�ticas en la segunda unci�n. Judas se escandaliz�, no por generosidad con los pobres, sino por avaricia, y a�n los otros disc�pulos interpretaron la conducta de Mar�a como un exceso. Pero el Se�or reivindic� esta unci�n como hab�a hecho la anterior:
"�Dejadla en paz! �Por qu� la molest�is?. Buena obra es la que ha hecho conmigo. Porque a los pobres siempre los tendr�is con vosotros, pero a m� no me tendr�is siempre. Esta mujer ha hecho lo que ha podido, adelant�ndose a ungir mi cuerpo para la sepultura. En verdad os digo que dondequiera que se predique este evangelio sobre la faz de la tierra, se dir� lo que ella ha hecho por m�". (Mt.26)

San Juan Cris�stomo comenta: "Y as� ha sucedido en verdad. Por dondequiera que vay�is oir�is alabar a esta mujer. Los habitantes de Persia, de la India, de Europa, celebran lo que ella hizo con Cristo

Al pi� de la Cruz.
En la hora del Calvario, mientras casi todos abandonan a Jes�s, all� estaba Mar�a Magdalena. �Cu�nto se lo agradecer�a Jes�s y la Virgen Mar�a! "Junto a la cruz de Jes�s estaban su madre y la hermana de su madre, Mar�a, mujer de Clop�s, y Mar�a Magdalena". Juan 19:25

Entre las que siguieron a Jes�s en Galilea ahora siguen a Jes�s al Calvario "Hab�a all� muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que hab�an seguido a Jes�s desde Galilea para servirle. Entre ellas estaban Mar�a Magdalena, Mar�a la madre de Santiago y de Jos�, y la madre de los hijos de Zebedeo". Mateo 27:55-56

Sentada en el sepulcro.
Despu�s que Jos� de Arimatea entierra a Jes�s y se fue, Mar�a Magdalena quiso quedarse. "Estaban all� Mar�a Magdalena y la otra Mar�a, sentadas frente al sepulcro". -Mateo 27:61

Es coherente pensar que qui�n tuvo el amor y la valent�a de exponerse para lavarle al Se�or los pies con su cabello fuese capaz de estar con �l en la cruz y despu�s permanecer amorosamente ante su cuerpo yacente.

Da testimonio de Cristo Resucitado.
Mar�a Magdalena, con la otra Mar�a fueron las primeras en ir al sepulcro el domingo de Resurrecci�n: "Pasado el s�bado, al alborear el primer d�a de la semana, Mar�a Magdalena y la otra Mar�a fueron a ver el sepulcro". (Mateo 28:1)
Iban con los perfumes para embalsamarlo... Descubrieron as� que alguien hab�a apartado la pesada piedra del sepulcro del Se�or.
"Jes�s resucit� en la madrugada, el primer d�a de la semana, y se apareci� primero a Mar�a Magdalena, de la que hab�a echado siete demonios". (Marcos 16:9)

Mar�a Magdalena, la pecadora convertida en contemplativa, fue la primera que vio, salud� y reconoci� a Cristo resucitado.
Jes�s la llam�: "�Mar�a!" Y ella, al volverse, exclam�: "�Maestro!" Y Jes�s a�adi�: "No me toques, porque todav�a no he subido a mi Padre. Pero ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios". (Jn 20:17)

El Hijo de Dios quiso ense�arnos el alcance de su amor y de su poder redentor santificando a una pecadora, adentr�ndola en su infinita misericordia y envi�ndola a anunciar la resurrecci�n a los Ap�stoles.

Mar�a Magdalena es gran ejemplo para todos. No se dej� paralizar ni por sus pecados del pasado ni por las opiniones humanas. Crey� de todo coraz�n en las promesas del Se�or y alcanz� la meta. Aquella de qui�n Jes�s dijo que se adelant� para "ungir su cuerpo para la sepultura", no puede ahora ungir Su cad�ver porque ha Resucitado.

Aquella de qui�n dijo que "dondequiera que se predique el evangelio se dir� lo que ha hecho por m�" no pod�a ahora ser exclu�da del Evangelio porque es la primera persona testigo de su principal evento: La Resurrecci�n del Se�or. A la que mucho am�, mucho se le perdon� y mucho continu� amando hasta llegar a participar en la gloria del Se�or.

Tradiciones la vida posterior de Mar�a Magdalena.
La tradici�n oriental afirma que, despu�s de Pentecost�s, Mar�a Magdalena fue a vivir a Efeso con la Virgen Mar�a y San Juan y que muri� ah�. A mediados del siglo VIII, San Wilibaldo visit� en Efeso el santuario de Mar�a Magdalena. En el 886 fueron llevadas sus reliquias a Constantinopla.

Seg�n la tradici�n francesa muy difundida en occidente, Mar�a Magdalena fue con L�zaro y Marta a evangelizar la Provenza, Francia y pas� los �ltimos treinta a�os de su vida en los Alpes Mar�timos, en la caverna de La Sainte Baume. Poco antes de su muerte, fue trasladada milagrosamente a la capilla de San Maximino, donde recibi� los �ltimos sacramentos y fue enterrada por el Santo.

La primera menci�n del viaje de Mar�a Magdalena a la Provenza data del siglo XI, a prop�sito de las pretendidas reliquias de la Santa que se hallaban en la abad�a de V�zelay, en Borgo�a. Pero la leyenda no tom� su forma definitiva sino hasta el siglo XIII, en la Provenza.

A partir de 1279, empez� a afirmarse que las reliquias de Santa Mar�a Magdalena se hallaban en V�zelay, en el convento dominicano de Saint-Maximin. Todav�a en la actualidad es muy popular la peregrinaci�n a dicho convento y a la Sainte Baume. Pero las investigaciones modernas, especialmente las que llev� a cabo Mons.

Duchesne, han demostrado que no se pueden considerar como aut�nticos ni las reliquias, ni el viaje de los amigos del Se�or a Marsella. As� pues, a pesar de los clamores de la tradici�n local francesa, hay que confesar que se trata de una f�bula. Volvamos pues al Evangelio.

La pecadora fue perdonada por Jes�s. Se cumpli� en ella el Salmo 51: "Un coraz�n humillado y arrepentido, Dios nunca lo desprecia".
Mar�a Magdalena es la mujer que fue fiel a Jes�s hasta el final y que �l escogi� para ser testigo de la Resurrecci�n ante los ap�stoles.

Bibliograf�a:
Butler; Vida de los Santos.
Pope, Hugh; Catholic Encyclopedia, Vol IX. 1910.
S�lesman, Vida de los Santos.


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