
Oh Dios de todo consuelo que llevaste a Juana, una simple doncella que fue capaz de servir a tus prop�sitos, a ser la �nica con la fortaleza de su alma, capaz de confiar plenamente en T� para libertar a Francia, induce en nuestras almas el mismo esp�ritu, el mismo temple, para que confiemos plenamente en tus designios, y de esta forma contribuir contigo en la conquista de las almas que no te conocen, para llevarlas a la gloria de tu Reino. Am�n.
