Virgen de F�tima


Devoci�n

Virgen de F�tima
Fiesta: 13 de mayo
Patrona: de Portugal, por la conversi�n, sanaci�n y cura de enfermedades.

F�tima es otro gesto de amor de la Virgen Mar�a, la Madre de Dios, hacia nosotros, sus hijos del tercer milenio. Si bien las apariciones se dieron lugar en las primeras d�cadas del siglo XX sigue siendo muy actual el mensaje que nos dej� por medio de aquellos tres pastorcitos portugueses: la conversi�n de nuestros corazones.

La situaci�n del a�o 1917 era conflictiva: plena guerra mundial, la revoluci�n bolchevique, la que cambiar�a la historia de Rusia y del resto del mundo, era inminente... y es este contexto en el que la Virgen decide visitar de cerca el pueblo de F�tima, en el valle de Cova de Ir�a (Portugal) a tres chicos campesinos: Luc�a, Francisco y Jacinta, tres chicos menores de diez a�os. Tres chicos analfabetos y con una instrucci�n religiosa b�sica, pero con un cari�o por las cosas de Dios, con una actitud misteriosamente grande frente a lo sobrenatural.

Antes de aparec�rseles la Virgen, Dios quiso prepararlos con la visi�n de un �ngel: el mismo los invitaba a la conversi�n, a adorar y a amar a Cristo por todos aquellos que no lo hac�an. Pero sus vidas cambiar�an definitivamente el 13 de mayo de ese a�o. Era un domingo y, despu�s de ir a misa con sus padres, llevaron a pastar las ovejas a un terreno perteneciente a la familia de Luc�a. All� jugaron durante un rato hasta que algo extra�o sucedi�.

Cont� Luc�a m�s tarde:
"-Est� relampagueando- dije. Puede venir una tormenta. Es mejor que nos vayamos a casa".
-�Oh s�, est� bien!- contestaron mis primos. Comenzamos a bajar al cerro llevando las ovejas hacia el camino. Cuando �bamos por mitad de la pendiente, cerca de una encina, que a�n existe, vimos otro rel�mpago, y habiendo dado algunos pasos m�s vimos sobre la encina una Se�ora vestida de blanco, m�s brillante que el sol, esparciendo una luz m�s clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos m�s ardientes del sol. Est�bamos tan cerca que quedamos dentro de la luz que Ella irradiaba.
Entonces la Se�ora nos dijo:
-"No teng�is miedo. No os hago da�o".
-Yo le pregunt�: �De d�nde es usted?.
-"Soy del Cielo".
-�Qu� es lo que usted me quiere?.
-"He venido para pediros que veng�is aqu� seis meses seguidos el d�a 13 a esta misma hora. Despu�s dir� quien soy y lo que quiero. Volver� una s�ptima vez".
-Pregunt� entonces: �Yo ir� al cielo?.
-"S� ir�s".
-�Y Jacinta?.
-"Ir� tambi�n".
-�Y Francisco?.
-"Tambi�n ir�, pero tiene que rezar antes muchos rosarios".
Y entonces dijo: -"Quer�is ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que �l quisiera enviaros como reparaci�n de los pecados con que �l es ofendido y de s�plica por la conversi�n de los pecadores?".
-S� queremos.
-"Tendr�is, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecer�".

Diciendo �sto la Virgen abri� sus manos por primera vez, comunic�ndonos una luz muy intensa que parec�a fluir de sus manos y penetraba en lo m�s �ntimo de nuestro pecho y de nuestros corazones, haci�ndonos ver a nosotros mismos en Dios, m�s claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un impulso interior que nos fue comunicado tambi�n, ca�mos de rodillas, repitiendo humildemente:
-Sant�sima Trinidad, yo te adoro. Dios m�o, Dios m�o, yo te amo en el Sant�simo Sacramento.
Despu�s de pasados unos momentos Nuestra Se�ora agreg�:
-"Rezad el rosario todos los d�as para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra".

Acto seguido comenz� a elevarse serenamente, mientras la luz que la circundaba parec�a abrirle el camino.
Al mes siguiente los pastorcitos no faltaron a la cita de honor, pero esta vez no estaban solos:
Despu�s de rezar el rosario con otras personas que estaban presentes (unas 50) vimos de nuevo el reflejo de la luz que se aproximaba, y que llam�bamos rel�mpago, y en seguida a Nuestra Se�ora en la encina, todo como en mayo. -�Qu� es lo que quiere? -pregunt�.
-"Quiero que veng�is aqu� el d�a 13 del mes que viene, que rec�is el rosario todos los d�as y que aprend�is a leer. Despu�s dir� lo que quiero adem�s".
-Le ped� la curaci�n de una enferma. Nuestra Se�ora respondi�:
-"Si se convierte se curar� durante el a�o".
-Quisiera pedirle que nos llevase al cielo.
-"S�, a Jacinta y a Francisco los llevar� en breve, pero t� te quedar�s alg�n tiempo m�s. Jes�s quiere servirse de t� para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoci�n a mi Inmaculado Coraz�n. A quien le abrazare prometo la salvaci�n y ser�n queridas sus almas por Dios como flores puestas por m� para adornar su Trono".
-�Me quedo aqu� solita?- pregunte con dolor.
-"No hija. �Y t� sufres mucho por eso? !No te desanimes! Nunca te dejar�. Mi Inmaculado Coraz�n ser� tu refugio y el camino que te conducir� a Dios".
En ese momento abri� las manos y nos comunic� por segunda vez el reflejo de la luz inmensa que la envolv�a. Jacinta y Francisco parec�an estar en la parte de la luz que se eleva hacia el cielo y yo en la que se esparc�a sobre la tierra. Delante de la palma de la mano derecha de nuestra Se�ora estaba un coraz�n rodeado de espinas que parec�an clavarse en �l. Entendimos que era el Coraz�n Inmaculado de Mar�a, ultrajado por los pecadores.

Como aquella vez, en todas las apariciones la Virgen fue solicitando a los pastorcitos el rezo del Rosario y la reparaci�n de los pecados cometidos contra Dios y contra el Inmaculado Coraz�n de Mar�a.

En la �ltima visita, el 13 de octubre de 1917, se confirma de un modo milagroso que las apariciones ten�an el sello de Dios:
Hab�a gente en gran masa (70000) bajo una lluvia torrencial. Por el camino, las mismas escenas del mes pasado, pero m�s numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los caminos imped�a a la gente arrodillarse en actitud humilde y suplicante.
Llegando a Cova de Ir�a, junto a la encina, ped� al pueblo que cerrasen los paraguas para rezar el Rosario. Poco despu�s vimos el reflejo de luz y en seguida a la Virgen sobre la encina.
-�Qu� es lo que usted quiere?.
-"Quiero decirte que hagan aqu� una capilla en honor m�o, que soy la Se�ora del Rosario, que contin�en rezando el Rosario todos los d�as. La guerra est� acab�ndose y los soldados pronto volver�n a sus casas".
-�Curar� a los enfermos?.
-"Unos s� y otros no; es preciso que se enmienden; que pidan perd�n por sus pecados".
Tomando aspecto m�s triste dijo: -"Que no se ofenda m�s a Dios Nuestro Se�or, que ya es muy ofendido".
Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol y, en cuanto se elevaba, continuaba el brillo de su propia luz proyect�ndose en el sol.
Y exclam� que todos mirasen al sol. Se da entonces el milagro del sol, prometido tres meses antes, como prueba de la verdad de las apariciones de F�tima. La lluvia cesa y el sol por tres veces gira sobre si mismo, lanzando a todos los lados fajas de luz de variados colores. Parece a cierta altura desprenderse del firmamento y caer sobre la muchedumbre. Todos est�n at�nitos.
Los periodistas de los peri�dicos seculares que hab�an acudido incr�dulos a desprestigiar los apariciones, tomaron fotos y dieron testimonio de aquel milagro en la prensa.
Al cabo de 10 minutos de prodigio el sol toma su estado normal.
Los tres ni�os eran favorecidos con otras visiones: Vimos al lado del sol a San Jos� con el Ni�o y a Nuestra Se�ora de los Dolores. El Ni�o Jes�s parec�a bendecir al mundo de la misma forma que San Jos�. Despu�s se disip� esta visi�n y aparece Nuestra Se�ora del Carmen.

El milagro del sol implant� para siempre el culto a Nuestra Se�ora de F�tima. Pablo VI defini� el mensaje de F�tima como un mensaje de �oraci�n y penitencia�.
Por eso esta advocaci�n es muy actual. Las apariciones de la Virgen en F�tima nos pone de nuevo frente al misterio del Amor de Dios que quiso que su Hijo nos salvara y que Santa Mar�a intercediese por cada uno de nosotros. Por eso F�tima es un regalo del Cielo, una forma cari�osa de Nuestra Madre para que aprendamos a ver el mundo con los ojos de Dios, a comprender que debemos empezar con confianza, seriedad y alegr�a nuestra misi�n en la tierra y no perder nunca la mirada en la Eternidad.

Los cinco s�bados

Seg�n una revelaci�n privada, posterior a las apariciones, se ha establecido la devoci�n de los cinco s�bados.
La Virgen le dijo a Luc�a:
"Mira, hija m�a, mi Coraz�n cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. T�, al menos, procura consolarme y d� que a todos los que, durante cinco meses, en el primer s�bado, se confiesen, reciban la Sagrada Comuni�n, recen el Rosario y me hagan compa��a durante 15 minutos meditando en los misterios del Rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvaci�n".

Los elementos de los 5 primeros s�bados

1-Confesi�n. Es esencial en el camino del arrepentimiento y la conversi�n.
2-Eucarist�a. El primer fruto de esta devoci�n es el culto a la Santa Eucarist�a en sus tres aspectos: sacrificio, comuni�n y adoraci�n.
3-Rezo del Rosario con dos aspectos: oraci�n y meditaci�n. Se rezan cinco misterios.
4-La promesa de salvaci�n.

La Meditaci�n del Rosario

La oraci�n vocal del Rosario tiene siempre en su base un acto de meditaci�n interior en los misterios de la vida, sufrimiento y gloria de nuestro Se�or y de la Sant�sima Virgen.
La jaculatoria que la Virgen pide que recemos despu�s de cada misterio: "Oh mi Jes�s, perdona nuestros pecados, l�branos del fuego del infierno. Conduce todas las almas al cielo especialmente las que m�s necesitan de tu misericordia".

La frase que el �ngel les ense�� a los pastorcitos:

"Dios m�o, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perd�n por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman".


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